Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
Ahora enumeraré los diferentes tipos de zen [de meditación, no todas zen].
A menos que aprendan a diferenciarlos, podrán equivocarse en puntos decisivos
tales como si el satori es o no indispensable en el zen, si el zen implica
ausencia absoluta del pensamiento discursivo y otros temas parecidos. Lo
cierto es que entre los diversos tipos de zen, hay algunos profundos y otros
superficiales, algunos que llevan a la iluminación y otros que no. Se dice que
durante los tiempos del Buda existían noventa o noventa y cinco escuelas de
filosofía o religión. Cada escuela tenía su modalidad particular de zen [de
meditación], y cada una era ligeramente [muy] diferente de las otras.
Todas las grandes religiones contienen una cierta dosis de zen, puesto que
la religión necesita de la oración y la oración requiere una concentración de la
mente. Las enseñanzas de Confucio, Mencio, Lao-tzu y Chuang-tzu tienen
elementos de zen. De hecho, el zen se extiende a muchas actividades, como la
ceremonia del té, el Noh [teatro No], el kendo, el judo. En Japón, desde la
Restauración Meiji, hace menos de cien años, hasta la fecha, han surgido una
serie de enseñanzas y disciplinas con elementos de zen. Entre otros, recuerdo
el sistema de Okada de sentarse en tranquilidad, y el método de Emma del
Cultivo de mente y cuerpo. Recientemente un tal Nakamura Tempu ha estado
propagando con entusiasmo una forma de Yoga zen hindú. Todos estos
métodos diversos de concentración, casi ilimitados en número, entran dentro
de la denominación muy amplia del zen. En vez de tratar de especificar cada
uno, hablaré de las cinco divisiones principales de zen según la clasificación de
Keiho-zenji [Guifeng Zongmi, 圭峰 宗密, s.IX; jap. Keiho Shumitsu Zenji], uno de
los primeros maestro zen en la China, cuyas categorías, me parece, aún son
válidas y útiles. Vistas desde fuera, estas cinco categorías son difíciles de
diferenciar.
Puede haber ligeras variantes en cuanto a la manera de cruzar piernas, la
manera en que se pueden colocar las manos o la regulación de la respiración,
pero lo común a todas estas formas son los tres elementos básicos siguientes:
una postura erecta al estar sentado, un control correcto de la respiración y la
concentración (unificación) de la mente. Los principiantes deben tener en
cuenta, sin embargo, que en la sustancia y propósito de estas categorías, hay
diferencias muy claras. Estas diferencias serán cruciales cuando vengan ante
mí individualmente y expongan cuál es su aspiración, pues les permitirá definir
su meta con claridad y así yo podré asignarles apropiadamente la práctica que
más les conviene.
(Continuará)
A menos que aprendan a diferenciarlos, podrán equivocarse en puntos decisivos
tales como si el satori es o no indispensable en el zen, si el zen implica
ausencia absoluta del pensamiento discursivo y otros temas parecidos. Lo
cierto es que entre los diversos tipos de zen, hay algunos profundos y otros
superficiales, algunos que llevan a la iluminación y otros que no. Se dice que
durante los tiempos del Buda existían noventa o noventa y cinco escuelas de
filosofía o religión. Cada escuela tenía su modalidad particular de zen [de
meditación], y cada una era ligeramente [muy] diferente de las otras.
Todas las grandes religiones contienen una cierta dosis de zen, puesto que
la religión necesita de la oración y la oración requiere una concentración de la
mente. Las enseñanzas de Confucio, Mencio, Lao-tzu y Chuang-tzu tienen
elementos de zen. De hecho, el zen se extiende a muchas actividades, como la
ceremonia del té, el Noh [teatro No], el kendo, el judo. En Japón, desde la
Restauración Meiji, hace menos de cien años, hasta la fecha, han surgido una
serie de enseñanzas y disciplinas con elementos de zen. Entre otros, recuerdo
el sistema de Okada de sentarse en tranquilidad, y el método de Emma del
Cultivo de mente y cuerpo. Recientemente un tal Nakamura Tempu ha estado
propagando con entusiasmo una forma de Yoga zen hindú. Todos estos
métodos diversos de concentración, casi ilimitados en número, entran dentro
de la denominación muy amplia del zen. En vez de tratar de especificar cada
uno, hablaré de las cinco divisiones principales de zen según la clasificación de
Keiho-zenji [Guifeng Zongmi, 圭峰 宗密, s.IX; jap. Keiho Shumitsu Zenji], uno de
los primeros maestro zen en la China, cuyas categorías, me parece, aún son
válidas y útiles. Vistas desde fuera, estas cinco categorías son difíciles de
diferenciar.
