Cierto. En el pasado conocí a personas que decían con pena y frustración que la meditación no era para ellos. Y se referían a que eran incapaces de sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, lo cual era lógico, en este lado del mundo no nos sentamos así, y el cuerpo no está preparado para ello. La fuerte asociación entre la meditación y una forma cultural de sentarse es un auténtico drama.JLZaragoza escribió: ↑08 Sep 2024 16:29 El problema reside en que hay meditadores que obligan repetidamente a su cuerpo a adoptar ciertas posturas, cuando su propia fisiología lo impide.
¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
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Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Excelente aporte @JLZaragoza
Viendo a los críos japoneses sentarse en seiza con tanta naturalidad atribuía a haber empezado tarde a meditar mi dificultad con ciertas posturas, pero parece que después de todo no son tan naturales como sería de esperar. Sea como fuere no tengo otra que seguir con mi banquito

Viendo a los críos japoneses sentarse en seiza con tanta naturalidad atribuía a haber empezado tarde a meditar mi dificultad con ciertas posturas, pero parece que después de todo no son tan naturales como sería de esperar. Sea como fuere no tengo otra que seguir con mi banquito
Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Desde mi experiencia (que es la única que tengo) esa frase lo dice todo. La meditación es para eso y nada más: alcanzar la iluminación. Es una pena que ahora sea para todo, menos para eso. En el Zen se meditaba con esa motivación. Casi todos los que practicaban zazen eran monjes, con un camino etico de votos etc. Un monje meditando en la postura del loto, es la imagen clásica del Zen. Ese es el modo de meditar, según Dogen. Entonces, pensar que la postura no tiene importancia, es un error. Yo hablo del zazen, pero creo que el vipasana es muy similar. Uno se sienta con las piernas cruzadas, loto o medio loto. Sobre esa base existen variaciones, y uno puede hacer los ajustes que hagan falta. Esa es mi experiencia y, como digo, no tengo otra, lo lamento.La meditación oriental tiene como finalidad principal el alcanzar la iluminación y no el alivio de problemas psicológicos.
Yo no he meditado nunca sentado en una banqueta ni en una silla, por lo que no sé si será lo mismo. No puedo saberlo, ya que NUNCA he meditado así. Cuando empecé, las piernas me mataban de dolor. Era terrible y cambiaba de postura, pero siempre en medio loto. Hasta que un día, en un seshin, me dije "aunque se me rompan las piernas, no me moveré", y llegó un momento en que se me rompieron las piernas y... Oh milagro! Las piernas dejaron de dolerme. Luego resultó que no, que no se me habían roto, al contrario, se me habían arreglado (los tendones o lo que sea). A partir de ahí supe el camino: meditar sin moverme, pasase lo que pasase, hasta que se me rompiesen las piernas. Eso sucedía generalmente el tercer día, y a partir de ese momento, debía entrar en algún tipo de absorción o sanmai, y ya no me dolían.
Ese descubrimiento me llevo a pensar que mi experiencia era generalizable y, así, le recomendaba a todos mis compañeros de la Sangha que hicieran lo mismo. Pero enseguida comprendí que mi experiencia no era generalizable. Muchas personas no podían sentarse en loto o medio loto. Algunas necesitaban sillas. Pero siempre he creído que zazen es loto o medio loto, y lo mismo el budismo tibetano ( no puedo imaginarme a Milarepa sentado en una silla). Ahora bien, con el tiempo vi que los lamas se sentaban de un modo relajado, y en la India vi que los monjes theravada también se sentaban así. Eso contrastaba con la imagen de las fotos de Deshimaru, que parecía una estatua de piedra.
Poco a poco fui comprendiendo algo que se me antojó importante: la espalda debía oscilar entre relajación y tensión de un modo constante. No debía estar rígida ni hundida, sino oscilante. Un movimiento leve y constante, en conjunción con la respiración. La respiración debía ser la que guiase ese leve movimiento de la espina dorsal, que podría ser incluso imperceptible para otros. Pero para mí no lo era. Ese cambio continuo entre relax y tensión ha sido mi descubrimiento al parecer, pues no he visto que nadie hable de él. Lo di a conocer en un libro porque me pareció importante, y creo que a alguno que otro lole ha servido de ayuda.
