El espiritu de Rahula Sribhadra
Publicado: 07 Mar 2026 23:22
Dicen que aquel día en que las tropas del turco Bakhtiyar Khalji atacaron la universidad monasterio de Nalanda el gran Buddha Amida salio de su infinita paz y tembló por unos segundos de dolor. Durante semanas la inmensa riqueza bibliografica que atesoraba Nalanda estuvo ardiendo y el olor a sangre y muerte se podía sentir a kilometros.
Nunca antes la humanidad había perdido tanto en tan poco tiempo. Los barbaros habían incendiado y destruido uno de los grandes hitos de la civilización humana.
El mundo debio pararse aquel día, pero siguió girando.
Mucho años más tarde, entre las ruinas de Nalanda, cuando ya estaba todo perdido para el Dharma en la India, un hombre, un gran maestro, junto a un reducido grupo de discípulos se enfrentaba con una inmensa dignidad a la decadencia y a la derrota. Pese a que toda esperanza había muerto el anciano y venerable Rahula Sribhadra se resistía a entregar su dignidad y persistia enseñando el Buddhadharma a sus discipulos entre las piedras de lo que un día fue Nalanda. En su cabeza y en algunos pocos textos salvados entre las ruinas, conservaba la gran sabiduría de los más grandes maestros del budismo mahayana: Nagarjuna, Aryadeva, Chandrakirti, Asanga, Vasubandhu, Dharmakīrti, Shantideva ...
Rahula Sribhadra representa la dignidad, como unico camino virtuoso, más allá de ningún fin.
En este barco llamado mundo donde las ratas han tomado el puente de mando, roen las vetustas maderas y nos conducen sin remedio hacía los acantilados. En este barco llamado samsara, que es tan real como una flor en el cielo, que está más allá de la existencia y de la no existencia, no hay escapatoria posible: los arrecifes nos esperan sin remedio, el fondo del mar será nuestra patria.
¿Que se puede hacer en un mundo sin rumbo, en descomposición, donde los más criminales tienen el poder absoluto, donde la verdad ha perdido su sentido, donde la honradez y la virtud son cosa del pasado? ¿que podemos hacer en un mundo destinado irremediablemente a arder por los cuatro costados?
En un mundo así Rahula Sribhadra nos enseña el camino, el camino de la virtud, el camino de los nobles. Mientras las ratas sedientas de sangre y poder, se comen las entrañas unas a otras, siempre sedientas de más, nos queda Rahula Sribhadra, como una luz que alumbra en la oscuridad de nuestro pequeño escondite en esta aciago barco. Las ratas terminarán sin duda por encontrarnos, pero hasta que lleguemos a los acantilados, no es posible otra cosa mejor que escuchar el camino de la virtud, el noble octuple sendero, el camino del maestro entre maestros.
Nunca antes la humanidad había perdido tanto en tan poco tiempo. Los barbaros habían incendiado y destruido uno de los grandes hitos de la civilización humana.
El mundo debio pararse aquel día, pero siguió girando.
Mucho años más tarde, entre las ruinas de Nalanda, cuando ya estaba todo perdido para el Dharma en la India, un hombre, un gran maestro, junto a un reducido grupo de discípulos se enfrentaba con una inmensa dignidad a la decadencia y a la derrota. Pese a que toda esperanza había muerto el anciano y venerable Rahula Sribhadra se resistía a entregar su dignidad y persistia enseñando el Buddhadharma a sus discipulos entre las piedras de lo que un día fue Nalanda. En su cabeza y en algunos pocos textos salvados entre las ruinas, conservaba la gran sabiduría de los más grandes maestros del budismo mahayana: Nagarjuna, Aryadeva, Chandrakirti, Asanga, Vasubandhu, Dharmakīrti, Shantideva ...
Rahula Sribhadra representa la dignidad, como unico camino virtuoso, más allá de ningún fin.
En este barco llamado mundo donde las ratas han tomado el puente de mando, roen las vetustas maderas y nos conducen sin remedio hacía los acantilados. En este barco llamado samsara, que es tan real como una flor en el cielo, que está más allá de la existencia y de la no existencia, no hay escapatoria posible: los arrecifes nos esperan sin remedio, el fondo del mar será nuestra patria.
¿Que se puede hacer en un mundo sin rumbo, en descomposición, donde los más criminales tienen el poder absoluto, donde la verdad ha perdido su sentido, donde la honradez y la virtud son cosa del pasado? ¿que podemos hacer en un mundo destinado irremediablemente a arder por los cuatro costados?
En un mundo así Rahula Sribhadra nos enseña el camino, el camino de la virtud, el camino de los nobles. Mientras las ratas sedientas de sangre y poder, se comen las entrañas unas a otras, siempre sedientas de más, nos queda Rahula Sribhadra, como una luz que alumbra en la oscuridad de nuestro pequeño escondite en esta aciago barco. Las ratas terminarán sin duda por encontrarnos, pero hasta que lleguemos a los acantilados, no es posible otra cosa mejor que escuchar el camino de la virtud, el noble octuple sendero, el camino del maestro entre maestros.