CASO 20
Suibi apoyando la barbilla
Suibi estaba sentado con la barbilla apoyada en la mano. Un monje le preguntó: - ¿Qué es el significado del venir del Oeste? Suibi levantó la barbilla. El monje hizo una reverencia. Suibi dijo: —Ese no es el significado del venir del Oeste.
(Esto es el caso en sí, sin el prefacio de Yuanwu ni el poema de Xuedou)
Veamos el caso, en su hueso: Suibi está sentado, barbilla apoyada en la mano. Un monje pregunta: —¿Cuál es el significado del venir del Oeste? (Siempre la misma pregunta: ¿qué es el Zen? ¿qué es Buda? ¿qué es la verdad?). Suibi levanta la barbilla. El monje hace una reverencia. Suibi dice: —Ese no es el significado. Eso es todo. Parece nada, ¿no es cierto? Y sin embargo, ahí está todo.
Este caso es puro veneno zen. Si lo lees con la mente, no hay nada. Si lo lees con el cuerpo, te corta. Voy a ponerlo en tres capas, como se hace en sanbo-zen:
1.
La capa externa: la pregunta y el gesto
El monje pregunta por “el venir del Oeste”, es decir: ¿Qué es la transmisión? ¿Qué es la esencia del Dharma? ¿Qué trajo Bodhidharma? ¿Qué es lo que no puede decirse? Suibi no responde con palabras. Levanta la barbilla. Ese gesto es directo,
desnudo, sin intención, sin enseñanza, sin explicación. Es la realidad misma, sin comentario.
2.
La capa intermedia: la reverencia equivocada
El monje hace una reverencia. ¿Por qué? Porque cree que ha entendido. Cree que el gesto es “la respuesta”. Cree que Suibi le ha mostrado algo. Pero Suibi le corta: “Ese no es el significado del venir del Oeste.” ¿Por qué? Porque el monje ha convertido el gesto en objeto. Ha hecho del gesto un significado. Ha hecho del gesto un símbolo. Y en el Zen, en el filo del Zen, eso es un error fatal.
3.
La capa interna: lo que sabe quien ha pasado el koan
Aquí está lo que se cuece de verdad: El gesto de Suibi no significa nada. El gesto de Suibi lo es todo. Cuando Suibi levanta la barbilla no está enseñando, no está señalando, no está simbolizando, no está representando, no está transmitiendo. Está siendo.
El monje, en cambio, interpreta. Y al interpretar, pierde. Por eso Suibi dice: “Ese no es el significado.” Porque en cuanto haces reverencia, en cuanto reconoces, en cuanto dices “ah, ya lo tengo”, ya lo has perdido.
¿Qué se trabaja aquí en un zendo? Este caso es un espejo brutal. Te pregunta: ¿Dónde estás tú cuando ves el gesto?
¿Qué haces tú cuando aparece lo real? ¿Lo conviertes en enseñanza? ¿Lo conviertes en símbolo? ¿Lo conviertes en comprensión? ¿O simplemente eres uno con ello? El monje hace una reverencia. Tú también la harías. Yo también la haría. Por eso el caso corta.
Este caso es exactamente lo que ourre en los koans sobre la compasión: La acción sin segundo. El gesto sin intención. La realidad sin interpretación. El monje se pierde porque interpreta. Suibi no interpreta nada. Solo levanta la barbilla. Ese gesto es el Dharma entero pero solo si no lo conviertes en Dharma.