Empezaremos hoy un foro sobre el famoso libro del conocido maestro Zen Shunryu Zuzuki, con ese título:
Mente Zen Mente de Principiante
No se va a poner todo el libro, por razones evidentes, sino párrafos escogidos que nos servirán como fuente para aprender y comentar. El libro se puede conseguir gratis por Internet, de modo que si alguien quiere leerlo por su cuenta, puede hacerlo sin problemas.
Para diferenciar los textos del libro, de los posibles comentarios, los textos se pondrán en negrita y entrecomillados.
Última edición por Daido el 03 Mar 2025 20:31, editado 1 vez en total.
"La gente dice que practicar el Zen es difícil, pero hay un malentendido sobre el porqué. No es difícil porque sea difícil sentarse en la posición de piernas cruzadas o alcanzar la iluminación. Es difícil porque es difícil mantener nuestra mente pura y nuestra práctica pura en su sentido fundamental. La escuela Zen se desarrolló de muchas maneras después de
establecerse en China, pero al mismo tiempo se volvió cada vez más impura. Pero no quiero hablar sobre el Zen chino ni sobre la historia del Zen. Estoy interesado en ayudarte a evitar que tu práctica se vuelva impura"
"En Japón tenemos la frase shoshin, que significa “mente de principiante”. El objetivo de la práctica es siempre mantener nuestra mente de principiante. Supongamos que recitas el Sutra Prajna Paramita sólo una vez. Puede ser una recitación muy buena. Pero ¿qué te sucedería si lo recitaras dos, tres, cuatro o más veces? Podrías perder fácilmente tu actitud original hacia él. Lo mismo sucederá en tus otras prácticas zen. Durante un tiempo mantendrás tu mente de principiante, pero si continúas practicando uno, dos, tres años o más, aunque puedas mejorar algo, corres el riesgo de perder el significado ilimitado de la mente original."
Es interesante que el el Suzuki Roshi diga que el Zen en China era puro, y que luego se volvió cada vez más impuro. Si se volvió cada vez más impuro, cuando llegó a Japón debía ser algo mucho más impuro. No es de extrañar que ahora que ha venido a occidente, esté cargado de impurezas. Pero siempre que algo se vuelve impuro, hay un intento de hacer que se purifique. Esto ha pasado constantemente, en todas las tradiciones religiosas, y por supuesto en el zen, que es lo que nos ocupa aquí. El zen se vuelve turbio por la sencilla razón de que, quienes se dedican al zen, no siempre lo hacen con pureza, e introducen en su práctica elementos impuros, que provienen (naturalmente) de la impureza de sus corazones.
La obligación que tenemos todos los seguidores del Camino del Zen, es hacer que el zen se purifique. Y para que se purifique, tenemos que purificarnos nosotros con nuestra práctica. No solo la práctica de zazen, sino la práctica de los preceptos, en la vida diaria. Por ejemplo, hay uno que dice "resuelvo no hablar de las faltas de los demás, sino purificar mis propios defectos". Este precepto es básico en un foro de budismo. Deberíamos mantenerlo con cuidado. Pero hay que mantenerlos todos, en la vida diaria. Esa es la forma de purificar nuestras mentes, y purificar el zen, ya que nosotros los practicantes del Camino, somos los encargados de ello.
"Ahora me gustaría hablar de la postura de zazen. Cuando nos sentamos en la posición de loto completo, el pie izquierdo está sobre el muslo derecho y el pie derecho está sobre el muslo izquierdo. Cuando cruzamos las piernas así, incluso aunque tenemos una pierna derecha y una pierna izquierda, se han convertido en una sola. La posición expresa la unidad de la dualidad: no dos, no uno. Esta es la enseñanza más importante: no dos, no uno. Nuestro cuerpo y mente no son dos ni uno. Si crees que tu cuerpo y tu mente son dos, eso incorrecto; Si crees que son uno, eso también es incorrecto.
"Nuestro cuerpo y mente son dos y son uno. Generalmente pensamos que si algo no es uno, es más de uno; Si no es singular, es plural. Pero en la experiencia real, nuestra vida no sólo es plural, sino también singular. Cada uno de nosotros es al mismo tiempo dependiente e independiente. Dentro de unos años moriremos. Si simplemente pensamos que es el fin de nuestra vida, ésta será una comprensión equivocada. Pero, por otro lado, si pensamos que no vamos a morir, esto también es un error. Morimos, y no morimos. Éste es el entendimiento correcto. Algunas personas podrían decir que nuestra mente o alma existe para siempre, y es solo nuestro cuerpo físico el que muere. Pero esto no es del todo correcto, porque tanto la mente como el cuerpo tienen un fin. Pero al mismo tiempo también es cierto que existen eternamente. Y aunque decimos mente y cuerpo, en realidad son dos caras de la misma moneda. Éste es el entendimiento correcto. Así que cuando tomamos esta postura, se simboliza esta verdad. Cuando tengo el pie izquierdo puesto sobre el lado derecho de mi cuerpo y el pie derecho en el lado izquierdo de mi cuerpo, no sé cuál es cuál. Así que puede ser la izquierda o la derecha.
