Hola
@Daido,
Creo que, leyendo tu último mensaje, y conociéndote un poco por lo que has dicho en otros, tienes una gran confusión - dicho de corazón y con la mejor de los intenciones - de concepto - cuando digo "de concepto", no me refiero a nada intelectual, a definiciones, ni a nada por el estilo,
sino al sentido de lo que se hace, a la orientación de la práctica - a la hora de hablar de Budismo Zen, que se traduce en una confusión significativa de elementos cristianos con algunos conceptos budistas - pocos, muy pocos -, junto con otros propios de las culturas orientales.
De entrada, te diría que si, como has manifestado en alguna ocasión, tu práctica es zazen - o shikantaza - que, si no me equivoco es la que practicabas con tu difunto maestro, Tangen Harada, y, en alguna ocasión, has manifestado que es tu práctica actualmente,
es importante que te centres en la misma e investigues qué supone profundizar en la práctica de shikantaza o, lo que es lo mismo, recorrer la Vía que libera de duhkha, a cada instante, a través de la misma y, en consecuencia, dejar de lado, por lo menos a la hora de centrarse en lo importante, es decir, en la práctica y su sentido, todo lo que tiene que ver con otras prácticas, léase kôans o lo que sea. Esto, que es fundamental para cualquiera, para todos, deberías tenerlo presente no porque lo diga yo, sino porque andar picoteando instrucciones, pistas, significados, definiciones, etc., intercambiándolos de una práctica/tradición a otra, solo añade más confusión a la confusión. Es como si al estar conduciendo, en cada giro o cambio de carril mirásemos siempre en sentido contrario, poniéndonos en peligro a nosotros mismos y a los demás.
Por poner un ejemplo, de lo último que has escrito, 禅, es decir "zen",
no significa "estar a solas con la noticia". Esa en todo caso, podrá ser una traducción muy - muy muy - libre en un ámbito cristiano que, teniendo en cuenta que Ana María es una monja católica - es decir,
que cree en Dios, que cumple o intenta seguir los mandamientos, en pocas palabras, lo que supone ser cristiano - tiene su sentido y su validez. Sin embargo, en ámbito budista 禅, "zen" es, simplemente la abreviatura de "zenna", que a su vez es la lectura japonesa, de aquello que en chino se leía "channa", abreviado "chan", que a su vez es la transcripción del sánscrito
dhyana, que podríamos traducir, provisionalmente, por meditación o "cultivo de la mente". Es importante tener en cuenta que si bien en el Cristianismo
todo hace referencia a un Absoluto - esa "noticia", por ejemplo es una alusión al nacimiento del Salvador de la humanidad de su condición, la "buena nueva/noticia" - en el Budismo la cuestión sobre el Absoluto no se postula,
se deja de lado, ni se afirma ni se niega, considerándola como irrelevante para el propósito del Budismo y, por lo tanto, también del Zen, que es la liberación de duhkha. Cuando hablamos de términos, por lo tanto, como "naturaleza de Buddha" que
como su propio nombre indica, son budistas, debemos entenderlos de manera alusiva, como estímulos de la propia práctica o como referencias, en todo caso, a la propia liberación de duhkha.
Cuando uno dice, además que "no hay un núcleo esencial del Budismo" se equivoca malinterpretando sunyata, la vacuidad de todos los fenómenos, dándole una categoría de existencia a lo que, en realidad - ahora sí - no la tiene: al vacío. Hablar del vacío o de la vacuidad de los fenómenos y con estos del propio Budismo o de cualquier teoría, es solo una mitad de la moneda; la otra mitad, es la interdependencia de todos los fenómenos, de toda la existencia, de toda la realidad y si hablamos de uno sin ver el otro y/o viceversa, fácilmente fallaremos el tiro a la hora de hablar de práctica budista, se trate de la que se trate.
Por último cuando hablo de elementos culturales orientales ajenos al Budismo que lo modifican o han modificado, tal y como ha llegado a nosotros, como en el caso del Zen, por ejemplo, no me refiero a los "rakusus", los "kesas" o los "mokugyos" y demás. Todo se eso se encuentra en la capa más superficial y se mantendrá o caerá por su propio peso según miremos,de manera crítica, - esto es, preguntándonos si tienen sentido en nuestra sociedad y si son de utilidad para nosotros, para nuestra práctica budista - o no a los elementos que realmente importan. Estos, creo que son de carácter cultural, idiosincrático y se encuentran en la médula de la sociedad japonesa, así como coreana, vietnamita y, por supuesto, china, como son
el elemento confuciano y que se manifiesta en la obediencia a lo superior - al jefe, al padre, al maestro, al emperador - llevando a cumplir "con el propio deber" hasta sus últimas consecuencias, "por encima de cualquier juicio ético", masacrando en tiempos de guerra enemigos - militares, civiles, sean estos niñas, niños, mujeres, hombres - y
el elemento daoísta que introduce cierta - por no decir una total - idealización que no existe en el Budismo que fácilmente nos puede llevar a confusión tomando por existente por sí mismos términos como "verdadero yo", "rostro original" o "naturaleza de Buddha", los cuales como se decía, son meramente alusivos, estímulos para el verdadero y único fin de la práctica que no es otro que la práctica misma.
