El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
- Daru el tuerto
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
No debes pensar que el tiempo meramente vuela y se escapa. No debes pensar que el vuelo del tiempo es la única función del tiempo. Si el tiempo, sin más, volara entonces no habría más que intervalos entre "ayer" y "hoy", y tu estarías separado del tiempo. La razón por la cual no comprendéis el sendero del tiempo es porque consideráis que el tiempo no hace más que pasar.
En suma, los seres de todos los universos, aún siguiéndose los unos a los otros, en realidad no son más que momentos de un mismo tiempo. Y puesto que todos los momentos son ser-tiempo, tu eres ser-tiempo.
-Dogen
La primavera nunca se ha convertido en verano. Asumir tal cosa es no entender las enseñanzas budistas, ya Nagarjuna demostró la imposibilidad del cambio en los objetos. ¿Luego qué? (hay truco)
PD: Esto también es un koan, pensando en mi querido Daido.
PD2: La física más avanzada ya ha deshecho el concepto de tiempo y también el de espacio (ver mecánica cuántica).
PD3: La verdad relativa siempre debió llamarse falsedad relativa (falsedad útil y necesaria) para no llevar a error, pues dos cosas no pueden ser verdad a la vez si están en oposición
Un abrazo a todos.
En suma, los seres de todos los universos, aún siguiéndose los unos a los otros, en realidad no son más que momentos de un mismo tiempo. Y puesto que todos los momentos son ser-tiempo, tu eres ser-tiempo.
-Dogen
La primavera nunca se ha convertido en verano. Asumir tal cosa es no entender las enseñanzas budistas, ya Nagarjuna demostró la imposibilidad del cambio en los objetos. ¿Luego qué? (hay truco)
PD: Esto también es un koan, pensando en mi querido Daido.
PD2: La física más avanzada ya ha deshecho el concepto de tiempo y también el de espacio (ver mecánica cuántica).
PD3: La verdad relativa siempre debió llamarse falsedad relativa (falsedad útil y necesaria) para no llevar a error, pues dos cosas no pueden ser verdad a la vez si están en oposición
Un abrazo a todos.
Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Precisamente. El tiempo existe, pero cómo existe? La realidad esencial (todos los que la conocen, lo dicen) está fuera del tiempo. El verdadero yo no está separado de esa realidad, y para él, el tiempo no existe. El ego, en cambio, existe sólo en la realidad temporal, de tal manera que vive pendiente del ayer, el hoy y el mañana (o del próximo segundo, que parece muy cerca, pero está muy lejos porque no es "ahora".La razón por la cual no comprendéis el sendero del tiempo es porque consideráis que el tiempo no hace más que pasar.
Dogen
Es muy difícil entender esto logicamente, pero no imposible. La ciencia consideraba el tiempo como una realidad objetiva que "pasa" igual para todos, hasta que llegó Einstein. En la Teoría General de la Relatividad, la idea primera es que "el tiempo propio de la luz es cero". Esto significa que la luz pasa de un punto a otro en un tiempo " 0". Sí, has leído bien: el "reloj" de un fotón luminoso marca siempre la misma hora: el tiempo no pasa para él. Esto equivale a decir que la luz está en todas partes al mismo tiempo.
Esto, que parece absurdo, es la base de la teoría general de la relatividad. Y esa teoría ha sido probada de forma ininterrumpida hasta nuestros días. No se puede dudar de ella. Y esa es la experiencia de la "iluminación", precisamente". Los que pasan por una experiencia así (llamemosla STE, para no usar siempre nombres zen, como kensho o cristianos, unión con Dios etc.) experimentan que en esa realidad no hay tiempo. (Muchos hablan de luz, también, lo que es interesante). El tiempo no existe en la naturaleza esencial, y Einstein supo intuir esa naturaleza. Partiendo de ella, encontró una explicación extraordinariamente completa del universo (no completa, eso es imposible).
Muchas gracias, querido Tao, pero mas que un koan, es algo científico (estudio la teoría general de la relatividad
Saludos.
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Carlos
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
La física, las matemáticas, la química, etc, tienen un enfoque y una metodología que sirven para cumplir un determinado propósito.
La vía de Buddha, tiene un enfoque y una metodología que sirven para cumplir un determinado propósito.