Yo no podría meditar si no me siento en esa postura. Si me siento de otro modo, no digo que esté mal, pero no lo llamo zazen
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Carlos
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Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Hola @Daido,
Aunque en el Fukanzazengi, las indicaciones que se encuentran acerca de la postura física sean las de la conocida como postura del loto y la del semi-loto, sin embargo, justo en el párrafo anterior, cuando Dôgen está haciendo una descripción de lo que es "practicar 'lo inefable'", es decir volver la atención - la luz - hacia "nosotros", hacia el interior, dejando de lado la corriente de nuestros pensamientos, dice: "¿qué tiene que ver esto con el sentarse o tenderse?." Es decir, que no hay una preeminencia espiritual o budista de una postura sobre otra, dibujando una especie de jerarquías posturales en las que unas son mejores o están por encima de otras. La postura del loto proporciona una mayor estabilidad, por eso se recomienda, especialmente, cuando uno se sienta durante varias jornadas consecutivas, como en un retiro. Pero está claro, como ya se ha mencionado, que si bien, ambas posturas, eran habituales a la hora de sentarse para la mayoría de asiáticos medievales - y aún hoy -, para nosotros, occidentales, la historia es bien distinta.
Por otro lado, en cuanto a la parte fundamental, que sería la disposición interior, creo que sí que es importante mantener esa determinación en el sentarse de "seguir adelante, pase lo pase"; como dice el conocido aforismo: sentarse como si uno tuviera la cabeza en llamas.
Por último, cuando se habla de "camino ético de votos" como marco del Zen, en particular y del Budismo, en general, es importante tener en cuenta que, a diferencia del Cristianismo, por ejemplo, o de las religiones teístas, en general, dicho marco no está vehiculado por la relación "yo"-Otro (Dios, Ser, etc.), sino que en la Vía de Buddha, "se asienta" precisamente, en el dejar ir toda relación, incluidas las relaciones de tipo trascedente.

escribió: "...Desde mi experiencia (que es la única que tengo) esa frase lo dice todo. La meditación es para eso y nada más: alcanzar la iluminación. Es una pena que ahora sea para todo, menos para eso. En el Zen se meditaba con esa motivación. Casi todos los que practicaban zazen eran monjes, con un camino etico de votos etc. Un monje meditando en la postura del loto, es la imagen clásica del Zen. Ese es el modo de meditar, según Dogen. Entonces, pensar que la postura no tiene importancia, es un error. Yo hablo del zazen, pero creo que el vipasana es muy similar. Uno se sienta con las piernas cruzadas, loto o medio loto. Sobre esa base existen variaciones, y uno puede hacer los ajustes que hagan falta. Esa es mi experiencia y, como digo, no tengo otra, lo lamento [...]"
Aunque en el Fukanzazengi, las indicaciones que se encuentran acerca de la postura física sean las de la conocida como postura del loto y la del semi-loto, sin embargo, justo en el párrafo anterior, cuando Dôgen está haciendo una descripción de lo que es "practicar 'lo inefable'", es decir volver la atención - la luz - hacia "nosotros", hacia el interior, dejando de lado la corriente de nuestros pensamientos, dice: "¿qué tiene que ver esto con el sentarse o tenderse?." Es decir, que no hay una preeminencia espiritual o budista de una postura sobre otra, dibujando una especie de jerarquías posturales en las que unas son mejores o están por encima de otras. La postura del loto proporciona una mayor estabilidad, por eso se recomienda, especialmente, cuando uno se sienta durante varias jornadas consecutivas, como en un retiro. Pero está claro, como ya se ha mencionado, que si bien, ambas posturas, eran habituales a la hora de sentarse para la mayoría de asiáticos medievales - y aún hoy -, para nosotros, occidentales, la historia es bien distinta.
