Desmitificando a los maestros
Re: Desmitificando a los maestros
Junonagar,
Aprecio el tono de tu último mensaje y la claridad con la que expresas tu posición. Me parece valioso que podamos llegar a este punto de la conversación donde, más allá de las diferencias de enfoque, ambos reconocemos la importancia de mirar de frente la historia y de no ocultar aquello que merece ser examinado con rigor.
Entiendo que tu valoración de Harada Daiun Sōgaku nace de tu comprensión del Dharma y de tu afinidad con el Mahāyāna indio. Desde esa perspectiva, es coherente que interpretes sus escritos de los años treinta como una traición al espíritu del Dharma. No tengo inconveniente en reconocer que, para muchos practicantes, esas palabras resultan incompatibles con la ética budista. La documentación que aportas —tanto de Ichikawa Hakugen como de Brian Victoria— es seria y conocida, y no pretendo restarle peso.
Al mismo tiempo, creo que la historia del budismo, como bien señalas, está llena de figuras complejas: maestros con luces y sombras, linajes que han tenido que revisar su pasado, y comunidades que han debido asumir errores graves para poder seguir adelante. En ese sentido, coincido contigo en que la redención es posible y necesaria, y que el presente no debe cargar con culpas heredadas. Lo importante es la transparencia, el aprendizaje y la práctica honesta.
Si algo me gustaría subrayar es que, más allá de nuestras diferencias en la interpretación histórica, compartimos un mismo propósito: comprender mejor cómo se encarna el Dharma en la vida real, con sus aciertos y sus fallos, y cómo evitar que los errores del pasado se repitan. En eso, creo que estamos completamente alineados.
Aprecio el tono de tu último mensaje y la claridad con la que expresas tu posición. Me parece valioso que podamos llegar a este punto de la conversación donde, más allá de las diferencias de enfoque, ambos reconocemos la importancia de mirar de frente la historia y de no ocultar aquello que merece ser examinado con rigor.
Entiendo que tu valoración de Harada Daiun Sōgaku nace de tu comprensión del Dharma y de tu afinidad con el Mahāyāna indio. Desde esa perspectiva, es coherente que interpretes sus escritos de los años treinta como una traición al espíritu del Dharma. No tengo inconveniente en reconocer que, para muchos practicantes, esas palabras resultan incompatibles con la ética budista. La documentación que aportas —tanto de Ichikawa Hakugen como de Brian Victoria— es seria y conocida, y no pretendo restarle peso.
Al mismo tiempo, creo que la historia del budismo, como bien señalas, está llena de figuras complejas: maestros con luces y sombras, linajes que han tenido que revisar su pasado, y comunidades que han debido asumir errores graves para poder seguir adelante. En ese sentido, coincido contigo en que la redención es posible y necesaria, y que el presente no debe cargar con culpas heredadas. Lo importante es la transparencia, el aprendizaje y la práctica honesta.
Si algo me gustaría subrayar es que, más allá de nuestras diferencias en la interpretación histórica, compartimos un mismo propósito: comprender mejor cómo se encarna el Dharma en la vida real, con sus aciertos y sus fallos, y cómo evitar que los errores del pasado se repitan. En eso, creo que estamos completamente alineados.
Re: Desmitificando a los maestros
Catalogarle como un traidor al dharma lo realizo desde mi visión afin al mahayana indio. Pero mucho más allá de eso manifiesto una repulsión infinita a este tipo de personajes como Harada Daiun Sōgaku. Nací en un ambiente de tolerancia y respeto, en un pais de tradición cristiana, donde entendemos que todos los seres humanos tienen una dígnidad, y he podido disfrutar toda mi vida de libertades , estabilidad social , de democracia y una ausencia de guerras. Por ello francamente aborrezco a este tipo de personajes que tanto daño causaron. Desde lo más profundo de mi corazón me parecen personas completamente maléficas.Daido escribió: ↑30 Mar 2026 11:59
Entiendo que tu valoración de Harada Daiun Sōgaku nace de tu comprensión del Dharma y de tu afinidad con el Mahāyāna indio. Desde esa perspectiva, es coherente que interpretes sus escritos de los años treinta como una traición al espíritu del Dharma. No tengo inconveniente en reconocer que, para muchos practicantes, esas palabras resultan incompatibles con la ética budista. La documentación que aportas —tanto de Ichikawa Hakugen como de Brian Victoria— es seria y conocida, y no pretendo restarle peso.
