La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

El Zen de Hakuin.
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Daido »

Hakuin obtuvo su primera iluminación en cierto momento, tras una práctica intensiva de zazen durante una semana estando como invitado en un templo zen. Así es como la cuenta él:
“Decepcionado, me escondí en una sala del santuario dedicada a los señores de la provincia, jurando ayunar y concentrarme con total determinación en mi práctica durante siete días. Nadie en el templo sabía dónde estaba ni qué estaba haciendo, ni siquiera los monjes con los que había venido. Al no encontrarme, asumieron que me había marchado en secreto a casa.

Alrededor de la medianoche del séptimo y último día de práctica, el estruendo de una campana proveniente de un templo distante llegó a mis oídos: de repente, cuerpo y mente se desvanecieron por completo. Me elevé más allá del más fino polvo. Abrumado por la alegría, grité a todo pulmón: ‘¡El viejo Yen-t’ou está vivo y coleando!’”


Cuerpo y mente se desvanecieron por completo, es el paso necesario para llegar a la iluminación. No se trata de un estado placentero que ocurra momentáneamente durante el zazen ni un pequeño momento de lucidez. Es una experiencia total. No dice cuanto duró, aunque no sería mucho. Pero estando en ese estado no hay tiempo, por lo que es innecesario preguntarnos cuanto pasó. Estando absorto en samadhi, "el estruendo de una campana proveniente de un templo distante llegó a mis oídos". Observese que no dice "oí el estruendo de una campana". Dice que el estruendo de la campana llegó a sus oidos.

Entonces se llena de alegría. Una alegría genuina y total le hace gritar ‘¡El viejo Yen-t’ou está vivo y coleando!’ ¿Quién es el viejo Yen - t'ou? Yen-t'ou fue un maestro zen que murió asesinado por unos bandidos. Al tener la iluminación exclama que el maestro está vivo y coleando. Con esto quiere decir "¡La muerte no existe!". Ha llegado a la realidad esencial, que no nace ni muere, en una palabra. La ha experimentado totalmente. Ha despertado a su verdadero yo. Ha vislumbrado su rostro original.

Esta fue una experiencia de gran valor pero solo fue un kensho inicial.
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

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Tras esa experiencia, Ryokan va a ver al maesstro Zosu que vivía en la ermita Shōju-an. Al llegar, entra a ver al maestro, quien le dice:
"El compromiso de estudiar el Zen debe ser genuino. ¿Cuál es tu entendimiento del koan sobre el perro y la Naturaleza de Buda (el famoso koan Mu de Joshu, que viene en el Mumonkan)?" "Oh, responde Ryokan, no hay manera de tocarlo con la mano o con el pie". Entonces, abruptamente, el maestro le coge la nariz con la mano y le da un estirón fuerte, diciendo "¡Pues yo lo he cogido muy bien con la mano!". Ryokan no fue capaz de hacer un solo movimiento, ni para alante ni para atrás, incapaz de decir una sola palabra.
El maestro vio que Ryokan había tenido un kensho, y lo pone a prueba para ver su estado de desarrollo. Le pregunta por la respuesta al koan Mu, como solía hacerse en aquella época (y se hace todavía en esta). La respuesta de Ryokan es como decir que el Mu (la naturaleza de Buda) es algo imposible de explicar. No se tocar con la mano. Ryokan había visto la naturaleza de Buda, pero estaba separado de ella otra vez. En cambio, el maestro le coge la nariz y le dice "mira que bien cojo yo el Mu" lo cual deja a Ryokan sin palabras.

La iluminación se puede tener en un momento dado. No es necesario practicar Zen para que ocurra, y por practicar Zen no tiene por qué ocurrir. Personas que no han hecho zazen en su vida, en un momento determinado, por razones inexplicables, pueden alcanzar un kensho. Pero tener un kensho no es atrapar la naturaleza de Buda (el buey, como se dice en el Zen). Ryokan ve la naturaleza de Buda fuera de su alcance otra vez, cuando llega al maestro Zosu. La experiencia estaba fuera de su alcance ya. Se acordaba de ella, sí, pero pertenecía a otra realidad. No podía tocarla con la mano ni con el pie. Pero el maestro Zosu coge su nariz con su mano, y tira de ella, demostrándole que tiene la iluminación siempre con él. Él si podía tocarla con su mano.

