Jesús y Buda, en común
Re: Jesús y Buda, en común
Recupero este foro que está dormido desde hace algún tiempo, con una cita de Buda que viene en uno de los últimos posts puesta por @luzroja:
Aprovecho esta cita en este mismo foro, para entrar en un interesante dialogo interreligioso que me parece importante en estos tiempos, especialmente en Occidente. Esa frase de Buda da a entender claramente que lo que llamamos muerte es la muerte del cuerpo ("la carne"). Lo que continúa eternamente, es la "sabiduría de la iluminación". Pues bien, también encontramos en frases de los evangelios, atribuidas a Jesús, algunas ideas muy similares (si bien no exactamente iguales). Veamos esta, para empezar:
También esta otra frase de Jesús tiene un paralelo:
Naturalmente, un fundamentalista cristiano (o budista, que es lo mismo para el caso) no dirían que esos dichos guardan ninguna relación. Ellos interpretarían que Jesús hablaba de dejarse matar por él, (como "mí" separado), para entrar en el cielo. Yo me atrevo a pensar que cuando Jesús hablaba de "mí", no se refería a su ego, o personalidad, sino a su verdadero Yo. En otras palabras, la frase de Jesús podría ponerse de este modo: "El que deje atrás el ego, encontrará el verdadero Yo". O bien, "estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo", como dice Dogen.
Pero, ¿qué es el verdadero Yo?. Hakuin dice algo muy a propósito:
Lo que da una pista importante, no solo por lo que dice, sino por lo que no dice. Fijémonos que Hakuin no describe el verdadero yo, sino que más bien describe lo que no es: es sin forma.
Ambas tradiciones, cada una con su lenguaje, apuntan a lo mismo:
cuando se deja caer la identidad limitada —la “vida” que creemos ser— se descubre una vida más amplia, no condicionada.
En resumidas cuentas: El Buda dice que quien mira su cuerpo no lo ve realmente; solo quien acoge la Enseñanza lo ve. Jesús, por su parte, afirma que quien suelta su vida la encuentra. En ambos casos, la clave no está en el cuerpo ni en la forma, sino en la verdad que se realiza cuando el yo deja de ocupar el centro.
luzroja escribió: ↑17 Abr 2025 22:16
“Discípulos míos, llega la hora de mi fin, pero no olvidéis que esta muerte es la muerte de la carne. El cuerpo nace de los padres y se mantiene con los alimentos, por ello es inevitable que se enferme, se deteriore y perezca. El Buda no es carne; es la Iluminación. El cuerpo humano debe desvanecer, pero la sabiduría de la Iluminación Sakyamuni Buda seguirá viviendo eternamente en la verdad y en la práctica de la Enseñanza. Por eso, el que mira mi cuerpo no es el que me ve; tan sólo el que acepte mi Enseñanza, me verá. Después de mi muerte, mis Enseñanzas serán vuestro maestro. Conservadlas y me seréis fieles.”
Aprovecho esta cita en este mismo foro, para entrar en un interesante dialogo interreligioso que me parece importante en estos tiempos, especialmente en Occidente. Esa frase de Buda da a entender claramente que lo que llamamos muerte es la muerte del cuerpo ("la carne"). Lo que continúa eternamente, es la "sabiduría de la iluminación". Pues bien, también encontramos en frases de los evangelios, atribuidas a Jesús, algunas ideas muy similares (si bien no exactamente iguales). Veamos esta, para empezar:
Jesús habla del "alma", no de la Sabiduría, cierto. Como conceptos son distintos pero más allá del concepto podrían significar lo mismo.“No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.” (Mateo 10:28)
También esta otra frase de Jesús tiene un paralelo:
Esta frase me parece muy próxima al budismo Zen. Solo hay que considerar la conocidísima frase de Dogen (conocidísima para quienes estudian el zen, claro está) que dice:“El que pierda su vida por mí, la encontrará.” (Mateo 16:25)
“Estudiar el camino es estudiarse a uno mismo; estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo.”
