Carlos escribió: ↑18 May 2023 15:58
Perdón por la confusión que haya podido introducir, pero, precisamente, a pesar del "Excepto cuando..." con el que se inicia la cita, en las instrucciones del
Dashen qixin lun, se indica con claridad - justo en la frase que está subrayada y en negrita - que samatha y vipassana se deben practicar juntas, a cada momento. Además, zazen no es un sinónimo de samatha, sino que, precisamente, aquello que se hace estando sobre el cojín cuando nos encontramos en la práctica formal, engloba a samatha y vipassana, de tal modo, que acaban siendo tan inseparables como indistinguibles.
Aunque en el Budismo primitivo no sea extraño encontrarse con una separación clara entre ambas, sin embargo, en el citado artículo de T. Bikkhu, se plantea la necesidad de que tanto samatha como vipassana se presenten juntas, ya que, una práctica de samatha sin vipassana nos dejaría en una quietud oscura, carente de la claridad y de la comprensión apropiadas acerca de la impermanencia y del origen co-dependiente, así como una práctica de vipassana sin samatha nos dejaría en una claridad sin el suficiente desapego por los fenónemos, facilmente corruptible, por lo tanto.
Por otro lado,
tao.te.kat escribió: "El problema de ese método es que al no haber método, depende de la brillantez del aspirante, en como de bien se le va a dar ese auto-observarse y confirmar las verdades budistas. Los métodos comentados antes acompañan un poco más y facilitan el no sentirse perdido sobre lo que debe hacerse."
Precisamente, ese "método sin método" es zazen, o mejor dicho, aquello que hacemos, instante tras instante, cuando estamos sentados sobre el cojín, pero su devenir, su maduración, no depende de la brillantez ni de ninguna otra cualidad del aspirante, sino que tan solo depende del confiarse a la sentada, a cada momento, cuando nos encontramos en la práctica formal y a la realidad de cada instante, cuando no nos encontramos sobre el cojín.
Aunque en el Budismo podamos encontrar distintas prácticas que respondan a distintas sensibilidades y necesidades, sin embargo, el tuétano de todas ellas se encuentra en ese "método sin método".
Estoy de acuerdo con lo que dice
@Carlos , el autor del Dàshèng qĭxìn lùn, tampoco creo yo que las plantee como cosas a practicar separadamente. De hecho cuando plantea las cinco vías (de acceso al perfeccionamiento de la fe, en el Mahayana), la via del cesar y observar la plantea como una única vía:
Existen cinco vías de acceso a la práctica adecuadas para llevar a perfección esa fe. ¿Cuáles son estas cinco?
La primera es la vía de acceso del dar, la segunda es la vía de acceso de la ética, la tercera es la vía de acceso de la paciencia, la cuarta es la vía de acceso de la diligencia, la quinta es la vía de acceso del “cesar y observar [en profundidad]”
De hecho, estas dos palabras sánscritas (śamatha-vipaśyanā) en chino se unen para formar una sola (止觀, zhĭguān), formada por dos ideogramas. En cualquier caso, leyendo qué entiende el autor después por "cesar" y "ver en profundidad" se ve que son los dos lados de una misma moneda. Cesar es no fantasear, no añadir nada a la realidad vivida, no contaminarla con pensamientos nacidos desde nuestro capricho; mientras que observar es ver con claridad la realidad tal como es.
Veamos qué entiende el anónimo Autor por "cesar", por śamatha:
Si alguno práctica la cesación debería vivir en un lugar tranquilo, sentarse con la espalda enderezada y con recta intención, sin confiarse en la respiración, sin confiarse en formas y cuerpos físicos, sin confiarse al vacío, sin confiarse a la tierra y el agua, el fuego y el viento, sin confiarse incluso a aquello que ha visto u oído, a sensaciones o saberes. Todos los diversos pensamientos e ideas, apenas aparecen, todos, son abandonados, e incluso el pensamiento de abandonar es dejado de lado; puesto que fundamentalmente todas esas cosas tienen el rostro de la no existencia , no nacen en el rápido flujo de los pensamientos, no desaparecen en el rápido flujo de los pensamientos, por otra parte se trata de no secundar la mente que aferra [un mundo de] objetos externos [a la mente] sino de liberarse con la mente de la mente. Si la mente se distrae, entonces es necesario traerla de vuelta a residir en el pensamiento correcto. Este correcto pensamiento es saber que [todo aquello que aparece] es solamente mente, sin [la necesidad de la existencia de] un mundo externo. Además, incluso esta mente [en su ser la base de la aparición de cualquier cosa] no tiene ningún aspecto propio, no puede ser aferrada por el continuo flujo de los pensamientos.
Sin embargo el Autor, aun comenzando por el sentarse, este
samādhi (que denomina, precisamente,
samādhi de una sola práctica), no lo reduce al solo sentarse, sino que lo amplía a todos los actos de la vida cotidiana, añadiendo a continuación:
Si desde la posición sentada nos ponemos en pie y nos disponemos a andar, venir, avanzar o estar quietos de pie, durante todo el tiempo, es necesario permanecer siempre concentrados sobre los medios hábiles [de la práctica del cesar] amoldándose al observar [en profundidad] y al indagar [a sí mismos], y cuando, tras un largo tiempo, la práctica sea clara y madura, esta mente obtendrá estabilidad.
En cualquier caso, lo que si podemos percibir con claridad en el Dàshèng qĭxìn lùn es que, aunque siga usando la viaja terminología india (śamatha-vipaśyanā, traducida al chino como zhĭguān), el tipo de práctica que propone es muy distinta a la de los viejos tratados abhidharmicos chinos, como por ejemplo en el Vis
uddhimagga de Buddhagosa, autor indio del siglo V, ya que desestima el clásico "concentrarse en la respiración" , el concentrarse sobre distintos distintos objetos como tierrra, aire, etc. (kasina), en el vacio (ākiñcanyāyatana), etc. Todo pensamiento es abandonado, incluso el pensamiento de abandonar.
Ese "soltar", indiferenciado del "observar" con claridad, debe ser radical. Por eso digo que es indiferenciado, porque la "diferencia" tiene una finalidad solo expositiva, igual que, en el fondo, bien entendidas, las cinco vías (dar / ética / diligencia / paciencia / soltar y obervar) son lo mismo, se fundamentan sobre lo mismo, sobre el no aferrar, equivalente a ver con claridad la realidad de pratītyasamutpāda.
El Budismo usa muchos medios para explicar, a cada cual, la vía (upaya), pero una vez entendidas y vividas profundamente estas explicaciones, vemos que en realidad son todas provisionales. O, como dice el Sutra del Loto, expresiones distintas del vehículo único (Ekayāna)
