Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

La práctica de zazen.

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Roberto
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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Adjunto hoy los comentarios al fragmento del Tenzo Kyokun en el cual Dōgen nos habla de la mente grande, daishin, 大心, escritos por dos autores contemporaneos, practicantes del budismo zen: Shōhaku Okumura, japonés; y Giuseppe Jisō Forzani, italiano, ambos discípulos de Kōshō Uchiyama y formados en el monasterio japonés de Antaiji. A los textos les he añadido, entre parentesis cuadrados, alguna frase aclaratoria.

Shōhaku Okumura
La mente magnánima, daishin (大心), según Dōgen Zenji, es la mente de los grandes océanos y de las grandes montañas. Los océanos y las montañas son imperturbables, no pueden ser alterados. Las montañas permiten a todo tipo de plantas y de animales estar aquí, y son su sostén sin discriminación alguna. Los océanos aceptan todos los tipos de agua de todos los tipos de ríos, sin juicio, sin resistencia, y hacen un único océano sin separación ninguna. Esto es la sabiduría más allá de la discriminación. La sabiduría es un remedio para la ignorancia. Así, pienso que en mi práctica estas tres mentes [la mente alegre, la mente de los padres y la mente grande] son la manera en la que zazen funciona en la vida cotidiana.

Estas tres mentes deben ser la base de toda comunidad. En una comunidad zen, por supuesto, zazen es la base. Pero tenemos también necesidad de trabajar para sostener nuestra práctica. Cuando trabajamos con otras personas, o para otras personas, estas tres actitudes mentales son muy importantes. Estemos en nuestra casa o en el trabajo, trabajando con otros, esta actitud es una gran ayuda.
Giuseppe Jisō Forzani
El corazón grande, magnánimo. Aquí grande no es lo contrario de pequeño, grande es cada uno de nosotros cuando es verdaderamente sí mismo, grande es una pulga cuando es una pulga, es una galaxia cuando es una galaxia. En el mundo de las pulgas está todo, como en cada gota individual de agua está todo el universo, que no es más pequeño que el universo contenido en una estrella. Cada uno a su manera es grande, si es sí mismo hasta el fondo, si verdaderamente vive hasta el fondo aquella relación con su vida como expresión, manifestación, forma de la vida.
El segundo comentario es, más bien, una reescritura de Giuseppe Jisō Forzani del fragmento de Dōgen, reelaborada con sus propias palabras. Es así, reescribiendolas con nuestras propias palabras, con nuestra propia vida, como hemos de leer las escrituras de aquellos que nos han precedido. Las escrituras budistas deben de ser hechas acto por quien las lee para que sean escrituras vivas, mientras tanto no son sino palabras muertas. El budismo en realidad no es algo que esté ahí fuera, como un objeto a contemplar, como una teoría más o menos interesante, sino que en realidad solo habla de mí mismo (de ti mismo).
Aquí está entonces aquello que llamamos corazón grande. Grande es la montaña inamovible. Grande es el mar que todo acoge. Grande es la presencia en la realidad, ligera sin ligereza, pesada sin pesadez. La primavera es una maravilla, pero no querría que siempre fuese primavera. El otoño es la puerta del declinar, pero no me vuelvo atrás con nostalgia. Los tiempos de la vida son el único tiempo presente; pesado y ligero son parámetros necesarios que se necesitan entre sí, para la medida de las cosas. Es dentro de este panorama que tiene sentido hablar de grande, entonces sí, puedes describir el carácter [entendiendo “carácter” como “la enseñanza”, el “testimonio de nuestros predecesores”, los “sutras”; que nos llegan a través de los “caracteres”] grande, puedes reconocer el carácter grande, puedes aprender el carácter grande.

Solo quien ha aprendido el significado de grande puede ayudar con su espíritu, con su buen humor a quien se engaña respecto a la Vía. Solo quien sabe describir el significado de grande puede ver en la madera la llama y las cenizas, en el presente el pasado y el futuro. Solo quien reconoce el significado de grande, puede ver la Vía abierta ante sí en cualquier lugar que se encuentre e indicarla a quien pregunta.