Naturalmente, un fundamentalista cristiano (o budista, que es lo mismo para el caso) no dirían que esos dichos guardan ninguna relación. Ellos interpretarían que Jesús hablaba de dejarse matar por él, (como "mí" separado), para entrar en el cielo. Yo me atrevo a pensar que cuando Jesús hablaba de "mí", no se refería a su ego, o personalidad, sino a su verdadero Yo. En otras palabras, la frase de Jesús podría ponerse de este modo: "El que deje atrás el ego, encontrará el verdadero Yo". O bien, "estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo", como dice Dogen.
Pero, ¿qué es el verdadero Yo?. Hakuin dice algo muy a propósito:
“El verdadero yo es sin forma.”
Lo que da una pista importante, no solo por lo que dice, sino por lo que no dice. Fijémonos que Hakuin no describe el verdadero yo, sino que más bien describe lo que no es: es sin forma.
Ambas tradiciones, cada una con su lenguaje, apuntan a lo mismo:
cuando se deja caer la identidad limitada —la “vida” que creemos ser— se descubre una vida más amplia, no condicionada.
En resumidas cuentas: El Buda dice que quien mira su cuerpo no lo ve realmente; solo quien acoge la Enseñanza lo ve. Jesús, por su parte, afirma que quien suelta su vida la encuentra. En ambos casos, la clave no está en el cuerpo ni en la forma, sino en la verdad que se realiza cuando el yo deja de ocupar el centro.
Última edición por Daido el 20 Ene 2026 14:56, editado 2 veces en total.
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Re: Jesús y Buda, en común
Es sabido lo que opino de las religiones, pero no quisiera otra vez parecer ofensivo/polémico, así que sólo dejaré un par de ideas siguiendo la estela del post de mi apreciado amigo @Daido.
1) Ambas tradiciones manejan paradigmas mutuamente excluyentes entre sí. Haciendo un ejercicio de imaginación, creo que el Buda habría opinado del judeocristianismo lo mismo que del brahmanismo. Y Jesús habría dicho que Buda sirve al ‘príncipe de las tinieblas’, entre otras cosas porque no conoce ni reconoce al dios judío, del que posiblemente habría opinado lo mismo que de Mahabrahma.
2) A pesar de todo, dada la elevada ética de ambos personajes creo posible encontrar puntos de contacto en la forma vitae y en la subsiguiente experiencia de liberación que proporciona la renuncia al mundo, mucho más acendrada en el caso del budismo, pero esa es otra historia. Sin embargo en la descripción verbal de esa experiencia – inefable para ambos, en todo caso – los adjetivos variarían de una tradición a otra. Buda, mucho más prosaico, hablaría de paz, de libertad, del cese de dukkha, de iluminación, de sabiduría. Jesús en cambio recurriría a términos como espíritu, reino de dios, salvación, revelación divina, etc. También es justo reconocer que en sus discursos ambos utilizan metáforas comunes a las culturas antiguas, como brevemente se comentó en este hilo.
1) Ambas tradiciones manejan paradigmas mutuamente excluyentes entre sí. Haciendo un ejercicio de imaginación, creo que el Buda habría opinado del judeocristianismo lo mismo que del brahmanismo. Y Jesús habría dicho que Buda sirve al ‘príncipe de las tinieblas’, entre otras cosas porque no conoce ni reconoce al dios judío, del que posiblemente habría opinado lo mismo que de Mahabrahma.
2) A pesar de todo, dada la elevada ética de ambos personajes creo posible encontrar puntos de contacto en la forma vitae y en la subsiguiente experiencia de liberación que proporciona la renuncia al mundo, mucho más acendrada en el caso del budismo, pero esa es otra historia. Sin embargo en la descripción verbal de esa experiencia – inefable para ambos, en todo caso – los adjetivos variarían de una tradición a otra. Buda, mucho más prosaico, hablaría de paz, de libertad, del cese de dukkha, de iluminación, de sabiduría. Jesús en cambio recurriría a términos como espíritu, reino de dios, salvación, revelación divina, etc. También es justo reconocer que en sus discursos ambos utilizan metáforas comunes a las culturas antiguas, como brevemente se comentó en este hilo.
Re: Jesús y Buda, en común
Amigo @Carl Sagan:

Disentir no tiene nada de ofensivo. Este foro ya estaba creado sobre este tema, además. No lo he creado yo. Eso quiere decir que hay más personas que están interesadas. Bueno, pues seguimos.Es sabido lo que opino de las religiones, pero no quisiera otra vez parecer ofensivo/polémico, así que sólo dejaré un par de ideas siguiendo la estela del post de mi apreciado amigo @Daido.
