Pero no es de eso de lo que trata este hilo, de la mayor o menor veracidad histórica, cientifica si se quiere, de tales o cuales textos. Por ejemplo, por poner otro ejemplo de otra propuesta religiosa universal, el famoso sermón de la montaña, pronunciado por Jesús, en el que pronuncia la bienaventuranzas, existen eruditos que afirman que lo más probable es que nunca ocurriese; lo cual no resta un ápice de su valor para aquellos que lo sigan, contiene un mensaje universal y válido para los cristianos (y pienso que en buena medida también para los que no lo somos). Esas discusiones pueden tener un cierto valor, en un cierto plano, no lo dudo, pero no son lo realmente importante para encaminar nuestra vida de una manera encaminada a la liberación.
De todas formas, no es de eso de lo que trata este hilo, sino del porqué de la elección de un camino u otro, elección que es personal, no dependiente de textos (que son solo fuente de inspiración y contraste). En cualquier caso, si bien la elección no puede ser criticada, si que pueden serlo los "argumentos" que se dan para justificarla.
El tema fue planteado por @Panikkar (editado; había citado por error a @Canis Luco , en vez de a @Panikkar , que abrío el tema; me disculpo por ello), y algunas de las razones que daba eran:
Yo le conteste en su momento que no veía claro que esa concepción del "dar", se ajustase mucho con el concepto budista de "dana", del "don", que debe ser incondicional, gratuito, sin espera de retribución por nuestros actos, y pienso que esta es una interpretación válida (la gratuidad, la incondicionalidad) tanto en el camino Theravada como en el Mahayana. No conteste su elección, sino sus argumentos.[...]Cuando intentas ayudar a otros a seguir el dharma ("el camino", "el tao"...), normalmente te absorben todo lo que pueden y después suele haber mucho desagradecimiento. Pero, es que incluso cuando no hay desagradecimiento, el conocimiento del dharma es tan grande y cuesta tanto haberlo encontrado que me parece un tesoro que no vale la pena darlo así como así. Uno llega a sentir: "¡si lo quieren, que los demás también se lo curren!"
Esto me ha llevado a pensar últimamente que quizá la figura del arhat Theravada (el asceta solitario que solo busca su propia iluminación) es más realista que la del bodisattva Mahayana.[...]
También creo que dije (no lo he repasado) que tal vez sobre la Vía del Bodhisattva tendemos a crearnos fantasías a partir de los textos que la describen (que despliegan escenarios fantásticos, inverosímiles -aunque en el Canon Pali, también encontramos ejemplos parecidos, aunque menos barrocos-. Estas formas de expresión de muchos de los textos Mahayana hay que leerlas dentro de lo que se llama el "discurso intencional", cuya finalidad es soteriológica, no descriptiva, pero esto sería otro tema).
El camino del bodhisattva hay que comprenderlo más allá de las figuras simbólicas de bodhisattvas grandiosos como Manjusri o Avalokistevara, que deben de servir como imágenes inspiradoras, no como afirmación de la existencia real y actual de determinados semi-dioses con poderes fantásticos. En caso contrario se convierten en "ídolos", como puede suceder y sucede también con la figura del propio Buddha Sakyamuni en los países Theravada, y en lo que se cae es en la idolatría. La vía del bodhisattva puede ser asumida por cualquiera, también por un torpe y poco diligente practicante, como puede que seamos nosotros mismos, que acoja con sinceridad esos votos en su corazón; con tal de que asuma con honestidad recorrer el camino que esa vía indica, y volver a ella cada una de los millones de veces en que se desvía de ella. No es necesario completarlo, porque además es materialmente imposible, su misma formulación lo hace imposible de completar, sino tan solo esforzarse en recorrerlo. Si estás recorriéndolo (lo formules en palabras o no) ya eres un bodhisattva, y ese recorrer es en sí mismo nirvana.