En este sentido, al igual que en los textos indios encontramos creencias y referencias culturales propias de la India antigua, que no tendría ningún sentido repetir y sostener en nuestras vidas, porque nada tienen que ver con la Vía, sino que encuentran su sentido como forma de expresión, como vehículo para transmitir el mensaje a los oyentes de ese entorno cultural, en nuestro siglo y en nuestra cultura, las formas de expresión, las creencias, la idiosincrasia y las referencias culturales son, obviamente, otras, por lo que una vía budista que se diga verdaderamente "nuestra", propia y renovada, necesariamente debe modificar el vehículo con el que se expresa.
En ese diálogo, en definitiva, entre el Budismo y las voces que se encuentran en nuestras tierras, diría que es mejor establecerlo con la mayor horizontalidad posible - como todo diálogo, por otro lado - sin "santos", por un lado, ni fanáticos supersticiosos, por el otro, de entrada, sino como lo que somos todos: personas con nuestras luces y nuestras sombras.