Re: Jesús y Buda, en común
La razón de que sea importante entrar en los entresijos de la tradición cristiana es que en el momento actual, el mundo se ha unificado en gran medida, y las religiones (todas las religiones) ya no están circunscritas a una zona o demarcación geográfica concreta. Aunque todavía hay países que se consideran adscritos oficialmente a una religión (normalmente, musulmanes) la mayor parte han tenido que reconocer que se debe aceptar la libertad religiosa. (No obstante, hay que considerar que, justo en este momento, el mundo ha entrado de lleno en una nueva fase política en la que la libertad de práctica puede verse afectada). Pero hoy, en la mayoría de los países occidentales, todavía vivimos bajo leyes que establecen la posibilidad de practicar cualquier religión sin trabas. En occidente, el cristianismo en sus diversas facetas, sigue siendo sin embargo la religión (o religiones) de referencia.
En España, y demás países hispano hablantes, la cultura predominante es católica. Incluso hoy en día, la mayoría de las personas tienen sus raíces culturales en esa religión. Hay que considerar que muchas de las personas que viven actualmente en estos países han recibido una educación católica, lo cual les sitúa en una situación diferente a los orientales si se inclina por la práctica del budismo. Si bien es cierto que muchos de lo que entran en el budismo, han pasado por una fase negacionista de sus raíces católica, eso no siempre soluciona las cosas. Más bien las complica. Aunque hayan roto con su bagaje cultural de un modo incluso formal (pasando por una ruptura mental con su pasado) lo cierto es que siguen inmersos en él más de lo que ellos pueden pensar (especialmente aquellos que fueron a colegios religiosos, en la época franquista). El lavado de cerebro cultural es algo muy serio. Mucho más de lo que se piensa en ocasiones.
Hay personas que creen haber dejado atrás todo ese bagaje religioso-cultural completamente, cuando deciden entrar en una escuela budista, solo para darse de bruces con las semillas que quedaron plantadas en su mente, y que han estado creciendo de un modo negativo durante décadas. Por ejemplo, en mi caso, recuerdo perfectamente que, cuando tomé refugio en el budismo, en el año 79, con el Lama Gendum Rimpoche (de la escuela Kargyupa), de inmediato me surgió el dilema: ¿Había roto con mi pasado realmente? ¿O el pasado estaba todavía presente en las capas más profundas de mi subconsciente? Enseguida comprendí que se trataba de esto último y, que entrar en la práctica de meditación, no iba a ser tan sencillo como había creído. Hacerme budista (con un nuevo nombre, incluso) parecía haber complicado las cosas más de lo que suponía. Enseguida comprendí que tendría que entrar en un periodo de sanación psicológica profunda.
De inmediato acudí al Lama Gendum y le manifesté mis problemas. "Ahora que he tomado refugio, me encuentro con que mi pasado cristiano (que parecía ya olvidado) cobra vida. ¿Qué debo hacer?". (En ese momento yo no comprendía aún que se trataba de un problema no solo psicológico sino más profundo todavía). Había mucho dolor y mucho odio en mí hacia el catolicismo y, sobre todo, hacia quienes se habían ocupado de transmitírmelo: mis padres y los escolapios, en cuyo colegio había estudiado). El pasado empezó a tomar forma en mi mente consciente a partir de ese momento. Hasta entonces había estado enterrado en las capas del subconsciente, sin que pareciese que había ningún problema. Pero tras la decisión de hacerme budista, las burbujas del pasado empezaron a subir de un modo constante a mi mente consciente, sin que yo pudiese liberarme de ellas.
Afortunadamente, el Lama Gendum era un buen lama (hoy lo considero uno de los tres mejores maestros espirituales que he tenido a lo largo de mi vida). Cuando le hice aquella pregunta, entendió de inmediato cual era el problema y me habló asi: "Acabo de venir a occidente y no se mucho de Jesús, pero he oído que fue una persona que enseñó a los demás el amor y la compasión. Si esto es así, el budismo y el cristianismo no solo no se oponen entre sí, sino que se apoyan mutuamente". Aquella respuesta me quitó un gran peso de encima, de forma inmediata y respiré hondamente por fin. Hoy sé que tuve mucha suerte de haber encontrado a ese lama, porque luego vi que otros no eran como él. Algunos se oponían frontalmente a Cristo, del mismo modo que muchos curas y pastores, cristianos fundamentalistas, se oponen frontalmente a Buda. Verdaderamente el lama Gendum era una excepción y agradezco la suerte que tuve de encontrarme con él. ¡De esto hace ya 47 años!
