Romper el ego más inherente, el ego sexual o el ego familiar, donde deseamos de la forma más instintiva, es lo más difícil. La belleza, el sexo o el apego a nuestros padres son un factor de condicionamiento muy fuerte, bien por nuestra naturaleza o factor de aprendizaje, que nos hacen idealizar la realidad.
Siento aunque no puedo saberlo con certeza, que el condicionamiento sexual de esta época no es natural, es una estimulación del deseo constante, manipulada por la sociedad y las nuevas tecnologías. Y el apego e idealización de nuestra familia y entorno, donde hemos sido criados desde el nacimiento y hemos adquirido en la edad fundamental (los primeros años) patrones de difícil superación.
Qué más se necesita saber, si no se rompen estas percepciones erróneas de la realidad, más si no queremos aceptar el constructo mental de esto, pues nos pega a Samsara.
Meditar, el dharma, es obligado, pero deberíamos romper estas cadenas tan fuertes, pues todo lo anterior al conocimiento e iluminación está perturbado.