Por otro lado, en cuanto a la parte fundamental, que sería la disposición interior, creo que sí que es importante mantener esa determinación en el sentarse de "seguir adelante, pase lo pase"; como dice el conocido aforismo: sentarse como si uno tuviera la cabeza en llamas.
Por último, cuando se habla de "camino ético de votos" como marco del Zen, en particular y del Budismo, en general, es importante tener en cuenta que, a diferencia del Cristianismo, por ejemplo, o de las religiones teístas, en general, dicho marco no está vehiculado por la relación "yo"-Otro (Dios, Ser, etc.), sino que en la Vía de Buddha, "se asienta" precisamente, en el dejar ir toda relación, incluidas las relaciones de tipo trascedente.
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JLZaragoza
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Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Vaya sorpresa me das, Daido. O sea, que llevo 26 años practicando zen y ahora me entero que como no me siento en la postura del loto o del medio loto, resulta que lo que hago no es zazen, es otra cosa. La primera noticia que tengo al respecto, porque en su día, nunca le oí decir a Ana María Schlüter semejante cosa. Y ya no sé qué le dirías a una persona en silla de ruedas interesada en el zen.
No sé, tu percepción del zazen me parece poco inclusiva.
Mira lo que dice el maestro zen Ama Samy al respecto en su libro “¿Por qué Bodhidharma vino a Occidente?”:
“Las respuestas “correctas” a los koans se han convertido en el dogma del zen rinzai de la misma forma que los rituales y maneras “correctas” configuran el del zen soto. Eso es lo que le ha sucedido al zen institucional japonés. Hay un exceso de autoritarismo y de institucionalización así como un rigor rayano en el sadismo”.

No sé, tu percepción del zazen me parece poco inclusiva.
Mira lo que dice el maestro zen Ama Samy al respecto en su libro “¿Por qué Bodhidharma vino a Occidente?”:
“Las respuestas “correctas” a los koans se han convertido en el dogma del zen rinzai de la misma forma que los rituales y maneras “correctas” configuran el del zen soto. Eso es lo que le ha sucedido al zen institucional japonés. Hay un exceso de autoritarismo y de institucionalización así como un rigor rayano en el sadismo”.

Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Hola, JL, no, no me entiendas mal. Yo no soy ninguna autoridad en esto del Zen, y no intento decir que esté mal que te sientes en una silla para meditar. Personalmente, yo no le llamo zazen, eso es todo (el nombre es lo de menos). Pero ademas como yo no soy quien decide lo que es zazen y no que no lo es, no tienes por qué usar mi criterio. Usa el criterio de Ana María Schluter o de Ama Sami y de tantos otros, que tendrán razón con casi toda seguridad.
No sé como explicar esto, pero toda mi vida, desde que me interesé en la meditación, he estado buscando una postura adecuada para meditar (mi postura). Como me dolían las piernas mucho, no sabía como ponerme. Medité en sillas y con las piernas en diferentes posturas, pero esas posturas a mí no me sirvieron, por lo que entré en una suerte de crisis espiritual. Tenía que encontrar mi postura, y fui entonces a un corto seshin con Dokusho Villalba. Alli aprendí a sentarme en la postura del medio loto. Entonces las piernas empezaron a dolerme tanto que cambiaba de postura constantemente.
Tardé mucho en encontrar mi postura, pero cuando la encontré y pude mantenerme en ella durante muchas sentadas seguidas, me dije que zazen = postura, y nada más. Y desde entonces lo veo así. Por supuesto yo se que hay otras formas de meditar. Seguir la respiración es la más conocida y la considero muy buena. Mucha gente usa esa técnica, sentandose en otras posturas, y supongo que es una buenisima forma de practicar. Dogen decía que había que sentarse en loto o medio loto para hacer zazen. Si no te puedes sentar así, el nombre no es zazen, pero ¿qué importa el nombre?
