Está bien que hayas hablado de la técnología, y no de la ciencia, para sacar este tema a relucir. La ciencia es neutra (más o menos, pues nada es totalmente neutro), mientras que la tecnología es el uso social que le damos al conocimiento científico y, por tanto, está motivada por los deseos humanos. Nosotros, como budistas, es a estas motivaciones frente a lo que tenemos que posicionarnos; individualmente en primer lugar, en tanto que practicantes, y coléctivamente, en tanto que ciudadanos. Los budistas, nos guste más o nos guste menos, somos también ciudadanos, y ello nos obliga a adoptar determinadas posiciones y compromisos frente a la comunidad a la que pertenecemos (y no tomar posición, es también una manera de tomar una posición)
Ciñéndonos al posicionamiento individual como practicantes respecto al tema traído por
@Buddhayana , me ha venido en primer lugar a la memoria un artículo de Michel Proulx (un practicante francés en la línea de Dogen) que traduje hace tiempo. Este artículo se ciñe al uso de consolas, móviles, ordenadores, etc., en los cuales, entre otras usos posibles, está el de sostenedores de las redes sociales (como, por ejemplo, este foro). Esos usos pueden ser muy positivos, pero también fácilmente, pueden desencadenar procesos reactivos (oposición, odio, afán de seguidores, sentido de pertenencia ilusorio a un grupo, ilusiones irreales, etc.), que no son tan acordes a la enseñanza (y el que esté libre de pecado, por usar una cita de otra vía religiosa, pero acertada, que tire la primera piedra).
Desde mi punto de vista esta cuestión tendría que ver con
karuṇā (traducida normalmente como "compasión), que es uno de los pilares imprescindibles en la vía del bodhisattva; la cual, en esta vía, no sería sino la otra cara de la moneda de la íntima comprensión, en la vida y en los actos propios, de
pratītyasamutpāda (u "origen co-dependiente/interdependencia, etc.)
Por no extenderme más, cuelgo aquí el artículo, que es corto y se ciñe a la cuestión de la práctica individual (no entrando por tanto en aquello que he dicho en el anterior párrafo). Si después existe interés, me han venido a la memoria otros textos, más extensos y de mayor profundidad espiritual, que abarcan también la visión budista de la dimensión social, que desde el punto de vista del Budismo zen es también práctica individual, y que podría también aportar.
Divertirse haciendo chispas con sílex
Michel Proulx, 2009
El otro día, en Frankfurt, durante una sesshin, Brad Warner citó un pasaje del maestro Dôgen, en el cual este disuade a sus discípulos respecto a divertirse haciendo chispas con sílex. El silex es la variedad de piedra que llevan los encendedores, lo que permite encender la mecha (en los encendedores antiguos y los zippo de gasolina) o el gas (en los encendedores modernos), parece que en el siglo XIII, algunos encontraban esta característica suficientemente sorprendente para hacer un juego de ella.
Sin embargo... he visto a niños divertirse incansablemente encendiendo un encendedor, o haciendo chispas cuando ya no queda gas …
La reflexión que se le ha ocurrido es que hoy en día Dôgen diría “no divertirse con una consola” (playstation o similar), prosiguiendo su reflexión sobre el hecho de que después de todo, en una playstation, son chispas en definitiva lo que se encuentra tras el funcionamiento de la pantalla. Y como es silicio obtiene su nombre del sílex, que es una piedra de sílice, he aquí cerrado el círculo.
¡Nuestro mayor entretenimiento contemporáneo (y me incluyo) son chispas hechas con sílex! ...
Si somos serios en la práctica de la vía hemos de tener cuidado con este problema. El ordenador, el teléfono móvil, las consolas de videojuegos no son, a fin de cuentas, más que chispas hechas con sílex y estamos como hipnotizados por ellas, nos hacen perder un tiempo loco, nos impiden hacer nuestro trabajo, ir a hacer deporte, ir a espectáculos, leer libros de verdad, y también sentarnos, aunque sea 10 miserables minutos, frente al muro, frente a nosotros mismos. ¿No podemos reflexionar y ver que tendemos a dejarnos esclavizar por ellos con más fuerza que por la más pesada de las cadenas?
¡Vamos!, ¡Al zafu!