La verdad es que no creo que estés preparado para entender la extensión del mal a la que me refiero. Tampoco creo que puedas ser objetivo. ¿Como hablar en una lineas del horror tan inmenso que supuso el imperio del terror de Japon en Asia en el siglo XX? Probablemente superaron a los nazis en sus horrendos crimenes. Particularmente creo que Harada Daiun Sōgaku se merecía haber sido ahorcado como ideologo religioso de un sistema genocida. No te juzgo, entiendo que es más fácil mirar hacia adelante y no profundizar en algunos aspectos que pueden ser dificiles de encajar. ¿no hacemos eso la gran mayoria de los seres humanos? Tratamos de no mirar a situaciones que nos pueden llevar a sufrir y de la que no podemos hacer nada y que además pueden poner en cuestion nuestros principios.
Aqui enlazo un artículo sobre los crimenes del Japón de la época para entender de lo que hablo:
https://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%ADm ... Jap%C3%B3n
y que describe un sistema de violencia de magnitud estremecedora, desplegado por el Japón imperial entre 1931 y 1945 en gran parte de Asia. No se trató de excesos puntuales, sino de una maquinaria sostenida que dejó millones de víctimas. Solo en China, se estima que murieron entre 10 y 20 millones de civiles como consecuencia directa de la invasión, las masacres, el hambre inducida y la destrucción sistemática. La expansión japonesa convirtió regiones enteras en escenarios de terror continuo, donde la vida humana perdió todo valor.
Uno de los episodios más brutales fue la Masacre de Nankín, donde en apenas seis semanas fueron asesinadas entre 200.000 y 300.000 personas, acompañadas de entre 20.000 y 80.000 violaciones. Pero Nankín no fue una excepción, sino un símbolo de una violencia repetida en múltiples lugares. A esto se suman las “marchas de la muerte”, como la de Bataán, donde miles de prisioneros murieron por agotamiento, hambre o ejecuciones, así como los campos de prisioneros donde las tasas de mortalidad superaban con creces las de otros teatros de la guerra. Paralelamente, entre 50.000 y más de 200.000 mujeres fueron esclavizadas sexualmente como “mujeres de consuelo”, sometidas a abusos constantes.
El horror alcanzó también una dimensión casi inimaginable en programas como la Unidad 731, donde miles de personas fueron utilizadas como material de laboratorio: se estima que entre 3.000 y 12.000 individuos murieron en experimentos directos, mientras que las armas biológicas desarrolladas allí causaron cientos de miles de muertes adicionales. A esto se suman millones de personas sometidas a trabajos forzados en condiciones letales en todo el imperio. En conjunto, el artículo deja una impresión clara y perturbadora: un sistema de violencia extendido, organizado y profundamente deshumanizador, cuyo alcance y brutalidad siguen estremeciendo por su escala y crueldad.
Re: Desmitificando a los maestros
Junonagar,
La descripción de los crímenes cometidos por el Imperio japonés es tan extrema que sobrepasa lo que la mente humana puede integrar sin estremecerse. La página que citas muestra un nivel de brutalidad que sigue siendo insoportable incluso a casi un siglo de distancia, y comprendo que para ti esto no es un asunto académico, sino una herida moral muy profunda.
No tengo ninguna intención de minimizar ese horror ni de justificar a quienes apoyaron el militarismo japonés. Harada Daiun Sogaku, como otros maestros Zen de su época, respaldó ideológicamente el proyecto imperial en los años treinta, en un clima donde el nacionalismo y la obediencia al Estado impregnaban prácticamente todas las instituciones japonesas. No hay evidencia de que conociera en detalle las atrocidades concretas que mencionas, que en muchos casos fueron ocultadas incluso dentro del propio Japón, pero eso no elimina su responsabilidad moral en el ambiente que las hizo posibles. Reconocer esto con claridad es necesario para comprender la época y sus sombras.
Al mismo tiempo, también es cierto que la condición humana es inseparable del fango. El Dharma nunca ha florecido en un mundo puro, sino precisamente en medio de la imperfección, la ignorancia y el sufrimiento. El loto no crece en el mármol, sino en el barro. Que Harada, tras la guerra, encarnara una enseñanza profundamente compasiva no borra su pasado, pero sí muestra que incluso en vidas marcadas por errores graves puede abrirse una flor limpia. No lo digo para absolver, sino para comprender la complejidad de la existencia humana y la posibilidad real de transformación.
Incluso la figura del Buda histórico, tan idealizada hoy, contiene elementos que desde nuestra sensibilidad moderna no consideraríamos impecables. Abandonar a su esposa y a su hijo recién nacido no es un gesto que podamos describir sin sombras. Y, sin embargo, de esa misma biografía imperfecta surgió una enseñanza que ha aliviado el sufrimiento de millones de seres durante siglos. La historia del budismo está llena de seres humanos reales, no de figuras inmaculadas.