Esto fue una gran enseñanza para Ryokan.
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

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Hakuyn continúa diciendo:
El maestro se compadeció de mí y me asignó algunos koans para trabajar: La Torre Conmemorativa de Su-shan, El Búfalo de Agua que Atraviesa la Ventana, La Muerte de Nan-ch’üan, El Arbusto Florido de Nan-ch’üan, La Túnica de Cáñamo de Ching-chou, y El Palo Seco de Excremento de Yün-men. “Cualquiera que logre atravesar uno de estos merece plenamente ser llamado descendiente de los Budas y patriarcas”, dijo.

Una gran oleada de espíritu se alzó dentro de mí, reforzando mi determinación. Masticaba esos koans día y noche. Los atacaba de frente. Los roía por los lados. Pero no surgía ni el más mínimo destello de comprensión. Lloroso y abatido, solté un voto entre sollozos: “Invoco a los reyes demoníacos de las diez direcciones y a todos los demás líderes de las huestes celestiales de demonios. Si después de siete días no logro perforar uno de estos koans, venid rápidamente y arrancadme la vida.”
De los koans que recibe, uno pertenece al Mumonkan y otro al Hekiganroku. El resto no está claro a qué colecciones puedan pertenecer. Es extraño que el maestro le de varios koans al mismo tiempo. Los koans se dan siempre de uno en uno, que yo sepa. Sería un lío increible trabajar dos o más al mismo tiempo. También en nuestros día se da ese tipo de koans. En todo caso, el trabajo no es intectual, pero al final todo se convierte en un fiasco si el discípulo no practica con honestidad. Sería facil hoy pasar los koans, porque las respuestas se encuentran al alcance de cualquiera (solo hay que preguntarle a AI)

La actitud de Hakuyin es propia de un principiante que quiere encontrar la solución pensando. Pero, eso sí, practicaba con los koans noche y día (y encima todos a la vez.) Por supuesto, por más vueltas que le diera no apareció ninguna solución. Pero Hakuyin está determinado a llegar al kensho de nuevo, y toma el voto solemne de lograrlo en siete días, o morir en el intento.

El libro continúa con la historia de que salió a mendigar por las villas cercanas y se paró delante de una casa con el bol, pero la dueña de la casa no quiso darle nada y, como Kakuyin no se movía, fue a él con una escoba y le soltó un tremendo escobazo en la cabeza, dejándolo caido en el suelo totalmente inconsciente. Los vecinos de las casas de al lado, se acercan entonces a él alarmados, al verlo en el suelo, y entonces sucede algo sorprendente:
“¿Qué pasa?” “¿Qué ocurrió?”, exclamaban. Al recobrar el sentido y abrir los ojos, descubrí que los koans irresolubles e impenetrables en los que había estado trabajando —todas esas garras venenosas de gato— habían sido penetrados por completo. Hasta sus raíces. De repente, habían dejado de existir. Comencé a aplaudir con las manos y a gritar de alegría, asustando a las personas que se habían reunido para ayudarme.
El golpe de escoba le llevó al Satori. Entonces se levanta y vuelve a la ermita, donde el maestro nota que algo importante ha sucedido.
Llegué a la puerta de la ermita de Shōju con una amplia sonrisa en el rostro. El maestro estaba de pie en la veranda. Me echó una mirada y dijo: “Algo bueno te ha sucedido. Intenta contármelo.”
Hakuyin le narra todo lo que le ha ocurrido, entonces. El maestro le escucha atentamente hasta que termina. Entonces le contesta:
Sinceramente espero que vivas hasta mi edad”, dijo. “Debes resolver firmemente que nunca te conformarás con logros triviales. Ahora debes dedicar tus esfuerzos al entrenamiento post-satori. Las personas que se conforman con una pequeña realización nunca avanzan más allá del nivel de los Shravakas. Quien ignore la práctica que sigue al satori terminará inevitablemente como uno de esos desafortunados Arhats del Vehículo Inferior. Sus recompensas son realmente insignificantes. ¡Vaya, preferiría que renacieras en el cuerpo sarnoso y supurante de un viejo zorro antes que te convirtieras en un sacerdote de los Dos Vehículos!”
Le reconoce el Satori, pero ahora debe dedicar todos sus esfuerzos al entrenamiento post-satori. Le dice que sin ese entrenamiento sus logros no pasarán más allá de una pequeña realización. Esto es común desde entonces en este tipo de Zen. Las personas que tienen una experiencia de Satori son empujadas a practicar con más ahinco. No pueden dejarlo ahora, como si hubiesen llegado a la meta.
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