Puede haber ligeras variantes en cuanto a la manera de cruzar piernas, la
manera en que se pueden colocar las manos o la regulación de la respiración,
pero lo común a todas estas formas son los tres elementos básicos siguientes:
una postura erecta al estar sentado, un control correcto de la respiración y la
concentración (unificación) de la mente. Los principiantes deben tener en
cuenta, sin embargo, que en la sustancia y propósito de estas categorías, hay
diferencias muy claras. Estas diferencias serán cruciales cuando vengan ante
mí individualmente y expongan cuál es su aspiración, pues les permitirá definir
su meta con claridad y así yo podré asignarles apropiadamente la práctica que
más les conviene.
(Continuará)
- Carl Sagan
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Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
Será interesante conocer cuáles son las variedades del zen. Gracias amigo @Daido 
Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
La primera de estas categorías es la que se llama bompu o zen “ordinario” si
se compara con los otros cuatro, cada uno de los cuales puede considerarse
como un tipo de zen adecuado para las aspiraciones particulares de los
diferentes individuos. El zen bompu, al estar libre de cualquier forma filosófica y
religiosa, es para todos. Es un zen que se practica con la creencia de que
puede mejorar la salud tanto física como mental. Ya que casi con seguridad no
produce malos efectos, cualquiera puede practicarlo sin importar el credo
religioso que tenga, si es que tiene uno. El zen bompu elimina las
enfermedades de tipo psicosomático y mejora la salud en general.
A través de la práctica del zen bompu uno aprende a concentrarse y a
controlar la mente. A casi nadie se le ocurre que hay que aprender a controlar
la mente, y por desgracia este entrenamiento básico no está incorporado a la
educación contemporánea, puesto que no pertenece a lo que llamamos la
adquisición de conocimientos. Sin embargo, sin este aprendizaje de la
concentración lo que aprendemos es difícil de retener puesto que lo
aprendemos de forma inapropiada, desperdiciando en el proceso mucha
energía. En verdad, estamos virtualmente lisiados a menos que sepamos cómo
restringir nuestros pensamientos y concentrar nuestra mente. Además, al
practicar este excelente modo de entrenamiento mental, verán cómo aumenta
su capacidad de resistir a las tentaciones a las cuales sucumbían fácilmente
con anterioridad y podrán romper con los apegos que los han atado por tanto
tiempo. Esto tiene como consecuencia un enriquecimiento de la personalidad y
un fortalecimiento del carácter, puesto que los tres elementos básicos de la
mente - es decir, el intelecto, el sentimiento y la voluntad - se desarrollan en
armonía. La práctica de quietud del confucianismo parecía subrayar
principalmente estos efectos de la mente en concentración. Sin embargo, no
deja de ser cierto que el zen bompu, aunque es mucho más benéfico para el
cultivo de la mente que la lectura de muchos libros sobre ética y filosofía, no
resuelve el problema fundamental del hombre en relación con el universo. ¿Por
qué? Porque no puede ver a través del engaño fundamental del hombre sobre
sí mismo, separado del resto del universo.
se compara con los otros cuatro, cada uno de los cuales puede considerarse
como un tipo de zen adecuado para las aspiraciones particulares de los
diferentes individuos. El zen bompu, al estar libre de cualquier forma filosófica y
religiosa, es para todos. Es un zen que se practica con la creencia de que
puede mejorar la salud tanto física como mental. Ya que casi con seguridad no
produce malos efectos, cualquiera puede practicarlo sin importar el credo
religioso que tenga, si es que tiene uno. El zen bompu elimina las
enfermedades de tipo psicosomático y mejora la salud en general.