Lo que digo no debe considerarse discriminitavio, puesto que el nombre es lo de menos. Uno se sienta y ya está, y tampoco importa si se le llama zazen, te sientes como te sientes. Es solo un nombre. Entonces, para no llevar a malos entendidos, no tengo ningún problema en llamarlo zazen también yo. Dogen dice que para hacer zazen hay que sentarse con las piernas en loto o medio loto. Eso queda hoy un poco antiguo, si, lo que pasa es que si te sientas así, no tienes que hacer nada más. Ni seguir la respiracion ni nada. Esa es la ventaja de sentarse así. No sé por qué, pero es así. Si te sientas en un sofá, también puedes practicar la meditación, solo que tienes que hacer algo más que sentarte. Si no, no servirá de mucho. En loto o medio loto, no tienes que hacer nada más.
Se trata de llegar a la iluminación, eso es de lo que se trata. Lo demás, sentarte en loto o medio loto, o en un banquito o en una silla, eso da igual. Si llegas a la iluminación, lo demás da igual. Y uno en silla de ruedas, puede llegar antes que otro sentado en loto, ¿por qué? Posiblemente, al estar en silla de ruedas haya hecho el camino de un modo más rápido. Naturalmente, eso no quiere decir que debamos sentarnos todos en silla de ruedas. Cada uno se sienta como puede. Y, en cuanto al nombre, sea zazen o sea meditación, eso es lo de menos. Todo el mundo, se siente como se siente, puede sentarse en la misma habitación y en hermandad. No hay ninguna discriminación. En Japón, los que no se sientan en el loto o el medio loto, los ponen en el antezendo, no en el zendo. Pero esto no es Japon. Aqui estamos todos en el mismo sitio.
Saludos.
No sé como explicar esto, pero toda mi vida, desde que me interesé en la meditación, he estado buscando una postura adecuada para meditar (mi postura). Como me dolían las piernas mucho, no sabía como ponerme. Medité en sillas y con las piernas en diferentes posturas, pero esas posturas a mí no me sirvieron, por lo que entré en una suerte de crisis espiritual. Tenía que encontrar mi postura, y fui entonces a un corto seshin con Dokusho Villalba. Alli aprendí a sentarme en la postura del medio loto. Entonces las piernas empezaron a dolerme tanto que cambiaba de postura constantemente.
Tardé mucho en encontrar mi postura, pero cuando la encontré y pude mantenerme en ella durante muchas sentadas seguidas, me dije que zazen = postura, y nada más. Y desde entonces lo veo así. Por supuesto yo se que hay otras formas de meditar. Seguir la respiración es la más conocida y la considero muy buena. Mucha gente usa esa técnica, sentandose en otras posturas, y supongo que es una buenisima forma de practicar. Dogen decía que había que sentarse en loto o medio loto para hacer zazen. Si no te puedes sentar así, el nombre no es zazen, pero ¿qué importa el nombre?
Lo que digo no debe considerarse discriminitavio, puesto que el nombre es lo de menos. Uno se sienta y ya está, y tampoco importa si se le llama zazen, te sientes como te sientes. Es solo un nombre. Entonces, para no llevar a malos entendidos, no tengo ningún problema en llamarlo zazen también yo. Dogen dice que para hacer zazen hay que sentarse con las piernas en loto o medio loto. Eso queda hoy un poco antiguo, si, lo que pasa es que si te sientas así, no tienes que hacer nada más. Ni seguir la respiracion ni nada. Esa es la ventaja de sentarse así. No sé por qué, pero es así. Si te sientas en un sofá, también puedes practicar la meditación, solo que tienes que hacer algo más que sentarte. Si no, no servirá de mucho. En loto o medio loto, no tienes que hacer nada más.
Se trata de llegar a la iluminación, eso es de lo que se trata. Lo demás, sentarte en loto o medio loto, o en un banquito o en una silla, eso da igual. Si llegas a la iluminación, lo demás da igual. Y uno en silla de ruedas, puede llegar antes que otro sentado en loto, ¿por qué? Posiblemente, al estar en silla de ruedas haya hecho el camino de un modo más rápido. Naturalmente, eso no quiere decir que debamos sentarnos todos en silla de ruedas. Cada uno se sienta como puede. Y, en cuanto al nombre, sea zazen o sea meditación, eso es lo de menos. Todo el mundo, se siente como se siente, puede sentarse en la misma habitación y en hermandad. No hay ninguna discriminación. En Japón, los que no se sientan en el loto o el medio loto, los ponen en el antezendo, no en el zendo. Pero esto no es Japon. Aqui estamos todos en el mismo sitio.