En España, y demás países hispano hablantes, la cultura predominante es católica. Incluso hoy en día, la mayoría de las personas tienen sus raíces culturales en esa religión. Hay que considerar que muchas de las personas que viven actualmente en estos países han recibido una educación católica, lo cual les sitúa en una situación diferente a los orientales si se inclina por la práctica del budismo. Si bien es cierto que muchos de lo que entran en el budismo, han pasado por una fase negacionista de sus raíces católica, eso no siempre soluciona las cosas. Más bien las complica. Aunque hayan roto con su bagaje cultural de un modo incluso formal (pasando por una ruptura mental con su pasado) lo cierto es que siguen inmersos en él más de lo que ellos pueden pensar (especialmente aquellos que fueron a colegios religiosos, en la época franquista). El lavado de cerebro cultural es algo muy serio. Mucho más de lo que se piensa en ocasiones.
Hay personas que creen haber dejado atrás todo ese bagaje religioso-cultural completamente, cuando deciden entrar en una escuela budista, solo para darse de bruces con las semillas que quedaron plantadas en su mente, y que han estado creciendo de un modo negativo durante décadas. Por ejemplo, en mi caso, recuerdo perfectamente que, cuando tomé refugio en el budismo, en el año 79, con el Lama Gendum Rimpoche (de la escuela Kargyupa), de inmediato me surgió el dilema: ¿Había roto con mi pasado realmente? ¿O el pasado estaba todavía presente en las capas más profundas de mi subconsciente? Enseguida comprendí que se trataba de esto último y, que entrar en la práctica de meditación, no iba a ser tan sencillo como había creído. Hacerme budista (con un nuevo nombre, incluso) parecía haber complicado las cosas más de lo que suponía. Enseguida comprendí que tendría que entrar en un periodo de sanación psicológica profunda.
De inmediato acudí al Lama Gendum y le manifesté mis problemas. "Ahora que he tomado refugio, me encuentro con que mi pasado cristiano (que parecía ya olvidado) cobra vida. ¿Qué debo hacer?". (En ese momento yo no comprendía aún que se trataba de un problema no solo psicológico sino más profundo todavía). Había mucho dolor y mucho odio en mí hacia el catolicismo y, sobre todo, hacia quienes se habían ocupado de transmitírmelo: mis padres y los escolapios, en cuyo colegio había estudiado). El pasado empezó a tomar forma en mi mente consciente a partir de ese momento. Hasta entonces había estado enterrado en las capas del subconsciente, sin que pareciese que había ningún problema. Pero tras la decisión de hacerme budista, las burbujas del pasado empezaron a subir de un modo constante a mi mente consciente, sin que yo pudiese liberarme de ellas.
Afortunadamente, el Lama Gendum era un buen lama (hoy lo considero uno de los tres mejores maestros espirituales que he tenido a lo largo de mi vida). Cuando le hice aquella pregunta, entendió de inmediato cual era el problema y me habló asi: "Acabo de venir a occidente y no se mucho de Jesús, pero he oído que fue una persona que enseñó a los demás el amor y la compasión. Si esto es así, el budismo y el cristianismo no solo no se oponen entre sí, sino que se apoyan mutuamente". Aquella respuesta me quitó un gran peso de encima, de forma inmediata y respiré hondamente por fin. Hoy sé que tuve mucha suerte de haber encontrado a ese lama, porque luego vi que otros no eran como él. Algunos se oponían frontalmente a Cristo, del mismo modo que muchos curas y pastores, cristianos fundamentalistas, se oponen frontalmente a Buda. Verdaderamente el lama Gendum era una excepción y agradezco la suerte que tuve de encontrarme con él. ¡De esto hace ya 47 años!