A través de la práctica del zen bompu uno aprende a concentrarse y a
controlar la mente. A casi nadie se le ocurre que hay que aprender a controlar
la mente, y por desgracia este entrenamiento básico no está incorporado a la
educación contemporánea, puesto que no pertenece a lo que llamamos la
adquisición de conocimientos. Sin embargo, sin este aprendizaje de la
concentración lo que aprendemos es difícil de retener puesto que lo
aprendemos de forma inapropiada, desperdiciando en el proceso mucha
energía. En verdad, estamos virtualmente lisiados a menos que sepamos cómo
restringir nuestros pensamientos y concentrar nuestra mente. Además, al
practicar este excelente modo de entrenamiento mental, verán cómo aumenta
su capacidad de resistir a las tentaciones a las cuales sucumbían fácilmente
con anterioridad y podrán romper con los apegos que los han atado por tanto
tiempo. Esto tiene como consecuencia un enriquecimiento de la personalidad y
un fortalecimiento del carácter, puesto que los tres elementos básicos de la
mente - es decir, el intelecto, el sentimiento y la voluntad - se desarrollan en
armonía. La práctica de quietud del confucianismo parecía subrayar
principalmente estos efectos de la mente en concentración. Sin embargo, no
deja de ser cierto que el zen bompu, aunque es mucho más benéfico para el
cultivo de la mente que la lectura de muchos libros sobre ética y filosofía, no
resuelve el problema fundamental del hombre en relación con el universo. ¿Por
qué? Porque no puede ver a través del engaño fundamental del hombre sobre
sí mismo, separado del resto del universo.
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Roberto
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Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
Hola @Daido, la primera vez que oí hablar de esta clasificación quíntuple de las formas de practicar zazen fue leyendo a Uchiyama. No sabía que se remontasen a un monje chino, Keiho-zenji [Guifeng Zongmi, 圭峰 宗密], del siglo VIII-IX... aunque creo que solo en parte son la misma clasificación. Por lo que he visto esta categoría, el bonpu zen, y la siguiente, el zen de los deva, o dioses, que busca el renacimiento en reinos superiores de existencia, coinciden, el resto me parece que no.
Bonpu, 凡夫 en japonés, quiere decir "persona ordinaria, mundana", y en el Budismo se refiere a una persona que no ha comprendido todavía las Cuatro Nobles Verdades. Cuya práctica está orientada hacia motivos egoístas, auto-centrados, de mejora personal entendida en términos corrientes. Puede ser entendido también como un zen no-budista.
Veremos que dice Yasutani de los otros cuatro tipos.

Bonpu, 凡夫 en japonés, quiere decir "persona ordinaria, mundana", y en el Budismo se refiere a una persona que no ha comprendido todavía las Cuatro Nobles Verdades. Cuya práctica está orientada hacia motivos egoístas, auto-centrados, de mejora personal entendida en términos corrientes. Puede ser entendido también como un zen no-budista.
Veremos que dice Yasutani de los otros cuatro tipos.
Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
Hola @Roberto , sí, por ahí creo que va la cosa. En cuanto que tenga tiempo pongo los otros cuatro tipos de Zen. El bompu zen no es malo, aunque sea un zen a - budista. Yo se lo recomendaría a todo el mundo. Les sería una gran ayuda. Y puede además conducir con el tiempo al zen budismo. A ver cuando tengo un poco de tiempo, y lo pongo.

Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
La segunda categoría del zen se llama gedo. Literalmente gedo significa
“camino externo” y por lo tanto implica, desde el punto de vista budista,
enseñanzas que no son budistas. Este es un zen relacionado con la religión y
la filosofía, pero no es budismo zen. El yoga hindú, el confucianismo y su
quietud, las pláticas contemplativas en el cristianismo, pertenecen a la
categoría de zen gedo.
Otra característica del zen gedo es que se practica con frecuencia para
cultivar poderes o habilidades supranormales, o para dominar ciertas artes que
están más allá del alcance del hombre ordinario. Un buen ejemplo de ello es
Tempu Nakamura, la persona que mencioné antes. Se dice que es capaz de
hacer que otras personas actúen sin que él mismo mueva un solo músculo o
diga una sola palabra. La meta del método Emma es lograr cosas como
caminar descalzo sobre hojas de sables o mirar fijamente a los pájaros de
modo que queden paralizados. Todo esto se logra cultivando el joriki, que es el
poder o fuerza que surge de la extenuante práctica de la concentración mental,
de la cual hablaré en detalle más adelante. Aquí diré solamente que el zen
cuya única meta es el cultivo del joriki para esos fines no es budismo zen. El
gedo se cultiva también para renacer en paraísos diversos. Sabemos que
ciertas sectas practican el zen para renacer en el paraíso. Este no es el
objetivo del budismo zen. Aunque el budista zen no descarta la idea de que
existen varios niveles de universos y la creencia de que uno puede renacer en
esos universos a través de ciertos actos meritorios, éste no aspira a renacer en
uno de estos paraísos. Las condiciones en esos paraísos son demasiado
agradables y confortables, alejarían al individuo del zazen. Además, cuando su
mérito en ese paraíso expira, puede acabar en el infierno. De aquí que los
budistas zen crean preferible nacer en un mundo humano y practicar zazen
con la meta de llegar a ser en última instancia un Buda.
