Lo que pretende aquí el Asibandhakaputta sutta no es mofarse ni negar la función espiritual de la oración, sino que nos está hablando de la causalidad, principalmente, en un sentido ético, y que, así como la sombra sigue al perro vaya donde vaya, a las buenas acciones (o pensamientos, o intenciones, o puntos de vista, etc) le siguen buenos frutos, así como a las malas acciones le siguen malos frutos. Nadie está libre de la causalidad, ni puede escapar de ella, ni siquiera aunque una gran muchedumbre se juntara y se fundiera en una oración de todo corazón para implorar que alguien se librara de las consecuencias de sus actos.Adán escribió: "Supongamos que un hombre arrojara un gran canto rodado a un profundo lago de agua, y una gran multitud de personas, reunidas y congregadas, rezaran, alabaran y circumbalaran con sus manos palma con palma sobre el corazón [diciendo:] '¡Levántate, oh canto rodado! ¡Sube flotando, piedra! Ven a flotar hasta la orilla, ¡oh piedra! ¿Qué opinas: esa roca, a causa de las oraciones, alabanzas y circunvalaciones de esa gran multitud de personas se levantaría, vendría flotando o vendría flotando hasta la orilla?".
"No, señor".
"Lo mismo ocurre con cualquier hombre que quita la vida, roba, se entrega a relaciones sexuales ilícitas; es un mentiroso, alguien que habla de forma divisiva, áspera, y charla ociosa; es codicioso, tiene pensamientos de mala voluntad, y se aferra a puntos de vista erróneos. Aunque una gran multitud de personas, reunidas y congregadas, rezaran, alabaran y circumbalaran con sus manos palma a palma sobre el corazón -[diciendo:] '¡Que este hombre, al desintegrarse del cuerpo, después de la muerte, reaparezca en un buen destino, el mundo celestial!'-, aun así, al desintegrarse del cuerpo, después de la muerte, reaparecería en la indigencia, un mal destino, los reinos inferiores, el infierno."
Renacimiento
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Carlos
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Re: Renacimiento
Hola Adán,

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Carlos
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Re: Renacimiento
Hola Ananda,

Los textos religiosos no son "papers" científicos ni tesis doctorales, por lo que realizar un acercamiento a los mismos como si se trataran documentos que versan sobre química o neurobiología no solo no tiene mucho sentido sino que además puede ser una enorme pérdida de tiempo, mientras no entendamos que en un texto religioso cada concepto está puesto en relación con otros en un determinado contexto, dotándole de un sentido dentro de lo que se está contando en esa misma narración y que apela a encontrar una resonancia subjetiva, es decir, en las vidas de cada uno de nosotros, no a grabar en piedra una ley universal acerca de una realidad objetiva.Ananda escribió: "Renacer, renacimiento, renacido... aparece 543 veces.
Deva / dios: 1.318 veces.
Cielo / infierno: 533 veces."
Ir saltando por la doctrina del C.P. como si se estuviera jugando al Juego de la Oca (recta visión, recto entendimiento, cuatro etapas del nirvana...), es desviarse 180º de la Vía de Buddha en cuanto que práctica, como hecho cierto que ocurre en nuestras vidas, en la medida en que así se recorra de manera efectiva, instante tras instante, el noble octúple sendero.Ananda escribió: "La creencia en el renacimiento también es plenamente budista. En la misma formulación de los cuatro niveles de iluminación está presente. El propio Buda declara tener seguidores en el mundo que correctamente lograrán nibbana en otro plano de existencia. No creo que les mintiese deliberadamente."
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Re: Renacimiento
@Carlos
Creo que cada uno hemos podido explicar nuestra posición respecto al tema tratado, por lo que no añadiré nada más. Agradecido por la amena conversación y la interesante información que has compartido.

Creo que cada uno hemos podido explicar nuestra posición respecto al tema tratado, por lo que no añadiré nada más. Agradecido por la amena conversación y la interesante información que has compartido.
En el hombre dominado por una visión equivocada del mundo, surge el apego y las subsecuentes controversias, sin embargo los magnánimos no forman juicios de las cosas y por tanto no discuten, pues para los que carecen de opinión, ¿cómo podría haber una opinión contraria? (Nagarjuna).
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Roberto
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Re: Renacimiento
Vuelvo al texto de Buddhadasa y a la expresión "no-yo", que aparece en la traducción y que ha causado desconcierto o rechazo en algunos.
Las palabras, para que tengan sentido, hay que ponerlas en contexto y en relación al resto del discurso en el que aparecen. En este caso tenemos un discurso pronunciado, probablemente, en pali, que ha sido primero traducido al inglés por Santikaro Bhikkhu, y, después, traducido desde este último al castellano, por Yin Zhi Shakya . No sabemos exactamente qué expresión utilizó Buddhadasa originalmente, ni tampoco las connotaciones que el pronombre personal de primera persona tenga en tailandés, que es posible sean bastante distintas a las que tiene el término "yo" en las lenguas occidentales.