Pretender que con el enfoque de uno se puede comprender y valorar el propósito del otro, no solo es un absurdo sino que es una total pérdida de tiempo.
P.S: Ups! Si el hilo se llama "El zazen de Dôgen"!

La vía de Buddha, tiene un enfoque y una metodología que sirven para cumplir un determinado propósito.
Pretender que con el enfoque de uno se puede comprender y valorar el propósito del otro, no solo es un absurdo sino que es una total pérdida de tiempo.
P.S: Ups! Si el hilo se llama "El zazen de Dôgen"!
Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Dogen ha dicho que no pasa el tiempo, cómo entonces la vamos a perder?Pretender que con el enfoque de uno se puede comprender y valorar el propósito del otro, no solo es un absurdo sino que es una total pérdida de tiempo.
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Roberto
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Se ruega que los comentarios no se aparten demasiado de la temática propuesta en el Asunto del presente Tema. Aunque la política de moderación sea flexible, quien quiera hablar de cuestiones manifiestamente ajenas al presente tema -El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)- siempre puede abrir un nuevo tema. En caso contrario, con objeto de no que no se pierda el hilo objeto del Tema, desde moderación se adoptará la decisión de dividir el tema o de borrar entradas. Esta restricción se aplicará desde ya y puede hacerse de forma retroactiva. Gracias
-
Roberto
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Hola @Ananda. El párrafo que citas venía a colación del "no pensar", en concreto de la parte "positiva" del "no pensar", no a que literlamente yo, Fulanito Perez, sea exactamente lo mismo que el caracol que vive en mi jardín y se come las lechugas que he plantado.Ananda escribió: ↑20 Feb 2023 20:07 Gracias amigos por los comentarios. Si he hablado de ‘identificación’ es por este párrafo de un post anterior:
Hay que tener en cuenta que el Buda en los suttas exhorta a abandonar definitivamente cualquier ‘yo soy’ por lo cual inquirí información al respecto.En realidad yo soy eso, no soy otra cosa, soy el arbol que aparece ante mi, el aire que respiro, el sol que calienta ese aire en el punto necesario para que sea respirable, las praderas oceanicas y los bosque lejanos que producen el oxigeno que existe en ese aire y que necesitan mis celulas para seguir haciendo su trabajo, el alimento que alguien ha cocinado para mi, soy tambien mis deseos inconfesables y mis momentos más puros, todo eso soy
PD Tomo nota Roberto de lo que dices: Mahayana es algo muy amplio y para ser precisos es necesario ceñirse a la escuela en concreto. En este caso, la de Dogen.
Gassho![]()
Esta parte "positiva" de lo que "no pienso", tendrá importancia para poder abordar la cuestion del "hishiryo", del impensar.
El uso del término "yo" hay que tomarlo con pinzas. De hecho, tanto en chino como en japones, practicamente hasta el siglo XIX, los pronombres personales, tal como los entendemos nosostro, no se usaban o muy poco, tenían otros medios para hablar de sí mismos y frecuentemente los discurso se redactaban de manera impersonal (no porque fuesen "muy budistas", sino porque el sistema lingüistico y cultural era distinto al nuestro).
De todas formas, en lo que citas, efectivamente, en una cierta parte, aquello que soy ahora puede muy bien contener algunos átomos de oxígeno que fue generado por un arbol del amazonas, igualmente en mí, en estos momentos, estarán circulando y contribuyendo a mi seguir vivo los cacahuetes que me comí ayer y que no se de donde provienen; eso lo "sabemos". Pero todo eso no es necesario pensarlo (sería un error hacerlo cuando no toca hacerlo, sería fantasear), ni tmpoco identificarse con nada , yo no lo pienso ni me identifico con las cosas (estaría loco si lo hiciese), lo pongo solo como una expresión poética de que mi ser ahora incluye y necesita de una dimensión mayor de aquello que pienso o que puedo pensar, que es, esta última dimesión, la de "mi pensar", una dimensión muy pequeñita comparada con el todo que está en mi, aunque existe y es importante tenerla tambien en consideración para mi práctica de vida.
A esa dimensión que constituye mi universo, que existe porque yo soy y que desaparecerá cuando yo desaparezca, le podemos llamar Buddhadarma. Estamos hablando de eso, no de otras cosas; por ejemplo de paleontología, donde sí es necesario considerar la cuestión del tiempo de otra manera, o la relación del cientifico investigador (sujeto) con los fósiles que investiga (objetos separados), etc.