Saludos.
Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Carlos escribió: ↑09 Sep 2024 16:56 Hola @Daido,
escribió: "...Desde mi experiencia (que es la única que tengo) esa frase lo dice todo. La meditación es para eso y nada más: alcanzar la iluminación. Es una pena que ahora sea para todo, menos para eso. En el Zen se meditaba con esa motivación. Casi todos los que practicaban zazen eran monjes, con un camino etico de votos etc. Un monje meditando en la postura del loto, es la imagen clásica del Zen. Ese es el modo de meditar, según Dogen. Entonces, pensar que la postura no tiene importancia, es un error. Yo hablo del zazen, pero creo que el vipasana es muy similar. Uno se sienta con las piernas cruzadas, loto o medio loto. Sobre esa base existen variaciones, y uno puede hacer los ajustes que hagan falta. Esa es mi experiencia y, como digo, no tengo otra, lo lamento [...]"
Aunque en el Fukanzazengi, las indicaciones que se encuentran acerca de la postura física sean las de la conocida como postura del loto y la del semi-loto, sin embargo, justo en el párrafo anterior, cuando Dôgen está haciendo una descripción de lo que es "practicar 'lo inefable'", es decir volver la atención - la luz - hacia "nosotros", hacia el interior, dejando de lado la corriente de nuestros pensamientos, dice: "¿qué tiene que ver esto con el sentarse o tenderse?." Es decir, que no hay una preeminencia espiritual o budista de una postura sobre otra, dibujando una especie de jerarquías posturales en las que unas son mejores o están por encima de otras. La postura del loto proporciona una mayor estabilidad, por eso se recomienda, especialmente, cuando uno se sienta durante varias jornadas consecutivas, como en un retiro. Pero está claro, como ya se ha mencionado, que si bien, ambas posturas, eran habituales a la hora de sentarse para la mayoría de asiáticos medievales - y aún hoy -, para nosotros, occidentales, la historia es bien distinta.
Por otro lado, en cuanto a la parte fundamental, que sería la disposición interior, creo que sí que es importante mantener esa determinación en el sentarse de "seguir adelante, pase lo pase"; como dice el conocido aforismo: sentarse como si uno tuviera la cabeza en llamas.
Por último, cuando se habla de "camino ético de votos" como marco del Zen, en particular y del Budismo, en general, es importante tener en cuenta que, a diferencia del Cristianismo, por ejemplo, o de las religiones teístas, en general, dicho marco no está vehiculado por la relación "yo"-Otro (Dios, Ser, etc.), sino que en la Vía de Buddha, "se asienta" precisamente, en el dejar ir toda relación, incluidas las relaciones de tipo trascedente.
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Hola Carlos,
Esta frase viene en el Fukanzazenji, cierto, y la veo muy adecuada, porque cuando se llega a la realización, la realización no tiene nada que ver con el hecho de estar sentado o estar acostado. Pero antes de la realización, no puede decirse eso. Por supuesto, esto es el modo como yo lo veo, y no es mi intención sentar cátedra. Cada uno lo ve a su modo, y no pretendemos decir que nuestra interpretación sea la correcta. En todo caso, esa es mi interpretación¿qué tiene que ver esto con el sentarse o tenderse?.
Tengo que reconocer que el Fukanzazenji tuvo influencia en mí, de algún modo, y tal vez por eso he intentado siempre sentarme al menos en la postura del medio loto. Yo sé que los occidentales tienen dificultad en esa postura, pero no son los únicos hoy en día, porque yo he visto a los orientales luchar por sentarse en un cojín. Puede que no sea facil para nadie ya, debido al modo de vida que llevamos. Tal vez, el hecho de sentarnos siempre en sillas, sillones y (hoy en día, casi siempre) en sofás, hacen que nuestras articulaciones no sean flexibles. Pero ahora los orientales se sientan como nosotros, así que tienen las mismas condiciones.