En cualquier caso, en la parte primera del discurso (que no he traído aquí), vemos que Buddhadasa lo está usando como expresión que connota la existencia de un "yo" permanente, que persistiría después de la muerte física. Es decir, como un sinónimo de "atta/atman", que podríamos traducir imperfectamente con el término occidental "alma". Esta connotación es bastante diferente a la que, en occidente, tiene el concepto de "yo psicológico", que no necesariamente implica la existencia de un "alma". Dicho sea de paso el concepto de "yo" en occidente, aunque es de amplísimo uso, no tiene una definición unívoca: los psicólogos lo definen de distintas maneras, los neurólogos no saben dónde situarlo, etc.
En el Budismo se habla de dos verdades, o realidades, la verdad absoluta o última (paramārtha-satya/paramatha-sacca) y la verdad o realidad convencional (saṃvṛti-satya/sammuti sacca), que es la que permite la vida social y que está en buena medida basada en el lenguaje. Buddhadasa no está negando la existencia de este plano convencional, que es también una realidad (a la que llamamos samsara y en la que duhkha existe); no está loco, como todo hijo de vecino ha de usar dicho plano convencional para poder interactuar con los demás y con el mundo. Lo que pasa en que la mayor parte del discurso la está haciendo desde el plano de la realidad absoluta, en el que este yo-atta se revela como una ilusión (las "ilusiones" también existen) y como la fuente de "upadana" ("apego"), la principal causa del duhkha, del malestar inherente a la existencia humana. Pero no siempre; por ejemplo su despedida en este discurso está plenamente dentro de esa realidad convencional, en la que simplemente dice: "El tiempo se ha terminado y es hora de comer. Debo comer (YO, Buddhadasa) alguna comida suave, de acuerdo a las órdenes del doctor (ÉL, el médico).
Si en las enseñanzas Theravada suele ponerse el énfasis en el punto de vista absolutos (esa es mi impresión, los theravada de aquí me corregirán si me equivoco): en el Mahayana, que (teóricamente por lo menos) puso a los laicos en el mismo nivel y con la misma posibilidad de recorrer la vía de Buddha que a los laicos, la importancia de tener en cuenta la realidad convencional cobra un relieve destacado. Por ejemplo en la enseñanza de Nagarjuna (no hay la menor diferencia entre samsara y nirvana), o en el Sutra del Diamante (Seres, seres, oh Subhūti, han sido enseñados por el Así Ido como no seres, por ello son llamados seres).
Para poder articular esta relación entre ambos planos, como puede verse en la cita del Diamante, el Mahayana (aunque creo que esto puede encontrarse también en el Theravada) utiliza una lógica diferente a aquella occidental clásica (aristotélica), en la que "si A existe, entonces no A, no existe"; proponiendo la posibilidad de existencia de ambas proposiciones.
Ajahn Chah, otro famosísimo monje de la tradición Tailandesa del Bosque, ante la pregunta de "¿Quién es Ajahn Chah?";
podía responder a sus interlocutores, dependiendo de la ocasión y del grado de compresión de estos, bien "Yo soy Ajahn Chah", o bien "No hay Ajahn Chah".
Según la tradición budista el segundo discurso pronunciado por el Buddha fue el Anattalakkhaṇa Sutta, (títulotraducido por Bikkhu Nandisena, tal vez prudentemente, como "Discurso de la característica de anatta", pero traducido por otros como "Discurso sobre las características de no-alma", "Discurso sobre el no-yo", etc.). Se dice en los antiguos Comentarios que, tras oír el Dhammacakkappavattana Sutta (Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dharma), de sus cincos discípulos, solamente el Venerable Koṇḍañña alcanzó el primer estado de Iluminación, pero que tras oír el segundo los cinco alcanzaron el cuarto y último estado de Iluminación; de ahí su importancia central en el Budismo.
En lo que dice Buddhadasa yo no encuentro contradicción con aquello que en ambos discursos es dicho.

Las palabras, para que tengan sentido, hay que ponerlas en contexto y en relación al resto del discurso en el que aparecen. En este caso tenemos un discurso pronunciado, probablemente, en pali, que ha sido primero traducido al inglés por Santikaro Bhikkhu, y, después, traducido desde este último al castellano, por Yin Zhi Shakya . No sabemos exactamente qué expresión utilizó Buddhadasa originalmente, ni tampoco las connotaciones que el pronombre personal de primera persona tenga en tailandés, que es posible sean bastante distintas a las que tiene el término "yo" en las lenguas occidentales.
En cualquier caso, en la parte primera del discurso (que no he traído aquí), vemos que Buddhadasa lo está usando como expresión que connota la existencia de un "yo" permanente, que persistiría después de la muerte física. Es decir, como un sinónimo de "atta/atman", que podríamos traducir imperfectamente con el término occidental "alma". Esta connotación es bastante diferente a la que, en occidente, tiene el concepto de "yo psicológico", que no necesariamente implica la existencia de un "alma". Dicho sea de paso el concepto de "yo" en occidente, aunque es de amplísimo uso, no tiene una definición unívoca: los psicólogos lo definen de distintas maneras, los neurólogos no saben dónde situarlo, etc.