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Re: Jesús y Buda, en común
Yo hice esa transición, pero siempre tuve facilidad para pasar página. Para mí el cristianismo a fecha de hoy es sólo una anécdota. Aún así igual que Brigitte Bardot siempre preferiré una iglesia a una mezquita, el repicar de una campana al griterío desde un minarete. Claro que por decir esto igual me multan, como a ella, en esta Europa de las ‘libertades’ 
Re: Jesús y Buda, en común
Pasar página en mi caso no fue posible. Quizás por haber recibido una (mala, malísima) educación cristiana (católica fundamentalista, por supuesto) desde mi más tierna infancia, para mí pasar página no fue una opción. Lo fue cuando estuve metido en la política antifranquista. Durante los siete u ocho años, en que milité en partidos y grupúsculos de izquierda clandestina radical, pasar página no fue problema. Todos los conceptos (ridículos en apariencia) e ideas adquiridas durante años, parecían haberse evaporado totalmente. Pero era solo en apariencia. Al dar el paso de tomar refugio en el budismo (que equivaldría al bautismo del cristianismo), de pronto aparecieron. Aún lo estoy viendo: Ideas totalmente absurdas surgían como fantasmas del pasado cuando trataba de meditar y, por más que quería, no podía librarme de ellas.
Lo que yo buscaba en el budismo era precisamente eso, meditar y tener la experiencia de la Iluminación (o, al menos calma mental). Pero la meditación que enseñaban entonces los lamas, no tenía nada que ver con la meditación Zen. Era una meditación conceptual donde se usaba el razonamiento, de forma constante. Luego, había sadanas en las que se recitaban muchas oraciones, se hacían visualizaciones complejas y se recitaban mantras. Pero durante todo el tiempo, lo que se hacía en realidad era luchar contra los fantasmas del pasado, que volaban como moscas al alrededor todo el tiempo. Esos fantasmas tenían todos que ver con las ideas religiosas imbuidas en la niñez. Ideas absurdas y sin sentido, todas ellas, sí (qué duda cabe). Irracionales todas, pero increiblemente insistentes y machaconas.
Los lamas no eran psicólogos en aquella época, y no entendían estos problemas. Entonces yo era uno de los pioneros, en el tema de la meditación en España. En todo el país podíamos ser un centenar de personas, los que nos habíamos involucrado en el tema del budismo. Estos asuntos no tenía sentido tratarlos con el único lama que había en España en aquel entonces, porque el hombre no tenía conocimientos como para solucionarlos. Lo único que hacían los lamas por aquel entonces eran "puyas", especie de ceremonias para curar a las personas de sus enfermedades físicas o mentales. Pero las puyas a mí no me sirvieron para nada, y cada vez que me sentaba a meditar me veía siempre envuelto en tremendas luchas interiores contra los fantasmas del pasado. Hoy puedo entender que lo que sucedía era algo normal. Pero entonces, no.
Lo que sucedía (cualquier psicólogo medianamente inteligente lo hubiese sabido enseguida) es que todo eso que salía era lo que había sido plantado en las capas profundas del subconsciente, desde los primeros años de la infancia. La educación que yo recibí fue católica fundamentalista: la que se daba en la postguerra en España. Entonces había dos bandos, ambos fundamentalistas: el de los católicos y el de los anticatólicos. Según se naciera en uno u otro, el niño recibía una educación diferente. Esto fue suavizándose después del Concilio, en que los curas se hicieron menos fanáticos y los hubo que se hicieron de izquierdas, con lo que ya no hubo esa brecha entre católicos y anticatólicos. Pero hasta ese momento, el catolicismo era puramente medieval: el del Concilio de Trento. Solo los católicos se salvaban, el resto iba al infierno. Y si eras una apóstata (como en mi caso), que había entrado en otra religión... ¡prepárate!
No había nada de racional en ello, naturalmente. Los pensamientos que surgían durante la meditación eran todos de esa índole y parecían no tener fin. Frases sueltas oídas en misas o confesionarios. Retazos de enseñanzas en el Colegio, dadas por curas fundamentalistas y, otras todavía peores, recibidas en casa... El barullo de ideas y pensamientos era insoportable en los momentos en que uno se sentaba a practicar la meditación. Era peor que estar metido en un panal de abejas con un zumbido que no cesaba. Ideas constantes contra las que no se podía luchar (era contraproducente, luchar además). Surgía de todo: Amenazas del pasado. Admoniciones escuchadas en misas. Sentimientos de culpa acumulados durante años. Miedos irracionales a castigos eternos... De nada valía el razonamiento. No valía el pelear dialécticamente.
