Cito algunos párrafos del texto de Eric al respecto de esta palabra, visto que aquí gusta discutir sobre las palabras:
Y también, poco después:En los textos budistas tradicionales los dos ideogramas son comprendidos como un verbo seguido de un complemento de objeto. Designan la facultad del cuerpo de percibir (kaku) por el contacto físico (soku). Por ejemplo en esta cita muy explícita:
眼能見色。耳能聞聲。鼻能嗅香。舌能嘗味。身能覺觸。
«El ojo puede ver las formas, la oreja puede oír los sonidos, la nariz puede sentir los olores, la lengua puede gustar los sabores, el cuerpo puede reconocer (kaku) el contacto (soku).» [...]
La expresión, que pertenece al vocabulario de la psicología budista, no se encuentra en la literatura tradicional zen
Se insiste, en otros comentarios, sobre la paradoja existente en shikantaza, tan solo sentarse, sin buscar nada más (sin perseguir ni el canto del pájaro que pasa, ni supuestas iluminaciones; sin rechazar los años que pasan o el dolor en las piernas). Y no se entiende, se dice que es demasiado fácil para ser verdad o demasiado difícil... porque, probablemente, en vez de practicar, se habla de la práctica, desde fuera, sin haberla conocida nunca, o habiendo confundido con otra cosa, una cosa imaginada perdida en el pasado (por ejemplo una sensación peculiar, o una fantasía sobre sí mismo).En un artículo consagrado a la significación de este término en la escuela Sôtô, Kakusen Suzuki, un discípulo de Kôdô Sawaki, ha señalado que la expresión kakusoku se encuentra en la biografía tradicional de Keizan. Según esta biografía el joven Keizan habría tenido una intuición leyendo un pasaje del Sûtra del Loto. Se habría dirigido entonces a la cámara de su maestro para darle cuenta de su comprensión. El maestro le habría respondido (en chino en el original):
欲究此事不得於些子覺觸取則。
Frase que se puede traducir por: «Si quieres profundizar este asunto no tomes por criterio una pequeña percepción (kakusoku).»
En Keizan el término kakusoku no designa todavía la experiencia de la meditación. No es sino en la época moderna que kakusoku se convierte en sinónimo de zazen.
El término condensa la dimensión experimentada y física de la meditación (sentir), pero igualmente el sobrepasar toda oposición dual (despertarse). Kakusoku es el acto de liberarse momento tras momento del pensamiento, permaneciendo a la vez en la experiencia integradora del cuerpo y del espíritu.
Se pasa por alto que en esa propuesta de "no buscar nada más", de lo que se trata precisamente es de sacar a nuestro ego discriminativo, a nuestras fantasias, al me gusta-no me gusta, de la ecuación; es decir de realizar el segundo discurso del Buddha, según la tradición, el Anattalakkhaṇa Sutta, en el cual atman (el espiritu, el yo estable, el ser en su esencia, etc., usando términos occidentales), aquel que podría deleitarse con esto o lo otro, o en huir de esto o lo otro, simplemente no está invitado a la fiesta.