En el Budismo se habla de dos verdades, o realidades, la verdad absoluta o última (paramārtha-satya/paramatha-sacca) y la verdad o realidad convencional (saṃvṛti-satya/sammuti sacca), que es la que permite la vida social y que está en buena medida basada en el lenguaje. Buddhadasa no está negando la existencia de este plano convencional, que es también una realidad (a la que llamamos samsara y en la que duhkha existe); no está loco, como todo hijo de vecino ha de usar dicho plano convencional para poder interactuar con los demás y con el mundo. Lo que pasa en que la mayor parte del discurso la está haciendo desde el plano de la realidad absoluta, en el que este yo-atta se revela como una ilusión (las "ilusiones" también existen) y como la fuente de "upadana" ("apego"), la principal causa del duhkha, del malestar inherente a la existencia humana. Pero no siempre; por ejemplo su despedida en este discurso está plenamente dentro de esa realidad convencional, en la que simplemente dice: "El tiempo se ha terminado y es hora de comer. Debo comer (YO, Buddhadasa) alguna comida suave, de acuerdo a las órdenes del doctor (ÉL, el médico).
Si en las enseñanzas Theravada suele ponerse el énfasis en el punto de vista absolutos (esa es mi impresión, los theravada de aquí me corregirán si me equivoco): en el Mahayana, que (teóricamente por lo menos) puso a los laicos en el mismo nivel y con la misma posibilidad de recorrer la vía de Buddha que a los laicos, la importancia de tener en cuenta la realidad convencional cobra un relieve destacado. Por ejemplo en la enseñanza de Nagarjuna (no hay la menor diferencia entre samsara y nirvana), o en el Sutra del Diamante (Seres, seres, oh Subhūti, han sido enseñados por el Así Ido como no seres, por ello son llamados seres).
Para poder articular esta relación entre ambos planos, como puede verse en la cita del Diamante, el Mahayana (aunque creo que esto puede encontrarse también en el Theravada) utiliza una lógica diferente a aquella occidental clásica (aristotélica), en la que "si A existe, entonces no A, no existe"; proponiendo la posibilidad de existencia de ambas proposiciones.
Ajahn Chah, otro famosísimo monje de la tradición Tailandesa del Bosque, ante la pregunta de "¿Quién es Ajahn Chah?";
podía responder a sus interlocutores, dependiendo de la ocasión y del grado de compresión de estos, bien "Yo soy Ajahn Chah", o bien "No hay Ajahn Chah".
Según la tradición budista el segundo discurso pronunciado por el Buddha fue el Anattalakkhaṇa Sutta, (títulotraducido por Bikkhu Nandisena, tal vez prudentemente, como "Discurso de la característica de anatta", pero traducido por otros como "Discurso sobre las características de no-alma", "Discurso sobre el no-yo", etc.). Se dice en los antiguos Comentarios que, tras oír el Dhammacakkappavattana Sutta (Discurso de la puesta en movimiento de la rueda del Dharma), de sus cincos discípulos, solamente el Venerable Koṇḍañña alcanzó el primer estado de Iluminación, pero que tras oír el segundo los cinco alcanzaron el cuarto y último estado de Iluminación; de ahí su importancia central en el Budismo.
En lo que dice Buddhadasa yo no encuentro contradicción con aquello que en ambos discursos es dicho.
Re: Renacimiento
bueno, es que en este foro varios participantes parecen tener influencias curiosas. Veremos como evoluciona.
El budismo en España tiene un caldo de cultivo de interferencias que deberia analizarse aparte. Es algo antiguo, pero tras la transición democrática en lugar de mejorar fue a peor. Sonará curioso pero es así.
Hace tiempo ya se puso un enlace para descargar este libro, que es el trabajo que realizó Bhikkhu Analayo sobre el renacimiento y el budismo temprano:
https://archive.org/details/RebirthInEa ... khuAnalayo
es de los mejores que hay al respecto sobre este asunto y el budismo temprano (centrado sólo en los Suttas).
La cosa con esto es muy sencilla porque no está abierta a discusión. El Buda experimentó la recolección de sus vidas pasadas, es una de las partes más famosas de su iluminación y está presente en las fuentes y en todo el mundo budista sin excepción, tanto Theravada como Mahayana.
Además el Buda enseñó la práctica de la recolección de vidas pasadas a sus discípulos para la erradicación de los asavas.
Y se han seguido enseñando en toda la historia del budismo.
Ambas cosas aparecen en ese libro junto a muchas explicaciones y fuentes.
Es decir, que el renacimiento en el budismo no es una creencia, es EXPERIENCIA.
Si alguien no tiene todavía ese progreso, eso no es culpa del budismo. No es bueno tener reacciones infantiles y egóticas, inventándose que eso no lo enseñó Buda para así creer tener razón, cuando la persona sabe que no tiene ni pajotera idea. Ese ego tan enorme no es buena señal. Como mínimo la persona ha de reconocer que no lo sabe. Si ni siquiera puede aceptar que no lo sabe, mal asunto.