Desde mi propia experiencia, no veo contradicción entre reconocer el fango y reconocer la flor. También he visto que incluso alguien que haya cometido actos terribles puede, con el tiempo y la práctica, despertar a su verdadera naturaleza. El satori no borra el pasado, pero puede transformar profundamente la vida que viene después, limpiando poco a poco la conciencia y orientándola hacia el bien.
Por eso, para mí, mirar hacia adelante es tan importante como comprender lo que ocurrió. No se trata de negar nada, sino de ver cómo el Dharma se encarna en seres humanos que, como todos nosotros, están hechos de luz y de sombra, y que aun así pueden abrir un camino hacia la claridad.
La descripción de los crímenes cometidos por el Imperio japonés es tan extrema que sobrepasa lo que la mente humana puede integrar sin estremecerse. La página que citas muestra un nivel de brutalidad que sigue siendo insoportable incluso a casi un siglo de distancia, y comprendo que para ti esto no es un asunto académico, sino una herida moral muy profunda.
No tengo ninguna intención de minimizar ese horror ni de justificar a quienes apoyaron el militarismo japonés. Harada Daiun Sogaku, como otros maestros Zen de su época, respaldó ideológicamente el proyecto imperial en los años treinta, en un clima donde el nacionalismo y la obediencia al Estado impregnaban prácticamente todas las instituciones japonesas. No hay evidencia de que conociera en detalle las atrocidades concretas que mencionas, que en muchos casos fueron ocultadas incluso dentro del propio Japón, pero eso no elimina su responsabilidad moral en el ambiente que las hizo posibles. Reconocer esto con claridad es necesario para comprender la época y sus sombras.
Al mismo tiempo, también es cierto que la condición humana es inseparable del fango. El Dharma nunca ha florecido en un mundo puro, sino precisamente en medio de la imperfección, la ignorancia y el sufrimiento. El loto no crece en el mármol, sino en el barro. Que Harada, tras la guerra, encarnara una enseñanza profundamente compasiva no borra su pasado, pero sí muestra que incluso en vidas marcadas por errores graves puede abrirse una flor limpia. No lo digo para absolver, sino para comprender la complejidad de la existencia humana y la posibilidad real de transformación.
Incluso la figura del Buda histórico, tan idealizada hoy, contiene elementos que desde nuestra sensibilidad moderna no consideraríamos impecables. Abandonar a su esposa y a su hijo recién nacido no es un gesto que podamos describir sin sombras. Y, sin embargo, de esa misma biografía imperfecta surgió una enseñanza que ha aliviado el sufrimiento de millones de seres durante siglos. La historia del budismo está llena de seres humanos reales, no de figuras inmaculadas.
Desde mi propia experiencia, no veo contradicción entre reconocer el fango y reconocer la flor. También he visto que incluso alguien que haya cometido actos terribles puede, con el tiempo y la práctica, despertar a su verdadera naturaleza. El satori no borra el pasado, pero puede transformar profundamente la vida que viene después, limpiando poco a poco la conciencia y orientándola hacia el bien.
Por eso, para mí, mirar hacia adelante es tan importante como comprender lo que ocurrió. No se trata de negar nada, sino de ver cómo el Dharma se encarna en seres humanos que, como todos nosotros, están hechos de luz y de sombra, y que aun así pueden abrir un camino hacia la claridad.
Re: Desmitificando a los maestros
Me alegra que veas las cosas de ese modo, en general, en tu texto. No obstante realmente no entiendo tu expresión queDaido escribió: ↑30 Mar 2026 18:22
Al mismo tiempo, también es cierto que la condición humana es inseparable del fango. El Dharma nunca ha florecido en un mundo puro, sino precisamente en medio de la imperfección, la ignorancia y el sufrimiento. El loto no crece en el mármol, sino en el barro. Que Harada, tras la guerra, encarnara una enseñanza profundamente compasiva no borra su pasado, pero sí muestra que incluso en vidas marcadas por errores graves puede abrirse una flor limpia. No lo digo para absolver, sino para comprender la complejidad de la existencia humana y la posibilidad real de transformación.
Sería interesante que nos explicaras más esto de la "enseñanza profundamente compasiva" de Harada. De Yasutani, su principal discípulo, sabemos que hasta el propio lider de la sanbo zen de tuvo que disculpar por las barbaridades que llegó a decir hasta sus últimos días. Si esta compasión de Harada se limitaba a sus discipulos y seguidores o unicamente a los japoneses, era desde mi punto de vista una enseñanza muy limitada de la compasión. Porque los textos que conocemos de Harada sobre la compasión nos llevan a un "extraño" sentido de la compasión. En el texto de 1944 comentando anteriormente decía por ejemplo "Si ves al enemigo debes matarlo; debes destruir lo falso y establecer lo verdadero". En los años 30 y 40 estaba muy extendida en Japón entre los budistas de la idea de que el asesinato masivo en la guerra era una manifestación de la compasión budista destinada a liberar a las víctimas (como los chinos, masacrados por doquier) de sus propias "impurezas" o "deficiencias espirituales". De hecho bajo este mismo prisma de la compasión EEUU lanzó dos bombas nucleares sobre Japón, para tratar de doblegar a los impuros japoneses y reconducirles. Argumentos muy comunes y similares en todas las guerras. Incluidas las actuales.Daido escribió: "Harada, tras la guerra, encarnara una enseñanza profundamente compasiva".