Es decir, estamos hablando de como cuidar de mi es cuidar del resto de las cosas y cuidar del resto de cosas es cuidar de mi (gracias, por cierto, por la referencia en los sutta a esto mismo, agradecería si me referenciaras en qué sutta lo dice en particular). Este "cuidar de mi es cuidar del resto de las cosas y cuidar del resto de cosas es cuidar de mi" es así si seguimos el camino del Buddha, si no lo seguimos, si pensamos que nuestra relación con las cosas es la de sujeto-objeto (objeto del que apropiarse, poseyéndolo físicamente o inteletualmente, u objeto a destruir, materialmente o moralmente) entonces estamos fuera de ese camino (lo cual puede tener, a veces, su función y su valor, pero es otro camino).
Cuando digo que las praderas oceánicas soy yo, no estoy diciendo que Roberto sea igual a una planta de posidonia, ni que la planta de posidonia sea igual a mi, somos distintos; somos uno y al mismo tiempo somos dos (verdades relativa y absoluta que, en el Budismo Zen, y también en otras escuelas Mahayana, deben ser entendidas y cuidadas a la vez). Pero si no aplico ahimsa, metta, karuna, etc. tanto a mi relación con esa planta como a la relación con mi semejante, si no entiendo pratityasamutpada como un proceso que es universal, y no solo como un proceso "psicológico", me estoy desviando de la vía que conduce a la liberación, tal como es entendida por el Mahayana. En el Zen el "hacer" es muy importante; fueron de hecho monjes zen los que, "saltandose" ciertas partes de Vinaya antiguo, hicieron de cosas como el trabajo también un camino religioso, una práctica de liberación.
Repito y recuerdo que el uso de las palabras es convencional, para entendernos; y que cuando yo, Roberto, digo Mahayana me estoy refiriendo enrealidad al zen de Dōgen, es más, al zen de Dōgen tal como algunos buenos amigos de bien me han ayudado a comprender y a filtrar de forma que fuese accesible para mis capacidades; limitadas, occidentales, europeas, etc. No estoy, por tanto, hablando ni de Tendai, ni del Rinzai segú Hakuin, ni del Budismo Shingon, Ni de la Jodo shinsu... Mis conocimientos de estas corriente es anecdótico, desde fuera.
Una manera de "trascender" el yo limitado, egocéntrico, es liberarse de los agregados considerando su insustancialidad, otra es considerar que nada me es ajeno; para lo cual no es necesario ni identificarse con nada ni ser un activista hiperactivo y metomentodo, es decir "nada me es ajeno" no quiere decir que "eso [lo que sea] soy yo, es mi yo, es mio", como dicen los sutta. Una posible vía es liberarse del mundo y otra es liberarse dentro del mundo; pero en cualquier caso, para que se de este liberarse, mi actuar ha de ser a la luz del Buddhadharma, no de mis caprichos.
En mi caminar la única opción posible y viable que he encontrado, desde un principio, tiene zazen como eje; pero existen, afortunadamente, multitud de distintos caminos en el Budismo. Esto es más o menos lo que viene a decir Bhante Suddhaso en este enlace Muchas enseñanzas, una esencia (que, por lo visto no ha despertado mucho interés, o que por lo menos nadie ha comentado, pero que es a donde yo dirigiría a cualquier nuevo que mostrase un interés inicial por el Budismo, en un foro inter-budista, plural, como este ha decidido ser; pues aquí lo que puede encontrar son "conversaciones", "algunas referencias", "palabras", mejor o peor orientadas, pero no el Budismo)
- Ananda
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Gracias por el apunte @Daido
Ahora me parece entender...se trata de hacer énfasis en la naturaleza interrelacional del universo. Yo el peligro que veía es que uno se quedase apegado ahí, a una especie de idea de 'gran yo'. Pero por ejemplo es algo en lo que Nagarjuna también va a insistir, como escribe Juan Arnau: “Nagarjuna insiste en que su análisis se basa en un descubrimiento fundamental del Buda: la interconexión causal de todos los fenómenos: todo está en todo, el universo en una flor.”Roberto escribió: ↑21 Feb 2023 21:06 lo pongo solo como una expresión poética de que mi ser ahora incluye y necesita de una dimensión mayor [...] Es decir, estamos hablando de como cuidar de mi es cuidar del resto de las cosas y cuidar del resto de cosas es cuidar de mi (gracias, por cierto, por la referencia en los sutta a esto mismo, agradecería si me referenciaras en qué sutta lo dice en particular). [...] Pero si no aplico ahimsa, metta, karuna, etc. tanto a mi relación con esa planta como a la relación con mi semejante, si no entiendo pratityasamutpada como un proceso que es universal
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En realidad y como es sabido ambas perspectivas son consecuencia de la misma condicionalidad.
