Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Donde abordar temas desde la pluralidad budista.

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Roberto
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Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Roberto »

En estos momentos estoy leyendo un texto de Ajahn Munindo, titulado en su versión italiana traducida Servidor de la realidad, del que creo no existe hasta el momento traducción al castellano.

Para quienes no conozcas a Ajahn Munindo adjunto a continuación una reseña biográfica
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Quisiera traer aquí la traducción de algunos fragmentos y las resonancias, las lecturas que hago de estos desde mi propia visión.

Dice Ajahn Munindo:
Mientras que no estamos despiertos, corremos el riesgo de tomarnos demasiado en serio. El hábito de seguir nuestras predilecciones y repulsiones posee una inercia que, incluso después de algunas comprensiones profundas iniciales, no necesariamente desaparece.
Estas palabras las dice Ajahn Munindo (en adelante A.M.) en referencia al momento en que fue propuesto para ocupar el cargo de abad del monasterio de Harnham y cuenta previamente cómo aquella perspectiva había llenado de repente de preocupaciones y fantasías su propia meditación.

A veces tendemos a creer que la práctica nos llevará a un punto firme, definitivo, y que si eso no ha sucedido todavía es por la falta de determinación de nuestra práctica, pero que sin embargo "otros", dotados de más determinación y constancia que nosotros, lo habrían conseguido sobradamente. Sin embargo vemos aquí como, incluso un renunciante, dedicado a la práctica intensiva de la meditación cotidiana, a una vida de pobreza material en que su propio sustento depende de la mendicidad religiosa, que ha comprendido en profundidad y puesto en práctica la enseñanza, puede ser presa de ansiedades producidas por su propia mente.

El yo no exíste pero ello no impide en que sí insista. El trabajo a realizar es un trabajo de clarificación constante, de limpieza permanente de los obstáculos que crea nuestra mente o, dicho de otra forma, la trasformación de esos obstáculos en oportunidades nuevas que la realidad nos da para seguir recorriendo la Vía del Buddha.

En los textos budistas, y en la imaginería popular al respecto, se habla de una meta del budismo, pero la verdadera meta del camino propuesto por el budismo es el camino mismo. La meta lo que señala es la dirección hacia la que orientar nuestros pasos, no un "lugar" que alcanzar, después del cual ya no quedaría nada más por hacer. Esta fue la tentación que Mara realizo al Buddha y a la cual Brahma le invito a no ceder, después de lo cual Buddha dejo el árbol de la bodhi y se dedico a ofrecer su enseñanza hasta el momento de su muerte.

Leemos en A.M., inmediatamente a continuación

Código: Seleccionar todo

Pero, cuando recuerdo que estoy aquí para servir este lugar espiritual y que mi tarea no es hacer aquello que se adecue a mis preferencias, la vida fluye sin obstáculos y es probable que mi presencia contribuya más a la concordia que a la confusión
A veces se tiende a plantear (y desde ambos "campos" de juego) la vía theravada como una vida centrada en la propia salvación frente a la vía mahayana como una vía centrada en la salvación de los demás. Es una gran confusión. A.M. resuelve sus dudas cuando se da cuenta de que el camino no es seguir las propias referencias sino hacer caso obedientemente a aquello que le pide la realidad. Este capítulo se llama "Servir al Buddha", y comienza con la citación del triple refugio, pero ni buddha ni dharma son otra cosa que palabras muertas hasta que no se encarnan en la existencia real de personas concretas que las doten de vida, la samgha.

Despertarse no es seguir las propias preferencias, sino servir, no obstaculizar la realidad que aparece ante nosotros, contribuyendo a que se exprese, también, de la mejor manera posible a través de nosotros. Es en esa realidad que somos, que nos contiene, a la que contenemos, de lo que hemos de fiarnos no de "nuestras predilecciones y repulsiones". Entonces "la vida fluye sin obstáculos".
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Ananda
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Ananda »

