(El koan Mu, sacado del Mumonkan, puede leerse en otra entrada del foro Sanbo Kyodan, y no hace falta repetirlo aquí)
El protagonista de este koan es Joshu, un conocido maestro zen chino.
Sería mejor referirse a él como el patriarca Joshu. Como mi comentario sobre
el koan de hoy será bastante largo no hablaré sobre la vida de Joshu. Baste
decir que fue, como todos ustedes saben, un gran patriarca del zen. Existen
numerosos koanes centrados alrededor de Joshu; sin embargo, el koan más
conocido donde aparece es sin duda éste. El maestro Mumon trabajó
intensamente en este koan durante seis años y por fin alcanzó la
autorrealización. Es evidente que lo impresionó de manera profunda, pues lo
colocó al principio de la colección de cuarenta y ocho koanes. En realidad no
hay ningún motivo para que este koan sea el primero - cualquiera podría estar
al principio - pero Mumon sentía algo muy íntimo por este koan y así pues lo
colocó al principio.
La primera línea dice: “Un monje, con toda seriedad preguntó a Joshu...” Es
decir, su pregunta no era ni frívola ni casual, sino que había sido pensada
profundamente.
El siguiente fragmento: “¿Tiene o no un perro naturaleza búdica?” plantea la
pregunta: ¿qué es la naturaleza búdica? Un pasaje muy conocido del sutra del
Nirvana dice que todos los seres sintientes tienen naturaleza búdica. La
expresión “todos los seres sintientes” significa toda la existencia. No solamente
los seres humanos sino los animales e incluso las plantas son seres sintientes.
De tal manera que un perro, un mono, una libélula y un gusano , también
tienen naturaleza búdica, según el sutra del Nirvana. En el contexto del
koan sin embargo, dicho término se refiere solamente a los animales.
¿Qué es entonces, la naturaleza búdica? Brevemente, diremos que la
naturaleza de todas las cosas es tal que puede convertirse en Buda. Ahora
bien, algunos de ustedes pueden pensar que hay algo dentro de nosotros
llamado naturaleza búdica y preguntarse dónde se encuentra. Pueden tratar de
equipararlo con la conciencia que todos, incluso los malos, se supone poseen.
Jamás comprenderán la verdad de la naturaleza búdica mientras tengan ese
tipo de imagen. El Patriarca Dogen explicó esta expresión del sutra del Nirvana
diciendo que lo que resulta intrínseco a todos los seres sintientes es la
naturaleza búdica y no que todos los seres sintientes tienen algo llamado
naturaleza búdica. Por lo tanto, desde el punto de vista del Patriarca Dogen
sólo la naturaleza búdica existe y nada más.
En el budismo la expresión “naturaleza búdica” tiene un carácter intimo
mientras que “naturaleza dharma” es de carácter impersonal. Pero aunque
digamos naturaleza búdica o naturaleza dharma estamos hablando de la
misma esencia. Aquel que se ha iluminado al Dharma es un Buda, por lo tanto
Buda surge de Dharma. El sutra del Diamante dice que todos los budas y su
iluminación provienen de este Dharma. Por consiguiente, el Dharma es la
madre de la budeidad. En realidad no hay ni madre ni hijo. Pues como he dicho
es lo mismo decir Buda que Dharma.
¿Cuál es el Dharma o la naturaleza dharma? Dharma significa fenómeno.
Lo que ordinariamente llamamos fenómeno - es decir, lo que resulta evidente a
los sentidos - en budismo se llama Dharma. La palabra fenómeno tiene una
connotación limitada ya que está relacionada solamente con las características
observables sin referirse a las causas que lo hacen surgir. Estos fenómenos se
denominan Dharma simplemente porque no aparecen por accidente ni por la
voluntad de algún agente especial que rija el universo. Todos los fenómenos
son el resultado de la operación de la ley de causa y efecto. Surgen cuando las
causas y condiciones que los gobiernan han madurado. Cuando una de estas
causas o condiciones se altera, los fenómenos cambian de acuerdo a eso.
Cuando la combinación de causas y condiciones se desintegran por completo,
la forma misma desaparece. Toda existencia, al ser la expresión de la ley de
causa y efecto, tiene como consecuencia que todos los fenómenos son
igualmente, esta Ley, este Dharma. Ahora bien, así como hay múltiples
maneras de existencia también hay múltiples dharmas que corresponden a
esas existencias. A la sustancia de estos dharmas polifacéticos la llamamos
naturaleza dharma. Sea que digamos naturaleza dharma o que usemos el
término más personal naturaleza búdica, estas expresiones se refieren a una
misma realidad. Dicho de otra forma, todos los fenómenos son las
transformaciones de la naturaleza búdica o dharma. Todo, por su mismísima
naturaleza está sujeto al proceso de infinita transformación - ésta es la
naturaleza búdica o naturaleza dharma.
¿Cuál es la sustancia de esta naturaleza búdica o naturaleza dharma? En el
budismo se llama ku (shunyata). Ahora bien, ku no es meramente vacío. Es
aquello que está vivo, que es dinámico, carente de materia, más allá de lo
individual o de la personalidad, la base de todos los fenómenos. Este es un
principio fundamental o doctrina o filosofía del budismo.
(Continuará)
Comentario de Yasutani Roshi al koan Mu
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Carlos
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Re: Comentario de Yasutani Roshi al koan Mu
Hola @Daido,
Es interesante leer como para Yasutani, la naturaleza de Buddha no es un ente autónomo, independiente, sino que la presenta como un sinónimo del origen co-dependiente (pratityasamutpada), siendo además este tan solo un extremo del eje de aquello que se encuentra tras "naturaleza de Buddha", ya que al hablar de su "esencia" o de la realidad de estos fenómenos (dharma), cambiantes, impermanentes y dependientes entre sí, es que se encuentran vacíos, es decir, están "más allá de lo individual", o también, carente de realidad definitiva.

Es interesante leer como para Yasutani, la naturaleza de Buddha no es un ente autónomo, independiente, sino que la presenta como un sinónimo del origen co-dependiente (pratityasamutpada), siendo además este tan solo un extremo del eje de aquello que se encuentra tras "naturaleza de Buddha", ya que al hablar de su "esencia" o de la realidad de estos fenómenos (dharma), cambiantes, impermanentes y dependientes entre sí, es que se encuentran vacíos, es decir, están "más allá de lo individual", o también, carente de realidad definitiva.
Re: Comentario de Yasutani Roshi al koan Mu
Hola@Carlos , la naturaleza de buda no es un ente, ni autónomo ni codependiente. Es algo imposible de definir y que solo se puede conocer por experiencia propia. No creo que Yasutani R. diga otra cosa.

-
Carlos
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- Localización: Madrid (España)
Re: Comentario de Yasutani Roshi al koan Mu
Hola @Daido,
Cuando Yasutani habla de: "...Todos los fenómenos
son el resultado de la operación de la ley de causa y efecto. Surgen cuando las
causas y condiciones que los gobiernan han madurado. Cuando una de estas
causas o condiciones se altera, los fenómenos cambian de acuerdo a eso.
Cuando la combinación de causas y condiciones se desintegran por completo,
la forma misma desaparece..."
De lo que está hablando es de pratityasamutpada, del surgimiento co-dependiente al que están sometidos todos los fenómenos (dharma). También se le suele conocer como duhkha (1a noble verdad). A su vez lo relaciona, en la última parte del fragmento copiado, con sunyata - vacuidad- , es decir, con la realidad de que esos mismos fenómenos carecen de realidad autónoma propia. Esta recta visión, de manera muy resumida, junto con el resto de vértices del Noble Óctuple Sendero, forman la liberación de duhkha (4a noble verdad).
Este es el sentido para Yasutani, por lo visto en el fragmento, que debemos darle al término "naturaleza de Buddha."

Cuando Yasutani habla de: "...Todos los fenómenos
son el resultado de la operación de la ley de causa y efecto. Surgen cuando las
causas y condiciones que los gobiernan han madurado. Cuando una de estas
causas o condiciones se altera, los fenómenos cambian de acuerdo a eso.
Cuando la combinación de causas y condiciones se desintegran por completo,
la forma misma desaparece..."
De lo que está hablando es de pratityasamutpada, del surgimiento co-dependiente al que están sometidos todos los fenómenos (dharma). También se le suele conocer como duhkha (1a noble verdad). A su vez lo relaciona, en la última parte del fragmento copiado, con sunyata - vacuidad- , es decir, con la realidad de que esos mismos fenómenos carecen de realidad autónoma propia. Esta recta visión, de manera muy resumida, junto con el resto de vértices del Noble Óctuple Sendero, forman la liberación de duhkha (4a noble verdad).
Este es el sentido para Yasutani, por lo visto en el fragmento, que debemos darle al término "naturaleza de Buddha."
Re: Comentario de Yasutani Roshi al koan Mu
Continuando con el comentario de Yasutani Roshi:
Para el Buda Shakyamuni esto no era una mera teoría sino una verdad que
experimentó directamente. Con la experiencia de la iluminación que es la
fuente de la doctrina budista, se capta el mundo del ku. Este mundo -
cambiante, sin materia, más allá de lo individual o de la personalidad - está
fuera del ámbito de la imaginación. De la misma forma, la verdadera sustancia
de las cosas, es decir, su naturaleza búdica o naturaleza dharma, es
inconcebible e inescrutable. Puesto que todo lo imaginable participa de forma y
color, cualquier cosa que uno imagine que es la naturaleza búdica
necesariamente será irreal. En verdad, aquello que pueda concebirse no es
sino un retrato de la naturaleza búdica, pero no la naturaleza búdica misma.
Pero mientras la naturaleza búdica está más allá de la concepción y la
imaginación debido a que nosotros mismos somos intrínsecamente naturaleza
búdica, es posible que despertemos a ella. Sin embargo, sólo a través de la
experiencia de la iluminación puede uno afirmar esto con el Corazón. Por lo
tanto, la iluminación lo es todo.
Una vez que uno experimenta el mundo del ku comprenderá fácilmente la
naturaleza del mundo fenoménico y dejará de aferrarse a el. Lo que vemos es
ilusorio, sin sustancia, como las travesuras de una marioneta en escena.
¿Tienes miedo de morir? No debes tenerlo. Pues sea que mueras de forma
natural o te maten, la muerte no tiene mayor sustancialidad que la del
movimiento de esos muñecos. O por decirlo de otra forma, no es más real que
cortar aire con un cuchillo o burbujas que estallan una y otra vez.
Al haber percibido una vez el mundo de la naturaleza búdica, podemos ser
indiferentes a la muerte puesto que sabemos que habremos de renacer,
partiendo de la afinidad con un padre y una madre. Renacemos cuando
nuestras relaciones kármicas nos impelen a renacer. Morimos cuando nuestras
relaciones kármicas dictan que hemos de morir. Y nos matan cuando nuestras
relaciones kármicas nos conducen a que nos maten. Somos manifestaciones
de nuestras relaciones kármicas en cada momento y al mortificarse éstas,
nosotros cambiamos consecuentemente. Si no cambiamos, estamos sin vida.
Crecemos y envejecemos puesto que estamos vivos. La evidencia de que
hemos vivido es que morimos. Morimos porque estamos vivos. Creación y
destrucción significan vida.
Cuando comprendan en verdad este principio fundamental ya no sentirán
ansiedad por su vida o su muerte. Entonces tendrán una mente tranquila y
serán felices en su vida diaria aunque el cielo y la tierra se volteen al revés, no
tendrán miedo. Y si explotara una bomba nuclear, no temblarían de terror. Si se
vuelven uno con la bomba, ¿qué han de temer? “¡Imposible”, dicen ustedes.
Pero quiéranlo o no necesariamente tendrían que volverse uno con la bomba,
¿no es así? De la misma manera si quedaran atrapados en un holocausto
inevitablemente se quemarían. Por lo tanto, ¡sean uno con el fuego cuando no
es posible escapar de él! Si caen en la pobreza, vivan de ese modo sin
quejarse; entonces su pobreza no será un peso. Del mismo modo si son ricos,
vivan con sus riquezas. Este es el funcionamiento de la naturaleza búdica. En
pocas palabras, la naturaleza búdica tiene la cualidad de una adaptabilidad
infinita.
Regresando al koan debemos plantearnos con cuidado la pregunta de si un
perro tiene o no naturaleza búdica porque no sabemos si el monje es ignorante
o finge ignorancia para probar a Joshu. Si Joshu respondiera “La tiene”, estaría
mal. ¿Ven por qué? Porque lo que aquí importa no es el “tiene” o “no tiene”. Al
ser todo naturaleza búdica cualquiera de las dos respuestas seria absurda.
Pero en este “duelo Dharma”, Joshu tiene que desviar el golpe. Entonces lo
hace replicando vivamente “¡Mu!” Aquí termina el diálogo.
En otras versiones del diálogo entre Joshu y el monje, éste continúa
preguntando: “Por qué un perro no tiene naturaleza búdica cuando el sutra del
Nirvana dice que todos los seres sintientes la tienen?” (10). Y Joshu contesta:
“Porque tiene ignorancia y aferramiento.” Lo que esto significa es que la
naturaleza búdica del perro no es otra que el karma. Los actos realizados con
una mente engañada producen resultados dolorosos. Esto es el karma. En
palabras más sencillas, un perro es perro como resultado del condicionamiento
de su karma pasado que lo convirtió en perro. