Gracias por tu inquietud.
Para que interpretar sea interpretar y que con ello haya una correspondencia entre nuestra práctica y la de quien escribe el texto, creo que es importante saber escuchar (leer, en este caso), antes que sacar la tijera para prescindir de aquello que nos incómoda o que, directamente, no comprendemos.
En este sentido, creo que el hecho de pretender reducir toda la respuesta de Dōgen a un párrafo y dentro de ese párrafo prescindir de términos clave en la misma, para su comprensión, como "ninguna cosa distinta" o "no es posible la percepción intencional", son bastante elocuentes al respecto del evidente acomodo tijeretil y del afán menguatorio, hasta que ya, efectivamente, sólo quede una palabra capaz de decir aquello que nosotros queramos que diga.
Contrastar la orientación de nuestra práctica con los textos de quienes nos han precedido, no solo es una parte fundamental de la práctica en el Budismo Zen, en particular, sino de cualquier práctica budista en general....A no ser que nosotros lo sepamos ya todo y que sepamos más que cualquier practicante que nos haya precedido, inclusive el propio Shakyamuni Buddha!!!Daido escribió: "...Creo que el Zen no tiene nada que ver con interpretaciones. La Biblia, sí. ¿Pero el Zen? No lo veo así. El Zen no va por ahí...