Muy agradecido amigo
@Ananda por la inmensa ayuda que me has aportado, pues encontrar eso por mí mismo hubiese sido como buscar una aguja en un pajar. Ciertamente, si se busca se encuentra pero si alguien te guia encuentras mucho más rápido

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Y ahora vayamos reconociendo pasa a paso el tesoro escondido y hallado, empezando por el primero de los cofres sagrados: MN 36 Mahasaccaka Sutta – Gran discurso con Saccaka.
Después de leerlo, encuentro en él aquello que todos los budistas sabemos de oidas, que Buda se hizo asceta y se negó el alimento hasta casi perder la vida.
‘¿Y si comiera sólo un poco cada vez, una sola cucharada de sopa de judías o de lentejas o de garbanzos o de guisantes?’ Así lo hice y mi cuerpo quedó extenuado.
Esto, sin embargo, resulta más bien dudoso, aunque este no es el momento de entrar en detalles acerca del ayuno y el modo como lo realizó.
Su cuerpo quedó tan delgado que la piel del vientre se juntó con la espalda:
La piel del vientre llegó a pegarse a mi espina dorsal y, si se me ocurría tocarla, era mi espina dorsal lo que tocaba; si se me ocurría tocar mi espina dorsal, era la piel de mi vientre lo que tocaba
Finalmente comio algo y se recompuso:
«Así que, Aggivessana, comí algo sólido, arroz hervido y cuajada.

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Deduzco de lo leido que todo ello es un mito porque esos hechos resultan insólitos.
Pero luego se puso a meditar y al cabo de un tiempo (no indica cuanto, ni indica que se sentó debajo del árbol de Bodhi), en la primera vigilia de la noche recordó innumerables vidas pasadas:
Recordé mis múltiples vidas anteriores, es decir, un nacimiento, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil nacimientos, muchos ciclos cósmicos de contracción, muchos ciclos cósmicos de expansión, muchos ciclos cósmicos de contracción y expansión: ‘Allí, así me llamaba, tal era mi familia, tal era mi apariencia, tal era mi alimento, así experimenté placer y dolor, tanto así duró mi vida, allí fallecí y en otra parte reaparecí, allí, así me llamaba, tal era mi familia, tal era mi apariencia, tal era mi alimento, así experimenté placer y dolor, tanto así duró mi vida, allí fallecí y aquí reaparecí.’
Esto es algo que los budistas modernos (algunos de los cuales nos acompañan en este foro) deberían considerar, porque según viene en el sutta, Buda vio que la reencarnación existía. No es de recibo ser budista y no creer la reencarnación, pero igualmente, se puede pensar que todo esto es un mito y que Buda no vio nada. Queda pues a gusto del consumidor decidir qué es aquello en lo que está dispuesto a creer, como ocurre normalmente en el budismo. Pero las palabras de Buda son muy claras:
«Así, con el ojo divino purificado que va más allá del humano, vi a los seres falleciendo y reapareciendo, conocí a los seres inferiores, superiores, bellos, feos, afortunados, desafortunados y supe que renacen según sus acciones anteriores.
Después se habla de nuevas realizaciones:
«Así, con el ojo divino purificado que va más allá del humano, vi a los seres falleciendo y reapareciendo, conocí a los seres inferiores, superiores, bellos, feos, afortunados, desafortunados y supe que renacen según sus acciones anteriores.
Esto es interesante, pero no es la iluminación, puesto que hay alguien que ve todo eso. Hay sin embargo algo que viene a continuación que va en esa dirección:
«Éste, Aggivessana, fue el segundo conocimiento que logré en el surgió, las tinieblas se desvanecieron y la luz surgió, como sucede cuando uno permanece alerta, constante y diligente. Sin embargo, Aggivessana, la sensación de placer surgida no se estableció apoderándose de mi mente.
UNa experiencia elevada, sí: Las tinieblas se desvanecieron y la luz surgió, dice. La sensación de placer no se estableció, sin embargo. Pero hay un testigo que ve todo eso. No es por tanto la iluminación. De nuevo siguen los estados profundos de meditación:
«Luego, con la mente así concentrada, completamente purificada, nítida, intachable, libre de impurezas, maleable, dispuesta para la acción, equilibrada, inmutable, dirigí la mente hacia el conocimiento de la aniquilación de las corrupciones.
Hay alguien dirigiendo la mente, por tanto no es la iluminación. Así continua relatando su realización, y describe lo que vio en la siguiente vigilia: las cuatro nobles verdades. Un interesante descubrimiento, indudablemente. Una gran realización sin la menor duda. Poco después afirma:
«Cuando quedé liberado, supe que estaba liberado y supe: ‘Aniquilado el renacer, cumplida la vida de santidad, hecho lo que había que por hacer, no hay ya más devenir’.
Hay alguien que se libera, por lo que no es la iluminación. Y, ya al final, como colofón dice:
«Aggivessana, al igual que una palmera a la que se le cortan las ramas es incapaz de crecer otra vez, así el Tathagata ha renunciado a las corrupciones que manchan, que hacen repetir las existencias, que crean problemas, que acaban en sufrimiento y producen nacer, envejecer y morir futuros, las ha arrancado de raíz y las ha dejado como el tronco de una palmera que, una vez cortado, ya no puede volver a brotar ni a crecer de nuevo.»
El tatagata ha logrado altas realizaciones, pero yo no veo que haya habido iluminación. Leeremos con interés los otros enlaces, para ver si ahí se ven las cosas con más claridad.
Muy agradecido.