Pobres de espíritu.
Publicado: 15 Nov 2024 16:59
Al finalizar el año
no tengo ni una paja
para ahorcarme con ella.
Anónimo.
Le preguntaron a un maestro zen qué le parecía este haiku, y él respondió: “Quien ha escrito este haiku todavía no es lo suficientemente pobre”.
Es difícil olvidar las cosas que te pasan en el primer sesshin (retiro intensivo de meditación zen) al que asistes. Aquello parecía una montaña rusa, unas veces arriba, otras, más a menudo, abajo. En algunas sentadas, en momentos privilegiados, tuve la sensación de estar en las puertas del cielo. En una sentada del último día, la sensación fue realmente la de asomarme. De forma inesperada, enseguida me vinieron aquellas palabras de Jesús: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Me sorprendió mucho esa maravillosa dulzura interior que estaba experimentando, desconocida para mí hasta entonces. Después de tantos años de sentirme muy próximo al budismo, aquella vivencia no encajaba para nada con todo lo que había leído sobre las experiencias del despertar.
Ya en casa cogí un libro de SAN JUAN DE LA CRUZ, leí algunos de sus poemas y me llegaron un montón, porque hablaban de esa sensación que yo todavía sentía, aunque más tenuemente, en mi interior. Escuchar después esos poemas cantados por AMANCIO PRADA era algo maravilloso. Desde entonces se convirtió en uno de mis cantantes favoritos.
Aquello me impactó tanto que llegué a escribir una carta a un jubilado japonés, que estudiaba español y que había sido profesor de literatura, al que conocía en Japón y con el que me carteaba, con unos cuantos versos de los poemas de San Juan de la Cruz para que los tradujera y me dijera si algún poeta japonés en la onda del zen había escrito algo parecido. Su respuesta fue que no, que sólo sabía de uno, pero que no pertenecía al zen, sino al budismo de la Tierra Pura. No recuerdo su nombre.
no tengo ni una paja
para ahorcarme con ella.
Anónimo.
Le preguntaron a un maestro zen qué le parecía este haiku, y él respondió: “Quien ha escrito este haiku todavía no es lo suficientemente pobre”.
Es difícil olvidar las cosas que te pasan en el primer sesshin (retiro intensivo de meditación zen) al que asistes. Aquello parecía una montaña rusa, unas veces arriba, otras, más a menudo, abajo. En algunas sentadas, en momentos privilegiados, tuve la sensación de estar en las puertas del cielo. En una sentada del último día, la sensación fue realmente la de asomarme. De forma inesperada, enseguida me vinieron aquellas palabras de Jesús: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Me sorprendió mucho esa maravillosa dulzura interior que estaba experimentando, desconocida para mí hasta entonces. Después de tantos años de sentirme muy próximo al budismo, aquella vivencia no encajaba para nada con todo lo que había leído sobre las experiencias del despertar.
Ya en casa cogí un libro de SAN JUAN DE LA CRUZ, leí algunos de sus poemas y me llegaron un montón, porque hablaban de esa sensación que yo todavía sentía, aunque más tenuemente, en mi interior. Escuchar después esos poemas cantados por AMANCIO PRADA era algo maravilloso. Desde entonces se convirtió en uno de mis cantantes favoritos.
Aquello me impactó tanto que llegué a escribir una carta a un jubilado japonés, que estudiaba español y que había sido profesor de literatura, al que conocía en Japón y con el que me carteaba, con unos cuantos versos de los poemas de San Juan de la Cruz para que los tradujera y me dijera si algún poeta japonés en la onda del zen había escrito algo parecido. Su respuesta fue que no, que sólo sabía de uno, pero que no pertenecía al zen, sino al budismo de la Tierra Pura. No recuerdo su nombre.