Por tanto y en sintesis sería interesante entender como entendía Harada o Yasutani la compasión realmente . Porque aparentemente me parece que la redención que he comentado anteriormente viene mas de sus sucesores, incluyendo al sacerdote jesuita Lassalle. Despues de todo su visión cristiana le alejaba del nihilismo en el que creo que Harada y Yasutani se revolcaron sin duda alguna.
Porque si uno analiza con detalle los textos mas duros de aquellos infames decadas en Japón que escribieron algunos de estos maestros japoneses lo que vemos es que las enseñanzas del anatman terminaron equivaliendo a una deshumanización completa de los seres humanos. En ese sentido digo que el budismo japonés en general se precipitó hacia el nihilismo. Y este salirse del camino medio ha sido desde siempre uno de los mayores peligros en la senda budista.
Re: Desmitificando a los maestros
Junonagar,
Voy a desglosar la respuesta tomando algunas frases de tu último post.
Una vez, durante un teisho, Ana María dijo "hay que morir en el cojín". En el marco del seshin era una frase de una fuerza extraordinaria, llena de compasión. Pero una persona la oyó y tomó la frase como una prueba de que aquello era una secta peligrosa en la que la dirigente pedía a sus seguidores que se matasen sentados en el cojín. Yo no sé si Harada Roshi dijo eso en ese sentido pero podría pensarse que la frase va un poco por ahí.
Bien, esa frase vuelve a tener sentido desde el punto de vista zen, siempre y cuando se haya pronunciado en el marco de una enseñanza formal dentro de un seshin, o algo similar. Ya digo, las enseñanzas de los maestros zen pueden confundir a las personas que no están metidas en el camino del zen. El enemigo es el ego, si esa frase forma parte de un teisho. Ahora, si está pronunciada delante de un batallón de soldados que van a entrar en batalla, ahí ya no sería lo mismo. Pero tú no aclaras en qué contexto se pronunció.
Vuelvo a decir que visto desde fuera el zen no parece compasivo sino todo lo contrario. El ambiente de un monasterio (sobre todo si es Rinzai) es aparentemente duro. Hasta militar. Puede haber gritos, golpes, empujones... En el pasado, cuando una persona entraba en un monasterio zen Rinzai se daba por hecho que aceptaba cualquier cosa con tal de alcanzar el kensho. Se han dado casos en que ha habido muertes. Una persona, por ejemplo, en tiempos no tan remotos, recibió un golpe de kiosaku en la cabeza que lo mató. Un golpe de kiosaku Rinzai no es cosa de broma, puedo asegurarlo.
Por tanto, la compasión del zen, vista desde fuera no parece tal. Es algo incluso violento. Las palabras de los maestros van muchas veces en el sentido de morir y matar al enemigo, pero se refieren al ego, naturalmente (yo no sé esa frase concreta que has puesto si va por ahí). Es necesario hacer esta aclaración ya que el zen en Japón es así (y en el pasado lo fue también en China). En occidente ha cambiado ya y el estilo es distinto. Quizás las personas aquí no podrían entender ese lenguaje y ese ambiente tan violento en apariencia. Después de todo, los occidentales venimos de una cultura cristiana.
Y, así, cuando dices:
Voy a desglosar la respuesta tomando algunas frases de tu último post.
Esta frase de Harada Roshi no sé en qué contexto fue pronunciada, pero si fue en el marco de una enseñanza zen su significado podría muy bien ser este: "Si ves a tu yo debes matarlo; debes destruir lo falso y establecer lo verdadero". No sé ni cuando ni cómo pronunció esa frase, insisto. Yo solo pongo una interpretación que pega dentro de la tradición zen. Porque la tradición zen, vista desde fuera puede parecer poco compasiva pero desde dentro esa frase podría rezumar compasión. Muchas de las enseñanzas de Ana María Schluter tenían ese mismo tono. Escuchadas dentro de un seshin tenían sentido pero a veces ocurrió que alguna persona las oyó grabadas en un casset y se escandalizó, del mismo modo que tú te escandalizas con esa frase."Si ves al enemigo debes matarlo; debes destruir lo falso y establecer lo verdadero"
Una vez, durante un teisho, Ana María dijo "hay que morir en el cojín". En el marco del seshin era una frase de una fuerza extraordinaria, llena de compasión. Pero una persona la oyó y tomó la frase como una prueba de que aquello era una secta peligrosa en la que la dirigente pedía a sus seguidores que se matasen sentados en el cojín. Yo no sé si Harada Roshi dijo eso en ese sentido pero podría pensarse que la frase va un poco por ahí.