Como digo, los lamas tibetanos no tenían un master en Psicología. De hecho no tenían ni idea de nada de eso entonces. Aún creían que la Tierra era plana. La Ciencia para ellos era algo totalmente desconocido. Hoy los lamas son todos casi licenciados en Medicina y en Física Teórica, pero entonces solo sabían de sus temas. Ninguno de ellos sabía como echarte un cable con esos problemillas. Hoy sonrío al recordarlo, pero entonces ponerme a meditar era como meterme en un mar embravecido. Y sin la menor ayuda de nadie, además. Porque, como digo, los lamas no tenían ni la menor idea de todo eso. Ahora me pregunto si es que ellos no habían tenido problemas de ese tipo al meditar, porque todo el mundo los tiene (sean por motivos religiosos o de otro tipo). Hoy es evidente para mí, que cuando se entra en el asunto de la meditación, todo el mundo pasa por ello, pero entonces los lamas no tenían ni la menor idea, lo que me hacía pensar que yo era un caso excepcional. Pero no lo era
.
Hoy es solo un recuerdo que me hace sonreír de oreja a oreja
(Continuará)
Lo que yo buscaba en el budismo era precisamente eso, meditar y tener la experiencia de la Iluminación (o, al menos calma mental). Pero la meditación que enseñaban entonces los lamas, no tenía nada que ver con la meditación Zen. Era una meditación conceptual donde se usaba el razonamiento, de forma constante. Luego, había sadanas en las que se recitaban muchas oraciones, se hacían visualizaciones complejas y se recitaban mantras. Pero durante todo el tiempo, lo que se hacía en realidad era luchar contra los fantasmas del pasado, que volaban como moscas al alrededor todo el tiempo. Esos fantasmas tenían todos que ver con las ideas religiosas imbuidas en la niñez. Ideas absurdas y sin sentido, todas ellas, sí (qué duda cabe). Irracionales todas, pero increiblemente insistentes y machaconas.
Los lamas no eran psicólogos en aquella época, y no entendían estos problemas. Entonces yo era uno de los pioneros, en el tema de la meditación en España. En todo el país podíamos ser un centenar de personas, los que nos habíamos involucrado en el tema del budismo. Estos asuntos no tenía sentido tratarlos con el único lama que había en España en aquel entonces, porque el hombre no tenía conocimientos como para solucionarlos. Lo único que hacían los lamas por aquel entonces eran "puyas", especie de ceremonias para curar a las personas de sus enfermedades físicas o mentales. Pero las puyas a mí no me sirvieron para nada, y cada vez que me sentaba a meditar me veía siempre envuelto en tremendas luchas interiores contra los fantasmas del pasado. Hoy puedo entender que lo que sucedía era algo normal. Pero entonces, no.
Lo que sucedía (cualquier psicólogo medianamente inteligente lo hubiese sabido enseguida) es que todo eso que salía era lo que había sido plantado en las capas profundas del subconsciente, desde los primeros años de la infancia. La educación que yo recibí fue católica fundamentalista: la que se daba en la postguerra en España. Entonces había dos bandos, ambos fundamentalistas: el de los católicos y el de los anticatólicos. Según se naciera en uno u otro, el niño recibía una educación diferente. Esto fue suavizándose después del Concilio, en que los curas se hicieron menos fanáticos y los hubo que se hicieron de izquierdas, con lo que ya no hubo esa brecha entre católicos y anticatólicos. Pero hasta ese momento, el catolicismo era puramente medieval: el del Concilio de Trento. Solo los católicos se salvaban, el resto iba al infierno. Y si eras una apóstata (como en mi caso), que había entrado en otra religión... ¡prepárate!
