A medida que fui interactuando más con los participantes fui descubriendo una cara más oscura, personas con ganas de mandar sobre los otros, gente insinuando que está iluminada, practicantes autopromocionándose casi hasta a maestros etc.
Totalmente igual que lo que yo viví. Gente que buscaba solo colocarse por encima de los demás, ganandose al lama y sus ayudantes tibetanos. Los practicantes del centro haciendo méritos para darse a conocer como seres en vías a la iluminación. Los monjes occidentales, sobre todo, eran personas engoladas, muy pagadas de sí mismas. Aquello apestaba a pseudo iluminación (a lo mejor ahora estan iluminados de verdad, pero entonces no estaban)
El problema que yo veo ahi, es que cuando se rompe con los miembros de la sangha, se crea un nuevo problema, que es sentirte aparte de ellos. Es un verdadero problema, que la sangha sea un lodazal (yo viví todo eso también en aquel entonces) y, en mi opinion, la falta está más en los maestros que en los practicantes. Muchas veces son los mismos maestros los que crean el caldo de cultivo de ese tipo de sanghas. Es un gran problema, sí.Después de algunos problemas personales con ciertos practicantes; no todos, pero sí bastantes sobre todo relacionados con celos sexuales (faltas de respeto, cuchicheos, conspiraciones, etc) decidí romper mi relación con estos individuos.
Emociones perturbadoras. Ese tipo de emociones pasaron también por mi mente, cuando pertenecí a esos grupos tibetanos. Veo que la cosa sigue igual que entonces. No sé en este caso que entiende Daka por emociones perturbadoras. Lo que yo recuerdo eran cosas como pretender tener realizaciones y cosas así. Una suerte de carrera por ver quien es el que hacía más retiros, tenía más iniciaciones, hacía mas viajes... Y por supuesto, quien se ordenaba monje (porque el que se ordenaba monje, paaba ipso facto por delante de todos, menos de los otros monjes)Los métodos que utilizaban en esa escuela, loa maestros y demás me gustaban pero como llegó el punto en el que me inspiraban emociones perturbadoras decidí que lo mejor era dejar de asisitir.
Ahora mismo no tengo ni idea de por donde tirar.
Sí. Eso mismo me pasó a mí y a mi pareja. No sabíamos por donde ir, ya que todos nuestros amigos estaban dentro de la "escuela" (secta, en terminos claros). Al final, cortamos con todo y con todos, porque no había alternativa. Luego retomamos la amistad con algunos, pero siempre con reticencia, porque el que se iba, realizaba un karma muy negativo, según las creencias oficiales. En fin, que era una verdadera secta destructiva (no tanto como otras, pero por ahí iba la cosa)Ahora mismo no tengo ni idea de por donde tirar.
Entonces, ¿todo fue negativo en mi relación con los lamas? ¡No! Hubo dos lamas, el lama Gendum Rimpoche y el lama Jampel Sanghe que me ayudaron de un modo imposible de olvidar. Tanto uno como otro me dieron un impulso decisivo para seguir con la práctica del Dharma. Hoy, cuarenta y pico años después, cuando ellos ya han abandonado sus cuerpos, hace mucho tiempo, solo tengo palabras de agradecimiento para ellos.