La postura del loto es una postura esencial en el zen, pero no debe impresionarnos. Al principio, uno debe sentarse del modo más parecido posible a esa postura, pero casi nadie es capaz de mantenerse en ella. En occidente las personas no tienen flexibilidad suficiente. Sin embargo, si se practica de un modo consistente, uno puede hacerla por algún tiempo. Pero para eso hay que empezar de joven, si no, es poco factible. Mucha gente empieza a hacer zen cuando ya no son jóvenes, entonces solo se pueden sentar en seiza, y muchas veces tiene que ser sobre un banquito. Y, otras, sobre una silla.
No vamos a decir aquí que la postura no tiene importancia, porque la tiene. Cuando empecé, por mi parte, me sentaba en el medio loto, pero tuve que luchar mucho por mantenerme en la postura sin moverme. Realmente, durante los sesshin, las piernas dolían a rabiar, pero yo no me movía. Sabía que en el zen lo importante es no moverte. El dolor de piernas iba a más durante los tres primeros días hasta, que de pronto, el dolor cedía. Cuando llegaba a ese punto, yo le llamaba "romperse las piernas". Al final, la sensación era totalmente familiar. El dolor era algo intimo, que venía y se quedaba hasta el tercer día, momento en que el dolor cedía y, a menudo, desaparecía.
La postura era muy importante al principio, sí. Este libro se llama "Mente Zen, Mente de Principiantes", y realmentee si fuesemos siempre así, principiantes, siempre haríamos eso: sentarnos en la postura del loto (o del medio loto), aguantar el dolor, que iría a más hasta que de pronto, desaparecería. Pero, una vez que no somos principiantes, la postura empieza a volverse algo secundario. "No es lo esencial", pensamos. Cuando dejamos de ir a sesshins, y hacemos zazen solos, la postura empieza a volverse menos firme y estable. Para un practicante zen, sin embargo, la postura es muy importante, y debería siempre considerarse el punto esencial de la práctica.
Entonces, cuando se entra en todo lo que viene en el segundo párrafo, parecen más bien ideas. Pero no lo son necesariamente. Son experiencias. La personas que escribió este libro, Suzuki Roshi, practicó zazen toda su vida. Fue un maestro zen muy importante en San Francisco, a donde fue, siendo ya maestro zen. Todo lo que cuenta en el libro viene de su propia experiencia, sin duda alguna. Habla de su propia comprensión de la mente, cuando se llega, o se aproxima uno, a un estado que se llama samadhi. En ese estado, cuerpo y mente, dice, son dos y son uno. La "experiencia real", es esa experiencia del samadhi que se alcanza en cierto momento cuando se practica de un modo consistente, durante un sesshin (fuera de un sesshin, es poco probable).
Es un estado de no dualidad, donde mente y cuerpo son dos y son uno, nuestra vida es plural y es singular. Somos dependientes e independientes, a un tiempo. Morimos y no morimos. La mente tiene un fin, y al mismo tiempo existe eternamente. Mente y cuerpo no están separadas, sino que son dos caras de la misma moneda. Pero esto no es una divagación intelectual, sino una realizacion. Una experiencia, sucedida cuando se llevan horas y horas practicando durante un sesshin (sobre todo si se hacen sesshins constantemente). Esta experiencia se alcanza facilmente durante el sesshin, cuando simeplente se sienta uno en la postura del loto (y si no puede en esa, en otra que le resulte viable). No es algo que suceda así como con un clic. Cuando sucede, parece que siempre ha sido así, y que no ha sucedido nada.
"Lo más importante al adoptar la postura de zazen es mantener la columna recta. Las orejas y los hombros deben estar en línea. Relaja los hombros y empuja hacia el techo con la parte de atrás de la cabeza. Y debes meter la barbilla hacia dentro. Cuando la barbilla está inclinada hacia arriba, no hay fuerza en la postura; Probablemente estés soñando. También, para ganar fuerza en la postura, presiona el diafragma hacia abajo, hacia el hara, o abdomen inferior. Esto te ayudará a mantener el equilibrio físico y mental. En esta postura, al principio puede que encuentres cierta dificultad para respirar de forma natural, pero cuando te acostumbres lo harás sin problemas.