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Así, Hakuin continúa diciendo:
"Con entrenamiento post-satori, (el maestro) se refiere a seguir adelante después de tu primer satori y dedicarte a la práctica continua —y cuando esa práctica da frutos, seguir avanzando aún más. A medida que continúas avanzando, llegarás a algunas barreras finales y difíciles."
En la escuela Rinzai y otras ramas del zen, se hace eso precisamente. Se practica después del primer satori con más ardor (no todos, pero si un número considerable de discípulos no necesariament monjes, porque en estos tiempos ser monje no significa practicamente nada, ya). La práctica deberá dar frutos claros y evidentes. Si esos frutos no aparecen, es que no se ha practicado suficiente. Pero, aun después de los frutos, hay que seguir avanzando hasta "algunas barrers finales y difíciles", que aun no sabemos en qué consisten.
"Lo que se requiere es simplemente una devoción continua e incesante a la práctica oculta, una aplicación escrupulosa: esa es la esencia dentro de la esencia. Las bandas de zennistas de lo No-Nacido con los que uno se topa hoy en día, sentados como tocones de árbol marchitos 'iluminándose en silencio', son aún peores que esos odiosos y supurantes viejos zorros."


Hakuin parece haberla tomado con esos practicantes de zen Soto, de la iluminación silenciosa. Lo veo exagerado, pero es lo que hay. Hakuin no simpatiza en absoluto con el "solo sentarse" de las escuela Soto. Entonces, alguien le pregunta:
“¿Qué es la ‘práctica oculta y la aplicación escrupulosa’?”, preguntó alguien. Ciertamente no significa escabullirse a alguna montaña y sentarse como un bloque de madera sobre una roca o bajo un árbol ‘iluminándose en silencio’. Significa sumergirse totalmente en tu práctica en todo momento y en todas tus actividades diarias—al caminar, estar de pie, sentarse o acostarse. Por eso se dice que la práctica concentrada en la actividad es cien, mil, incluso un millón de veces superior a la práctica realizada en un estado de inactividad.


Bueno, es un modo interesante de enfocar la práctica. No hace falta estar sentado horas y horas, como Bodhidharma, delante de un muro. No hay necesidad de irse a una montaña, dice. Puedes quedarte en tu casa, y hacer vida normal. "Estar de pie, caminar, sentarte o acostarte" Eso es un millón de veces mejor que dedicarte todo el día al zazen. Con todo, si te sientas sobre un cojin, mejor que en un sofá (esto no viene de Hakuin que no tenía sofá). Así:
Al alcanzar el satori, si continúas dedicándote a tu práctica con total entrega, extrayendo los colmillos y garras venenosas de la cueva del Dharma, desgarrando los talismanes viciosos que roban la vida, examinando textos de todo tipo, tanto budistas como no budistas, acumulando una gran riqueza de Dharma, impulsando la rueda de los Cuatro Votos Universales, comprometiéndote a beneficiar y salvar a todos los seres sintientes mientras te esfuerzas cada minuto de tu vida en practicar la gran entrega del Dharma, y no teniendo absolutamente nada—nada—que ver con la fama o el beneficio en ninguna de sus formas, entonces serás un verdadero y legítimo descendiente de los patriarcas budistas. Es una recompensa mayor que renacer como humano o como dios.


Aunque he subrayado solo una frase, el pasaje entero es muy valioso. La persona que tiene el satori no debe quedarse pagado de sí mismo, pensando que ya ha llegado a donde tenía que llegar. ¡Ni mucho menos! Hakuin habla de continuar la práctica con total entrega (y esto incluye un tiempo diario de zazen, por supuesto). También habla de examinar los testos budistas y no budistas (en nuestro caso, puede ser textos cristianos, por ejemplo).