En verdad hemos de saber que la sabiduría del bien más alto nos viene al encuentro, en cada momento. Esto lo aprendemos viendo escrito el signo grande en todo aquello que tenemos en frente. Precisamente ahora, precisamente aquí eleva su grito de gran libertad, canta la gran verdad, completa la gran obra [el "trabajo" del Buddha], verifica la comunión de los grandes, mueve un paso de cada uno de nosotros sobre el gran camino. Quienquiera que seas, persona de la Vía, no olvides nunca estas tres cualidades que encierras en el corazón.
Para no alargar demasiado este post, dejo para días sucesivos el comentario realizado sobre la mente grande por Kōshō Uchiyama Rōshi (1912-1998).
Roberto
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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Adjunto el comentario sobre la mente grande de Kōshō Uchiyama Rōshi. Es interesante ver en este comentario como Uchiyama no hace distinciones entre la "mente grande" que debe de funcionar en la cocina y aquella que debe funcionar durante zazen, aun distinguiendo muy bien ambas actividades.
Normalmente vamos de un lado a otro completamente agitados por nuestras mentes, llenas de pensamientos y sentimientos. Cuando hacemos zazen dejamos ir todo eso y obtenemos frescura, una salud mental auténtica. Solamente esa es la auténtica forma del sí mismo. Cuando practicamos zazen dejamos ir aquellas ideas que aparecen, sin importar lo repulsivas o grandiosas que puedan ser. Al hacerlo, nuestra auténtica forma se manifiesta naturalmente. En el tenzo Kyōkun esto se conoce como magnanimidad o mente grande.

“La Mente Magnánima (o daishin) es como una montaña, estable e imparcial. Al igual que el océano, es tolerante y observa todo desde la perspectiva más amplia.”

En el budismo cuando se usa el término dai, o “grande”, no quiere decir “grande” comparado con “pequeño”. Si entendemos “grande” de ese modo, se convierte en una comparación relativa que no dice nada sobre lo que es “grande” realmente.

Comparado con un electrón, por ejemplo, los testículos de una pulga son enormes, pero al compararlos con una ballena, esta es muchísimo más grande. Comparada con la tierra una ballena es muy pequeña y comparada con la galaxia la tierra es infinitesimal. Y si crees que la Vía Láctea es grande, no es nada comparada con el tamaño del universo. Entonces, ¿es el universo la cosa más grande? Difícilmente, dado que la medida del universo como la cosa más grande es un concepto de nuestra mente, y aquello que somos en tanto humanos no es sino una especie de seta sobre la faz de la tierra. Por tanto, ¿qué es grande?, ¿qué es pequeño?...

Mientras sigamos haciendo comparaciones intelectuales no habrá forma de saber lo que es grande. Mientras “grande” sea algo definido en oposición a “pequeño” se mantendrá como algo inacabado. En el budismo no se presta atención a este tipo de pensamiento comparativo. Por el contrario “grande” significa dejar de hacer comparaciones entre grande y pequeño. Al mismo tiempo significa dejar de pensar en términos de blanco/negro, amor/odio, correcto/incorrecto, bueno/malo, cielo/infierno, iluminación/ignorancia. En otras palabras, “grande” significa no involucrarse más o no prestar más atención al pensamiento discriminativo.

En el fragmento que cité previamente del Fukanzazengi (La vía universal del zazen; las instrucciones para la meditación sentada de Dōgen), en el que Dōgen Zenji dice: “Abandona todas las relaciones, deja de lado todas las ocupaciones”, lo que está diciendo es que zazen mismo es la Gran Mente. Del mismo modo, en el tenzo Kyōkun, Dōgen dice: “Tener una Mente Magnánima (Gran Mente) significa estar sin prejuicios y rechazar tomar partido.”

El problema que surge aquí afecta evidentemente al significado de “no discriminación”. En nuestra vida cotidiana es imposible vivir sin discriminar entre bien y mal, lo que nos agrada y lo que no. Decir que dar es importante no significa que vayamos por ahí dando nuestras llaves a un ladrón, o un rifle a alguien que está loco. Si una mujer desea hacer el amor con cualquiera, sin reparar en quien sea, podría convertirse en una prostituta. No podemos actuar sin seleccionar o discriminar.

Por ello, no podemos llamar otra cosa que seniles a aquellos que están tan acostumbrados a sus pensamientos que creen que sus propias ideas de bien y mal son irrefutables, y llegan a estar tan afianzados en su propia manera de pensar que llegan a quedar enterrados por esta. Zazen toma esta mente senil, nuestra mente estrecha que constantemente discrimina entre bien y mal, para arrojarla. Vuelve la mente más flexible y capaz de ver desde una perspectiva más amplia. Zazen vuelve la mente como una gran montaña y un gran océano.

La razón por la que me refiero al Tenzo Kyōkun como “un manual de cocina para la vida basado en zazen” es porque muestra qué es una vida religiosa con una mente imparcial en medio de los asuntos cotidianos, en los que es necesario discriminar y elegir.
Con esto hemos visto ya la exposición sobre las tres mentes, que Dōgen incluye como colofón a su texto sobre la práctica en la "cocina". La práctica en las actividades de la vida cotidiana. En días sucesivos añadiré algunas reflexiones personales adicionales para completar la visión desde el budismo zen de este tema.

ada123123 ada123123 ada123123
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Ananda
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

Mensaje por Ananda »

Gracias @Roberto por los textos, hay algo de poético en ellos. Quizá por ser de ciencias prefiera quedarme con el término 'liberación' para describir mi experiencia con la práctica budista, sin más añadidos. Pero es instructivo conocer lo que a otros el Dharma les inspira.

Saludos y metta ada123123
Citta, éstas son simples designaciones, el mundo de las expresiones, el mundo de las formas de hablar con las cuales el Tathagata se expresa pero sin asirse a ellas. Buda, DN 9 Potthapāda Sutta.
Roberto
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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Ananda escribió: 11 Ago 2022 10:30 Gracias @Roberto por los textos, hay algo de poético en ellos. Quizá por ser de ciencias prefiera quedarme con el término 'liberación' para describir mi experiencia con la práctica budista, sin más añadidos. Pero es instructivo conocer lo que a otros el Dharma les inspira.

Saludos y metta ada123123
Gracias a ti por leer.

Esto podría ser tema para otro hilo, pero pienso, tanto sea desde una perspectiva Theravada como desde una perspectiva Mahayana, que hay algo dentro del Budismo irreductible a las palabras, y por tanto irreductible a aquello que es objeto de estudio de, por ejemplo, el conocimiento filosófico, científico, psicológico, etc. Son campos separados, que parten de presupuestos separados y que tienden a objetivos separados... aunque alguna vez se pueda encontrar alguna feliz coincidencia, o bien aquello que se dice desde un marco pueda servir de "inspiración" para el otros.

En última instancia los distintos paradigmas de "conocimiento" (palabra que, ya de entrada, cobraría diferentes sentidos según desde qué "disciplina" nos situásemos) sería inconmensurables entre sí, en el sentido que le dan al término "inconmensurabilidad" el filósofo de la ciencia Thomas Kuhn (se puede leer sobre esto, por ej., aquí: Inconmensurabilidad), es decir, hablarían de cosas distintas.

Por ello, para señalar esa dimensión irreductible, para decir aquello que no es posible decir, en el Budismo se recurre a expresiones poéticas, desde el principio.
____________________________________________________________________

Aclaré, para evitar malentendidos, que aunque hable de lo "inefable", en relación al budismo, no tengo la más mínima tendencia hacia lo esotérico, lo mitológico (excepto si se lo lee por su sentido simbólico), etc.

eq341
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Ananda
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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Roberto escribió: 11 Ago 2022 19:30 Esto podría ser tema para otro hilo, pero pienso, tanto sea desde una perspectiva Theravada como desde una perspectiva Mahayana, que hay algo dentro del Budismo irreductible a las palabras
Supongo que en cierta forma las palabras no pueden dar cuenta de cualquier experiencia, incluso las más comunes. Más todavía de una experiencia de liberación como la budista. Quizá por eso, y es una opinión personal, el Buda en el Canon Pali muestra poca inclinación por describir la experiencia de la meta. Diría que más bien emplea su tiempo en enseñar a otros el Sendero para que puedan experimentarla por sí mismos, con el conocimiento directo.