13124 Interesante hilo @Roberto gracias ada123123
Mientras que no estamos despiertos, corremos el riesgo de tomarnos demasiado en serio. El hábito de seguir nuestras predilecciones y repulsiones posee una inercia que, incluso después de algunas comprensiones profundas iniciales, no necesariamente desaparece.
Como budista secular no tengo claro hasta qué punto es posible y/o deseable hacer desaparecer todas nuestras pulsiones. Personalmente y como ya he dicho en alguna ocasión me conformo con comprenderlas en lo posible (atentamente consciente y con clara comprensión) para así atenuar su capacidad para generar dukkha.
Roberto escribió: 13 Ago 2022 20:07después del cual ya no quedaría nada más por hacer. Esta fue la tentación que Mara realizo al Buddha y a la cual Brahma le invito a no ceder, después de lo cual Buddha dejo el árbol de la bodhi y se dedico a ofrecer su enseñanza hasta el momento de su muerte.
Curiosamente el Buda dice de forma literal que al arahant 'ya no le queda nada por hacer'. Entiendo que lógicamente se refiere a lo concerniente a su liberación personal.

eq341
Citta, éstas son simples designaciones, el mundo de las expresiones, el mundo de las formas de hablar con las cuales el Tathagata se expresa pero sin asirse a ellas. Buda, DN 9 Potthapāda Sutta.
Daido
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Daido »

La meta lo que señala es la dirección hacia la que orientar nuestros pasos, no un "lugar" que alcanzar, después del cual ya no quedaría nada más por hacer.

Así es como yo lo veo:

El único lugar es 'aquí', por lo que no hay que alcanzarlo, estando como estamos en él. 'Después', está fuera de lugar. Solo existe el 'ahora'. Aquí y ahora no hay nada que alcanzar. El estado de Iluminación no existe, es una quimera. Existe la Iluminación, no como un estado que se queda para siempre. La realización (el caer en la cuenta) es lo que permanece. Lo demás, como todo, es impermanente.


ada123123
Daido
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Daido »

Curiosamente el Buda dice de forma literal que al arahant 'ya no le queda nada por hacer'. Entiendo que lógicamente se refiere a lo concerniente a su liberación personal.

Tal y como yo lo veo, el Buda dice la verdad. Al Arahant ya no le queda nada por hacer. Esto no significa que se tumbe a dormir y no haga nada ya. Claro que hace! Mas que antes, casi seguro.

Hubo un koan que pasé, que decía así, mas o menos: 'Ahora que has conquistado la muerte, puedes ir a donde quieras. A donde vas a ir?'. Bien, no diré la 'solución'. Para eso esta el Zen, para hallarla. Y la solución es precisamente lo que el Arahant, 'que no le queda nada por hacer', sabe.

🙏
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Adán
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Adán »

La enseñanza del Buda trata sobre una meta a alcanzar. Durante el camino, la meta no se ha alcanzado. Una vez alcanzada ya no hay vuelta atrás, si no, no sería tal meta (nibbana).
Las referencias a esto son tantas que no es necesario citarlas.
Ya sea caminando o de pie, sentado o acostado, se flexiona y estira, éstos son los movimientos del cuerpo.
Vijaya Sutta. Suttanipāta 1.11
Daido
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Daido »

Esa es la doctrina budista, en efecto.
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tao.te.kat
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por tao.te.kat »

Ideas sueltas.

Sin deseos, ni odios. Sin apegos, ni rechazos. Sin preferencias.

¿A dónde vas a querer ir? ¿qué vas a querer hacer?

El hombre sin nada que hacer, nada hace y todo es realizado.

Del Tao Te Ching:

El Tao nunca lleva a cabo ninguna acción, pero no deja nada por hacer.

Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin actuar,
y difunde sus enseñanzas sin hablar.


Aprender consiste en acumular conocimiento día a día;
la práctica del Tao consiste en reducirlo día a día.
Sigue reduciendo y reduciendo hasta alcanzar el estado de No-Hacer (Wu Wei).
 No-Hagas, y, sin embargo, nada queda sin hacer.