Lo de comprometerte a salvar a todos los seres, es algo propio del Mahayana. Esto no significa, para mí, entrar en una especie de activismo externo (aunque también, ¿por qué no?) pero es más una actitud de la mente, lo que pasa es que yo no sabría explicar muy bien. Yo no sé si estoy llevando a cabo ese compromiso, la verdad. Salvar a todos los seres es una utopía irrealizable. Por otro lado, es facil perderse en ideas politicas, y las ideas políticas pueden llevarte a la cerrazón mental.

Quizás para mí, escribir en este foro, sea parte de ese compromiso, lo mismo que entrar dos veces al día a practicar con otras personas en grupos de Zoom. Pero, ¿salvar a todos los seres? No es mi compromiso. Por otro lado, los seres tienen la salvación siempre cerca y no me necesitan a mí, solo se necesitan a ellos mismos (su verdadero Yo, que es el mío también) y dejarse salvar por él. No es trabajo mío, ni tuyo ni de nadie. Los seres, sean blancos, negros, amarillos, marrones o lo que sean, incluso animales, tienen la salvación dentro. Un día lo descubrirán como lo descubrió Hakuin y se dejarán salvar.

Que así sea ada123123 ada123123 ada123123
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Daido »

Hakuin continua en su libro hablando de cosas muy interesantes. Leamos algo de ello:
Al soportar interminables dificultades y realizar incontables buenas acciones, puedes estar seguro de que en tu próxima existencia renacerás como príncipe, valiente general, poderoso señor, quizás como cabeza de alguna familia distinguida. Entonces tendrás riquezas y rango para usar a tu antojo. Poder al alcance de tus dedos. Sin duda te regocijarás en toda esa riqueza y poder.

En esa nueva existencia, los eventos de tu vida anterior serán totalmente olvidados. Todos esos innumerables actos de bondad realizados en tu vida pasada se habrán desvanecido como gotas de rocío al sol. Reunirás un surtido de bellas mujeres como esposas, concubinas jóvenes para abrazar. Criados y vasallos a tu disposición en números que ni siquiera puedes contar. Habrá finas faldas púrpuras para la esposa Chang. Medias de gasa preciosa para la concubina Li.

Como los cofres de tu tesoro no serán suficientes para tales extravagancias, codiciarás la propiedad de otros, te dedicarás al saqueo masivo, exprimiendo al pueblo hasta dejarlo seco, triturando a los pobres hasta hacerlos polvo. Estos actos de opresión causarán a tus súbditos un sufrimiento incalculable.

Acumulando malas acciones una sobre otra en tal abundancia, sin duda te dirigirás directamente a los destinos malignos al morir. Caerás en uno de los tres caminos del mal, donde te espera un ciclo interminable de tormento y sufrimiento, o renacerás en uno de los ocho reinos difíciles.

Ante esto, ¿podría alguien negar que la fortuna mundana es una maldición en los tres períodos?
Una descripción extraordináriamente vivida de lo que es la ley del Karma. Es muy posible que estas cosas sucedan, ya lo creo que sí. No del modo que la gente se imagina, por supuesto, ya que no hay ninguna entidad que renazca en una nueva vida. Pero las acciones acumuladas dan su fruto en algún momento, como es natural. No recogemos naranjas de los cardos, por supuesto. La entidad que disfrutaría de las buenas acciones acumuladas en esta vida sería otra. Sería un nuevo ego que se crearía en la continuación de la conciencia. Ese ego nuevo, sería el que se creería poderoso y aplastaría a su congéneres como hacen Putin y Trump en nuestro días. ¿Y, después? Después, las inabarcables malas acciones acumuladas producirían un nuevo karma, esta vez muy diferente.
Un monje que estaba cerca dijo: “Pero seguramente la fortuna mundana solo es un problema para los laicos. No ocurriría una vez que uno entra en el sacerdocio.”

“Sí que ocurriria,” respondí. “Sí que ocurriria, pero es un tema en el que me resisto a entrar aquí. Implicaría contar historias sobre otros sacerdotes.”

“Entonces, ¿cómo puede un sacerdote evitar el mal causado por la rueda de la fortuna mundana?”, preguntó.

