Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
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Última edición por wu wei el 07 Abr 2025 02:55, editado 1 vez en total.
Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Hola @wu wei . Puesto que parece que te interesa, seguiremos con los estados de oración de Santa Teresa, aunque no voy a seguir capítulo por capítulo, y párrafo a párrafo porque eso es completamente inviable, porque se haría eterno. Pero seguiré con ello. Iremos a lo esencial. Gracias por tu interés.

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Carlos
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Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Hola @wu wei,
No creo que, realmente, en el diálogo interreligioso participe con la intención de adaptar "prácticas meditativas", como si fuesen algo así como técnicas para reafirmar los propios planteamientos de partida, sino que el mismo surge, por una necesidad - fuerte necesidad, me atrevería a decir - propia de la época en la que vivimos, en la que las fronteras, cada vez son más difusas y la información vuela de un rincón a otro del globo a velocidades vertiginosas, ya desde hace algo más de un siglo.
Por centrarnos, por un momento, en las dos grandes tradiciones que dan nombre al subforo, dicha necesidad en el Cristianismo, se traduciría en una vuelta a la raíz, cuyo primer paso - no único, pero sí necesario - ha supuesto una apertura a la sensibilidad espiritual de otras tradiciones, más allá de los estrechos y constreñidos límites de su propia doctrina. Para el Budismo, sin embargo, supone una renovación de sus formas, nacidas del encuentro entre su propio programa espiritual y el suelo occidental. A partir de aquí, creo que es importante que, para hablar de diálogo, se tenga presente que es necesario dos rostros distintos, mirando en direcciones opuestas y que las aportaciones serán las propias de la práctica de cada cual, una muestra más de la vitalidad (o no) de la misma en uno de sus posibles aspectos.
En este sentido, creo que es importante entender que el Budismo y el Cristianismo no tienen la misma meta, ni el mismo fin. Quien afirme algo así comete un grave error, desviándose de entrada del propósito del Budismo mismo, esto es, la liberación de duhkha, instante tras instante, convirtiéndolo en otra cosa. En China y en Japón (además de Corea, Vietnam, etc.), no solo la idiosincrasia cultural está imbuida y enormemente moldeada por el confucianismo, sino también por el daoísmo, funcionando ambos, de manera simultánea, como vectores que configuran la realidad espiritual, política, social, etc., del espacio -y tiempo - en el que se desarrollan. En resumidas cuentas, si bien en el Budismo - en ningún budismo, NO encontramos una afirmación de la existencia - ni tampoco de su inexistencia - de un ser divino, de un principio creador o de un ente espiritual que tenga existencia propia, permanente - lo cual negaría anatman, razón de ser de la Vía de Buddha y revelación principal del Buddha - en el daoísmo, SÍ que se encuentra un principio metafísico de todo y de todos, una "raíz creadora" que proporciona un sustrato metafísico positivo al término "vacío" - sunyata - que, hasta su llegada a China, tan solo designaba una cualidad: la de la carencia de una sustancia propia, permanente en todo fenómeno. La otra de cara de anatman, es decir, la interdependencia.
Esto, para nosotros, budistas occidentales del s. XXI, es importante, porque, al igual que el confucianismo, supone la justificación moral última de cualquier atrocidad y barbarie, bajo el manto del cumplimiento "del propio deber personal", el daoísmo se combina con este, proporcionando una coartada de tipo no ya moral, sino espiritual: lo que se hace, se hace siguiendo "un impulso espiritual", "un mandato divino" en el que no hay error posible. Así, las mayores atrocidades y barbaridades - abusos de poder, guerras, crímenes contra la humanidad - son justificados por este "impulso espiritual" que, sutilmente aparece siempre como adjetivo en un intento, de manera macabra y siniestra, manipular el sentido del sustantivo al que acompaña: "guerra santa", "castigo divino", "maldición de lo alto", etc.
Aunque sin duda en el s. XX, encontramos a no pocos budistas zen japoneses, y de otras tradiciones, implicados en acciones, palabras y gestos que acompañaban, promovían y alentaban algunos de los mayores crímenes cometidos contra la humanidad, durante la Segunda Guerra Mundial, es importante tener presente que aquello que les hizo sentirse superiores y libres de toda condena, en sus delirantes y enfermizas acciones y declaraciones, no tiene nada que ver con el Budismo y sí con una tradición espiritual como el daoísmo, combinada con otros elementos culturales. En la Vía de Buddha, en la que se habla de interdependencia y anatman y, con ello, de impermanencia, no tiene sentido hablar de superior e inferior, de metas o de puntos de partida. Quien habla de "metas", de "superiores" e "inferiores", no hace otra cosa que hablar de lo mundano, desde lo mundano.