Si se tienen influencias de otras ideas o creencias esto es un obstáculo para el progreso en este camino. No se puede progresar en este camino atendiendo al mismo tiempo a otras ideas o enseñanzas. Eso también lo dijo Buda.
Si tenéis dificultades con el tema del renacimiento, lo que debe hacerse antes de nada, es investigar esa creencia en el no-renacimiento. ¿De dónde sale?. ¿Cual es su lógica?. ¿Como se asentó esa creencia en vuestra mente?.
Teneis que libraros antes de esa creencia, porque es una programación mental. Ninguno de vosotros ha muerto, a accedido a una Nada, y luego ha regresado para contarlo.
Tenéis que investigar ese asunto hasta daros cuenta de que sólo sois creyentes de esa idea. Sois tan creyentes como cualquier creyente religioso.
Eso es un punto de vista incorrecto según el Buda. Un obstáculo. Mientras existe esa creencia en la mente no se puede entender el alcance del Dhamma y de la enseñanza del Buda.
Incluso no haría falta aceptar inmediatamente el renacimiento, pero esa creencia nihilista es un obstáculo y debe limpiarse. Con esa creencia realizar el nibbana es imposible.
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Roberto
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Re: Renacimiento
Quisiera proseguir con aquello que dice Buddhadasa sobre el no-renacimiento. Pero antes, ya que en el post anterior se ha interpretado que la no "creencia" en el renacimiento sería una cuestión puramente occidental o moderna, y de practicantes sin experiencia, me gustaría recordar que Buddhadasa era tailandés, nacido a principios del s. XX (en 1906), bikkhu ordenado desde los 20 años, y practicante desde 1932 dentro de la tradición Tailandesa del Bosque, una de las más estrictas dentro de la tradición budista y de las más cercanas al modo de vida adoptado por el Buddha histórico; y, como en dicho comentario anterior, se decía que dicha "no-creencia" sería adoptar una posición nihilista. me gustaría añadir lo que decía Buddhadas respecto al "nihilismo" [como siempre aquello que aparece entre corchetes es un comentario o aclaración mías]:
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Por último veamos aquellos fragmentos que faltaban por citar de Buddhadasa, extraídos de la conferencia que dió sobre atta y sobre la cuestión del concepto de reencarnación:
Los sutras, igual que todos los textos religiosos, son explicaciones simbólicas, realizadas con los medios lingüisticos, religiosos y culturales de una época, que intentan representar con palabras algo que no es reductible a palabras; su finalidad es soteriológica (medios destinados a poner en acción aquello que salva, que libera, pero que no está en las palabras en sí mismas, que son siempre incompletas, alusivas). Quien oye esas palabras, si pertenece a la misma cultura religiosa que quien las pronuncia (o incluso si pertenece a otra, pero las asume completamente) puede "creer" literalmente en ellas, darles un valor de descripciones ontológicas de la realidad, pero no es eso lo que le liberará, sino poner en acción aquello a lo que esas palabras intentan referirse más allá de las palabras mismas, y que solo se podrá descubrir poniendo en acción en la propia vida el mensaje silencioso que esconden.
Creer en la reencarnación puede ser completamente compatible con seguir la vía del Buddha (de hecho en los sutta/sutra aparece esta nombrada muchísimas veces, eran otros tiempos), no creer en la reencarnación puede ser perfectamente compatible con la vía del Buddha (son otros tiempos), pues ambas "creencias", a la hora de la verdad, deberán ser abandonadas.
Esto daría pie a otro hilo: ¿La única lectura posible de las enseñanzas religiosas es una lectura literal (por ejemplo, en el caso del Budismo, la de que los hombres en tiempos muy anteriores al Buddha Sakyamuni vivían 80.000 años y eran enormemente altos: Buddha dixit), o es posible considerar las enseñanzas religiosas como transmisoras de un mensaje simbólico, que puede ser reelaborado, a través de la hermeneutica y la exegesis, para que siga siendo significativo para aquellos que pertenecemos a un medio físico y cultural muy disitinto a aquel en el que aquel mensaje espiritual fue expresado por ve primera?
En este segundo tipo de lectura de los textos religiosos, al parecer, los cristianos (por lo menos algunos, pues otros está todavía sumidos en tiempos muy, muy oscuros), parecen llevarnos bastante ventaja sobre los budistas; o por lo menos a los budistas que frecuentamos este foro; ya que si que existe un Budismo que sabe leer sus propios textos no abordándolos de manera literal, tanto entre budistas actuales, como entre budista antoguos (por ej.: la conciencia e intencionalidad de usar un lenguaje alusivo, saṃdhābhāṣyā, de muchos textos Mahayana; los distintos niveles en los que "hablan" las escritura Budistas, categorizados por la escuela Tientai; la libertad ante el uso de afirmaciones paradójicas o formalmente contradictorias del Chan/Zen, etc.).
Cuando tenga tiempo y ánimos igual abro dicho hilo.

