Creo que con estas cosas, como todo en la vida, en general, por otro lado, si nos quedamos con lo que dice Pepita o lo que dice Menganito, siempre nos estaremos moviendo en una capa superficial, sin, verdaderamente, entrar de lleno nosotros mismos en la cuestión, dependiendo siempre de la opinión de otros.
Ver el origen de tal cuestión está al alcance de cualquiera que se tome la molestia de consultar algún manual que trate el asunto del origen y desarrollo del Zen en Japón. El de Bodiford, sobre el Soto Zen medieval, es especialmente recomendable y muy fácil de encontrar en internet, pero hay muchos otros.
Más allá del dato - que lo importante no es saberlo o no -, lo interesante aquí creo que está en darse cuenta de cómo cultura y lenguaje se relacionan y dan forma - expresándola, transmitiéndola, vehiculándola - a la práctica budista, puesto que, como toda la realidad, son interdependientes.