No creo que, realmente, en el diálogo interreligioso participe con la intención de adaptar "prácticas meditativas", como si fuesen algo así como técnicas para reafirmar los propios planteamientos de partida, sino que el mismo surge, por una necesidad - fuerte necesidad, me atrevería a decir - propia de la época en la que vivimos, en la que las fronteras, cada vez son más difusas y la información vuela de un rincón a otro del globo a velocidades vertiginosas, ya desde hace algo más de un siglo.
Por centrarnos, por un momento, en las dos grandes tradiciones que dan nombre al subforo, dicha necesidad en el Cristianismo, se traduciría en una vuelta a la raíz, cuyo primer paso - no único, pero sí necesario - ha supuesto una apertura a la sensibilidad espiritual de otras tradiciones, más allá de los estrechos y constreñidos límites de su propia doctrina. Para el Budismo, sin embargo, supone una renovación de sus formas, nacidas del encuentro entre su propio programa espiritual y el suelo occidental. A partir de aquí, creo que es importante que, para hablar de diálogo, se tenga presente que es necesario dos rostros distintos, mirando en direcciones opuestas y que las aportaciones serán las propias de la práctica de cada cual, una muestra más de la vitalidad (o no) de la misma en uno de sus posibles aspectos.
En este sentido, creo que es importante entender que el Budismo y el Cristianismo no tienen la misma meta, ni el mismo fin. Quien afirme algo así comete un grave error, desviándose de entrada del propósito del Budismo mismo, esto es, la liberación de duhkha, instante tras instante, convirtiéndolo en otra cosa. En China y en Japón (además de Corea, Vietnam, etc.), no solo la idiosincrasia cultural está imbuida y enormemente moldeada por el confucianismo, sino también por el daoísmo, funcionando ambos, de manera simultánea, como vectores que configuran la realidad espiritual, política, social, etc., del espacio -y tiempo - en el que se desarrollan. En resumidas cuentas, si bien en el Budismo - en ningún budismo, NO encontramos una afirmación de la existencia - ni tampoco de su inexistencia - de un ser divino, de un principio creador o de un ente espiritual que tenga existencia propia, permanente - lo cual negaría anatman, razón de ser de la Vía de Buddha y revelación principal del Buddha - en el daoísmo, SÍ que se encuentra un principio metafísico de todo y de todos, una "raíz creadora" que proporciona un sustrato metafísico positivo al término "vacío" - sunyata - que, hasta su llegada a China, tan solo designaba una cualidad: la de la carencia de una sustancia propia, permanente en todo fenómeno. La otra de cara de anatman, es decir, la interdependencia.
Esto, para nosotros, budistas occidentales del s. XXI, es importante, porque, al igual que el confucianismo, supone la justificación moral última de cualquier atrocidad y barbarie, bajo el manto del cumplimiento "del propio deber personal", el daoísmo se combina con este, proporcionando una coartada de tipo no ya moral, sino espiritual: lo que se hace, se hace siguiendo "un impulso espiritual", "un mandato divino" en el que no hay error posible. Así, las mayores atrocidades y barbaridades - abusos de poder, guerras, crímenes contra la humanidad - son justificados por este "impulso espiritual" que, sutilmente aparece siempre como adjetivo en un intento, de manera macabra y siniestra, manipular el sentido del sustantivo al que acompaña: "guerra santa", "castigo divino", "maldición de lo alto", etc.
Aunque sin duda en el s. XX, encontramos a no pocos budistas zen japoneses, y de otras tradiciones, implicados en acciones, palabras y gestos que acompañaban, promovían y alentaban algunos de los mayores crímenes cometidos contra la humanidad, durante la Segunda Guerra Mundial, es importante tener presente que aquello que les hizo sentirse superiores y libres de toda condena, en sus delirantes y enfermizas acciones y declaraciones, no tiene nada que ver con el Budismo y sí con una tradición espiritual como el daoísmo, combinada con otros elementos culturales. En la Vía de Buddha, en la que se habla de interdependencia y anatman y, con ello, de impermanencia, no tiene sentido hablar de superior e inferior, de metas o de puntos de partida. Quien habla de "metas", de "superiores" e "inferiores", no hace otra cosa que hablar de lo mundano, desde lo mundano.
Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Capítulo 14
Habiendo hablado ya del trabajo y esfuerzo manual con que se riega este jardín cuando se saca agua del pozo, hablemos ahora de la segunda manera de sacarla. Mediante un dispositivo de torno y cubos, el jardinero saca más agua con menos trabajo y puede descansar un poco en lugar de estar continuamente trabajando. Es este método, aplicado a la oración llamada la Oración del Silencio, el que ahora deseo describir.
Este estado en que el ser interior comienza a recogerse, linda con lo sobrenatural, a donde no podría llegar por sus propios esfuerzos. Es verdad que a veces parece que se cansaba del trabajo del torno, del trabajo del entendimiento y de llenar los baldes; pero en este estado el agua está más alta y así se requiere mucho menos trabajo que para sacarla del pozo. Quiero decir que el agua está más cerca. Este estado es un recogimiento de las potencias en el alma, para que goce de mayor deleite el goce de este contento. Pero las potencias no se pierden ni duermen. Sólo la voluntad está ocupada, de modo que, sin saber cómo, se hace cautiva. Se deja aprisionar por la naturaleza esencial.
Las otras dos potencias ayudan a la voluntad para que vaya haciéndose más capaz de gozar de tan gran bien, aunque a veces sucede que, aun estando la voluntad unida, la estorban en extremo. Y cuando esto sucede, no las debe hacer caso, sino estar en su goce y quietud, porque si las quiere acordar, tanto ella como ellas sufrirán. En tal tiempo son como palomas que no se agradan del alimento que les da el dueño del palomar, sin que ellas hayan trabajado por ello, y van a buscarlo en otra parte, pero no lo consiguen, así como van y vienen estas potencias, para ver si la voluntad les da algo de lo que está gozando. Han de pensar que están aprovechando a la voluntad, o a veces la memoria o la imaginación le pueden hacer daño, queriéndole presentar imagen de lo que está gozando. La voluntad, pues, ha de tener cuidado en el trato con ellas, como diré.
Todo lo que ahora sucede es grandísimo consuelo y es tan poco trabajo, que, aunque se siga mucho tiempo meditando, nunca resulta fatigoso. Porque el entendimiento ya va trabajando muy poco a poco y saca mucha más agua de la que sacaba del pozo. Las lágrimas interiores aquí fluyen gozosamente, y aunque el alma las siente, no hace nada por provocarlas.
Esta agua tiene grandes beneficios y favores ocurren en este estado. Hace crecer las virtudes mucho más, sin comparación, que en el pasado, porque ya se va levantando elser interior de su miserable estado y va adquiriendo algún ligero conocimiento de los goces de la gloria. Esto, a mi parecer, hace crecer las virtudes y también la acerca a aquella verdadera Virtud de donde todas las virtudes nacen, que es naturaleza esencial. Porque, se comienza a comunicar con la persona y hace que se conozca el modo de comunicarse. Luego que llega a este estado, comienza a perder la codicia de las cosas de la tierra. Y poco mérito tiene, porque ve claro que en la tierra no puede tener un momento de este gozo, que no hay riquezas, ni señoríos, ni honras, ni deleites que le basten para darle tal satisfacción ni siquiera en un abrir y cerrar de ojos; porque éste es el verdadero gozo, y el ser interior entiende que es éste el que da la verdadera satisfacción. Los que estamos en la tierra, me parece, rara vez entendemos dónde está esta satisfacción. Viene y se va. Primero está con nosotros; luego nos deja y vemos que se nos ha ido todo y no lo podemos volver a coger, porque no sabemos cómo. Porque aunque nos desgastemos practicando la meditación, o postraciones, o recitaciones y otras cosas de todo tipo, poco podemos conseguir si no viene por sí mismo. Aquí se empieza a saber que el verdadero Yo está tan cerca que no se necesitan mensajeros.
Hay una gran diferencia entre este particular deleite y contentamiento y otros que experimentamos en la tierra, porque parece que se va llenando el vacío que hemos causado en nuestro interior con nuestros karmas negativos. Esta satisfacción reside en lo más íntimo de nuestra mente, y la mente no puede decir de dónde ni cómo ha llegado a ella; muchas veces no sabe qué hacer, ni querer, ni pedir. Parece que todo lo encuentra a la vez, pero no sabe lo que ha encontrado: yo no sé cómo explicar esto.
......