Es decir, no es el nihilismo lo que Buddhadasa está defendiendo.[…] Podemos distinguir tres puntos de vista. Deben conocer completamente los tres y entonces entenderlos es más fácil. El primero sostiene que hay un atta que es verdaderamente un ‘yo’ en el sentido completo de la palabra [Buddhadasa, con el término “yo” se está refiriendo a un “yo” sustancial, incondicionado, permanente, es decir, en términos occidentales, a un “alma inmortal”, cosa que critica como “animismo”; no se está refiriendo al “yo psicológico”, conceptualizado de diversas maneras en occidente, y que como término operativo en el lenguaje y en las relaciones sociales, acepta y usa sin problemas]. El segundo dice que hay un atta que es anatta, que no puede ser interpretado como el ‘yo’ de la primera clase, pero esta cosa no existe. Este es el grupo del “atta que es no-atta”. El tercero no tiene nada, diría que no hay nada en absoluto. Por favor consideren este asunto hasta ver claramente las tres enseñanzas en este tema. Un grupo enseña la existencia, el atta que existe cien por ciento de acuerdo a ese significado. Otro grupo—el Budista—enseña que hay un atta que no es atta, sino que es anatta. El tercer grupo enseña que no hay nada en absoluto, enseña la no-existencia.
Si los estudiantes gustan de recordar los términos técnicos específicos, hay tres. El primer término es “atta”: hay un atta que es atta. El segundo término es anatta: hay un atta que es ‘no-yo’, que es anatta. El tercer término es niratta: sin ninguna clase de atta en absoluto, nada. Un extremo de atta es que existe completamente. El otro extremo es no-atta en absoluto. Anatta, el ‘yo’ que es ‘no-yo’, no está en ningún extremo y es correcto. Hay tres palabras: atta, anatta y niratta. Ellas son totalmente diferentes. Entiendan el significado de estas tres palabras, entonces lo entenderán todo.
El primer grupo es el extremo positivo. Ellos creen que hay atta en el sentido completo de atta. A esto se le llama sassatadiţţhi, la creencia en la existencia completa o el ser. El segundo tipo o clase es el del medio. Está la cosa que ustedes llaman atta pero verdaderamente no es atta, es anatta. Este es el punto de vista medio o correcto, y se le llama sammādiţţhi. Por último, el extremo negativo sostiene que no hay existencia de ninguna clase. No hay atta en ningún sentido. A este se le llama natthikadiţţhi. Sassatadiţţhi es una existencia completa y fija; natthikadiţţhi no es nada en absoluto.
En el medio está el Budismo correcto. Existe la cosa que todos ustedes llaman “atta”. Algo que está ahí para llamársele atta o anatta. Esto es, lo hay todo, pero no llamamos a eso ni a sus partes constituyentes “atta”. Estas son anatta. Aquí mismo está sammādiţţhi [punto de vista correcto, según el Budismo].
Un extremo es sassatā [eternidad, permanencia], que es incorrecto. El otro extremo es natthikā [nihilismo], que también es incorrecto. En el medio están solamente las cosas que no se les debe llamar atta, que son anatta. Este es el punto que debemos especialmente estudiar y aprender.
Aquí, me gustaría adelantarme en decirles que esta ‘nada’ o nihilismo (natthikadiţţhi) es otro significado. No confundan la enseñanza del nihilismo con la enseñanza del Buda de suññata (el vacío). La palabra correcta, ‘vacío’, en su significado todavía tiene existencia, pero nada existiendo como un ‘yo’. Todo está vacío de ‘yo’. Hay una gran diferencia entre ‘la nada’ y suññata que sostiene que las cosas existen vacías de ‘yo’. Mezclar y confundir natthikadiţţhi con suññata es todavía malinterpretar o entender mal el Budismo.
Por favor, hagan la distinción de este grupo de puntos de vista—natthikadiţţhi—y manténganlos separado.
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Por último veamos aquellos fragmentos que faltaban por citar de Buddhadasa, extraídos de la conferencia que dió sobre atta y sobre la cuestión del concepto de reencarnación:
Las dudas (en su caso certezas) de Buddhadasa respecto a la cuestión-creencia de la reencarnación coinciden en buena medida con las mías. Si todo es insustancial por si mismo, condicionado y cogenerado, impermanente: ¿Qué es lo que pasaría de una vida a otra? A veces se responde a esto diciendo que sería la "intencionalidad", el "karma" de nuestras acciones. Indudablemente todo aquello que hacemos ahora influye en todo aquello que viene después (en nosotros y en lo que no es nosotros); el hecho o acción (karma) de que mi padre comprase una casa, ha influido en que yo la heredase y de que mi vida sea de una determinada forma (distinta, por ejemplo, a si mi padre hubiese sido un cazador-recolector del paleolítico); pero eso no quiere decir que yo sea aquello, aunque aquello haya condicionado lo que yo soy; de la misma forma para las "acciones morales", etc. El acto, o la "intención" o el pensamiento de uno al morir (que, aun siendo pensamiento, es también un acto, neuroeléctrico, por pequeño que este sea), o cuando sea, no es lo mismo que aquello que aparece en otra parte, tal vez a miles de kilómetros de distancia: el aleteo de una mariposa en un bosque de Japón, no es lo mismo que el tornado Oklahoma que, tal vez, aquello contribuyo a desatar (ver Efecto Lorenz).Ahora llegamos a la tercera pregunta que se hace: Cuando no hay atta, entonces ¿qué renace? ¿Qué o quién renace? Perdónennos por estar forzados a usar un lenguaje vulgar, pero esta pregunta es absurda y loca. No hay lugar para ella en el Budismo. Si ustedes preguntan qué renacerá después, esa es la pregunta más loca y descabellada posible. Si aquí, ahora mismo, no hay alma, ni persona, ni ‘yo’, ni atta, ¿cómo podría haber algún ‘quien” o “alguien” que se dirija a renacer? De manera que no hay forma de que uno pueda preguntar ¿quién renacerá?