Bueno, yo no he comentado nada en primer lugar porque tendría que investigar qué es eso de un monasterio 'inclusivo de género' ya que la ideología de género no la compro. En segundo lugar confieso que ya no estoy interesado en el diálogo interbudista ni interreligioso. Sí claro apoyo la concordia entre los seres humanos en cualquier ámbito pero el hecho religioso humano francamente lo considero una pantalla pasada en la historia de la humanidad. A fecha de hoy el único 'diálogo' que podría interesarme es que el puede establecerse con la Ciencia desde las Cuatro Nobles Verdades.Roberto escribió: ↑21 Feb 2023 21:06Esto es más o menos lo que viene a decir Bhante Suddhaso en este enlace Muchas enseñanzas, una esencia (que, por lo visto no ha despertado mucho interés, o que por lo menos nadie ha comentado
En el hombre dominado por una visión equivocada del mundo, surge el apego y las subsecuentes controversias, sin embargo los magnánimos no forman juicios de las cosas y por tanto no discuten, pues para los que carecen de opinión, ¿cómo podría haber una opinión contraria? (Nagarjuna).
Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Ha sido un placer @AnandaGracias por el apunte @Daido
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Roberto
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Recapitulemos un poco lo visto hasta ahora, como introducción a la operación esencial en que consiste zazen, el “impensar” (hishiryō, 非思量).
Teníamos por un lado el “pensamiento discriminativo” (shiryō, 思量), el pensamiento movido por el deseo, es decir por la avidez y por el rechazo, por el me gusta no me gusta, el pensamiento contaminado. Es decir, durante zazen, dado que zazen consiste simplemente en sentarse, prácticamente cualquier pensamiento está de más, cualquier pensamiento está contaminado, es una simple desviación, distracción, huida de aquello que hemos decidido hacer.
Después estaba el “no pensar” (fushiryō 不思量); del que distinguí dos aspectos. El primero, que llamé negativo, es simplemente la negación del “pensamiento contaminado”, el evitar perdernos en la corriente de pensamientos; que se construye cuando, aparecido un pensamiento (da igual que provenga del “exterior”, o del “interior”; recuerdos, fantasías, reflexiones, miedos, anhelos, etc.) le añadimos otros, construyendo así esa corriente de pensamiento, la corriente habitual. El segundo, que llame aspecto positivo, sería todo lo que queda de nuestra realidad de vida cuando le “restamos” el anterior. En la filosofía Yogacara esto correspondería, más o menos, con la conciencia almacen (ālaya-vijñāna), pero prefiero evitar ese término por los riesgos de idealización y de ontologización que pueden derivarse, y de hecho se han derivado a veces en el Budismo extremo-oriental, además de porque estamos en la Europa del s. XXI y no en la India del s. IV, y considero urgente ir buscando términos en nuestra propia cultura.
Los pensamientos, pues, surgirían de ese lado positivo de lo “no pensado”, que podríamos llamar también el misterio, o lo oculto al pensamiento, pues si alguna parte de ese misterio pasa a ser pensada, entonces ya no está oculta, es un pensamiento, deja de ser (en todo o en parte) un misterio (no hace falta tampoco fantasear nada sobre la palabras "misterio"; es simplemente una palabra para designar lo que no conocemos ahora o lo que es en cualquier caso incognoscible).
Entre ambos “mundos” digamos que existe una frontera, una puerta, por la que aparecen cosas/pensamientos cuando, usando la vieja terminología, existen las “semillas” para que aparezcan y se dan las condiciones adecuadas. Esta frontera/puerta, evidentemente, es un simil, y en realidad no existe como un lugar fijo, es difusa y móvil.