Nota: Las potencias se conocen como Memoria, Entendimiento y Voluntad. Esta última esquivale al ego. La Memoria es lo que llamaríamos la "mente parlante". Y el Entendimiento, es el intelectoRe: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
(continuación del C 14)
Volvamos ahora a nuestro jardín o huerto y veamos cómo estos árboles van tomando nueva vida antes de dar flores y después dar fruto, y las flores, claveles y demás, empiezan a despedir su olor. A mí me gusta esta comparación, porque muchas veces, cuando era principiante (digo principiante en comparación con lo que diré más adelante de mi vida), me daba mucho gusto pensar que mi alma era un jardín. Hay épocas en que no parece un jardín, todo parece seco y no llega agua para refrescarla, y parece que nunca ha habido virtud alguna en ella. El alma sufre muchos trabajos y se piensa que todo el trabajo que se ha tomado en regar el jardín y mantenerlo vivo es perdido. Entonces es el tiempo propio para desherbar y arrancar las plantas más pequeñas, y esto se debe hacer, por pequeñas que sean, si son inútiles; Porque sabemos que ningún esfuerzo nuestro sirve si se nos niega el agua de la gracia, y debemos despreciarnos como nada y menos que nada. Al hacer esto podemos ganar gran humildad y entonces las flores comenzarán a crecer de nuevo.
Volvamos ahora a nuestro jardín o huerto y veamos cómo estos árboles van tomando nueva vida antes de dar flores y después dar fruto, y las flores, claveles y demás, empiezan a despedir su olor. A mí me gusta esta comparación, porque muchas veces, cuando era principiante (digo principiante en comparación con lo que diré más adelante de mi vida), me daba mucho gusto pensar que mi alma era un jardín. Hay épocas en que no parece un jardín, todo parece seco y no llega agua para refrescarla, y parece que nunca ha habido virtud alguna en ella. El alma sufre muchos trabajos y se piensa que todo el trabajo que se ha tomado en regar el jardín y mantenerlo vivo es perdido. Entonces es el tiempo propio para desherbar y arrancar las plantas más pequeñas, y esto se debe hacer, por pequeñas que sean, si son inútiles; Porque sabemos que ningún esfuerzo nuestro sirve si se nos niega el agua de la gracia, y debemos despreciarnos como nada y menos que nada. Al hacer esto podemos ganar gran humildad y entonces las flores comenzarán a crecer de nuevo.
Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Mi Comentario
De los capítulos que llevo puestos, lo más importante es ver que existe una etapa que Teresa de Ávila llama natural, y a partir de ahí habla de etapas sobrenaturales. En la etapa natural, habla de que el cuerpo es un obstáculo, y eso me parece a mí también en el zazen. Hay una etapa en la que el cuerpo es un problema. Duele, se cansa, pica, se incomoda... La mayoría de la gente deja de hacer zazen cuando se llega a esta situación, porque parece una total pérdida de tiempo. Muchas personas se ponen a practicar con gran ilusión, pero pasado unas pocas semanas, aparece esta época de sequedad, en la que no se encuentra ni una gota de agua para regar el jardín (usando la imangen de Teresa). Pues bien, si se llega a esta situación, no hay que dejar de hacer zazen. Esto es algo que le pasa a todo el mundo, y muchos que siguen adelante y dejan atrás esta etapa, pueden dar fe de que el agua aparece de nuevo, y en mayor abundancia.
En esta etapa, es muy importante la ayuda de alguna persona que esté experimentada en el zazen, por haber pasado la primera etapa de sequedad. Una persona así ayuda mucho al principiante. Es muy bueno que tengan charlas en las que, sin irse por las ramas, se pueda comuinicar lo que se siente. Si el principiante encuentra que esto le pasa a todo el mundo cuando empieza la práctica de zazen, esto le ayuda mucho a entender que está al comienzo, y que no debe quedarse ahí, sino ir más adelante, practicando cada día del modo en que se lo planteó al principio. Lo mejor sería que la persona a quien se confía fuese un maestro, pero no siempre hace falta que lo sea. Y, además, no puede uno fiarse de todo el que va de maestro.
