Hekiganroku ---- Hilo moderado
Publicado: 25 Sep 2022 19:28
PREFACIO
Empiezo aquí la conocida colección de koans, llamada Hekiganroku, cuyo nombre se traduce a veces como Crónica de la Pared Rocosa de Jaspe, y otras como Crónica del Acantilado Azul. Es una colección de casos que empezaron a escribirse hacia el año 1000. Estos casos fueron recogidos en una colección de la que se fueron haciendo copias, y los que las hacían fueron introduciendo notas y añadieron poemas a los casos. Los casos son simples, pero los comentarios pueden resultar bastante pesados para los no 'introducidos' en el Zen (cuando digo Zen, casi hablo de mí peersona, porque finalmente, no hay más Zen que el que cada uno practica).
El que esto escribe, pasó cada uno de los koans del Hekiganroku en dokusan, y cada uno de ellos dejó cierta experiencia en él. Es de suponer que la persona que pasa un koan, tiene algún tipo de despertar con él, de lo contrario no se le pasaría, pero esto no puede tomarse al pie de la letra. Hubo algunos que sí, pero la mayoría, no fue así. Aquellos que dejaron una huella en la consciencia del que escribe esto, no pueden hoy distinguirse de los que no dejaron ninguna, porque el tiempo todo lo nivela.
Por otro lado, la 'solución' de cada koan (que debería tenerse mediante la práctica de la meditación sentada, normalmente), no es la misma para todos los maestros. Quien esto escribe, pasó algunos de estos koans con diferentes maestros, y la 'solución' variaba de uno a otro. Por ello, no debe tomarse lo que se escribe como un reflejo de la 'solución' del koan, sino solo una interpretación del mismo, acorde con la experiencia Zen actual de quien lo escribe. Así, ningún maestro de cualquier tradición Zen (o no Zen, para el caso) podrá echarme en cara que puse las soluciones a los koans, porque NO hay soluciones.
Cada koan lleva una serie de números, en el texto. Esos números indican que el discípulo que practica el koan, debe dar una respuesta sobre el texto anterior al número, en dokusan. La respuesta no siempre es intelectual (más bien nunca lo es), pero al escribir, hay que usar palabras dirigidas al intelecto. Cada koan supone pues un esfuerzo de encontrar una, dos o muchas 'soluciones'. Podía suceder que el discípulo pasase muchas veces al dokusan con el mismo koan, y saliese siempre con algún nuevo reto. De eso se trataba, de que el discípulo y el maestro entablasen diálogos que desembocasen incluso en combates dharma.
Iremos desgranando los koans, poco a poco, pero no prometo que vaya a ponerlos todos. Son casi cien, y podría resultar que por el camino se perdiese el interés. Pero en todo caso, esto no es un trabajo intelectual, únicamente. Si lo fuese, no serían koans. Los koans, son inventos únicos, propios del Zen.

Empiezo aquí la conocida colección de koans, llamada Hekiganroku, cuyo nombre se traduce a veces como Crónica de la Pared Rocosa de Jaspe, y otras como Crónica del Acantilado Azul. Es una colección de casos que empezaron a escribirse hacia el año 1000. Estos casos fueron recogidos en una colección de la que se fueron haciendo copias, y los que las hacían fueron introduciendo notas y añadieron poemas a los casos. Los casos son simples, pero los comentarios pueden resultar bastante pesados para los no 'introducidos' en el Zen (cuando digo Zen, casi hablo de mí peersona, porque finalmente, no hay más Zen que el que cada uno practica).
El que esto escribe, pasó cada uno de los koans del Hekiganroku en dokusan, y cada uno de ellos dejó cierta experiencia en él. Es de suponer que la persona que pasa un koan, tiene algún tipo de despertar con él, de lo contrario no se le pasaría, pero esto no puede tomarse al pie de la letra. Hubo algunos que sí, pero la mayoría, no fue así. Aquellos que dejaron una huella en la consciencia del que escribe esto, no pueden hoy distinguirse de los que no dejaron ninguna, porque el tiempo todo lo nivela.
Por otro lado, la 'solución' de cada koan (que debería tenerse mediante la práctica de la meditación sentada, normalmente), no es la misma para todos los maestros. Quien esto escribe, pasó algunos de estos koans con diferentes maestros, y la 'solución' variaba de uno a otro. Por ello, no debe tomarse lo que se escribe como un reflejo de la 'solución' del koan, sino solo una interpretación del mismo, acorde con la experiencia Zen actual de quien lo escribe. Así, ningún maestro de cualquier tradición Zen (o no Zen, para el caso) podrá echarme en cara que puse las soluciones a los koans, porque NO hay soluciones.
Cada koan lleva una serie de números, en el texto. Esos números indican que el discípulo que practica el koan, debe dar una respuesta sobre el texto anterior al número, en dokusan. La respuesta no siempre es intelectual (más bien nunca lo es), pero al escribir, hay que usar palabras dirigidas al intelecto. Cada koan supone pues un esfuerzo de encontrar una, dos o muchas 'soluciones'. Podía suceder que el discípulo pasase muchas veces al dokusan con el mismo koan, y saliese siempre con algún nuevo reto. De eso se trataba, de que el discípulo y el maestro entablasen diálogos que desembocasen incluso en combates dharma.
Iremos desgranando los koans, poco a poco, pero no prometo que vaya a ponerlos todos. Son casi cien, y podría resultar que por el camino se perdiese el interés. Pero en todo caso, esto no es un trabajo intelectual, únicamente. Si lo fuese, no serían koans. Los koans, son inventos únicos, propios del Zen.