Nos detendremos aquí, y en la próxima plática concluiremos con los cinco
tipos de zen.
Ya hemos hablado de los dos primeros tipos de zen: el bompu y el gedo.
Antes de seguir con los otros tres, les voy a dar otros métodos de
concentración: experimentar su respiración. Por ahora dejen de contar sus
inhalaciones y concéntrense en seguir sus inhalaciones y exhalaciones,
tratando se experimentarlas con claridad. Deben continuar con esta práctica
hasta que nos volvamos a ver.
“camino externo” y por lo tanto implica, desde el punto de vista budista,
enseñanzas que no son budistas. Este es un zen relacionado con la religión y
la filosofía, pero no es budismo zen. El yoga hindú, el confucianismo y su
quietud, las pláticas contemplativas en el cristianismo, pertenecen a la
categoría de zen gedo.
Otra característica del zen gedo es que se practica con frecuencia para
cultivar poderes o habilidades supranormales, o para dominar ciertas artes que
están más allá del alcance del hombre ordinario. Un buen ejemplo de ello es
Tempu Nakamura, la persona que mencioné antes. Se dice que es capaz de
hacer que otras personas actúen sin que él mismo mueva un solo músculo o
diga una sola palabra. La meta del método Emma es lograr cosas como
caminar descalzo sobre hojas de sables o mirar fijamente a los pájaros de
modo que queden paralizados. Todo esto se logra cultivando el joriki, que es el
poder o fuerza que surge de la extenuante práctica de la concentración mental,
de la cual hablaré en detalle más adelante. Aquí diré solamente que el zen
cuya única meta es el cultivo del joriki para esos fines no es budismo zen. El
gedo se cultiva también para renacer en paraísos diversos. Sabemos que
ciertas sectas practican el zen para renacer en el paraíso. Este no es el
objetivo del budismo zen. Aunque el budista zen no descarta la idea de que
existen varios niveles de universos y la creencia de que uno puede renacer en
esos universos a través de ciertos actos meritorios, éste no aspira a renacer en
uno de estos paraísos. Las condiciones en esos paraísos son demasiado
agradables y confortables, alejarían al individuo del zazen. Además, cuando su
mérito en ese paraíso expira, puede acabar en el infierno. De aquí que los
budistas zen crean preferible nacer en un mundo humano y practicar zazen
con la meta de llegar a ser en última instancia un Buda.
Nos detendremos aquí, y en la próxima plática concluiremos con los cinco
tipos de zen.
Ya hemos hablado de los dos primeros tipos de zen: el bompu y el gedo.
Antes de seguir con los otros tres, les voy a dar otros métodos de
concentración: experimentar su respiración. Por ahora dejen de contar sus
inhalaciones y concéntrense en seguir sus inhalaciones y exhalaciones,
tratando se experimentarlas con claridad. Deben continuar con esta práctica
hasta que nos volvamos a ver.
Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
El tercer tipo de zen es el shojo, literalmente significa “pequeño vehículo”
[hinayana]. Este es el vehículo de enseñanza que ha de llevarlos de un estado
mental (engaño) a otro (la iluminación). Este pequeño vehículo se denomina
así debido a que está diseñado para que haya sitio para uno solo. Puede
quizás compararse a una bicicleta. El gran vehículo (Mahayana), por otra parte,
se asemeja a un automóvil o a un camión: puede llevar a otros también. Por lo
tanto el zen shojo es el que se ocupa exclusivamente de la propia paz mental.
Este es un zen budista que a pesar de ser zen no está de acuerdo con las
más altas enseñanzas del Buda. Más bien se trata de un zen expedito para
aquellos incapaces de captar el significado más profundo de la iluminación del
Buda, i.e., que la existencia es un todo inseparable donde todos abrazamos el
cosmos en su totalidad. Siendo esto cierto, no se puede lograr una paz mental
genuina al buscar nuestra propia salvación mientras permanecemos
indiferentes al bienestar de los demás.