“Para empezar,” dije, “debe alcanzar el kenshō—ver su propia naturaleza—y realizar el Camino. Si quiere ver su naturaleza, primero debe ‘escuchar el sonido de la única mano’. Y aun cuando lo escuche, no debe sentirse satisfecho. Luego debe ‘poner fin a todos los sonidos’, y después debe atravesar, uno por uno, todos los demás koans irresolubles e infranqueables. Incluso entonces, queda una última barrera difícil.”


Aquí Hakuin aclara las dudas de los monjes. Los sacerdotes zen también estaban metidos en malos asuntos, se entiende, pero Hakuin se niega a entrar en ellos para no romper sus votos. En eso da una enseñanza total a quienes le escuchan. Entonces, si un sacerdote quiere evitar un mal renacimiento, debe alcanzar el kensho. Y entonces habla de un koan que el mismo creó "¿Cual es el sonido de una mano?" Escuchando ese sonido, el sacerdote se iluminaría. Pero luego debe poner fin a todos los sonidos, que es entrar más profundamente todavía en la naturaleza propia. Luego pasar uno a uno los demás koans. Pero incluso después, queda una última barrera: la más dificil de todas.
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Daido »

“Pero después de alcanzar el kenshō y haber entrado en el camino de la iluminación,” dijo, “¿seguramente ya no hay mal que te obstruya entonces?”

¡En efecto, sí lo hay! Existe si tú lo creas. Si no lo creas, no existe. Pero esas distinciones pueden esperar hasta que hayas alcanzado el Camino. Puedes plantearte esas preguntas entonces—no será demasiado tarde.


Este es un punto muy importante. Lo primero es llegar al kensho, viene a decir. Llegar al kensho es entrar en el camino de la iluminación. Pero una vez en el camino, sigue habiendo problemas. Sigue existiendo el "mal", el cual es un obstáculo. Pero el mal lo creas tú, no aparece por sí mismo: si no lo creas, no existe.

Este es un punto importante. El mal (o los "elementos venenosos") sigue presente tras el kensho. Algunas personas dentro de otras ramas del budismo (e incluso dentro del budismo zen) tienen una idea incorrecta sobre la "iluminación". Pensando que llegar a la iluminación es el final del camino, y que no existen más obstrucciones, se hacen un concepto equivocado de lo que ocurre cuando alguien se ilumina. Piensan que ya es una persona perfecta. Creen que no tiene un solo defecto y ni una opinión errónea sale de su boca.

Por eso, cuando una persona que ha adquirido renombre de ser un gran iluminado, tiene defectos, se escandalizan y niegan su iluminación. Para ellos un ser iluminado es como un angel. No puede cometer la más mínima falta. Su imaginación les juega una mala pasada, cuando creen que Sahkyamuni Buda se iluminó de esa manera y vivió el resto de su vida como un "santo varón" al estilo de los profetas del AT. Eso tal vez ocurra en algún caso escepcional (y habría que ir con cuidado también). La mayoría de las personas no somos así.

Por eso, un maestro zen puede tener una cara B como todo el mundo. Cierto que, siendo un maesstro zen, su cara B no debería notarse demasiado. Si se nota, no es buena señal. Las opiniones politicas que pueda tener, por ejemplo, sería mejor que no las expresase en publico, porque todo queda grabado y luego pasa factura. No son más que opiniones, podría decirse. Todo el mundo las tiene y luego las opiniones se olvidan. Si alguien tiene la opinión de que una raza es superior a otras (pongo por caso), que no lo diga. Si no lo dice (ni naturalmente lo lleva a la práctica), no es ningún defecto, ya que no es mas que un pensamiento que pasa y no deja rastro. Pero si lo expresa en voz alta... Mal asunto entonces. Por la boca muere el pez.
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Daido »

Cuando llega al final de la primera parte, Hakuin escribe:
“Una persona puede practicar con esfuerzo, con diligencia, y perseverar incluso hasta que el Buda Maitreya venga a la tierra en un futuro lejano. Puede alcanzar una gran iluminación, adquirir vastos conocimientos y sabiduría, superando a millones de otros buscadores. Y sin embargo, a pesar de todo eso, si no llega a encontrarse con un maestro de mente clara, jamás aprenderá sobre la práctica post-satori—y mucho menos descubrirá la preciosa Mente de la Iluminación.”