El quinto camino tibetano es el de no-más-aprendizaje o no-más-entrenamiento.
Roberto
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Roberto »

Volvamos ahora a Ajahn Munindo. El capítulo que estamos leyendo, de su obra Servidor de la realidad, se titula, como dijimos, Servir al Buddha, veamos un párrafo donde aclara el sentido de esto
Examinemos ahora que quien es el Buddha a cuyo servicio nos ofrecemos. Es la conciencia misma. Es la mente que simplemente conoce. Comprometerse a servir al Buddha significa comprometerese a comenzar de nuevo, una y otra vez, a pesar de que muchas veces se pueda olvidar perdiéndose en el mundo confuso de las experiencias. El Buddha es el conocer, y los millares de experiencias es aquello que es conocido. Cuando olvidamos nuestro compromiso con la conciencia del simplemente-conocer, cuando nos perdemos en el apego a la actividad de la predilección y de la repulsión, nosotros nacemos en una experiencia. [...] El punto en el que estamos a punto de apegarnos y perdernos en el mundo es exactamente el punto en el que se puede dejar ir el nacimiento y la muerte. En ese momento no estamos obligados a renacer. Los servidores del Buddha se adiestran a anteponer la conciencia a toda actividad que surge y termina al interior de la conciencia. Dado que no quieren vivir la vida eternamente desilusionados, se adiestran a estar abiertos, preparados, vigilantes e interesados en la realidad
A menudo tiende a pensarse Buddha como algo externo a nosotros mismos, como alguien que descubrió un camino y cuyo testimonio sobrevive en la forma de la religión que llamamos budismo. Sin embargo aquí A.M. da un salto que me resulta familiar (desde mi visión mahayana), pero que no se si es tan frecuente en el Canon Pali, identifica el Buddha con la propia conciencia. No es a una religión, o a sus estructuras materiales y humanas, a lo que hay que servir, es sirviendo, ocupándonos diligentemente de todo y todos como nos ocupamos de nosotros mismo, ocuparnos de nosotros mismos no es diferente a ocuparnos de todo, de la realidad que nos constituye y somos.

La conciencia (vijññana, en sanscr.) suele interpretarse en el budismo como uno de los cinco agregados (saṃskāra, en sanscr.) y, por su volubilidad (figurada a veces como "mente de mono"), su impermanencia, etc., se considera una de las fuentes del malestar (duḥkha, scr.), mientras que el Buddha es todo lo contrario. Sin embargo A.M. los identifica.

Inmediatamente nos dirá a qué se refiere cuando habla de esa conciencia que es Buddha: "Es la mente que simplemente conoce", es decir que conoce lo cognoscible simplemente, sin interponer el propio "yo", sin obstaculizar. La mente y sus contenidos se separan solo aparentemente. Escucho aquí un eco a doctrinas mahayana, especialmente a aquellas recogidas en la filosofia mahayana yogacara.

Me sucede con frecuencia que esos "ecos" se despierten en mí cuando leo a los monjes de la tradición tailandesa del bosque. El Mahayana fue ampliamente seguido en Tailandia (actualmente casi completamente Theravada) hasta alrededor del siglo XIII-XIV, y de hecho incluso en los templos actuales no es infrecuente encontrarse con representaciones de bodhisattvas; me pregunto a veces si no estaríamos aquí ante indicios residuales de aquella influencia, pero me faltan conocimientos suficientes para avalarlo.

Siendo la realidad del mundo incesantemente cambiante, el despertar de lo ilusorio de esa realidad a lo verdadero de esa misma realidad, deberá ser también una tarea incesante, momento a momento, nunca una tarea acabada, en palabras de A.M.: "comprometerse a servir al Buddha [es decir, a esa conciencia simple, limpia de obstrucciones] significa comprometerse a comenzar de nuevo, una y otra vez". Es ahora, en cada ahora, que debemos despertarnos, una y otra vez.

Sigue A.M. "El Buddha es el conocer, y los millares de experiencias es aquello que es conocido". Solo hace falta que no nos interpongamos, que no metamos nuestro "yo" en medio, es decir que no nos perdamos en "el apego a la actividad de la predilección y de la repulsión". Cuando no hacemos eso, cuando olvidamos Buddha: "nacemos", es decir damos origen simultaneamente al "morir", al sufrimiento de perder aquello a lo que nos habíamos apegado (a algo, alguien o a nosotros mismos).

