Entender la Vía de Buddha como un fenómeno sociológico, histórico nos desplaza por completo del ámbito budista, es decir, ya no nos interesamos por ella, desde dentro, como practicantes, sino como observadores, que intentan aplicar - con mayor o menor acierto - una metodología propia de esos campos para obtener algún tipo de resultado.
La Vía de Buddha, desde dentro, como practicantes, tiene un fin - la liberación de duhkha - y unos medios que le son propios, totalmente ajenos a los de las ciencias sociales. Este fin y estos medios son los que cada practicante intenta poner en marcha en sus vidas, en la medida de sus posibilidades, instante tras instante, con lo que, en la medida en que hablamos de la experiencia de sus vidas, estamos hablando de algo concreto.
Que este mínimo común denominador, además, sea igual para los practicantes de todas las tradiciones budistas, a pesar de las diferencias en sus manifestaciones, doctrinas, creencias, ritos, etc., en definitiva en su expresión, pudiendo reconocerse como hermanos, vuelve universal la experiencia de vida de la que hablamos cuando nos referimos a la Vía de Buddha.