En el texto de 1944 comentando anteriormente decía por ejemplo "Si ves al enemigo debes matarlo; debes destruir lo falso y establecer lo verdadero".
Bien, esa frase vuelve a tener sentido desde el punto de vista zen, siempre y cuando se haya pronunciado en el marco de una enseñanza formal dentro de un seshin, o algo similar. Ya digo, las enseñanzas de los maestros zen pueden confundir a las personas que no están metidas en el camino del zen. El enemigo es el ego, si esa frase forma parte de un teisho. Ahora, si está pronunciada delante de un batallón de soldados que van a entrar en batalla, ahí ya no sería lo mismo. Pero tú no aclaras en qué contexto se pronunció.
Por tanto y en sintesis sería interesante entender como entendía Harada o Yasutani la compasión realmente . Porque aparentemente me parece que la redención que he comentado anteriormente viene mas de sus sucesores, incluyendo al sacerdote jesuita Lassalle. Despues de todo su visión cristiana le alejaba del nihilismo en el que creo que Harada y Yasutani se revolcaron sin duda alguna.
Vuelvo a decir que visto desde fuera el zen no parece compasivo sino todo lo contrario. El ambiente de un monasterio (sobre todo si es Rinzai) es aparentemente duro. Hasta militar. Puede haber gritos, golpes, empujones... En el pasado, cuando una persona entraba en un monasterio zen Rinzai se daba por hecho que aceptaba cualquier cosa con tal de alcanzar el kensho. Se han dado casos en que ha habido muertes. Una persona, por ejemplo, en tiempos no tan remotos, recibió un golpe de kiosaku en la cabeza que lo mató. Un golpe de kiosaku Rinzai no es cosa de broma, puedo asegurarlo.
Por tanto, la compasión del zen, vista desde fuera no parece tal. Es algo incluso violento. Las palabras de los maestros van muchas veces en el sentido de morir y matar al enemigo, pero se refieren al ego, naturalmente (yo no sé esa frase concreta que has puesto si va por ahí). Es necesario hacer esta aclaración ya que el zen en Japón es así (y en el pasado lo fue también en China). En occidente ha cambiado ya y el estilo es distinto. Quizás las personas aquí no podrían entender ese lenguaje y ese ambiente tan violento en apariencia. Después de todo, los occidentales venimos de una cultura cristiana.
Y, así, cuando dices:
Estos textos yo no los conozco. De todas formas, el peligro está en que ese estilo de los monasterios se utilice para otro fin que no sea el de llegar al kensho y más tarde al satori. El estilo Rinzai es totalmente militar (hasta el punto de que el Rinzai se le conocía como la escuela del "General". Un estilo guerrero que ha atraído siempre a los samurais. Es un estilo que atrae a ciertas personas y es bueno que exista. Yo mismo me he sentido fuertemente atraido hacia el estilo Rinzai. He hecho seshins con maestros de esa escuela y he pasado temporadas en templos Rinzai en Japón. Es muy duro para el ego y por eso mismo empuja al practicante hacia el verdadero yo. Solo desde ahí se entiende. Si se utiliza para otras cosas, es algo aberrante.Porque si uno analiza con detalle los textos mas duros de aquellos infames decadas en Japón que escribieron algunos de estos maestros japoneses lo que vemos es que las enseñanzas del anatman terminaron equivaliendo a una deshumanización completa de los seres humanos. En ese sentido digo que el budismo japonés en general se precipitó hacia el nihilismo. Y este salirse del camino medio ha sido desde siempre uno de los mayores peligros en la senda budista.
- Hokke
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Re: Desmitificando a los maestros
No puedo evitar pensar si esa forma monstruosa y enfermiza de entender la compasión que se ve en el budismo zen en Japón es causa o consecuencia. ¿Es producto de la época o fue la base para es periodo? En este mismo foro hay ejemplos de justificaciones de aberraciones en nombre del karma, así que no sé si el foco deberíamos trasladarlo de la época a una visión incorrecta concreta de cierta forma de ver el camino del Buda.