Aquí Hakuin insiste en la importancia del maestro. Hoy no es facil dar con un maestro zen, pero con todo, existen. A veces el maestro que te lleva hasta un primer kensho no es el maestro para guiarte en el post kensho. Con todo, si no hay uno mejor y más a mano, es mejor ser guiado de manera incorrecta que no ser guiado. Es mejor introducirte en la práctica de los koans con alguien que los ha pasado, que quedare solo habiendo pasado solo el primero.

Hasta descubrir la preciosa Mente de la iluminación (la que llamo el verdadero Yo) no se debe dejar de practicar. La práctica incluye zazen y es bueno hacerlo con otros, o almenos compartir un espacio de silencio, ya sea de forma física o virtual. La práctica post-satori llevará a esa preciosa Mente de la Iluminación más tarde o más temprano. Cuando la Mente de la Iluminación aparezca, todo lo demás dejará de existir. Entonces puede decirse que se ha entrado en la Realidad más allá de todo tiempo y espacio.
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Daido »

“Intercambiamos palabras de aliento y estábamos a punto de despedirnos cuando el maestro tomó mi mano entre las suyas y, hablando en voz baja, me dijo con afecto:

‘Si continúas tu práctica y llegas a formar hombres como tú, saldarás plenamente la profunda deuda que debes a los Budas y patriarcas. Aunque ahora te marches para cuidar a tu maestro enfermo, no debes cesar en tus esfuerzos ni conformarte con una pequeña realización. Debes concentrarte con diligencia en tu entrenamiento post-satori.

Abandona toda conexión con el polvo del mundo, por leve que parezca. Haz voto de no prestarle la menor atención. Y si tienes la oportunidad, vuelve algún día a visitar mi pequeña ermita.’”


Este es el último párrafo de la primera parte del libro escrito por Hakuin, y es conmovedor. Esto supone de hecho darle la transmisión del Dharma ("Si continúas tu práctica y llegas a formar hombres como tú, saldarás plenamente la profunda deuda que debes a los Budas y patriarcas".)Hoy, la transmisión del Dharma no tiene esa fuerza. No es mas que un papelito con una frase de que te has convertido en maestro. Esos papelitos se dan hoy como si fuesen títulos universitarios. La gente los coge y se va toda pagada.

Los verdaderos Maestros, como el que tuvo Hakuin, no dan papelitos. Ahí no dice que le diese ninguno. Le da consejos: no debes cesar en tus esfuerzos ni conformarte con una pequeña realización.. Hakuin no pasa con él mucho tiempo, apenas semanas. Estuvo en su ermita un periodo muy corto, lo justo para que le diese ciertos koans y tuviese al poco tiempo una experiencia profunda de iluminación. Después se despidió de él, simplemente. No hubo grandes ceremonias ni grandes declaraciones. Solo las palabras que se han citado.

"Debes concentrarte con diligencia en tu entrenamiento post-satori", le dice. Y, eso es lo que hace durante quince años. "Abandona toda conexión con el polvo del mundo", dice para terminar. Esa es la transmisión del Dharma, simplemente. Hakuin es monje y dedica su vida a ayudar a los demás después de la iluminación. Es el camino del monje: ayudar con la enseñanza del Zen. Los que no son monjes, no tienen ese voto. Su forma de ayudar no es enseñando. Tal vez escribiendo, si acaso. Es un trabajo más tranquilo, sin duda.

Aquí termina la primera parte del libro. Continuaremos con la segunda en otro Foro.

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Carl Sagan
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Carl Sagan »

Daido escribió: 06 Sep 2025 21:09Aquí termina la primera parte del libro.
Gracias por el hilo, ha sido bastante didáctico. Fuiste profesor, ¿no? Se nota bastante smile Esperamos la segunda parte ico_popcorn
Daido
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Re: La hiedra salvaje: La autobiografía espiritual del Maestro Zen Hakuin

Mensaje por Daido »

Carl Sagan escribió: 07 Sep 2025 08:06
Daido escribió: 06 Sep 2025 21:09Aquí termina la primera parte del libro.
Gracias por el hilo, ha sido bastante didáctico. Fuiste profesor, ¿no? Se nota bastante smile Esperamos la segunda parte ico_popcorn
Si, jeje, fui profesor, pero no de budismo. En cuanto a la segunda parte, también yo quedo a la espera.
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