A.M. nos dice también dónde situar el foco: "El punto en el que estamos a punto de apegarnos y perdernos en el mundo es exactamente el punto en el que se puede dejar ir el nacimiento y la muerte". ¿Pero dónde está, qué es ese punto, qué es lo que hay que dejar?. Me vienen aquí a la memoria las palabras de Changlu Zongze, un maestro chan del siglo XII: "Si un pensamiento surge, sé consciente de este. Cuando seas consciente, este desaparecerá. Cuando se aplica este método durante un largo periodo de tiempo las condiciones son olvidadas y todo es unificado naturalmente. Esta es la esencia del zuo-chan (zazen, en jap.)". Es en ese mismo "punto", en el aparecer de la realidad, o mejor dicho de la representación de la realidad (pues A.M., muy al estilo mahayana no separa el fuera, la realidad, del dentro, lo que surge y termina en la conciencia), el cuándo y el dónde es posible tomar una u otra dirección, la de seguir el flujo del pensamiento movido por el querer-no querer, o la de nadar a contracorriente de ese flujo, hacia su fuente vacía, fresca, hacia lo que aquí y en el mahayana es denominado a veces como la "mente", desnuda de nuestras elucubraciones y preferencias.

Aquel "ser como islas, o como lámparas, para vosotros mismos", pronunciado por el Buddha poco antes de morir, no es distinto de la actitud propia de aquellos que "no quieren vivir la vida eternamente desilusionados" y que para ello se adiestran para "estar abiertos, preparados, vigilantes e interesados en la realidad". Con los brazos abiertos a todo aquello que sucede, acogiendo los infinitos ríos igual que el mar, como dice Dôgen cuando nos habla de la mente grande (daishin, 大心), y sobre la que hemos hablado en otro hilo).

Escuchando a Ajahn Munindo, en algunos momentos me parece estar escuchando las palabras de algún maestro zen antiguo. Los distintos "ríos" del todos los diferentes budismos confluyen en el único mar de Buddha.

ada123123 ada123123 ada123123
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Ananda
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Ananda »

Daido escribió: 13 Ago 2022 21:10 Tal y como yo lo veo, el Buda dice la verdad. Al Arahant ya no le queda nada por hacer. Esto no significa que se tumbe a dormir y no haga nada ya. Claro que hace! Mas que antes, casi seguro.

Hubo un koan que pasé, que decía así, mas o menos: 'Ahora que has conquistado la muerte, puedes ir a donde quieras. A donde vas a ir?'. Bien, no diré la 'solución'. Para eso esta el Zen, para hallarla. Y la solución es precisamente lo que el Arahant, 'que no le queda nada por hacer', sabe.
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Roberto escribió: 14 Ago 2022 18:59 Sigue A.M. "El Buddha es el conocer, y los millares de experiencias es aquello que es conocido". Solo hace falta que no nos interpongamos, que no metamos nuestro "yo" en medio, es decir que no nos perdamos en "el apego a la actividad de la predilección y de la repulsión". Cuando no hacemos eso, cuando olvidamos Buddha: "nacemos", es decir damos origen simultaneamente al "morir", al sufrimiento de perder aquello a lo que nos habíamos apegado (a algo, alguien o a nosotros mismos).
Estas palabras me recuerdas estas otras del SN 35,95 Malukyaputta Sutta:

Malukyaputta, en consideración a las cosas que ves, oyes, sientes y conoces: en lo visto, habrá sólo lo visto, en lo oído, sólo lo oído, en lo sentido, sólo lo sentido, y en lo conocido, sólo habrá lo conocido, entonces, Malukyaputta, no habrá más ‘tú’ con relación a todo eso. Cuando no haya más ‘tú’, Malukyaputta, no habrá ‘tú’ allí. Y cuando no haya ‘tú’ allí, entonces, Malukyaputta, no lo habrá aquí ni más allá ni en medio de ambos. Esto, por sí mismo, es el fin de la insatisfacción.

Comenté algo similar en este hilo: En primavera, flores...

eq341
Citta, éstas son simples designaciones, el mundo de las expresiones, el mundo de las formas de hablar con las cuales el Tathagata se expresa pero sin asirse a ellas. Buda, DN 9 Potthapāda Sutta.
Roberto
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Re: Lecturas desde un practicante zen de un practicante theravada (Ajahn Munindo)

Mensaje por Roberto »

Ananda escribió: 14 Ago 2022 20:34 [...] Comenté algo similar en este hilo: En primavera, flores...
Sí, Dogen va por ahí sisisi.

Sin necesidad de especular sobre vacío o lleno, distinto o igual.

En primavera, flores.
En verano, el canto del cuco.
En otoño, la claridad de la luna.
Y en invierno la nieve fría.


eq341
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