Por otro lado, Daido llevas más de dos años poniendo sistemáticamente el mismo mensaje a cada historia presentada por Junonagar (he ido al inicio del hilo a comprobarlo). De verdad que resulta sorprendente leer exactamente las mismas justificaciones dos años después. El tema del hilo es el que es, creo que tú postura ha quedado clara después de dos años y decenas, sino cientos, de comentarios. Te pediría, por favor, que desistas de desviar el contenido del hilo, pues así se puede considerar dado el empecinamiento reiterado en cuestionar y buscar salvedades a todos y cada uno de los casos expuestos. No entro en el motivo para hacerlo después de tanto tiempo pero te pido que lo dejes ya para que el post pueda seguir su curso. Si ya resulta duro leer las atrocidades dichas y hechas, se hace un mundo encontrar tercamente las mismas palabras de ánimo exculpatorio.
Por supuesto es una petición, estás en tu derecho de hacer lo que quieras.

Por otro lado, Daido llevas más de dos años poniendo sistemáticamente el mismo mensaje a cada historia presentada por Junonagar (he ido al inicio del hilo a comprobarlo). De verdad que resulta sorprendente leer exactamente las mismas justificaciones dos años después. El tema del hilo es el que es, creo que tú postura ha quedado clara después de dos años y decenas, sino cientos, de comentarios. Te pediría, por favor, que desistas de desviar el contenido del hilo, pues así se puede considerar dado el empecinamiento reiterado en cuestionar y buscar salvedades a todos y cada uno de los casos expuestos. No entro en el motivo para hacerlo después de tanto tiempo pero te pido que lo dejes ya para que el post pueda seguir su curso. Si ya resulta duro leer las atrocidades dichas y hechas, se hace un mundo encontrar tercamente las mismas palabras de ánimo exculpatorio.
Por supuesto es una petición, estás en tu derecho de hacer lo que quieras.
"Apoyarse en la Ley y no en las personas; apoyarse en el sentido y no en las palabras; apoyarse en la sabiduría y no en la conciencia ordinaria; apoyarse en los sutras de significado definitivo y no en los de significado no definitivo.” - Nehan-gyō
Re: Desmitificando a los maestros
Hokke,
entiendo que desde fuera el lenguaje del Zen pueda parecer duro o incluso enfermizo. Es una tradición que solo se comprende plenamente desde dentro, y aun así no todos los practicantes la entienden del mismo modo. Permíteme explicar por qué ciertas expresiones, que pueden sonar violentas desde una sensibilidad moderna, dentro de un seshin tienen un sentido completamente distinto.
La compasión del zen solo se entiende desde dentro. Y, ni siquiera todos los que practican zen entienden este tipo de compasión, porque hoy en día la tradición del zen se ha rebajado muchísimo. Y es normal que se rebaje porque la altura a la que estaba es excesiva para los tiempos que vivimos. Ni oriente ni occidente está ya a la altura de los antiguos maestros. Pero aquí estamos hablando del zen de verdad, el de los maestros chinos, que es el que los japoneses heredaron y pulieron durante siglos.
Las aberraciones en nombre del karma quizás sea mas que nada una interpretación de tu mente debido a que no has comprendido del todo lo que karma significa. Cuando una persona muere por ejemplo en un bombardeo, es karma lo que sucede. Cuando la persona que va en el avión deja caer la bomba que mata a esa persona, es también el karma. Esto lo expresa muy bien un poema de Thich Nath Han cuando dice entre otras cosas:
Efectivamente, este hilo lleva abierto dos años más o menos y posiblemente estemos todos manteniendo un intercambio de mensajes que puede parecer repetitivo, pero no es totalmente el caso. Cada mensaje sin duda aporta algo nuevo. No se trata de un duelo, aunque tiene algo de eso. Hasta cierto punto es un debate en el que uno ataca y otro se defiende. Atacar en este caso sería algo así como decir que Harada Roshi o Yasutani Roshi fueron verdaderos monstruos que no merecen ser considerados maestros. Defender sería más o menos admitir que lo que hicieron merece sin duda ser criticado pero que aún así, con sus fallos, fueron grandes maestros zen.
Porque en mi caso, no escribo para dejar clara mi postura, sino porque creo que debo llevar las cosas al terreno justo. Sería un mal discípulo zen si no saliese en defensa de los maestros de mi tradición, ¿no es cierto? Defenderles no significa que acepte lo que hay de erróneo en ellos. Fue su karma y como tal lo tomo. Es como el poema de Thich Nath Han. Si lo lees con atención quizás entiendas que no hay que buscar culpables en nada de lo que sucede aunque es por supuesto la tendencia natural hacerlo. (Quizás si estudias a Spinoza puedas entenderlo mejor). El debate podría parecer una repetición, sí, pero no lo es porque en él se dan variantes de las que todos podemos seguir aprendiendo.