Para mí, esa debe ser la razón por la que el zen se está perdiendo. Sentarse en la postura del loto o el medio loto es cada vez más dificil para la gente, sea oriental u occidental. Los zendos hasta ahora solo tenían cojines para sentarse, y el que no podía aguantar el dolor salía de allí y no volvía. El dolor es una barrera y no todos la pasan. Entonces, hoy el zen de Dogen no tiene razón de ser, porque si uno no se sienta como el dice, no puede hacer zazen, lo cual no puede admitirse hoy en día (no sin razón), así que tenemos que dejar de lado el Fukanzazenji y dar el nombre de zazen a cualquier forma de sentarse. Y, por supuesto, yo no tengo ninguna objeción a eso. Con todo, hemos de admitir, que eso supone un cambio para el Zen.
Para mí la postura del medio loto e incluso el loto ha sido hasta hace poco el modo de sentarme. En el San Un Zendo de Kamakura, cuando hice sesshin, vi que había muchos que se sentaban en el loto (casi todos japoneses, pero también occidentales), y muchos otros en medio loto. Solo unos pocos se sentaban en un banquito. Y la atmósfera era muy distinta que en otros zendos que he conocido. En el RCZ, por ejemplo, casi nadie se sentaba en el loto o medio loto de un modo regular. La atmósfera no era la misma. Pero hoy, puesto que muy poca gente se puede sentar así, hemos de aceptar que el Zen ha cambiado. Porque el Zen se basa en zazen.
A mí la postura del medio loto y el loto, me han sido de mucha ayuda. Incluso ahora, que ya tengo dificultades, sentarme del modo más cercano a esas posturas me sigue ayudando. Mucha gente se queja del dolor en la postura, pero es que el dolor es parte de la práctica. No es que nos sentemos así para producirnos dolor, no es eso. Pero el dolor viene, no hay duda de ello (viene en todas las posturas, por cierto). El dolor es una barrera y el que no la pasa, no se mete en la práctica del zen, esto hay que admitirlo. Por eso, el Zen está desapareciendo, porque las personas de hoy se niegan a admitir que el dolor sea parte de la práctica espiritual. Piensan que es como ponerse cilicios y cosas parecidas. No es lo mismo, sin embargo. Ponerse un cilicio es provocarse dolor, como una penitencia. Una vez, haciamos zazen en un colegio católico, donde había unas monjas, y una de ellas me dijo "demasiada penitencia", refiriendose a la practica que hacíamos. Obviamente, ella pensó que nos sentábamos así para producirnos dolor. "No es penitencia, le dije, es una forma de sentarse".
Hay otras prácticas contemplativas, en las que no se pone enfasis en la postura. Concretamente yo entro en una comunidad espiritual virutal, en la que casi todos practican "centering prayer". En esa práctica, no se dice nada sobre la postura, y se concentran en una palabra que repiten interiormente. Es una práctica muy seria, que algunos llevan haciendo 40 años o más. Por supuesto que esa práctica tiene resultados en quienes practican. Es algo obvio y que se nota (algunos de los presentes tiene los 80 cumplidos y llevan décadas haciendola). ¡No seré yo quien diga que si no es zazen no sirve! No. Claro que no lo digo. Pero no es zazen, ni ellos creo que quieran demostrar lo contrario. Son practicas distintas que llevan con gran probabilidad a experiencias, no iguales, pero similares, (tampoco dos kenshos son iguales, de todos modos)
Y, bueno, la cosa es que el Zen cambia porque el modo de sentarnos cambia. Ese es el cambio más importante que está habiendo, a mi juicio.