Dicho de otra manera, los pensamientos serían como palabras escritas sobre un papel; el lado “negativo” del “no pensar” sería tachar esas palabras, y el lado “positivo” del “no pensar” serían los huecos que quedarían entre las palabras (tachadas o no tachadas), es decir sería la hoja en blanco, que los pensamiento cubren, más si son muchos, menos si son pocos.
Prosigamos ahora con el "impensar" (hishiryō, 非思量).
Como adelantó amablemente tao la partícula negativa 非 (hi) más que un “no” sería un “sin”, o como me explicó una vez un amigo filólogo, que había sido profesor de japonés, sería una negación incompleta, que niega solo parte de lo negado. Aquí lo llamamos “impensar”, un verbo; existen otras traducciones, que, en cualquier caso, tampoco aclaran mucho mientras no se experimente en primera persona de qué se trata.
En los textos zen tradicionales se suele describir la operación interior realizada durante zazen desde el lado de la negación pura y simple de cualquier pensamiento, con lo que fácilmente puede confundirse con el lado que he llamado negativo del “no pensar”, con estar interiormente vacíos, con tener la mente en blanco y, de hecho muchos, practicantes lo piensan así, lo sueñan así, lo "anhelan" así. Expresiones como “ser como un tronco muerto” o “entrar en el propio ataud” las encontramos con frecuencia en el mundo zen. Pero esto, en realidad, es imposible, somos seres vivos, e igual que la realidad produce vibraciones sonores que, nuestras orejas y nuestros circuitos sensibles auditivos, convierte en “oír X”, nuestro cerebro segrega “pensamientos”.
Por otra parte, en muchos textos zen e incluso en el precursor textual de todas las formas de meditación extremo-orientales, el texto del s. VI denominado Dàshèng qĭxìn lùn, 大乘起信論 (Discurso del despertar a la fe en el Vehículo Universal), después de decir en todo en lo que “no tenemos que pensar”: “Todos los variados pensamientos e ideas, apenas aparecen, todos, deben ser abandonados” se nos advierte: “e incluso el pensamiento de abandonar [los pensamientos] debe ser dejado de lado”. Es decir, tampoco se trata de "impedir" los pensamientos.
Cómo entonces “pensamos en el no pensar”, sin que esto no se convierta en un nuevo pensamiento, en una admonición interior (“estás pensando y no deberías de estar pensando”).
Existe dos versiones del Fukanzazengi de Dōgen, en una, la más común, denominada Rufubon, encontramos el koan de Yakusan Igen, el que hemos visto hasta ahora; en la otra, denominada Tempuku, en el mismo lugar que ocupa el koan anterior, encontramos:
“Cada vez que surja un pensamiento, sé consciente de éste; tan pronto como seas consciente de éste, desaparecerá.”
Lo importante aquí, para el practicante, no es la “desaparación”, igual que no es importante, en la anterior versión, lo “no pensado”; esto (la real realidad de la vida) está por todas partes, eso es el Buddhadharma, en el que estamos ya inmersos lo sepamos o no. Lo importante, lo único importante, es nuestra acción, es decir el tomar consciencia de la aparición de un pensamiento, acogerlo con la mano abierta del pensamiento (como solía decir Uchiyama) y mantenerla abierta, dejando que desaparezca por si solo. Lo importante es el no aferrar, el no cerrar la mano sobre un pensamiento con otros pensamientos que lo desarrollen.
Cuando aprendemos a saber hacia donde mirar, es decir en dirección a la puerta, en dirección a la fuente de la que nace el río, en vez de dejarnos arrastrar por el río, ese pensamiento pierde su inercia; tras un rato o un segundo después otro pensamiento aparecerá, incluso quizá casi idéntico al anterior, y entonces nosotros volveremos a hacer la misma operación, un millón de veces.
No se trata de ver lo invisible, de ver más allá de la puerta, de alcanzar nada en especial. Se trata simplemente de aprender a nadar contra corriente, eso es todo lo que debemos hacer y si lo hacemos de verdad no hace falta que hagamos nada más. Se trata de no buscar fuera de aquí, de no intentar retener, de no aferrar nada, y hacerlo de verdad; no solo como consigna, lo cual, aunque parezca trivial, es enormemente difícil pues buscar y aferrar es nuestra tendencia natural.
En multitud de antiguos sutta, cuando se habla de la meditación del Buddha, esto se expresa simplemente como “se sentó con las piernas cruzadas, enderezó su espalda y puso su atención frente a sí”, simplemente.
