Hola
@Daido,
escribió: "...Ser budista es tomar refugio en Buda, Dharma y Sangha, y tomar los cinco preceptos. Se suele hacer con un maestro, sea de la tradición que sea, y se recibe un nombre Dharma. A partir de ese momento, la persona se orienta dentro de la tradición, aprendiendo y profundizando en la práctica del Dharma. Si una persona no pasa por la ceremonia de toma de refugio, sea oriental u occidental, no es budista. (Aunque haga 10 horas de meditación al día). Es así de claro..."
Aunque es normal, hasta cierto punto, que a la hora de estudiar y comprender el Budismo, ya que es algo que, como occidentales, no conocemos desde la infancia, hacerlo, comparándolo o equiparándolo incluso, con lo que nos resulta más familiar, pienso que no es solo importante, sino que es
fundamental que, en determinado punto, si queremos conocer el Budismo, lo hagamos, dejando nuestros prejuicios y nuestra visión occidental -fuertemente impregnada por el Cristianismo y por lo tanto, por sus jerarquías, sus credos y sus ritos, como el Bautismo - más aún, si pretendemos hacer del mismo un camino espiritual, un camino de vida.
Pienso que al respecto de lo que supone ser budista, más allá del hecho de pretender moverse con definiciones cerradas que simplifiquen la cuestión, reduciéndola a un juego de intentar imponer la nuestra, creo que si, humildemente, nos dirigimos a los sutta, podemos intentar arrojar un poco de luz, primero "en nuestro camino", "en nuestra práctica" y, a partir de aquí, mirar e intentar comprender con una mirada más amplia, la encrucijada en la que nos encontramos los practicantes budistas occidentales, encrucijada propia de una religión que "acaba de nacer" en unas tierras - las nuestras - que son bastante diferentes de aquellas en las que ya ha ido acumulando el polvo del mundo, con el paso de los siglos.
Así, en el Mahaparinibbana sutta, del que también existe versión del Budismo renovado, podemos ver que el Buddha, en el momento de su muerte, momento que parecería propicio para dejar sentados los cimientos de una futura iglesia poniéndose él al frente como líder mistificado, rechaza la proposición de Ananda de permanecer en este mundo durante siglos, para, a continuación, exhortarle, a él y al resto de discípulos que allí se encuentran reunidos,
que sean refugio para ellos mismos, que sean islas, que busquen refugio en el Dharma y nada más, que no se refugien en nada exterior. Creo que estas palabras son valiosas en todo momento, pero lo son, especialmente, para nuestro contexto actual, en el que como budistas occidentales, las pruebas, las aventuras, los intentos más a ciegas que con conocimiento, abundan y, con ello, los errores y las rectificaciones. Con todo ello, más allá de las adscripciones formales a las instituciones, creo que si sabemos tener presente este sencillo pero difícil consejo del Buddha en su lecho de muerte, podremos decir que el caminar de nuestras vidas, es el propio de un camino budista.