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Carlos
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Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Hola @Daido,
Hablando del zen de Dôgen es importante tener presente que este nos propone, precisamente, desprendernos de toda idea de logro, de meta, tratándolos como un pensamiento más - pensar sin pensar -, propuesta que suele resumirse en la conocida unidad de práctica-y-realización. Tal unidad no debe entenderse como una abulia espiritual o un nihilismo budista, si no, como se decía, soltar toda idea de logro, incluidos - o, especialmente, - los espirituales.

escribió: "...Esta frase viene en el Fukanzazenji, cierto, y la veo muy adecuada, porque cuando se llega a la realización, la realización no tiene nada que ver con el hecho de estar sentado o estar acostado. Pero antes de la realización, no puede decirse eso. Por supuesto, esto es el modo como yo lo veo, y no es mi intención sentar cátedra. Cada uno lo ve a su modo, y no pretendemos decir que nuestra interpretación sea la correcta. En todo caso, esa es mi interpretación [...]"
Hablando del zen de Dôgen es importante tener presente que este nos propone, precisamente, desprendernos de toda idea de logro, de meta, tratándolos como un pensamiento más - pensar sin pensar -, propuesta que suele resumirse en la conocida unidad de práctica-y-realización. Tal unidad no debe entenderse como una abulia espiritual o un nihilismo budista, si no, como se decía, soltar toda idea de logro, incluidos - o, especialmente, - los espirituales.
Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Perfecto. Esa es tu interpretación. 
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JLZaragoza
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Re: ¿Puede producir la meditación efectos adversos? Maribel Rodriguez. Psiquiatra.
Increíble, Daido, eso que comentas de que “En Japón, los que no se sientan en el loto o el medio loto, los ponen en el antezendo, no en el zendo”. No sabía que sucedía eso en los monasterios de Japón. Ahora sí que comprendo mejor tu visión del zazen.
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Pero hay otras visiones del zazen, además de la de Dogen, incluso más autorizadas, como por ejemplo la de Hui-neng (Enô en japonés, 6º patriarca del zen).
La visión del zazen de Alan Watts (1915-1973), uno de los más activos inspiradores del movimiento contracultural en Estados Unidos en los 60 (para mí también fue muy inspirador en mi juventud) y un pionero de la nueva conciencia, es muy diferente de la mayoría de la de los maestros zen de la actualidad. Por eso me ha parecido interesante traerla aquí, porque es bueno contrastar, porque, al fin y al cabo, ¿quién tiene la verdad?
“Cuando el zen llegó a ser menos un movimiento espiritual libre y más una institución establecida, su carácter sufrió un curioso cambio. Se hizo necesario “estandarizar” sus métodos y encontrar medios para que los maestros pudieran controlar a un gran número de estudiantes, que tienden a cada más a ser meros niños sin vocación natural, a quien sus piadosas familias envían para que reciban instrucción. La comunidad zen dejó de ser preponderantemente una asociación de hombres maduros con intereses espirituales para convertirse en más bien en una escuela eclesiástica con pensionado para adolescentes.
En estas circunstancias el problema de la disciplina se volvió vital. Los maestros zen se vieron obligados a preocuparse no sólo por la forma de liberarse de la convención, sino también de inculcar convenciones, modales corrientes y costumbres morales en los novatos. Es conveniente que el estudiante occidental maduro que encuentre interesante el zen como filosofía o como camino de liberación tenga presente este hecho, de lo contrario puede llevarse una desagradable sorpresa con el zen monástico tal como existe hoy día en Japón. Hallará que el zen es una disciplina que se enseña a palos. Descubrirá que su mayor preocupación se cifra en un régimen disciplinario que “educa el carácter” del mismo modo que la antigua escuela pública inglesa o el noviciado jesuita.
En ninguna de las enseñanzas de los maestros T'ang, desde Hui-neng a Lin-chi, pude encontrar ninguna instrucción o recomendación del tipo zazen que hoy consiste en la principal preocupación de los monjes zen. Por el contrario, esta práctica se discute una y otra vez. Así en el T'an-ching Hui-neng (Enô en japonés, 6º patriarca del zen) dice:
Un hombre vivo que se sienta y no se acuesta;
Un hombre muerto que yace y no se sienta.