Dice Dōgen en el Zazenshin:
Teníamos por un lado el “pensamiento discriminativo” (shiryō, 思量), el pensamiento movido por el deseo, es decir por la avidez y por el rechazo, por el me gusta no me gusta, el pensamiento contaminado. Es decir, durante zazen, dado que zazen consiste simplemente en sentarse, prácticamente cualquier pensamiento está de más, cualquier pensamiento está contaminado, es una simple desviación, distracción, huida de aquello que hemos decidido hacer.
Después estaba el “no pensar” (fushiryō 不思量); del que distinguí dos aspectos. El primero, que llamé negativo, es simplemente la negación del “pensamiento contaminado”, el evitar perdernos en la corriente de pensamientos; que se construye cuando, aparecido un pensamiento (da igual que provenga del “exterior”, o del “interior”; recuerdos, fantasías, reflexiones, miedos, anhelos, etc.) le añadimos otros, construyendo así esa corriente de pensamiento, la corriente habitual. El segundo, que llame aspecto positivo, sería todo lo que queda de nuestra realidad de vida cuando le “restamos” el anterior. En la filosofía Yogacara esto correspondería, más o menos, con la conciencia almacen (ālaya-vijñāna), pero prefiero evitar ese término por los riesgos de idealización y de ontologización que pueden derivarse, y de hecho se han derivado a veces en el Budismo extremo-oriental, además de porque estamos en la Europa del s. XXI y no en la India del s. IV, y considero urgente ir buscando términos en nuestra propia cultura.
Los pensamientos, pues, surgirían de ese lado positivo de lo “no pensado”, que podríamos llamar también el misterio, o lo oculto al pensamiento, pues si alguna parte de ese misterio pasa a ser pensada, entonces ya no está oculta, es un pensamiento, deja de ser (en todo o en parte) un misterio (no hace falta tampoco fantasear nada sobre la palabras "misterio"; es simplemente una palabra para designar lo que no conocemos ahora o lo que es en cualquier caso incognoscible).
Entre ambos “mundos” digamos que existe una frontera, una puerta, por la que aparecen cosas/pensamientos cuando, usando la vieja terminología, existen las “semillas” para que aparezcan y se dan las condiciones adecuadas. Esta frontera/puerta, evidentemente, es un simil, y en realidad no existe como un lugar fijo, es difusa y móvil.
Dicho de otra manera, los pensamientos serían como palabras escritas sobre un papel; el lado “negativo” del “no pensar” sería tachar esas palabras, y el lado “positivo” del “no pensar” serían los huecos que quedarían entre las palabras (tachadas o no tachadas), es decir sería la hoja en blanco, que los pensamiento cubren, más si son muchos, menos si son pocos.
Prosigamos ahora con el "impensar" (hishiryō, 非思量).
Como adelantó amablemente tao la partícula negativa 非 (hi) más que un “no” sería un “sin”, o como me explicó una vez un amigo filólogo, que había sido profesor de japonés, sería una negación incompleta, que niega solo parte de lo negado. Aquí lo llamamos “impensar”, un verbo; existen otras traducciones, que, en cualquier caso, tampoco aclaran mucho mientras no se experimente en primera persona de qué se trata.
En los textos zen tradicionales se suele describir la operación interior realizada durante zazen desde el lado de la negación pura y simple de cualquier pensamiento, con lo que fácilmente puede confundirse con el lado que he llamado negativo del “no pensar”, con estar interiormente vacíos, con tener la mente en blanco y, de hecho muchos, practicantes lo piensan así, lo sueñan así, lo "anhelan" así. Expresiones como “ser como un tronco muerto” o “entrar en el propio ataud” las encontramos con frecuencia en el mundo zen. Pero esto, en realidad, es imposible, somos seres vivos, e igual que la realidad produce vibraciones sonores que, nuestras orejas y nuestros circuitos sensibles auditivos, convierte en “oír X”, nuestro cerebro segrega “pensamientos”.
