Teoría y práctica del zazen. (Teisho de Yasutani Roshi)
Publicado: 05 Mar 2024 12:13
Por ser un teisho largo, lo pondré en fragmentos, saltando aquello que sean solo consejos secundarios.
Lo que les voy a decir ahora, está basado en las enseñanzas del respetado
maestro Daiun Harada-roshi. Aunque él mismo pertenecía a la secta Soto,
no pudo encontrar un maestro verdaderamente avanzado en esa secta y fue a
entrenarse primero a Shogen-ji y después a Nanzen-ji, dos monasterios Rinzai.
En Nanzen-ji eventualmente captó el más íntimo secreto del zen bajo la guía
de Dokutan-roshi, un maestro sobresaliente.
Aunque es verdad que uno debe pasar por el entrenamiento zen para
comprender la verdad del zen, Harada-roshi sentía que la mente moderna está
más despierta y que, para cualquier principiante, pláticas de este tipo pueden
ser muy provechosas como una preparación para la práctica. Harada-roshi
combinó lo mejor de cada secta y estableció un método particular de
enseñanza zen. En ningún lugar del Japón encontrarán la enseñanza zen
expuesta tan sucinta y profundamente, tan adecuada a la mente moderna,
como en su monasterio. Gracias a que fui su discípulo durante unos veinte
años, pude en cierto grado abrir el ojo de mi mente.
(………)
En realidad no es necesario un conocimiento teórico de los principios del
zazen como prerrequisito para practicar. Aquel que se entrena bajo un maestro
competente inevitablemente captará la teoría poco a poco a medida que su
práctica madure. Los estudiantes modernos tienen una mayor sofisticación
intelectual que sus predecesores en el zen, y no siguen instrucciones sin
reservas; primero desean conocer las razones que hay detrás. Por lo tanto, me
siento obligado a tratar temas teóricos. El problema de la teoría es que es
infinita. Las escrituras budistas, la doctrina budista y la filosofía budista no son
sino fórmulas intelectuales del zazen y el zazen es su demostración práctica.
De este campo tan amplio, sustraeré lo más esencial para su práctica.
Empecemos con el Buda Shakyamuni. Como supongo que todos
saben, el Buda comenzó por el camino del ascetismo, sometiéndose a torturas
y austeridades que nadie antes de él había intentado, incluyendo el ayuno
prolongado. Pero por estos medios no pudo llegar a la iluminación, así que
medio muerto de hambre y cansancio, se dio cuenta de la futilidad de seguir un
camino que solamente terminaría con la muerte. Así que bebió de la leche de
arroz que una joven campesina le ofreció, gradualmente fue recuperando sus
fuerzas, y finalmente decidió dirigirse por un camino entre la tortura y la
indulgencia. Entonces se dedicó exclusivamente al zazen durante seis años,
y eventualmente, la mañana del ocho de diciembre, en el instante en que
miró el planeta Venus brillando en el cielo, alcanzó la iluminación perfecta.
Creemos que todo esto es históricamente cierto.
Las palabras que el Buda pronunció involuntariamente en ese momento han
sido registradas en las escrituras budistas. Según el sutra Kegon (Avatamsaka)
al momento de su iluminación, exclamó espontáneamente en voz alta:
“¡Maravilla de maravillas! Intrínsecamente todos los seres vivientes son buda,
dotados de sabiduría y virtud, pero debido a que la mente de los hombres se
ha trastocado por el pensamiento ilusorio no pueden percibirlo”. La primera
exclamación del Buda parece haber sido de reverencia y sorpresa al mismo
tiempo. Sí, qué maravilloso que todos los seres humanos, inteligentes o tontos,
hombres y mujeres, feos o bellos, tal como son, sean completos y totales. Es
decir, que la naturaleza de todo ser no tiene inherentemente falta alguna, es
perfecta, sin diferencias con la de Amida o cualquier otro Buda. La primera
declaración del Buda Shakyamuni es también la conclusión fundamental del
budismo. Sin embargo, el hombre, inquieto y ansioso, lleva una vida medio
loca debido a que su mente engañada vive en la confusión. Por lo tanto,
debemos retornar a nuestra perfección original, ver la falsa imagen que
tenemos de nosotros mismos como algo incompleto o pecaminoso, y despertar
a nuestra pureza y unidad inherentes.