Estas dos cosas -la serenidad y la visión profunda- se dan en él en armoniosa unión. Comprende totalmente a través del conocimiento directo estas cosas que deberían ser comprendidas totalmente a través del conocimiento directo. Abandona a través del conocimiento directo aquellas cosas que deberían ser abandonadas a través del conocimiento directo. Desarrolla a través del conocimiento directo aquellas cosas que deberían ser desarrolladas a través del conocimiento directo. Logra a través del conocimiento directo aquellas cosas que deberían ser logradas a través del conocimiento directo. (MN 149 Mahasalayatanika Sutta).

ada123123
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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Roberto escribió: 13 Ago 2022 15:13 Hola @Ananda , creo que si leemos con atención el Dvedhāvitakkasutta describe más bien el sendero, que la meta, el nirvana.
Estoy de acuerdo smile
Roberto escribió: 13 Ago 2022 15:13 A no ser que pensemos, dado que estamos en un subforo Caodong/Soto y leyendo el Tenzzo Kyokun, que en realidad, en el budismo, el camino y la meta no son dos, que el sendero es la meta misma.
Bueno, no podría discutir que sea así para el budismo Caodong/Soto. Pero desde la perspectiva del Canon Pali me parece claro que se establece un itinerario para el logro / conquista de una meta.
Daido escribió: 13 Ago 2022 20:46 Lo cuenta de un modo lineal, como una experiencia continua, paso a paso.
En los suttas se dice que el logro de la meta es algo gradual.
Daido escribió: 13 Ago 2022 20:46 Me preguntó si se sabe si son palabras de Buda o lo que alguien creyó escuchar.
Nunca podremos saber cuáles fueron las palabras reales del Buda. Quizá por eso Ajahn Chah (creo que fue él) dijo que el verdadero respeto por los textos está en ponerlos en práctica y verificar por nosotros mismos si son ciertos. Porque al contrario de lo que sucede con las religiones proféticas, no son una verdad 'revelada'.

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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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La literatura religiosa budista está llena de caminos graduales y repentinos, de descripciones del despertar último, de la meta. El tenzo conoce bien esos caracteres, su conocimiento de la Vía es profundo y extenso, pero mientras tanto sigue ocupándose de saber a cuántos comensales tendrá que dar de comer, de qué ingredientes dispone, de los tiempos de cocción del arroz, de limpiar y dejar la cacerolas en su sitio...
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

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A menudo en el budismo se oye hablar, como cosas diferenciadas, de la "practica" y de la "realización", del "esfuerzo" y de la "meta" u objetivo de ese esfuerzo. Las opiniones ante estos dos aspectos a menudo despiertan incluso acaloradas discusiones entre los mismo budistas. ¿Qué es más importante en el camino de Santiago, andar el camino o entrar en la catedral de Santiago de Compostela?, las respuestas serán muy diferentes dependiendo de cual peregrino preguntemos... sobre todo si uno es, por ejemplo, del siglo XXI y el otro del siglo XIV.

Esta dicotomía entre práctica y realización, estuvo también en la base de la búsqueda espiritual durante su juventud de Eihei Dôgen, dicotomía que no resolvería hasta su viaje a China, donde tuvo como primer encuentro con un practicante chino del budismo, antes de bajar del barco que lo había llevado desde Japón, precisamente a un tenzo, a un cocinero.

Ello me ha traído a la memoria las palabras de un monje theravada, del cual estamos leyendo algunos pasajes en otro hilo (Ver aquí):
Cuanto más ágiles seamos en sujetar correctamente cuando sea el momento de sujetar, y dejar ir libremente cuando sea tiempo de dejar ir, más podremos vivir una relación confiada con cualquier cosa que suceda dentro y alrededor nuestro.
Para la mayor parte de nosotros este aprendizaje requiere tiempo. Apreciar el principio a nivel conceptual no significa vivirlo. Hemos de continuar esforzándonos. Este tipo de esfuerzo no convencional, único, no consiste ni en llegar a alguna parte y convertirse en algo, ni en apegarse a la visión de que no haya ningún lugar a donde ir ni nada que hacer. Si suena como una paradoja es por que, desde la perspectiva de buscar la seguridad aferrándose a una posición fija, es una paradoja. Desde la perspectiva del compromiso de servir a la realidad es una llamada a abandonar del todo nuestros viejos modos de esforzarnos. Dicho esto, no significa que la "rendición" sea fácil.
Ajahn Munindo
Estas palabras me han traído como un eco otra dichas por Kōshō Uchiyama Rōshi, un monje zen japonés, extraídas precisamente de un libro de comentarios suyos sobre el Tenzo Kyokun de Dôgen. En ellas nos habla de la práctica y de la meta o, usando sus términos, de la dirección y del objetivo
Dirección y objetivo