Después de todo ambos son sólo sucios esqueletos.
Acaso la exageración del zazen en tiempos más recientes forma parte de la conversión del zen monástico en una escuela de varones. Tener a los muchachos sentados durante horas seguidas bajo la mirada vigilante de monitores armados de estacas es sin duda un método seguro para evitar que hagan diabluras.
Con todo, por más que el zazen pueda haber sido exagerado en el Lejano Oriente, acaso una cierta dosis de “sentarse nada más que por sentarse” fuera lo mejor para las mentes nerviosas y los cuerpos agitados de los europeos y americanos. Siempre, claro está, que no se les ocurre utilizarlo como un método para convertirse en Budas.”
Alan Watts. El camino del zen. Edhasa. Páginas 131, 132, 138, 139 y 140.

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Pero hay otras visiones del zazen, además de la de Dogen, incluso más autorizadas, como por ejemplo la de Hui-neng (Enô en japonés, 6º patriarca del zen).
La visión del zazen de Alan Watts (1915-1973), uno de los más activos inspiradores del movimiento contracultural en Estados Unidos en los 60 (para mí también fue muy inspirador en mi juventud) y un pionero de la nueva conciencia, es muy diferente de la mayoría de la de los maestros zen de la actualidad. Por eso me ha parecido interesante traerla aquí, porque es bueno contrastar, porque, al fin y al cabo, ¿quién tiene la verdad?
“Cuando el zen llegó a ser menos un movimiento espiritual libre y más una institución establecida, su carácter sufrió un curioso cambio. Se hizo necesario “estandarizar” sus métodos y encontrar medios para que los maestros pudieran controlar a un gran número de estudiantes, que tienden a cada más a ser meros niños sin vocación natural, a quien sus piadosas familias envían para que reciban instrucción. La comunidad zen dejó de ser preponderantemente una asociación de hombres maduros con intereses espirituales para convertirse en más bien en una escuela eclesiástica con pensionado para adolescentes.
En estas circunstancias el problema de la disciplina se volvió vital. Los maestros zen se vieron obligados a preocuparse no sólo por la forma de liberarse de la convención, sino también de inculcar convenciones, modales corrientes y costumbres morales en los novatos. Es conveniente que el estudiante occidental maduro que encuentre interesante el zen como filosofía o como camino de liberación tenga presente este hecho, de lo contrario puede llevarse una desagradable sorpresa con el zen monástico tal como existe hoy día en Japón. Hallará que el zen es una disciplina que se enseña a palos. Descubrirá que su mayor preocupación se cifra en un régimen disciplinario que “educa el carácter” del mismo modo que la antigua escuela pública inglesa o el noviciado jesuita.
En ninguna de las enseñanzas de los maestros T'ang, desde Hui-neng a Lin-chi, pude encontrar ninguna instrucción o recomendación del tipo zazen que hoy consiste en la principal preocupación de los monjes zen. Por el contrario, esta práctica se discute una y otra vez. Así en el T'an-ching Hui-neng (Enô en japonés, 6º patriarca del zen) dice:
Un hombre vivo que se sienta y no se acuesta;
Un hombre muerto que yace y no se sienta.
Después de todo ambos son sólo sucios esqueletos.
Acaso la exageración del zazen en tiempos más recientes forma parte de la conversión del zen monástico en una escuela de varones. Tener a los muchachos sentados durante horas seguidas bajo la mirada vigilante de monitores armados de estacas es sin duda un método seguro para evitar que hagan diabluras.
Con todo, por más que el zazen pueda haber sido exagerado en el Lejano Oriente, acaso una cierta dosis de “sentarse nada más que por sentarse” fuera lo mejor para las mentes nerviosas y los cuerpos agitados de los europeos y americanos. Siempre, claro está, que no se les ocurre utilizarlo como un método para convertirse en Budas.”
Alan Watts. El camino del zen. Edhasa. Páginas 131, 132, 138, 139 y 140.