(Continuará)
Lo que les voy a decir ahora, está basado en las enseñanzas del respetado
maestro Daiun Harada-roshi. Aunque él mismo pertenecía a la secta Soto,
no pudo encontrar un maestro verdaderamente avanzado en esa secta y fue a
entrenarse primero a Shogen-ji y después a Nanzen-ji, dos monasterios Rinzai.
En Nanzen-ji eventualmente captó el más íntimo secreto del zen bajo la guía
de Dokutan-roshi, un maestro sobresaliente.
Aunque es verdad que uno debe pasar por el entrenamiento zen para
comprender la verdad del zen, Harada-roshi sentía que la mente moderna está
más despierta y que, para cualquier principiante, pláticas de este tipo pueden
ser muy provechosas como una preparación para la práctica. Harada-roshi
combinó lo mejor de cada secta y estableció un método particular de
enseñanza zen. En ningún lugar del Japón encontrarán la enseñanza zen
expuesta tan sucinta y profundamente, tan adecuada a la mente moderna,
como en su monasterio. Gracias a que fui su discípulo durante unos veinte
años, pude en cierto grado abrir el ojo de mi mente.
(………)
En realidad no es necesario un conocimiento teórico de los principios del
zazen como prerrequisito para practicar. Aquel que se entrena bajo un maestro
competente inevitablemente captará la teoría poco a poco a medida que su
práctica madure. Los estudiantes modernos tienen una mayor sofisticación
intelectual que sus predecesores en el zen, y no siguen instrucciones sin
reservas; primero desean conocer las razones que hay detrás. Por lo tanto, me
siento obligado a tratar temas teóricos. El problema de la teoría es que es
infinita. Las escrituras budistas, la doctrina budista y la filosofía budista no son
sino fórmulas intelectuales del zazen y el zazen es su demostración práctica.
De este campo tan amplio, sustraeré lo más esencial para su práctica.
Empecemos con el Buda Shakyamuni. Como supongo que todos
saben, el Buda comenzó por el camino del ascetismo, sometiéndose a torturas
y austeridades que nadie antes de él había intentado, incluyendo el ayuno
prolongado. Pero por estos medios no pudo llegar a la iluminación, así que
medio muerto de hambre y cansancio, se dio cuenta de la futilidad de seguir un
camino que solamente terminaría con la muerte. Así que bebió de la leche de
arroz que una joven campesina le ofreció, gradualmente fue recuperando sus
fuerzas, y finalmente decidió dirigirse por un camino entre la tortura y la
indulgencia. Entonces se dedicó exclusivamente al zazen durante seis años,
y eventualmente, la mañana del ocho de diciembre, en el instante en que
miró el planeta Venus brillando en el cielo, alcanzó la iluminación perfecta.
Creemos que todo esto es históricamente cierto.
Las palabras que el Buda pronunció involuntariamente en ese momento han
sido registradas en las escrituras budistas. Según el sutra Kegon (Avatamsaka)
al momento de su iluminación, exclamó espontáneamente en voz alta:
“¡Maravilla de maravillas! Intrínsecamente todos los seres vivientes son buda,
dotados de sabiduría y virtud, pero debido a que la mente de los hombres se
ha trastocado por el pensamiento ilusorio no pueden percibirlo”. La primera
exclamación del Buda parece haber sido de reverencia y sorpresa al mismo
tiempo. Sí, qué maravilloso que todos los seres humanos, inteligentes o tontos,
hombres y mujeres, feos o bellos, tal como son, sean completos y totales. Es
decir, que la naturaleza de todo ser no tiene inherentemente falta alguna, es
perfecta, sin diferencias con la de Amida o cualquier otro Buda. La primera
declaración del Buda Shakyamuni es también la conclusión fundamental del
budismo. Sin embargo, el hombre, inquieto y ansioso, lleva una vida medio
loca debido a que su mente engañada vive en la confusión. Por lo tanto,
debemos retornar a nuestra perfección original, ver la falsa imagen que
tenemos de nosotros mismos como algo incompleto o pecaminoso, y despertar
a nuestra pureza y unidad inherentes.
(Continuará)