Sn 3,3
«El habla con cuatro cualidades es bien hablada, no mal hablada, e intachable, no censurable, entre los sabios. ¿Cuáles cuatro? Aquí, bhikkhus, un bhikkhu solo habla lo bien hablado, no lo mal hablado; lo que es Dharma, no lo que no lo es; lo que es bondadoso, no lo que es cruel; lo que es verdad, no lo que es falso. Este habla es bien hablada, no mal hablada, e intachable, no censurable entre los sabios.
Esto fue lo que dijo el Radiante, y luego habló más:
Ahora bien, los pacíficos dicen: primero, hablad lo bien dicho,
y segundo, hablad el Dharma pero no su opuesto,
hablad lo amable, tercero, no lo desagradable,
mientras que cuarto, hablad la verdad pero nunca la mentira.»
Entonces el venerable Vaṅgīsa se levantó con la túnica sobre un hombro y las manos en posición de loto hacia el Radiante diciéndole: “¡Señor, ha llegado a mí!”
“Deja que venga a ti, Vaṅgīsa”.
El venerable Vaṅgīsa entonces alabó al Radiante en su presencia con estos versos apropiados:
Solamente deben pronunciarse palabras
que no causen daño a uno mismo
ni tormento a otros:
éstas son verdaderamente palabras bien dichas.
Di sólo palabras amables,
palabras que sean bien recibidas,
así que todo lo que uno dice a los demás,
sin transmitir ningún mal, es amable.
La verdad, en verdad, es palabra inmortal:
este es el antiguo Dharma. Se dice que
tanto su estudio como su práctica
constituyen la firmeza pacífica.
Cualquier palabra que el Buddha pronuncie, para alcanzar la seguridad del
Nirvana,
poniendo fin al dukkha,
esas palabras son las más dignas»
Sir Laurence Khantipalo Mills
con mettā