Por lo tanto, el renacimiento de la misma persona no ocurre. Pero el nacimiento de cosas diferentes sucede todo el tiempo. Eso pasa frecuente y continuamente, pero no es renacimiento. De hecho, realmente no hay tal cosa que sea renacimiento o reencarnación. Que haya una persona, un ‘yo’ o ‘usted’ renaciendo, es de lo que se trata la reencarnación. Si todo es anatta, no hay nada que renazca.
Hay nacimiento, nacimiento, nacimiento, por supuesto. Eso es obvio. Hay nacimiento que sucede todo el tiempo, pero nunca es la misma persona que nace una segunda vez. Cada nacimiento es nuevo. Así que, hay nacimiento, indefinidamente, constantemente, pero no le llamaremos “renacimiento” o “reencarnación”.
Mientra tengamos la oportunidad, difundamos el secreto, no hay “persona”, o “ser” (satva). Lo que llamamos una persona es simplemente un conjunto a agrupación temporal que no permanece. No tiene ninguna realidad independiente y es simplemente una corriente o proceso de causa y efecto, que se llama originación dependiente de no-persona. El Budismo enseña la originación dependiente—este proceso de causas y efectos, de cosas surgiendo continuamente de causas, y de las causas siendo dependientes de las causas previas, el flujo completo desdoblándose sucesivamente.
Por lo tanto, el Budismo es la enseñanza del “no-hombre”, la enseñanza de la “no-persona”. No hay persona que viva o muera o renazca. En este momento, no hay persona. Es simplemente el conjunto o grupo de cuerpo y mente, o de los cinco khandhas, o como sea que le quieran llamar. Pero este grupo o conjunto que aparece temporalmente de acuerdo a causas y condiciones no es una persona. Por favor entiendan bien que no es una persona [persistente instante tras instante, y que sea la misma instante tras instante] quien crea kammas, ni recibe el fruto del kamma, ni quien es feliz, ni quien es dukkha, ni quien muere o quien renace. Esas vidas no existen de esa forma. No hay nacimiento o encarnación de la misma persona. [...]
Cada vez que algo [fisico, mental…] hace su función, eso ha nacido, y cuando ya no la ejecuta, entonces ha cesado, ha finalizado. Cada vez que el ojo funciona, cesa de funcionar y entonces funciona otra vez, es un ojo diferente. Todas estas cosas suceden en esta forma pero cada vez que hay un nacimiento, nace una cosa diferente. Solamente están sucediendo, una y otra vez, estas funciones, estos procesos, estas actividades. Sin embargo, no hay una misma cosa que los sostiene y que podríamos llamarle ‘yo’. Hay tres clases de nacimiento [de ellos Buddhadasa habla en otro lugar; uno de ellos es el nacimiento de la idea “yo soy”, o “yo soy aquel que era antes”, que es sin embargo una ilusión, es en sí misma anatta, no-yo, vacuidad, excepto por su existencia puntual como "ilusión", como pensamiento], no obstante ellos no son el nacimiento de la misma persona o de la misma cosa. Así que no hay renacimiento]. […]
Un grupo de personas cree que hay un ‘yo’, que hay un atman, que hay un alma que nace como una persona. Cuando el cuerpo muere, esa cosa no muere. Continúa hasta el próximo nacimiento. La mayoría de las personas cree esto, lo toma como la base de sus creencias. Los textos Upanishad sostienen esta creencia. Sin embargo, en el Budismo, no hay tal cosa. El Budismo no cree que hay un ‘yo’ o alma que nace y entonces muere. Por lo tanto, el renacimiento de esta o la otra persona no ocurre, porque esa persona, en primer lugar, no existe aquí. A esto se le llama “nacimiento físico”. Es algo que no debe pronunciarse como “renacimiento”.