* Veo que has puesto un post sobre Thich Nath Han, por lo que veo que ya estás familiarizado con él
entiendo que desde fuera el lenguaje del Zen pueda parecer duro o incluso enfermizo. Es una tradición que solo se comprende plenamente desde dentro, y aun así no todos los practicantes la entienden del mismo modo. Permíteme explicar por qué ciertas expresiones, que pueden sonar violentas desde una sensibilidad moderna, dentro de un seshin tienen un sentido completamente distinto.
La compasión del zen solo se entiende desde dentro. Y, ni siquiera todos los que practican zen entienden este tipo de compasión, porque hoy en día la tradición del zen se ha rebajado muchísimo. Y es normal que se rebaje porque la altura a la que estaba es excesiva para los tiempos que vivimos. Ni oriente ni occidente está ya a la altura de los antiguos maestros. Pero aquí estamos hablando del zen de verdad, el de los maestros chinos, que es el que los japoneses heredaron y pulieron durante siglos.
Las aberraciones en nombre del karma quizás sea mas que nada una interpretación de tu mente debido a que no has comprendido del todo lo que karma significa. Cuando una persona muere por ejemplo en un bombardeo, es karma lo que sucede. Cuando la persona que va en el avión deja caer la bomba que mata a esa persona, es también el karma. Esto lo expresa muy bien un poema de Thich Nath Han cuando dice entre otras cosas:
En este poema el maestro zen Thich Nath Than (*) expresa de un modo magnífico lo que es el karma. Quizás si reflexionas en el poema completo (lo puedes encontrar aquí: https://candidavivalda.com/llamame-por- ... s-nombres/) tú mismo alcances la intuición de lo que verdaderamente es el karma. No es una simple ley que dice "lo que recoges ahora es lo que plantaste en el pasado, y lo que plantas ahora es lo que recogerás en el futuro". Es mucho más. Es, en cierto modo, lo que hemos venido a vivir. Todos venimos a vivir un karma y lo vivimos nos guste más o menos. Y si lo vivimos con toda el alma el karma es nuestra salvación. Pero sigamos.Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
con piernas delgadas como cañas de bambú,
y soy el comerciante de armas
que vende armas mortales a Uganda
Efectivamente, este hilo lleva abierto dos años más o menos y posiblemente estemos todos manteniendo un intercambio de mensajes que puede parecer repetitivo, pero no es totalmente el caso. Cada mensaje sin duda aporta algo nuevo. No se trata de un duelo, aunque tiene algo de eso. Hasta cierto punto es un debate en el que uno ataca y otro se defiende. Atacar en este caso sería algo así como decir que Harada Roshi o Yasutani Roshi fueron verdaderos monstruos que no merecen ser considerados maestros. Defender sería más o menos admitir que lo que hicieron merece sin duda ser criticado pero que aún así, con sus fallos, fueron grandes maestros zen.
Porque en mi caso, no escribo para dejar clara mi postura, sino porque creo que debo llevar las cosas al terreno justo. Sería un mal discípulo zen si no saliese en defensa de los maestros de mi tradición, ¿no es cierto? Defenderles no significa que acepte lo que hay de erróneo en ellos. Fue su karma y como tal lo tomo. Es como el poema de Thich Nath Han. Si lo lees con atención quizás entiendas que no hay que buscar culpables en nada de lo que sucede aunque es por supuesto la tendencia natural hacerlo. (Quizás si estudias a Spinoza puedas entenderlo mejor). El debate podría parecer una repetición, sí, pero no lo es porque en él se dan variantes de las que todos podemos seguir aprendiendo.
* Veo que has puesto un post sobre Thich Nath Han, por lo que veo que ya estás familiarizado con él
- Hokke
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Re: Desmitificando a los maestros
Pues yo diría que es precisamente el mal discípulo el que sale en vehemente defensa de según qué actitudes. Me recuerda mucho a los comunistas con los que traté en la universidad, que usaban las mismas tácticas y argumentos para negar o restar importancia al Holodomor, el Muro de Berlín, las purgas o el gulag.
Y sí, creo Harada Daiun Sogaku y Yasutani Hakuun fueron verdaderos monstruos que no merecen ser considerados grandes maestros y creo que tenerlos como referentes debería ser objeto de marginación en la comunidad budista. He estudiado, y estudio, historia así que nadie mejor que yo para entender cómo hay que considerar el contexto y cómo no.
Basta Google para encontrar citas notablemente más oscuras (contexto incluido) que las compartidas por Junonagar de estos dos sujetos. Creo que hay poco margen para la justificación.
Por suerte tal y como dice el Sutra del Loto incluso ellos llegarán a ser Budas. Eso sí, tras su paso por Avichi.
Aquí dejo el tema para no contaminar más el hilo.