Sin embargo, hay ciertas personas - y quizás sea el caso de algunos que
me están escuchando - que no pueden llegar a creer en la realidad de un
mundo total. Por más que se les enseñe que el mundo relativo de las
distinciones y opuestos al que se aferran es ilusorio y producto de una visión
errónea, no pueden dejar de creerlo. Para esas personas, el mundo parece ser
inherentemente malo, lleno de pecado, sufrimiento y dolor, de matar o de ser
matado, y en su desesperación tratan de escapar de él.
[hinayana]. Este es el vehículo de enseñanza que ha de llevarlos de un estado
mental (engaño) a otro (la iluminación). Este pequeño vehículo se denomina
así debido a que está diseñado para que haya sitio para uno solo. Puede
quizás compararse a una bicicleta. El gran vehículo (Mahayana), por otra parte,
se asemeja a un automóvil o a un camión: puede llevar a otros también. Por lo
tanto el zen shojo es el que se ocupa exclusivamente de la propia paz mental.
Este es un zen budista que a pesar de ser zen no está de acuerdo con las
más altas enseñanzas del Buda. Más bien se trata de un zen expedito para
aquellos incapaces de captar el significado más profundo de la iluminación del
Buda, i.e., que la existencia es un todo inseparable donde todos abrazamos el
cosmos en su totalidad. Siendo esto cierto, no se puede lograr una paz mental
genuina al buscar nuestra propia salvación mientras permanecemos
indiferentes al bienestar de los demás.
Sin embargo, hay ciertas personas - y quizás sea el caso de algunos que
me están escuchando - que no pueden llegar a creer en la realidad de un
mundo total. Por más que se les enseñe que el mundo relativo de las
distinciones y opuestos al que se aferran es ilusorio y producto de una visión
errónea, no pueden dejar de creerlo. Para esas personas, el mundo parece ser
inherentemente malo, lleno de pecado, sufrimiento y dolor, de matar o de ser
matado, y en su desesperación tratan de escapar de él.
Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
La cuarta categoría se llama daijo, gran vehículo (Mahayana) zen, y es un
verdadero budismo zen, pues tiene como propósito esencial el kensho-godo,
es decir, ver la propia naturaleza esencial y realizar el Camino en la vida diaria.
Para quienes son capaces de comprender la importancia de la iluminación del
Buda y desean romper con sus propias visiones ilusorias del universo y
experimentar la realidad absoluta e indiferenciada, el Buda enseñó esta
modalidad de zen. El budismo es esencialmente una religión de iluminación. El
Buda, después de su despertar supremo, pasó unos cincuenta años
enseñando a los demás cómo podían alcanzar la realización de su naturaleza
propia. Sus métodos se han transmitido de maestro a discípulo hasta nuestros
días. Así pues, podría decirse que el zen que niega o devalúa la iluminación no
es un budismo zen daijo verdadero.
En la práctica del zen daijo, la meta inicial es despertar a la propia
naturaleza, pero después de la iluminación uno se da cuenta de que el zazen
es más que un medio para llegar a la iluminación: es la actualización de
nuestra naturaleza verdadera. En este tipo de zen, cuyo objetivo es el
despertar-satori, es fácil confundir el zazen como un medio solamente. Sin
embargo, un maestro sabio hará notar desde el principio que el zazen es de
hecho la actualización de la naturaleza búdica innata y no solamente una
técnica para alcanzar la iluminación. Si el zazen fuera sólo una técnica no sería
necesario continuar haciéndolo después del satori. Pero como el mismo
Dogen-zenji dijo, cuanto más profundamente se experimenta el satori, más se
percibe la necesidad de la práctica
verdadero budismo zen, pues tiene como propósito esencial el kensho-godo,
es decir, ver la propia naturaleza esencial y realizar el Camino en la vida diaria.
Para quienes son capaces de comprender la importancia de la iluminación del
Buda y desean romper con sus propias visiones ilusorias del universo y
experimentar la realidad absoluta e indiferenciada, el Buda enseñó esta
modalidad de zen. El budismo es esencialmente una religión de iluminación. El
Buda, después de su despertar supremo, pasó unos cincuenta años
enseñando a los demás cómo podían alcanzar la realización de su naturaleza
propia. Sus métodos se han transmitido de maestro a discípulo hasta nuestros
días. Así pues, podría decirse que el zen que niega o devalúa la iluminación no
es un budismo zen daijo verdadero.