El Señor Buda les prohibió a sus discípulos que creyeran que esa consciencia o espíritu, o ese estado de consciencia (citta), se dirige al renacimiento o renace. Cierto bhikkhu llamado Sati afirmó, “A medida que entiendo el Dhamma como el Bendito lo enseñó, es la misma consciencia que viaja/participa y vaga a través del sámsara, (los ciclos de nacimiento y muerte) no es otra”. Cuando otros monjes objetaron, Sati, obstinadamente, se aferró a su “punto de vista pernicioso”. Cuando esto se presentó a la atención del Buda, él mismo entrevistó a Sati. Este último le repitió su punto de vista, sobre cual el Buda le reprimió duramente: “Hombre equivocado, ¿a quien crees tú que alguna vez yo he enseñado el Dhamma en esa forma? Hombre equivocado, ¿no he afirmado en muchas charlas que la consciencia es
un surgimiento dependiente, dado que sin ninguna condición no hay una originación de ella (la consciencia)? Claramente, el Buda no aceptó que la “misma consciencia” renace de una vida a otra. [MN 38; se puede leer una trad. en castellano de este sutta AQUI]
Tristemente hay pasajes, incluso en el Tipitaka mismo que dicen: “esta persona nació” en tal y tal lugar. Cuando hay esas contradicciones, deben buscar cuál entendimiento es el correcto. En cuanto al que es correcto, busquen por ustedes mismos. De acuerdo a los principios principales no hay atta o atman. Por lo tanto, uno no puede realmente hablar del nacimiento físico como “renacimiento”. No puede realmente hablar del nacimiento mental como “renacimiento”, porque es el nacimiento de una citta diferente.
El nacimiento material o funcional de los ayatanas también es la misma cosa. Por ejemplo, el ojo que ve una forma en este momento y el ojo que ve una forma en otro momento no es el mismo ojo. Por lo tanto, no decimos que hay
nacimientos repetidos por nunca es el mismo ojo. No hay ninguna esencia o ‘yo’ en cualquiera de eso tres ojos. No hay uno ‘nuevo’ ni ninguno ‘repetido’, sólo están los hetu-paccayas (las causas y las condiciones) en algún momento y sucede el nacimiento. Solamente cuando están los hetu-paccayas, hay nacimiento. Cien nacimientos, mil nacimientos, un millón de nacimientos, pero nunca la misma persona. Nunca la misma atta y nunca la misma cosa. No hay una existencia del renacimiento.
Ahora llegamos al asunto más importante. El Buda dijo que: “Yo enseño sólo una cosa: dukkha y la extinción de dukkha”. De eso es lo que se trata toda la enseñanza, de dukkha y de la extinción de dukkha. Él no habló acerca de otras cosas. Si hay o no hay renacimiento, esa no es una pregunta fundamental, porque después que uno ha nacido aquí y ahora, hay dukkha de esta forma y se debe extinguir de esta forma. Incluso si nacen de nuevo dukkha es así y debe extinguirse en la misma forma. ¿Por qué preocuparse hablando acerca del nacimiento o el no-nacimiento? Hablemos solamente acerca de cómo surge dukkha y cómo dukkha se extingue. Simplemente esto es suficiente. Por esta razón el Buda enseñó anatta. Cuando se haya comprendido anatta completamente, no hay más dukkha. [...]
Los argumentos y las discusiones acerca del asunto de si hay o no hay renacimiento es una pérdida de tiempo. Ya sea si “eso” renace o no, todavía tenemos el negocio o la necesidad de extinguir a dukkha en esta forma. En su lugar es mucho mejor hablar acerca de la extinción de dukkha. Esta extinción de dukkha es el hecho de que no hay atta, es el entendimiento de que todo es anatta. Podemos concluir diciendo que si entienden anatta correcta y verdaderamente, entonces descubrirán por ustedes mismos que no hay renacimiento y no hay reencarnación.
Los sutras, igual que todos los textos religiosos, son explicaciones simbólicas, realizadas con los medios lingüisticos, religiosos y culturales de una época, que intentan representar con palabras algo que no es reductible a palabras; su finalidad es soteriológica (medios destinados a poner en acción aquello que salva, que libera, pero que no está en las palabras en sí mismas, que son siempre incompletas, alusivas). Quien oye esas palabras, si pertenece a la misma cultura religiosa que quien las pronuncia (o incluso si pertenece a otra, pero las asume completamente) puede "creer" literalmente en ellas, darles un valor de descripciones ontológicas de la realidad, pero no es eso lo que le liberará, sino poner en acción aquello a lo que esas palabras intentan referirse más allá de las palabras mismas, y que solo se podrá descubrir poniendo en acción en la propia vida el mensaje silencioso que esconden.
Creer en la reencarnación puede ser completamente compatible con seguir la vía del Buddha (de hecho en los sutta/sutra aparece esta nombrada muchísimas veces, eran otros tiempos), no creer en la reencarnación puede ser perfectamente compatible con la vía del Buddha (son otros tiempos), pues ambas "creencias", a la hora de la verdad, deberán ser abandonadas.
Esto daría pie a otro hilo: ¿La única lectura posible de las enseñanzas religiosas es una lectura literal (por ejemplo, en el caso del Budismo, la de que los hombres en tiempos muy anteriores al Buddha Sakyamuni vivían 80.000 años y eran enormemente altos: Buddha dixit), o es posible considerar las enseñanzas religiosas como transmisoras de un mensaje simbólico, que puede ser reelaborado, a través de la hermeneutica y la exegesis, para que siga siendo significativo para aquellos que pertenecemos a un medio físico y cultural muy disitinto a aquel en el que aquel mensaje espiritual fue expresado por ve primera?