Y sí, creo Harada Daiun Sogaku y Yasutani Hakuun fueron verdaderos monstruos que no merecen ser considerados grandes maestros y creo que tenerlos como referentes debería ser objeto de marginación en la comunidad budista. He estudiado, y estudio, historia así que nadie mejor que yo para entender cómo hay que considerar el contexto y cómo no.
Basta Google para encontrar citas notablemente más oscuras (contexto incluido) que las compartidas por Junonagar de estos dos sujetos. Creo que hay poco margen para la justificación.
Por suerte tal y como dice el Sutra del Loto incluso ellos llegarán a ser Budas. Eso sí, tras su paso por Avichi.
Aquí dejo el tema para no contaminar más el hilo.
"Apoyarse en la Ley y no en las personas; apoyarse en el sentido y no en las palabras; apoyarse en la sabiduría y no en la conciencia ordinaria; apoyarse en los sutras de significado definitivo y no en los de significado no definitivo.” - Nehan-gyō
Re: Desmitificando a los maestros
Despues de todo esto es un mero entretenimiento. Es verdad que hemos profundizado mucho sobre Harada Daiun Sogaku. Tampoco es un tema que interese demasiado fuera (por no decir que no interese nada). Harada Daiun Sogaku fue producto de una época nefasta donde se necesitaban hombre-ratas para masacrar impunemente. El budismo en Japón se amoldó completamente a las necesidades políticas del Estado y algunos clerigos tuvieron el papel indigno de intelectualizar estos cambios doctrinales contranatura. Nada nuevo bajo el sol. Hoy en día tambien vivimos una sociedad donde se crean hombre ratas por doquier.
Luego cada cual puede adoptar la postura que pueda y quiera. Muchos seres humanos tenemos muchos apegos y sesgos y nos hemos construidos mitologias para seguir viviendo. Cuando la realidad choca contra esas mitologias y equilibrios que nos hemos creado, pues simplemente ignoramos la realidad, o la distorsionamos. La realidad es despues de todo y en última instancia una construcción subjetiva. Adicionalmente no todos tenemos la misma sensibilidad. Incluso diria que hay muchas personas hay afuera (no me refiero en esta pequeña taberna, la mayoría de los cuales pertenecemos a otra época que esta desapareciendo) que aunque los veas andar, y hablar están completamente muertos como seres humanos.
Luego cada cual puede adoptar la postura que pueda y quiera. Muchos seres humanos tenemos muchos apegos y sesgos y nos hemos construidos mitologias para seguir viviendo. Cuando la realidad choca contra esas mitologias y equilibrios que nos hemos creado, pues simplemente ignoramos la realidad, o la distorsionamos. La realidad es despues de todo y en última instancia una construcción subjetiva. Adicionalmente no todos tenemos la misma sensibilidad. Incluso diria que hay muchas personas hay afuera (no me refiero en esta pequeña taberna, la mayoría de los cuales pertenecemos a otra época que esta desapareciendo) que aunque los veas andar, y hablar están completamente muertos como seres humanos.
- Hokke
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Re: Desmitificando a los maestros
Junonagar escribió: ↑01 Abr 2026 00:17 Despues de todo esto es un mero entretenimiento. Es verdad que hemos profundizado mucho sobre Harada Daiun Sogaku. Tampoco es un tema que interese demasiado fuera (por no decir que no interese nada). Harada Daiun Sogaku fue producto de una época nefasta donde se necesitaban hombre-ratas para masacrar impunemente. El budismo en Japón se amoldó completamente a las necesidades políticas del Estado y algunos clerigos tuvieron el papel indigno de intelectualizar estos cambios doctrinales contranatura. Nada nuevo bajo el sol. Hoy en día tambien vivimos una sociedad donde se crean hombre ratas por doquier.
Luego cada cual puede adoptar la postura que pueda y quiera. Muchos seres humanos tenemos muchos apegos y sesgos y nos hemos construidos mitologias para seguir viviendo. Cuando la realidad choca contra esas mitologias y equilibrios que nos hemos creado, pues simplemente ignoramos la realidad, o la distorsionamos. La realidad es despues de todo y en última instancia una construcción subjetiva. Adicionalmente no todos tenemos la misma sensibilidad. Incluso diria que hay muchas personas hay afuera (no me refiero en esta pequeña taberna, la mayoría de los cuales pertenecemos a otra época que esta desapareciendo) que aunque los veas andar, y hablar están completamente muertos como seres humanos.
"Apoyarse en la Ley y no en las personas; apoyarse en el sentido y no en las palabras; apoyarse en la sabiduría y no en la conciencia ordinaria; apoyarse en los sutras de significado definitivo y no en los de significado no definitivo.” - Nehan-gyō