[El budismo] es una religión muy profunda y difícil de entender. Es fácil entender la idea de que haya un dios con una determinada enseñanza que, de seguirla, te concederá el favor divino y te garantizará la subida a los cielos. O que, al contrario, de no seguir esa enseñanza sufrirás, serás infeliz y acabarás en el infierno. Tal enseñanza, que establece la desgracia y el infierno como lo malo y la felicidad y el cielo como lo bueno, coincide exactamente con los deseos personales egoístas de cada uno. Es de lo más natural que este tipo de “fe” resulte bastante clara. No obstante, como decía antes, la fe en el budismo es la capacidad de reconocer la felicidad y la infelicidad, cielo e infierno, todo, con el mismo ojo y de vivir la vida del propio sí mismo a pesar de las circunstancias que puedan aparecer. Este es un plano que no se ajusta demasiado bien a las expectativas de los deseos egoístas propios. Lo que estoy tratando de decir es contradictorio y también es algo que indudablemente es difícil de entender [...]

En el Shushō-gi [un compendio de una serie de dichos de Dôgen] encontramos los dos siguientes fragmentos: “Dado que todo es impermanente, no hay nada de lo que se pueda depender. Al igual que una gota de rocío sobre una hoja de hierba a lo largo del camino se desvanece rápidamente, quién sabe cuando terminará esta vida. Este cuerpo claramente no me pertenece. La vida, que cambia a cada instante, no se detiene ni por un momento.” El segundo fragmento, un poco más adelante, dice: “Definitivamente la ley de causa y efecto funciona, clara e imparcialmente, aparte de mi voluntad. Sin excepción uno que comete acciones malvadas cae, mientras que uno que realiza obras buenas prospera.

Si las observamos de cerca estas dos afirmaciones son absolutamente contradictorias. La primera trata sobre la impermanencia. Todo cambia continuamente, lo cual significa que nada, ni la riqueza, ni la salud, ni los hijos pueden acumularse. Si tienes estas posesiones como objetivos tarde o temprano te sentirás decepcionado. La segunda afirmación presenta el mundo de causa y efecto: una buena causa arrojará un buen resultado y una mala causa traerá un mal resultado. El resultado de una acción afecta a la siguiente. ¿Cómo interpretaremos estas dos frases completamente contradictorias? [...] Cuando pones demasiado énfasis en la ley de causa y efecto, es muy probable que la impermanencia aparezca de golpe o que la ley de causa y efecto empiece a funcionar de forma extraña, de manera inesperada. [...]

En el budismo la filosofía de vida que solo entiende la vida en el mundo como impermanente y como inútiles nuestros intentos por acumular cosas es conocida como danken, mientras que la filosofía de vida que presume que las cosas deben de ser acumuladas y se basa meramente en establecer objetivos limitados a la riqueza, la buena salud o los niños se la conoce como jōken. Ambos puntos de vista, danken y jōken* [ver Nota], son comprensiones desde un único lado. Esta comprensión nos lleva a la exposición de la vía media.

La vía media no significa el punto medio. No significa algún tipo de aguado o de descafeinado compromiso entre ambos extremos, ni un eclecticismo superficial. Antes bien, la vía media significa aceptar la contradicción entre la impermanencia y la ley de causa y efecto en la propia vida. Aceptar esta contradicción significa sobrellevarla y superarla sin intentar resolverla. En su parte más íntima la vida es contradictoria y la flexibilidad para sobrellevar y asimilar tal contradicción sin ser abatidos ni intentar resolverla es nuestra fuerza de vida.