Por otra parte, en muchos textos zen e incluso en el precursor textual de todas las formas de meditación extremo-orientales, el texto del s. VI denominado Dàshèng qĭxìn lùn, 大乘起信論 (Discurso del despertar a la fe en el Vehículo Universal), después de decir en todo en lo que “no tenemos que pensar”: “Todos los variados pensamientos e ideas, apenas aparecen, todos, deben ser abandonados” se nos advierte: “e incluso el pensamiento de abandonar [los pensamientos] debe ser dejado de lado”. Es decir, tampoco se trata de "impedir" los pensamientos.
Cómo entonces “pensamos en el no pensar”, sin que esto no se convierta en un nuevo pensamiento, en una admonición interior (“estás pensando y no deberías de estar pensando”).
Existe dos versiones del Fukanzazengi de Dōgen, en una, la más común, denominada Rufubon, encontramos el koan de Yakusan Igen, el que hemos visto hasta ahora; en la otra, denominada Tempuku, en el mismo lugar que ocupa el koan anterior, encontramos:
“Cada vez que surja un pensamiento, sé consciente de éste; tan pronto como seas consciente de éste, desaparecerá.”
Lo importante aquí, para el practicante, no es la “desaparación”, igual que no es importante, en la anterior versión, lo “no pensado”; esto (la real realidad de la vida) está por todas partes, eso es el Buddhadharma, en el que estamos ya inmersos lo sepamos o no. Lo importante, lo único importante, es nuestra acción, es decir el tomar consciencia de la aparición de un pensamiento, acogerlo con la mano abierta del pensamiento (como solía decir Uchiyama) y mantenerla abierta, dejando que desaparezca por si solo. Lo importante es el no aferrar, el no cerrar la mano sobre un pensamiento con otros pensamientos que lo desarrollen.
Cuando aprendemos a saber hacia donde mirar, es decir en dirección a la puerta, en dirección a la fuente de la que nace el río, en vez de dejarnos arrastrar por el río, ese pensamiento pierde su inercia; tras un rato o un segundo después otro pensamiento aparecerá, incluso quizá casi idéntico al anterior, y entonces nosotros volveremos a hacer la misma operación, un millón de veces.
No se trata de ver lo invisible, de ver más allá de la puerta, de alcanzar nada en especial. Se trata simplemente de aprender a nadar contra corriente, eso es todo lo que debemos hacer y si lo hacemos de verdad no hace falta que hagamos nada más. Se trata de no buscar fuera de aquí, de no intentar retener, de no aferrar nada, y hacerlo de verdad; no solo como consigna, lo cual, aunque parezca trivial, es enormemente difícil pues buscar y aferrar es nuestra tendencia natural.
En multitud de antiguos sutta, cuando se habla de la meditación del Buddha, esto se expresa simplemente como “se sentó con las piernas cruzadas, enderezó su espalda y puso su atención frente a sí”, simplemente.
Dice Dōgen en el Zazenshin:
Y añade en el Genjokoan:El asunto, de forma manifiesta, es que hay un buddha en acción que no espera convertirse en un buddha. Puesto que el buddha en acción está absolutamente más allá de convertirse en un buddha, el universo se realiza.
No hay nada especial que descubrir, tan solo la pureza de esta simple realidad cuando es vista con la mirada clara. En el fondo, aunque la historia del zen lo describa de otra manera, tanto Huineng como Shenxiu tenían razón, el espejo está siempre limpio, ninguna mota de polvo cae sobre él, pero nuestra gafas hemos de volver a limpiarlas constantemente.Cada persona de la vía, cuando de verdad es persona de la vía, no lleva consigo la conciencia de que «yo soy persona de la vía». Sin embargo manifiesta el modo de ser original, camina dando testimonio del modo de ser original. [Más literalmente: Cuando todos los buddha son auténticamente buddha no necesitan percibir que lo son. No obstante, son buddha despiertos y siguen actualizando buddha.]
[…]
Es despertar que descansa de todo rastro de sí mismo, y despertar que perpetúa el no dejar rastro de sí mismo.
-
Carlos
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Re: El zazen de Dōgen (Shikantaza y pensar en el no pensar)
Roberto escribió: ↑23 Feb 2023 18:36
No hay nada especial que descubrir, tan solo la pureza de esta simple realidad cuando es vista con la mirada clara. En el fondo, aunque la historia del zen lo describa de otra manera, tanto Huineng como Shenxiu tenían razón, el espejo está siempre limpio, ninguna mota de polvo cae sobre él, pero nuestra gafas hemos de volver a limpiarlas constantemente.