En la práctica del zen daijo, la meta inicial es despertar a la propia
naturaleza, pero después de la iluminación uno se da cuenta de que el zazen
es más que un medio para llegar a la iluminación: es la actualización de
nuestra naturaleza verdadera. En este tipo de zen, cuyo objetivo es el
despertar-satori, es fácil confundir el zazen como un medio solamente. Sin
embargo, un maestro sabio hará notar desde el principio que el zazen es de
hecho la actualización de la naturaleza búdica innata y no solamente una
técnica para alcanzar la iluminación. Si el zazen fuera sólo una técnica no sería
necesario continuar haciéndolo después del satori. Pero como el mismo
Dogen-zenji dijo, cuanto más profundamente se experimenta el satori, más se
percibe la necesidad de la práctica
Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
El zen saijojo es el último de los cinco tipos, el más alto vehículo, la
culminación y coronación del budismo zen. Éste fue el zen que practicaron
todos los budas del pasado - concretamente Shakyamuni y Amida - y es la
expresión de la Vida Absoluta, la vida en su forma más pura. Es el zazen que
Dogen-zenji recomendaba principalmente e implica no intentar alcanzar el
satori ni ningún otro objeto. Lo llamamos shikan-taza y de esto hablaré más
detalladamente en nuestra próxima plática.
En esta práctica, la más alta de todas, se funden los medios y el fin. El zen
daijo y el zen saijojo son, de hecho, complementarios. La secta Rinzai coloca al
daijo por encima del saijojo, mientras que la secta Soto coloca al revés estas
categorías. Cuando el saijojo se practica correctamente, uno se sienta con la
firme convicción de que el zazen es la actualización de nuestra naturaleza
verdadera inmaculada, y al mismo tiempo uno se sienta con la fe total de que
llegara el día en que tras exclamar “¡Ah! ¡Esto era!” realizaremos
inequívocamente esta naturaleza Verdadera. De aquí que no sea necesario
esforzarse conscientemente por la iluminación.
Hoy día, muchos seguidores de la secta Soto sostienen que, debido a que
todos somos buda innatamente, el satori es innecesario. Este error terrible
reduce el shikan-taza, que es la forma más alta de sentarse en zazen, a nada
más que el zen bompu, el primero de los cinco tipos de zen.
Con esto terminarnos las cinco variedades de zen, pero a menos que les
hable de los tres objetivos del zazen, mi presentación de las cinco categorías
de zen, especialmente las dos últimas, estará incompleta.
culminación y coronación del budismo zen. Éste fue el zen que practicaron
todos los budas del pasado - concretamente Shakyamuni y Amida - y es la
expresión de la Vida Absoluta, la vida en su forma más pura. Es el zazen que
Dogen-zenji recomendaba principalmente e implica no intentar alcanzar el
satori ni ningún otro objeto. Lo llamamos shikan-taza y de esto hablaré más
detalladamente en nuestra próxima plática.
En esta práctica, la más alta de todas, se funden los medios y el fin. El zen
daijo y el zen saijojo son, de hecho, complementarios. La secta Rinzai coloca al
daijo por encima del saijojo, mientras que la secta Soto coloca al revés estas
categorías. Cuando el saijojo se practica correctamente, uno se sienta con la
firme convicción de que el zazen es la actualización de nuestra naturaleza
verdadera inmaculada, y al mismo tiempo uno se sienta con la fe total de que
llegara el día en que tras exclamar “¡Ah! ¡Esto era!” realizaremos
inequívocamente esta naturaleza Verdadera. De aquí que no sea necesario
esforzarse conscientemente por la iluminación.
Hoy día, muchos seguidores de la secta Soto sostienen que, debido a que
todos somos buda innatamente, el satori es innecesario. Este error terrible
reduce el shikan-taza, que es la forma más alta de sentarse en zazen, a nada
más que el zen bompu, el primero de los cinco tipos de zen.
Con esto terminarnos las cinco variedades de zen, pero a menos que les
hable de los tres objetivos del zazen, mi presentación de las cinco categorías
de zen, especialmente las dos últimas, estará incompleta.