Expresarlo en términos concretos de nuestra vida cotidiana significa vivir sin proyectar objetivos, aun manteniendo una dirección. Puesto que todo es impermanente, no hay forma de saber lo que nos puede suceder en el próximo instante, ¡incluso podríamos morir! Establecer un propósito u objetivo es un pasaporte a la desilusión, al ver como las cosas van en dirección contraria a esos objetivos. Sin embargo si, dado que no tenemos expectativas u objetivos de futuro, decidimos que no hay una dirección para nuestro presente, estaremos ciertamente en apuros. El Tenzo Kyōkun nos enseña que debemos prepararnos para la mañana siguiente durante la noche anterior: «A continuación, todos los oficiales se reúnen en la cocina o en la despensa y deciden qué comida debe prepararse para el día siguiente, por ejemplo el tipo de gachas de arroz, las verduras o el aliño. En el Chanyuan Qinggui [una regla monástica zen] se dice: “Cuando deciden sobre la cantidad de alimentos y de guarnición para el desayuno y la comida del mediodía, el tenzo debería consultar con los demás oficiales… Cuando se hayan elegido las comidas, el menú debería publicarse en el tablón de anuncios frente a la habitación del abad así como frente al salón de estudio. Cuando se haya hecho esto, deben comenzarse los preparativos para la comida de la mañana siguiente”».

En este fragmento aparentemente cotidiano encontramos una enseñanza extremadamente vital. En este mundo de impermanencia, no tenemos ni idea de lo que podría ocurrir durante la noche: podría ocurrir un terremoto o un incendio desastroso, podría estallar una guerra o quizás irrumpir una revolución o incluso podríamos encontrarnos con la muerte. No obstante, se nos dice que preparemos las gachas para la mañana siguiente y organicemos la comida. Más aún, esta será nuestra tarea [nuestra práctica-realización] nocturna. Al preparar la comida para el día siguiente como tarea de esta noche no hay un objetivo establecido para el día siguiente. Sin embargo nuestra dirección para este instante es clara: preparar las gachas para mañana. Aquí es donde nuestro despertar a la impermanencia de todas las cosas se pone de manifiesto mientras que al mismo tiempo nuestra actividad manifiesta nuestro reconocimiento de la ley de causa y efecto. En este asunto rutinario de preparar las gachas del día siguiente como trabajo vespertino yace la clave de la actitud necesaria para lidiar con esta total contradicción entre la impermanencia y la ley de causa y efecto.

Demasiado a menudo conducimos nuestras vidas guiados por algún objetivo futuro, sin pensar en nuestra dirección actual o sin tener en cuenta la dirección de nuestras vidas como un todo. Cuando dejamos de establecer metas y sueños en el futuro y rechazamos ser arrastrados por ellos, entonces nuestro trabajo aclara nuestras vidas, que es la dirección del presente, y es así como descubriremos una práctica viva y dinámica. En el nexo de esta contradicción comenzaremos a entender la función del tenzo.
[Nota * En general, en el budismo, danken, 断見, designa el punto de vista nihilista; el punto de vista de que el mundo perecerá completamente y que la existencia de un hombre termina con la muerte y no habrá ni recompensa ni retribución por sus actos realizados, es uno de los dos puntos de vista erróneos dentro del budismo; mientras que joken 常見 es el otro punto de vista erróneo, indica el eternalismo, y también, en su uso corriente en japonés, es estar apegado a las cosas, a su constante disfrute. Uchiyama aquí hace un uso ampliado de ambos conceptos, extendiéndolos a la vida de cualquier persona corriente.]

Normalmente se asocia la "meta" en el budismo con el disfrute de la total libertad, y es correcto. Pero siendo esa meta solo posible en el único tiempo posible en el budismo, que es el ahora, el punto de vista de Dôgen y de aquellos que siguen su estela, es que sería mejor conjugarlo, en vez de como un sustantivo (una "cosa"), como un verbo (una "acción"), liberar (o liberarse); es solo ahora, en este momento, cuando es posible alcanzar la libertad liberándonos (de aquello que nos ata, que no limita en nuestro pequeño yo egocéntrico), momento tras momento.
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

Mensaje por Ananda »

Gracias @Roberto, interesantísimo como siempre ada123123

Estamos en la sección mahayana del foro pero como nos diste licencia para ofrecer nuestra perspectiva, lo haré aunque para ello quizá tenga que salirme un poco del marco mahayana.