No había nada de racional en ello, naturalmente. Los pensamientos que surgían durante la meditación eran todos de esa índole y parecían no tener fin. Frases sueltas oídas en misas o confesionarios. Retazos de enseñanzas en el Colegio, dadas por curas fundamentalistas y, otras todavía peores, recibidas en casa... El barullo de ideas y pensamientos era insoportable en los momentos en que uno se sentaba a practicar la meditación. Era peor que estar metido en un panal de abejas con un zumbido que no cesaba. Ideas constantes contra las que no se podía luchar (era contraproducente, luchar además). Surgía de todo: Amenazas del pasado. Admoniciones escuchadas en misas. Sentimientos de culpa acumulados durante años. Miedos irracionales a castigos eternos... De nada valía el razonamiento. No valía el pelear dialécticamente.
Como digo, los lamas tibetanos no tenían un master en Psicología. De hecho no tenían ni idea de nada de eso entonces. Aún creían que la Tierra era plana. La Ciencia para ellos era algo totalmente desconocido. Hoy los lamas son todos casi licenciados en Medicina y en Física Teórica, pero entonces solo sabían de sus temas. Ninguno de ellos sabía como echarte un cable con esos problemillas. Hoy sonrío al recordarlo, pero entonces ponerme a meditar era como meterme en un mar embravecido. Y sin la menor ayuda de nadie, además. Porque, como digo, los lamas no tenían ni la menor idea de todo eso. Ahora me pregunto si es que ellos no habían tenido problemas de ese tipo al meditar, porque todo el mundo los tiene (sean por motivos religiosos o de otro tipo). Hoy es evidente para mí, que cuando se entra en el asunto de la meditación, todo el mundo pasa por ello, pero entonces los lamas no tenían ni la menor idea, lo que me hacía pensar que yo era un caso excepcional. Pero no lo era
Hoy es solo un recuerdo que me hace sonreír de oreja a oreja
(Continuará)
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Re: Jesús y Buda, en común
Gracias Daido por compartir
En mi caso lo que he buscado siempre son respuestas y soluciones al sufrimiento de los seres, si una determina disciplina - llámese cristianismo, budismo, socialismo o lo que sea - no las ofrece pues paso página y listo.
Y respecto a que la Iglesia haya superado sus tics del pasado, tengo mis dudas
«Fuera de la Iglesia no hay salvación» significa que solo hay un Salvador, Cristo, y una sola Iglesia, fundada por Él: la Iglesia Católica. Por lo tanto, toda gracia salvadora proviene necesariamente de esta Iglesia, aunque pueda alcanzar a las almas de maneras extraordinarias. Las Iglesias ortodoxa y protestante, aunque conservan ciertos elementos de verdad o sacramentos, están objetivamente separadas de la unidad querida por Cristo: la ortodoxa por su rechazo a la primacía papal; la protestante por su ruptura con el sacerdocio, los sacramentos y el Magisterio. Nadie puede salvarse rechazando conscientemente a la Iglesia instituida por Dios. Si algunas personas pueden salvarse a pesar de esta separación, nunca es por su religión, sino a pesar de ella, debido a una ignorancia invencible, y siempre por la gracia de Cristo que obra a través de la única Iglesia Católica.
En mi caso lo que he buscado siempre son respuestas y soluciones al sufrimiento de los seres, si una determina disciplina - llámese cristianismo, budismo, socialismo o lo que sea - no las ofrece pues paso página y listo.
Y respecto a que la Iglesia haya superado sus tics del pasado, tengo mis dudas
«Fuera de la Iglesia no hay salvación» significa que solo hay un Salvador, Cristo, y una sola Iglesia, fundada por Él: la Iglesia Católica. Por lo tanto, toda gracia salvadora proviene necesariamente de esta Iglesia, aunque pueda alcanzar a las almas de maneras extraordinarias. Las Iglesias ortodoxa y protestante, aunque conservan ciertos elementos de verdad o sacramentos, están objetivamente separadas de la unidad querida por Cristo: la ortodoxa por su rechazo a la primacía papal; la protestante por su ruptura con el sacerdocio, los sacramentos y el Magisterio. Nadie puede salvarse rechazando conscientemente a la Iglesia instituida por Dios. Si algunas personas pueden salvarse a pesar de esta separación, nunca es por su religión, sino a pesar de ella, debido a una ignorancia invencible, y siempre por la gracia de Cristo que obra a través de la única Iglesia Católica.