Así, este consejo resulta muy apropiado para el principiante del zazen también:
No tener miedo al dolor de piernas, en el caso del zazen.Repito, pues, mi consejo (y no importa cuántas veces lo diga, que es de mucha importancia), que nunca se ha de estar deprimido ni afligido por sequedades o inquietudes o distracciones del ánimo. Si uno quiere ganar libertad espiritual y está continuamente atribulado, comience por no tener miedo al dolor y sentirá ayuda para llevarlo;
Y, el siguiente consejo, también es muy oportuno:
O, lo que es lo mismo, no podemos obtener un estado de quietud o serenidad interior, por esfuerzo propio. Esto conviene tenerlo presente siempre cuando se empieza (y aún cuando ya se ha empezado, y se lleva tiempo). Es muy frecuente repetir el error de querer llegar, por nuestro esfuerzo, a un estado mental de paz o tranquilidad, que nos sucedió antes. Así, a veces, el principiate redobla sus esfuerzos, ajustando la postura, o haciendo más zazen. Error. En esos momentos, es mejor relajar la postura que tensarla. Y, hacer el zazen que toca, no más.Ahora, está claro que, si no sale agua del pozo, nosotros mismos no podemos echarla. Pero, por supuesto, no hemos de descuidarnos: siempre se ha de sacar agua cuando hay.
Esto lo deja claro, el siguiente consejo que da, que es muy apropiado también para el principante del zazen:
No progresará, dice, sino que retrocederá. Retrocederá, porque pensará que el zazen no tiene el efecto que él pensaba. Creerá que no le está ayudando y que no tiene sentido seguir con él. Pero la sequedad es totalmente normal en esta etapa (de hecho, es normal en todas o casi todas). En ocasiones se consigue agua, y en otras por mucho esfuerzo que hagamos, no sale nada. El pozo está seco. Hay que recordar el simil de que en esta primera etaba, el agua se saca por esfuerzo propio, que en el caso de la persona que hace zazen, es sentarse sobre un cojín, en su postura de zazen, siguiendo la respiracion, contándola, por regla general. Yo no recomiendo que utilice al principio ninguna otra técnica. En esto, es como si se aprende a tocar un instrumento musical: al principio, hay que repetir y repetir la técnica, sin pretender pasar a etapas más elevadas en las que se transciende y se puede tocar ya sin ninguna clase de técnica.Es mejor que un alma que no ha sido elevada más que no procure subir por sus propias fuerzas. Obsérvese esto con atención, porque si la persona intenta elevarse, no progresará, sino que retrocederá.
Interesante, cuando dice esto:
Consolaciones, es facil imaginar a qué se refiere. Son esos estados de paz y tranquilidad, que suceden a menudo al principio de empezar a practicar, hasta que por alguna misteriosa razón, desaparecen. Si el principiante de zazen busca esas consolaciones, pierde el tiempo, porque según Teresa esas consolaciones son "sobrenaturales". (Este es el punto más importante de todos). En otras palabras, ocurren cuando quieren ocurrir. Puede suceder que, en cierto momento, cuando se está practicando zazen, se sienta un estado de tranquilidad, de forma inesperada. Puede suceder, por ejemplo, que el cuerpo deja de doler, o que se lleva mejor el dolor. La respiración parece que se vuelve más fluida, también, y no perdemos la cuenta de las respiraciones. E, incluso, podría suceder, que dejásemos de contarlas, y seguirlas simplemente, porque contarlas parece un esfuerzo innecesario. Y, así es, en efecto. No hace falta hacerlo. Estos estados, son sobrenaturales, en efecto, aunque sean todavía muy bajos. Es importante tomar nota de ellos.Si alguno quisiere pasar de aquí y elevar su espíritu para sentir consolaciones que no se le dan, a mi parecer pierde en lo uno y en lo otro, porque estas consolaciones son sobrenaturales
También esto es de notar:
A veces, el principiante, puede sentir que el entendimiento, efectivamente, deja de obrar. Esto no es algo que pase normalmente hasta que no se lleva ya un tiempo practicando. Puede suceder, especialmente, durante un seshin, en que al cabo de unos días, de repente, se entra en un estado en que el entendimiento cesa. El entendimiento, aquí, cabe igualarlo al pensamiento intelectual que de pronto podría cesar. Tal vez se esté asi unos minutos, y luego vuelve a aparecer. Ese estado, pues, según Teresa, no es natural y, si sucede, es bueno tomar nota también.En la teología mística que he comenzado a describir, el entendimiento pierde su poder de obrar, porque se suspende.
