No voy a marearles la visión con un despliegue psíquico acerca de mi vida, tan sólo mencionaré que varios y distintos hechos a lo largo de mi vida al parecer me han moldeado a tal modo, que me siento demasiado distante de las demás personas, pero no en un sentido de frialdad o incapacidad empática, más bien en un sentido de diferencias.
En verdad me siento demasiado diferente al prójimo, y no es un invento o cuento de ṕibe del cole, es como si sintiera que me mente es de otra sustancia, como si todos los demás a mi alrededor poseyeran una condición neurológica demasiado diferente a la mía, y/o viceversa. A veces me siento cómodo con la gente, otras no, y la mayor de las veces es a causa de estas enormes diferencias.
Igualmente no ahondaré mucho en ello, a riesgo de que quizá no se me comprenda, pero ahí en dicha palabra nace mucho de lo que quiero expresar: Comprender... Es como si el ser humano común se hallase más allá de mi comprensión y viceversa, como si yo estuviera más allá de la comprensión del prójimo. Tal disonancia cognitiva realmente... disculpen la palabra, me cabrea... Tanto el prójimo suele entender que busco dañarle cuando no es así, como yo mismo suelo percibir a mi prójimo con malos deseos para conmigo... En fin ¿Qué tiene que ver todo ésto con la doctrina de Shakyamuni?
Desde comienzos de año me introduje al budismo, y vaya que me está cambiando bastantes percepciones de vida. Me he sentido más calmado y en paz con su práctica, incluso he llegado a sentirme mejor conmigo; mis horizontes se abren hacia nuevas maneras de percibir mi alrededor, incluso un poco la gente... Sin embargo, noto que mucha de esta disonancia persiste, y aunque ya no he sentido tantos roses con las personas con quienes hoy interactúo, temo que puedan volver, si no es que ya los hay pero yacen ocultos...
Ahí me llama mucho la atención las metas de la doctrina budista, como son el desapego y la armonía mental inmaculada, la pureza de Akshobya. Y quiero lograr dichos estados, en este caso particular con la esperanza de ya no ser afectado por el juicio y el habla del prójimo. Ser un ente allende el Samsara que abraza el prójimo. Y sin embargo, no deseo vivir encerrado sólo para mí mismo ¡No! Más bien me visualizo como un aspirante a Boddhisattva, alcanzar aquella iluminación para el bien de todos los seres.
Realmente disfruto el apoyar al prójimo, limpiar su espacio de manera desinteresada, dedicarle palabras bellas para el ánimo, hacerle compa{ia cuando lo requiera... Cuando contradictorio... Por un lado me resultan entes más allá de mi entendimiento, y sin embargo, el simple hecho de saberme parte de ellos, el simple hecho de empatizar con el niño que sufre, o sentir agravio al ver el riachuelo sucio, esas cosas me llevan a no ser indiferente con lo que me rodea, con quienes me rodean.
¿Quién más se encuentra en situación afín, hermanos? ¿Quién más a ratos añora con olvidarse de todo el mundo, mas a la par no pueden dejar de empatizar con sus habitantes, al menos en lo emocional y físico?