En mi modesto entender en los suttas ya se dice que hoy es cuando debe ser hecho el esfuerzo. En ese sentido sí, la meta de cada día es hoy. Como un estudiante que tiene que aprender un idioma, cada día se pondrá una meta, una lección que aprender. Pero el beneficio de ese entrenamiento, tanto para el estudiante como para el budista es acumulativo. El propósito final del estudiante seguramente no sea conocer los verbos o el alfabeto de un idioma concreto, sino dominarlo hasta hacerse inteligible para sus hablantes. (En el caso del budismo theravada se trataría de purificar la mente hasta el extremo que le sea posible tomar el nibbana como objeto, y así erradicar las impurezas de forma definitiva).

Respecto a las metas / objetivos yo personalmente no veo forma de vivir sin ellos. Por ejemplo el Buda en el SN 4,5 Dutiyamarapa Sutta dice:

Y yo, bhikkhus, voy solo a Uruvela, al asentamiento de la ciudad, con el propósito de enseñar el Dhamma.

Entiendo que tiene un propósito / meta /expectativa, pero que no obsesiona su mente al estilo del AN 8,6 Dutiyalokadhamma Sutta. Viendo el origen condicionado de todas las cosas, poner distancia con ellas (no aferrarse, no identificarse) se revela como la actitud más racional. Pero claro la naturaleza espera de nosotros que transmitamos los genes a la siguiente generación así que intentará siempre llevarnos por los raíles establecidos. Dukkha es uno de los mecanismos que tiene para conseguirlo. Esto significa que poner distancia / no obsesionarse con ciertos objetivos se torna realmente difícil, porque durante millones de años se nos ha cincelado para conseguirlos.

PD También el Venerable Rahula en uno de sus vídeos nos previene contra las expectativas por su capacidad de generar dukkha. Lo digo porque lo anteriormente expresado es sólo mi perspectiva personal del tema.

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Roberto
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Re: Ética para la vida cotidiana. Dogen y el Tenzo Kyokun (Indicaciones para el cocinero de la comunidad)

Mensaje por Roberto »

Ananda escribió: 18 Ago 2022 20:42 Estamos en la sección mahayana del foro pero como nos diste licencia para ofrecer nuestra perspectiva, lo haré aunque para ello quizá tenga que salirme un poco del marco mahayana [...]
smile No soy yo quien da licencia para nada. De entrada el Mahayana no es una escuela concreta, sino un conjunto de escuelas, muchas de ellas muy diferentes entre sí. A mi, por ejemplo, el budismo tibetano con sus innumerables iniciaciones, su pantheon lleno de divinidades, la divinificación (o, mejor dicho, asimilación a un Buddha viviente) del guru, etc. me resulta muy extraño e incomprensible personalmente, pero no por ello pienso que no sean hijos de Buddha, que no estén dentro de esa gran familia.

En común, entre todas esas escuelas, suele estar la aceptación de un conjunto de textos en el que se incluyen gran parte de las escrituras del budismo antiguo, muchos sutra mahayana, etc.; pero no necesariamente esos conjuntos de textos contienen, o dan igual importancia, o interpretan igual los mismo textos. Por ejemplo el Canon Budista Chino, aunque publicado en Tokio, que sirve un poco como referencia en el extremo oriente budista, contiene los texto llamados Āgama (que corresponden al Suttapiṭaka, y que en pali serían los Nikāya), el Vinaya (en este caso creo que se trata del Mulasarvastivada Vinaya y el Dharmaguptaka Vinana, algo diferentes al Theravada Vinaya, pero no se exactamente en que) y el Abhidharma de diversas escuelas antiguas; además de esto recogen los sutra Mahayana y, aunque en libros diferentes, otros textos escritos por antiguos maestros como las historias de diversos linajes, los dichos por este o aquel maestro, textos como el Discurso del despertar a la fe en el el Mahyana, de autor desconocido pero de gran importancia en todo oriente para casi todas las escuelas, etc. Todo eso es normalmente considerado Buddhavacana ("palabra de Buda"), bajo el presupuesto de que Buddha usa diferentes formas de expresión para dirigirse a las personas según sus distintas capacidades, condicionamientos, etc.

Por tanto, no has de disculparte por usar textos que para "nosotros" (quiera decir lo que quiera decir ese "nosotros", que probablemente no quiera decir gran cosa) también son completamente canónicos... en ese sentido no es en el mahayana donde se plantean tales problemas. helloo
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