Parece que este foro sobre budismo y cristianismo está resultado el más concurrido. No es que seamos muchos escribiendo, pero al menos escribimos. Por tanto, seguiremos en el punto en que nos hemos quedado. Hay mucho que decir sobre este tema, en efecto, pero para centrarnos en algunos de los puntos más controvertidos, veamos el de la "lectio divina", para empezar:
No, no tengo que corregirte. Yo no me sabía los puntos esos, de memoria, solo de pasada. Efectivamente, los has sacado aparentemente de Google, lo mismo que yo. Los leí y los olvidé. No hay necesidad de seguirlos por ese orden, salvo el primero, claro está: Lectio. Leer un fragmento, pero no tiene por qué ser del evangelio. Puede ser de cualquier otro libro. En principio, los cristianos, acuden con frecuencia a los (no el) evangelios. Hay más de cuatro, además. Pero puede tomar un pasaje de otros libros de gran interés. Puede coger un místico cristiano cualquiera, y leerlo al comienzo de la práctica de zazen (sentarse a hacer zen, o bien "meditación", termino usado en occidente, que ya se ha quedado entre nosotros, que no es a lo que se refiere en ese texto de arriba). Un budista, no tiene por qué ir a los evangelios, ni ningún otro texto cristiano. Puede coger un sutta, sutra o texto de Dogen... Hay donde elegir. Yo sugiero algo que tenga que ver con el zazen.La "lectio divina", me corregirá @Daido si me equivoco, se compone de cuatro tiempos:
1) Lectio (lectura de, por ej., algún fragmento del Evangelio)
2) Meditatio (Término con el cual entiende una reflexión interior y discursiva sobre aquello que ha sido leído anteriormente)
3) Oratio (Producción oral que manifiesta la confianza en aquello que ha sido recibido de Dios - la palabra, que viene de fuera)
4) Contemplatio (Parte final en la que, en silencio, todo lo anterior se deja que actúa sobre uno pasivamente)
Pues bien, se lee un pasaje hasta llegar a una frase o conjunto de frases que toquen la fibra, y se deja a un lado. Después, se olvida y se hace zazen. Entonces, la frase regresa de las capas del subconsciente, donde parecía haberse "olvidado", y a veces... ¡Bingo! Algo sucede. Deja una estela o algo así. Pero no siempre. Y tampoco hay que estar siempre buscando el efecto. Es como una corriente de aire fresco, digamos. Es una pequeña ayuda. Porque, los pensamientos van a venir, de todos modos. Y, ya puestos, podemos producirnos nosotros aquellos que van a venir. No hay necesidad de hacer la "meditatio". Menos todavía la "oratio", que parece ser algo vocal, según dice ahí.
Puede pasarse directamente a la "contemplatio", que es ya algo más profundo, y que es lo que se ha venido en llamar meditación en occidente, término que se acuñó cuando la meditación trascendental y que parece nos condenó para siempre. La palabra meditación no es la que procede, sino "contemplación", pero es ya una batalla perdida tratar de cambiarla. Pero en todo caso, para mí, la palabra adecuada es zen. No hay otra que ajuste se más.
En realidad, la práctica de los koans (salvo el koan Mu y algún otro) es una práctica de "lectio divina". Yo la recuerdo así. Se leía el koan varias veces, y se metía uno a hacer zazen. Después se esperaba tranquilamente que la "solución" apareciese. No es que la solución viniese siempre así. Muchas veces eran comeduras de tarro. La maestra insistía una y otra vez en aquello de "no pensar en el koan". Pero se pensaba. Y si no se pensaba en el koan, se pensaba en otra cosa. Porque siempre se piensa. No se puede "no pensar". Eso es solo una quimera.
Por otro lado, ¿qué hay de malo en pensar? No es pensar o no pensar. El zazen es... imposible de explicar. No haré pues ningún esfuerzo en explicarlo. Mi maestro me dijo como practicar shikantaza, y desde hace quince años lo practico. Pero no hay nada de malo en leer algo antes de ir a hacer zazen, y luego ver los juegos de pensamiento que aparecen, y dejarlos ir. Todos se dejan ir, pero esos tienen más gracia. Si no son esos, serán otros. El partido de futbol, la política, la novela que estás leyendo... De ese modo, también están los pensamientos del evangelio. O los del Mumonkan. O los del Bendowa.
Bueno, es una opción entre otras muchas.
Saludos