¿Ah, sí?
Publicado: 17 Mar 2025 17:28
Hakuin era un maestro zen muy respetado en su aldea. Un día, la hija de un vecino quedó embarazada. Cuando sus padres la presionaron para que revelara quién era el padre, ella, para proteger al verdadero responsable, dijo el nombre de Hakuin.
Indignados, los padres fueron a confrontarlo y le llevaron al bebé, diciéndole que, como era su responsabilidad, debía criarlo. Hakuin, sin discutir en ningún momento simplemente respondió: "¿Ah, sí?" y aceptó al niño, cuidándolo con amor.
Un año después, la joven no pudo soportarlo más y confesó la verdad: Hakuin no era el padre. Avergonzados, sus padres corrieron a pedirle perdón y a recuperar al bebé. Hakuin, sin alterarse, simplemente dijo: "¿Ah, sí?" y les devolvió al niño.
No conozco a Hakuin pero en mi modesta opinión una anécdota como ésta revela a una persona que ha progresado de veras en el sendero budista. Lo prueba su ecuanimidad y desapego cuando acepta las circunstancias sin ira ni preocupación. No ataca ni se altera cuando lo acusan injustamente, ni se aferra cuando el niño le es arrebatado. Su respuesta muestra una mente en paz y libre de lo condicionado
Indignados, los padres fueron a confrontarlo y le llevaron al bebé, diciéndole que, como era su responsabilidad, debía criarlo. Hakuin, sin discutir en ningún momento simplemente respondió: "¿Ah, sí?" y aceptó al niño, cuidándolo con amor.
Un año después, la joven no pudo soportarlo más y confesó la verdad: Hakuin no era el padre. Avergonzados, sus padres corrieron a pedirle perdón y a recuperar al bebé. Hakuin, sin alterarse, simplemente dijo: "¿Ah, sí?" y les devolvió al niño.
No conozco a Hakuin pero en mi modesta opinión una anécdota como ésta revela a una persona que ha progresado de veras en el sendero budista. Lo prueba su ecuanimidad y desapego cuando acepta las circunstancias sin ira ni preocupación. No ataca ni se altera cuando lo acusan injustamente, ni se aferra cuando el niño le es arrebatado. Su respuesta muestra una mente en paz y libre de lo condicionado