¡Pero, atención!:
Lo que digo que no debemos hacer es presumir o pensar que podemos suspenderlo nosotros mismos
Considero que esto es muy importante tenerlo presente, porque puede suceder (y, sucede) que la persona que hace zazen, que ha ido ya un poco más adelante, y le ha sucedido esto una o dos veces, crea que puede conseguir ese estado por sí mismo. Error. Cuanto más lo intente, más se aleja. Es como esa frase de Nansen que dice "cuanto más te diriges hacia el camino, más te alejas de él". Esto es muy a tener en cuenta. Si ese estado aparece, se le da la bienvenida. Y, cuando desaparece (porque desaparecerá), se le deja ir, y se vuelve a la práctica de contar las respiraciones (o a cualquier otra que se lleve)
(continuará)
Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Continuación de mi comentario
Este es un comentario que resulta confuso para un practicante de zazen:
En su tipo de oración, el entendimiento se usa para orar. En el zazen, no se utiliza en el sentido de rezar oraciones, pero esto se puede aplicar a la cuenta de las respiraciones. No se debe dejar de contar las respiraciones. Contar las respiraciones equivale en el zazen a usar el entendimiento.no debemos permitir que deje de trabajar (el entendimiento): si lo hacemos, permaneceremos estúpidos y fríos y no lograremos nada en absoluto
Este suspender el entendimiento (el pensamiento) es algo que puede ocurrir en un momento dado, sin intervención por parte del que medita. Entonces aparece "algo", dice Teresa. Es un modo de decirlo, porque ese algo no se sabe lo que es. Esto significa que ocurre algo que suspende el pensamiento. No es posible saber que es lo que ocurre, pero produce una honda sabiduría (es lo que ella dice). Se entiende más en un momento, que lo que podríamos aprender con nuestro esfuerzo en muchos años. Eso es ya un efecto sobrenatural.Cuando se suspende el entendimiento y cesa su actividad, aparece algo que lo asombra y lo mantiene ocupado, de modo que, sin razonar de ninguna manera, puede entender más en un corto espacio de tiempo que nosotros, con todos nuestros esfuerzos humanos, en muchos años.
Más tarde dice:
Cuando sucede, se aprende todo en un momento, de una manera que me asombra
Esta es una experiencia que sucede a muchos que empiezan a hacer zazen, también, aunque suele ocurrir en sesshin. Si se hace solo un rato en casa, cada día, es poco probable que suceda (aunque todo es posible). Y, si no se tiene acceso a un maestro, tampoco hay que tirar la toalla, porque Teresa no tenía maestro en esa época:
Y también esto:Posiblemente, como la experiencia interior siempre ha sido mi maestro, de repente obtuve una comprensión completamente clara de todo el asunto,
Lo cual es probablemente algo en lo que, cualquier practicante de zazen está de acuerdo.Ahora no intento aprender lo que la experiencia interior no me enseña
Con esto, creo que hemos cubierto ya una parte importante. Podemos dejarlo aquí por el momento.
Re: Los cuatro grados de oración, de Teresa de Ávila, adaptados a la mentalidad budista
Gracias al excelente post que ha puesto @JLZaragoza sobre "Zen Cristiano" he visto que hay un estudio en PDF escrito por Daniel Millet, sobre budismo y Santa Teresa de Jesús, cuyo título en inglés es:
The Path and the Castle. A Comparative Study of The Path of Purification of Buddhaghosa and The Interior Castle of Saint Teresa of Ávila: An Analytical Study on their Similarities in the Dynamics of Spiritual Life
El trabajo tiene 482 páginas, y se puede bajar en PDF gratuitamente. No lo he leido, pero no dudo de que es un magnífico estudio pormenorizado entre el budismo y El Castillo Interior de Santa Teresa de Ávila, que hace innecesario por mi parte seguir realizando la tarea de estudiar a Santa Teresa desde la óptica del Zen. Es un trabajo para el que se necesita mucha erudición y que veo que ya se ha hecho ya, por alguien que la tiene. Si alguno tuviera interés en ello, creo que es mejor que vaya a este enlace:
https://www.academia.edu/40221333/The_P ... itual_Life
Con esto doy por finiquitado este foro.
Saludos.
The Path and the Castle. A Comparative Study of The Path of Purification of Buddhaghosa and The Interior Castle of Saint Teresa of Ávila: An Analytical Study on their Similarities in the Dynamics of Spiritual Life
El trabajo tiene 482 páginas, y se puede bajar en PDF gratuitamente. No lo he leido, pero no dudo de que es un magnífico estudio pormenorizado entre el budismo y El Castillo Interior de Santa Teresa de Ávila, que hace innecesario por mi parte seguir realizando la tarea de estudiar a Santa Teresa desde la óptica del Zen. Es un trabajo para el que se necesita mucha erudición y que veo que ya se ha hecho ya, por alguien que la tiene. Si alguno tuviera interés en ello, creo que es mejor que vaya a este enlace:
https://www.academia.edu/40221333/The_P ... itual_Life
Con esto doy por finiquitado este foro.
Saludos.