En este segundo tipo de lectura de los textos religiosos, al parecer, los cristianos (por lo menos algunos, pues otros está todavía sumidos en tiempos muy, muy oscuros), parecen llevarnos bastante ventaja sobre los budistas; o por lo menos a los budistas que frecuentamos este foro; ya que si que existe un Budismo que sabe leer sus propios textos no abordándolos de manera literal, tanto entre budistas actuales, como entre budista antoguos (por ej.: la conciencia e intencionalidad de usar un lenguaje alusivo, saṃdhābhāṣyā, de muchos textos Mahayana; los distintos niveles en los que "hablan" las escritura Budistas, categorizados por la escuela Tientai; la libertad ante el uso de afirmaciones paradójicas o formalmente contradictorias del Chan/Zen, etc.).
Cuando tenga tiempo y ánimos igual abro dicho hilo.
Re: Renacimiento
La cuestión es Roberto, si es sensato afirmar: "Esta interpretación que hago yo hoy, es lo que el Buda pensaba realmente".
Es la afirmación que hay detrás cuando se dice "el renacimiento (la continuación del sufrimiento tras la muerte") no es una enseñanza budista".
Para rebatir tal postura es para lo que yo al menos he intervenido.
PD
Es la afirmación que hay detrás cuando se dice "el renacimiento (la continuación del sufrimiento tras la muerte") no es una enseñanza budista".
Para rebatir tal postura es para lo que yo al menos he intervenido.
PD
El renacimiento no es compatible por "aparecer" muchas veces, sino que es fundamental por haber sido abordado, replanteado, explicado y enseñado cómo se le pone fin por el propio Buda.Creer en la reencarnación puede ser completamente compatible con seguir la vía del Buddha (de hecho en los sutta/sutra aparece esta nombrada muchísimas veces, eran otros tiempos)
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Carlos
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Re: Renacimiento
Hola Adán,

Como puede leerse en el texto de Buddhadasa (y no solo) la muerte no es algo que ocurra "una vez" a "un individuo", sino que está ocurriendo, al igual que el nacimiento, aquí y ahora, constantemente. La creencia en un yo permanente, es sassataditthi, la creencia en que el yo no existe es nattikhaditthi. Sammâditthi, o recta visión, sería la creencia de que el "yo" es condicionado por todos los fenónemos, surgiendo y cesando constantemente, es decir, anattâ. Esto es lo que enseña el Buddha.Adán escribió: "... cuando se dice "el renacimiento (la continuación del sufrimiento tras la muerte")...
El Buddha no enseña cómo poner fin a la reencarnación, sino que enseña, tal y como nos recuerda Buddhadasa, la universalidad de duhkha y cómo ponerle fin.Adán escribió: "...sino que es fundamental por haber sido abordado, replanteado, explicado y enseñado cómo se le pone fin por el propio Buda."
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Roberto
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Re: Renacimiento
Hola @Adán. Si por "pensar" entendemos ese diálogo interior, construido habitualmente con las palabras y símbolos que cada persona toma prestados de la cultura y del contexto en el que ha nacido y vive y que, eventualmente, convertimos en un discurso que dirigimos a aquellos otros que encontramos en aquel contexto en el que vivimos, evidentemente mi decir, así como el tuyo o la de cualquiera que lea esto, es distinto a lo que pudiese pensar o decir el Buddha hace casi 3000 años.
No solo, en realidad ni siquiera sabemos qué dijo el Buddha exactamente y con qué intención en cada casso; sino aquello que se dice que dijo, pero que por su forma y por todo lo que sabemos es muy improbable que lo dijese tal como nos ha llegado, ya que fue estructurado y reconstruido progresivamente hasta ser plasmado por escrito, mucho tiempo después de que la persona histórica, que dio origen a aquello que nosotros llamamos Budismo, o más bien Budismos, muriese.
Pero no es esa la cuestión (qué es por otra parte materialmente irresoluble), sino el qué hemos de hacer con los textos religiosos con los que nos encontramos quienes nos volvemos hacia ellos: interpretarlos literalmente, como única posibilidad de lectura, o tomarlos como alusiones a un contenido que está más allá de las palabras que lo contiene, que lo rodea, imperfecta e incompletamente, e intentar activar ese mismo contenido en nuestra propias vidas, aunque la expresión resultante pueda ser formalmente muy distinta.
Pd.: (reedición). El valor de cualquier texto religioso no está en la veracidad histórica que contiene (que normalmente es nula o muy baja); sino en la verdad espiritual que una tradición ha encontrado en ellos por haberlo comprobado en las propias vidas de quienes acudían allí a saciar su sed interior; y, por esto mismo, los han mantenido, desarrollado, ampliado, reelaborado (de acuerdo a las nuevas cultura a las que llegaba, con el tiempo, esa tradición) y transmitido de esta forma (siempre igual y siempre distinta) a las generaciones futuras.
Re: Renacimiento
Bueno Roberto, creo que ya no te sigo, por aquí estamos lejos uno del otro. Pero bueno, un abrazo de lejos.
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