-
Carlos
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Re: Las cinco variedades de zen (Yasutani Roshi)
Hola @Daido,
Creo que la exposición de Yasutani, sobre los tipos de práctica budista zen que, por otro lado, como el propio Yasutani señala, son una actualización de la formulada por Guifeng Zongmi - como también destacó @Roberto -, en el s. IX, si bien, creo que "acierta" al colocar en el vértice superior una práctica sin propósito (mushotoku) - que no intenta alcanzar el satori ni ningún otro objeto, según sus términos -, sino que se estable en la unidad de la práctica y realización - en la que se funden los medios y el fin, textualmente -, sin embargo, creo que resulta confusa y engañosa una descripción piramidal, en la que se está dando a entender, más o menos explícitamente, que se va de lo peor a lo mejor, de lo inferior a lo superior, de lo más bajo a lo más alto dentro de la escala espiritual budista, lo que no tiene mucho sentido, hablando, precisamente, en términos budistas, donde la práctica en sí, consiste en dejar de lado tal clase de discriminaciones. O, incluso, invirtiendo subrepticiamente los valores en la clasificación, ennobleciendo al cuarto, considerado como la almendra central del Budismo Mahayana - el kensho -, mientras que el siguiente, shikantaza, sería su posterior maduración.
La práctica budista, independientemente de los medios hábiles que puedan aparecer puntualmente, o es práctica de lo ilimitado, aquí y ahora, o no es práctica budista. De hecho, parecería la intención de la clasificación original de Guifeng Zongmi, sería la de establecer con la misma una comparación con las prácticas meditativas de las otras religiones de la China de la época, es decir, el confucianismo y el taoísmo, pero dejando por encima la práctica budista.
Volviendo a la clasificación de Yasutani, resulta engañoso en cualquier caso, transmitir la idea de que antes de practicar shikantaza, hay una serie de "prácticas preliminares" que allanan el camino, cuando, precisamente, Dôgen, aprovechando que aparece citado en el texto a cuenta del "zen saijojo" o shikantaza, jamás indicó que tales "prácticas preliminares" fueran necesarias, como puede verse, por ejemplo, en el Fukanzazengi, e incluso, recomendando exclusivamente, la práctica de tan solo sentarse:
"Zazen es abandonar cuerpo y mente. No es necesario quemar incienso, hacer ceremonias, rituales, cantar sutra, realizar la práctica del nembutsu o la del arrepentimiento. Solo hagan shikantaza."

Creo que la exposición de Yasutani, sobre los tipos de práctica budista zen que, por otro lado, como el propio Yasutani señala, son una actualización de la formulada por Guifeng Zongmi - como también destacó @Roberto -, en el s. IX, si bien, creo que "acierta" al colocar en el vértice superior una práctica sin propósito (mushotoku) - que no intenta alcanzar el satori ni ningún otro objeto, según sus términos -, sino que se estable en la unidad de la práctica y realización - en la que se funden los medios y el fin, textualmente -, sin embargo, creo que resulta confusa y engañosa una descripción piramidal, en la que se está dando a entender, más o menos explícitamente, que se va de lo peor a lo mejor, de lo inferior a lo superior, de lo más bajo a lo más alto dentro de la escala espiritual budista, lo que no tiene mucho sentido, hablando, precisamente, en términos budistas, donde la práctica en sí, consiste en dejar de lado tal clase de discriminaciones. O, incluso, invirtiendo subrepticiamente los valores en la clasificación, ennobleciendo al cuarto, considerado como la almendra central del Budismo Mahayana - el kensho -, mientras que el siguiente, shikantaza, sería su posterior maduración.
La práctica budista, independientemente de los medios hábiles que puedan aparecer puntualmente, o es práctica de lo ilimitado, aquí y ahora, o no es práctica budista. De hecho, parecería la intención de la clasificación original de Guifeng Zongmi, sería la de establecer con la misma una comparación con las prácticas meditativas de las otras religiones de la China de la época, es decir, el confucianismo y el taoísmo, pero dejando por encima la práctica budista.
Volviendo a la clasificación de Yasutani, resulta engañoso en cualquier caso, transmitir la idea de que antes de practicar shikantaza, hay una serie de "prácticas preliminares" que allanan el camino, cuando, precisamente, Dôgen, aprovechando que aparece citado en el texto a cuenta del "zen saijojo" o shikantaza, jamás indicó que tales "prácticas preliminares" fueran necesarias, como puede verse, por ejemplo, en el Fukanzazengi, e incluso, recomendando exclusivamente, la práctica de tan solo sentarse:
"Zazen es abandonar cuerpo y mente. No es necesario quemar incienso, hacer ceremonias, rituales, cantar sutra, realizar la práctica del nembutsu o la del arrepentimiento. Solo hagan shikantaza."