Re: Jesús y Buda, en común
Efectivamente. Ese individuo es representativo de la casta que yo conocí en mi infancia. Seres deplorables. Fanáticos. Fundamentalistas. Rigoristas. Sectarios... Hasta el Concilio fueron mayoría. Hoy hay otros que no son como estos. Yo mismo he conocido varios, sea personalmente o sea a través de vídeos en YouTube e, incluso, libros. Conozco además personas (muchas) que están en la IC y que no guardan relación alguna con el tipo de la foto (o similares). Si en el cristianismo solo hubiese personas de esa catadura, no habría por mi parte el menor interés por él. Por supuesto no es el caso, e indago dentro de corrientes distintas, (del pasado o de estos tiempos) y escucho mensajes totalmente distintos al de ese personaje (más que persona, pues me recuerda a un orco por la expresión de su rostro)
En cualquier caso, yo di un paso irreversible al hacerme budista con el Lama Gendum y, mucho después, tomar la ordenacion de upasaka con Tangen Harada Roshi. Digo esto para dejar claro que no se trata para mí de hacer un recorrido en zig zag entre el budismo y el cristianismo. Yo soy budista en un sentido formal desde hace mucho tiempo y eso no tiene vuelta atrás. Pero eso no impide estudiar lo que de bueno hay en el cristianismo. Lo mismo que hay cristianos que se sienten interesados por el budismo en estos tiempos, yo me siento interesado por el cristianismo. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros. Porque, además, el budismo que yo practico (el budismo Zen) no es un budismo dogmático. No se basa en doctrinas y por tanto hay un punto de encuentro con cualquiera que se desmarca de los estrechos dogmas de su religión, sea la que sea.
En cualquier caso, yo di un paso irreversible al hacerme budista con el Lama Gendum y, mucho después, tomar la ordenacion de upasaka con Tangen Harada Roshi. Digo esto para dejar claro que no se trata para mí de hacer un recorrido en zig zag entre el budismo y el cristianismo. Yo soy budista en un sentido formal desde hace mucho tiempo y eso no tiene vuelta atrás. Pero eso no impide estudiar lo que de bueno hay en el cristianismo. Lo mismo que hay cristianos que se sienten interesados por el budismo en estos tiempos, yo me siento interesado por el cristianismo. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros. Porque, además, el budismo que yo practico (el budismo Zen) no es un budismo dogmático. No se basa en doctrinas y por tanto hay un punto de encuentro con cualquiera que se desmarca de los estrechos dogmas de su religión, sea la que sea.
Re: Jesús y Buda, en común
Daido escribió: ↑23 Ene 2026 12:16 Efectivamente. Ese individuo es representativo de la casta que yo conocí en mi infancia. Seres deplorables. Fanáticos. Fundamentalistas. Rigoristas. Sectarios... Hasta el Concilio fueron mayoría. Hoy hay otros que no son como estos. Yo mismo he conocido varios monjes catolicos, sea personalmente o sea a través de vídeos en YouTube e, incluso, libros. Conozco además personas (muchas) que están en la IC y que no guardan relación alguna con el tipo de la foto (o similares). Si en el cristianismo solo hubiese personas de esa catadura, no habría por mi parte el menor interés por él. Por supuesto no es el caso, e indago dentro de corrientes distintas, (del pasado o de estos tiempos) y escucho mensajes totalmente distintos al de ese personaje (más que persona, pues me recuerda a un orco por la expresión de su rostro)
En cualquier caso, yo di un paso irreversible al hacerme budista con el Lama Gendum y, mucho después, tomar la ordenacion de upasaka con Tangen Harada Roshi. Digo esto para dejar claro que no se trata para mí de hacer un recorrido en zig zag entre el budismo y el cristianismo. Yo soy budista en un sentido formal desde hace mucho tiempo y eso no tiene vuelta atrás. Pero eso no impide estudiar lo que de bueno hay en el cristianismo. Lo mismo que hay cristianos que se sienten interesados por el budismo en estos tiempos, yo me siento interesado por el cristianismo. Tenemos mucho que aprender los unos de los otros. Porque, además, el budismo que yo practico (el budismo Zen) no es un budismo dogmático. No se basa en doctrinas y por tanto hay un punto de encuentro con cualquiera que se desmarca de los estrechos dogmas de su religión, sea la que sea.