"Respira natural y profundamente. Tus manos deben estar en la forma del “mudra cósmico”. Si pones tu mano izquierda sobre la parte superior de la articulación media de los dedos medios de la mano derecha, de modo que estén juntos y se toquen los pulgares ligeramente (como si sostuvieran un trozo de papel entre ellos), tus manos formarán un hermoso óvalo. Debes mantener este mudra universal con mucho cuidado, como si estuvieras sosteniendo algo muy preciado en tu mano. Tus manos deben estar apretadas contra tu cuerpo, con los pulgares aproximadamente a la altura de tu ombligo. Mantén los brazos libres y sueltos, y ligeramente alejados de su cuerpo, como si sostuvieras un huevo debajo de cada brazo sin romperlo
Este es el modo convencional de sentarse a hacer zazen. Es básicamente lo mismo que viene en el Fukanzazenji (manual sobre la práctica del zazen) escrito por Dogen. Es una postura que, indudablemente, parecerá forzada al principio. Y, en mi opinion, lo es, pero cuando se empieza hay que intentar poner todo el énfasis posible en la postura. Es fácil entrar en una competición con los que están a tu lado, sobre quién es el que mejor se sienta. Se cae en una especie de orgullo espiritual, en cierto momento, cuando uno puede estar sentado así durante largo rato.
La postura, por supuesto, no se podrá mantener así mucho tiempo. Es forzadísima, y con casi toda seguridad, la cabeza empezará a inclinarse hacia delante, la espalda se encorvará etc. Entonces se debe corregir la postura y quedar de nuevo inmovil. Los ojos deben estar semiabiertos, aunque en el texto no lo dice. Esto es una fuente de distracción, puesto que la mirada se fija en lo que ocurre delante de los ojos, pero se espera que con el tiempo, la mirada se deje fija en un solo punto, y no se mueva. Quedarse de este modo, durante largos periodos, es la práctica de shikantaza.
En los comienzos, la postura es lo más importante. No vamos a decir que esto sea una exageración, pero en todo caso, poco a poco la persona ajusta la postura a sus posibilidades. Es imposible forzar la postura de un modo prolongado. El cuerpo no lo resistiría. Por eso, poco a poco, uno encuentra lo que es conveniente para él. Pero esto no es algo que sucede en unos días, semanas o meses. Se necesitan años para encontrar la postura propia. Si, desde el primer momento, uno empieza a buscar arreglos para sentarse de un modo más cómodo, la práctica se alejará de lo que es zazen, enseguida.
"Cuando practicamos zazen nuestra mente siempre sigue nuestra respiración. Cuando inhalamos, el aire entra en el mundo interior. Cuando exhalamos, el aire sale al mundo exterior. El mundo interior es ilimitado y el mundo exterior también es ilimitado. Decimos “mundo interior” o “mundo exterior”, pero en realidad sólo hay un único mundo. En este ilimitado mundo, nuestra garganta es como una puerta batiente. El aire entra y sale, como quien pasa por una puerta batiente. Si piensas, “yo respiro”, el “yo” es extra. No hay ningún tú que pueda decir “yo”. Lo que llamamos “yo” es solo una puerta batiente que se mueve cuando inhalamos y cuando respiramos. Exhalar. Simplemente se mueve; eso es todo. Cuando tu mente está pura y tranquila basta con seguir este movimiento, no hay nada: no hay “yo”, no hay mundo, ni mente ni cuerpo; Sólo una puerta batiente.
"Entonces, cuando practicamos zazen, todo lo que existe es el movimiento de la respiración, pero somos conscientes de este movimiento. No deberías estar distraído. Pero estar consciente del movimiento no significa ser consciente de tu pequeño yo, sino más bien de tu naturaleza universal, o Naturaleza de Buda. Este tipo de conciencia es muy importante, porque solemos ser unilaterales. Nuestra comprensión habitual de la vida es dualista: tú y yo, esto y aquello, bien y mal. Pero en realidad las discriminaciones son en sí mismas la conciencia de la existencia universal. “Tú” significa ser consciente del universo en forma de tú, y “yo” significa ser consciente de ello en la forma de yo. Tú y yo somos sólo puertas batientes. Este tipo de comprensión es necesaria. Ni siquiera debería llamarse comprensión. En realidad es la verdadera experiencia de vida a través de la práctica Zen.
Me llama la atención que pone bastante foco en la respiración. ¿Es eso Zazen?
En el Fukanzazengi apenas se nombra la respiración y las dos veces que se cita es justo antes de ponerse a meditar y no meditando...
Quizá luego el autor desarrolla más el tema.
Fukanzazengi (las únicas referencias a la respiración):
Los ojos deben quedar siempre abiertos, y debéis respirar suavemente por la nariz.
Cuando habéis conseguido la postura correcta, respirad profundamente una vez, inspirad y expirad. Basculad el cuerpo de derecha a izquierda e inmovilizaros en una posición sentada estable. Pensad en no pensar. ¿Cómo se piensa en no pensar? Más allá del pensamiento (Hishiryo). Esto es en sí mismo el arte esencial del Zazen.
Me quedo con Dogen por ahora... a ver como prosigue...