Sobre aquello que se dice o hace antes o después de que te nombren maestro. En relación al ejemplo de Angulimala puesto por @Ananda, y a otras intervenciones.
Antes estaría, a lo mejor, mal, después... corramos un tupido velo, y volviendo al caso de Yasutani, ya que lo tengo a mano en "Le Zen en guerre" (mi trad. es la francesa), añadir algunos datos.
- Recordar que Yasutani comienza a estudiar los koan con Harada en 1925.
- Que, en 1927, Harada le reconocerá el primer kensho.
- Que, en 1943, en plena segunda guerra mundial, publica el libro en el que manifiesta las opiniones favorables a la violencia, es decir al asesinato, de los enemigos de Emperador/Japón (conceptos que son, en aquella época y en Japón, sinónimos), que (creo fue)
@Junonagar quien trajo aquí en un post anterior.
- Que ese mismo año recibe la "trasmisión del Dharma" (la "certificación como maestro") de manos de Harada.
- Que en 1951, acabada ya la 2ª guerra mundial, sigue manifestando su adhesión a las ideas de extrema derecha que habían llevado a Japón a la catastrofe, en una publicación fundada por él, denominada Gyosho (El gong del despertar). Es decir, 8 años después de ser "nombrado", maestro por Harada.
¿Cómo sobre estas cosas se puede cubrir un tupido velo?
Brian Victoria escribe en su libro:
Durante las siete visitas que él [Yasutani] realizó a los Estados Unidos entre 1962 y 1969, para enseñar la práctica de la meditación, Hakuun [Yasutani] se ha guardado muy bien de manifestar este tipo de sentimientos en sus intervenciones públicas. Parecería que él las ha reservado para el consumo autóctono
No es mi intención denigrar a nadie, sino simplemente reiterar la necesidad del "discernimiento" espiritual por parte de los seguidores de la via (es decir, el espíritu crítico, el no dar las cosas por buenas por que sí -o por el "aura" que proyectemos sobre alguien-, el informarse de si tiene agua o no antes de lanzarse una piscina...). Nuestro "discernimiento espiritual", puede equivocarse también, seguro, pero es lo único que tenemos. El Buddha, en el Sutta a los Kalama, con otras palabras es esto lo que viene a recomendar.
En el caso de que yo, cosa ya imposible, me encontrará en persona con Yasutani, sería cortés y amable con él, como intento hacer con (casi) todo el mundo; pero no lo elegiría como mi "buen amigo" en la Vía. Puede que para otros pudiese ser esa guía (hay un dicho entre los tibetanos en el que se dice que incluso "un buen discípulo con un mal maestro, puede funcionar); pero yo no elegiría para mi, sería cortés con él, le ofrecería un te y me despediría, cuando se fuese, aliviado... y reverencias, las justas, las que requiere la buena educación...
Probablemente ni siquiera le diría que su interpretación del "abandonar cuerpo y espíritu", un dicho de Dogen, entendida como abandonar el cuerpo y superar el ego (muriendo literalmente) por la gloria del Emperador, es la interpretación más descabellada y ciega que se pueda imaginar. ¿Para qué?
Pd.: Brian Victoria es monje Soto (y maestro, según los cánones japoneses). Sus críticas sin paliativos, en este caso se dirigen a dos maestros Soto, Harada y Yasutani (también hay otras de maestros Rinzai, Tierra Pura, Shingon...), pero también a K. Sawaki (del cual yo he leído algunas cosas inspiradoras, y otras que es mejor pasar por alto), monje Soto también este último, del que descienden muchos de aquellos practicantes y enseñantes que me han servido y me siguen sirviendo de valiosas guías ("buenos amigos", kalyanamitras) en mi propio recorrido espiritual (unos por sus escritos, otros por el trato personal), pero, si me lo encontrase, tampoco tomaría a Sawaki como mi guía personal.
Brian Victoria, decía antes, es monje Soto y, después de publicar su libro, no por ello ha dejado de pertenecer a esa Escuela, a esa Iglesia (
a la cual yo no pertenezco). A pesar de las presiones en contra, lo ha publicado como un servicio al Dharma, para no ocultar la verdad, para aclararnos la mirada, pues el ocultamiento no favorece el Dharma, al contrario, lo vuelve hipócrita y vacío.