Junonagar escribió: ↑28 May 2026 13:55
Pequeña reflexión a partir de la lectura del Sagathakam.
Una verdad simple, que en el fondo sabemos muy bien, pero dificil de aceptar y de vivir: uno no deberia aferrarse a nada.
'sabbe dhamma nalam abhinivesaya'
— "no debemos apegarnos a nada".
Quien contempla este mundo como una ilusión, un mecanismo fantasmal, como un sueño, un relámpago, un destello fugaz —fragmentado por las tres corrientes del tiempo—, alcanza la liberación.
(Sagathakam verso 12)
Que recuerda bastante a
"A quien ve el mundo como una burbuja y un espejismo, el Rey de la Muerte no lo ve"
(Dhammapada)
Off Topic
Junto a gran parte de la reflexión y la alusión de ese verso me ha hecho recordar lo recogido en el Pheṇapiṇḍūpamasutta:
Seguimos con el Sagathakam. En este caso el verso 218
Lo que se percibe es la propia mente; no existe ningún objeto externo. Comprendiendo así la naturaleza del error, debe mantenerse presente también la talidad
Aunque pueda ser un verso muy sutil (y cualquier traducción es por definición antisutil) la idea central del verso no es negar el mundo de forma absoluta, sino que cuestiona la creencia de que hay cosas externas independientes “ahí fuera” tal como nuestra mente las imagina. Esas cosas o entidades externas son en realidad una manifestación de la mente. Por supuesto no se niega que haya experiencia, ni que haya percepciones, ni tampoco se niega el mundo en sentido convencional. La mente proyecta entidades externas y solidifica una realidad que podriamos llamar más bien "fluida". El verso nos conduce a la talidad, la realidad tal como es, antes de que la dividamos en nuestras categorías mentales.
Algún despistado podria confundir la talidad con el noúmeno (según Kant el noumeno es la "cosa en sí" la realidad que existe independientemente de la experiencia, que permanece detrás de los fenómenos y que nunca podremos conocer directamente). Pero la talidad es algo diferente. En el budismo mahayana la talidad (tathatā) es la realidad cuando deja de ser vista a través de las construcciones mentales. No es ninguna cosa escondida tras los fenomenos, no hay dualidad posible entre fenómeno y una cosa escondida tras el fenómeno.
Sin duda a menudo comparar conceptos budistas con conceptos filosoficos occidentales nos lleva a un camino complejo donde hay poco terreno compartido sobre el que asentar comparaciones. Y aunque a nivel dialectico se puede hacer ese ejercicio comparativo, el budista no debe nunca considerar la perspectiva dialectica como un fin en sí mismo. El filosofo occidental se contentaria con conocer donde está el mar y sus caracteristicas, el budista idealmente quiere saber más del mar para bañarse en él.
Seguimos con otro interesante verso del sutra Lankavatara.
Verso 273
No hay hablante, ni cosa dicha, ni vacuidad cuando se comprende la naturaleza de la mente; es por no ver la propia mente que se despliega la maraña de las opiniones y las doctrinas.
El sutra puede parecer repetitivo. Es una idea que a veces me ronda. No obstante es tan fuerte la inercia individual y social a dar por sentada una realidad externa objetiva que nunca es suficiente remar en contra de falsedades comunmente aceptadas.
Pero tratemos de explicar el verso con detalle. La cuestion es que cuando uno percibe la verdadera naturaleza de la mente se da cuenta de que toda la experiencia es una proyección de la propia mente. Al comprender esto, las dualidades se desmoronan: no hay un sujeto independiente que hable o enseñe, no hay un objeto independiente que sea enseñado o dicho, Incluso el concepto conceptual de "vacío" o "vacuidad" es trascendido, ya que aferrarse a la "vacuidad" como un objeto o concepto es en sí mismo una construcción mental.
Por el contrario, cuando uno no logra ver su propia mente tal como es, cesa la ignorancia la proliferación de conceptos y puntos de vista que nos atrapa en el ciclo de confusión y sufrimiento del samsara y por añadidura en las interminables disputas dialecticas y filosóficas.
Tanto individualmente como socialmente nos ahogamos en nuestra propia mente.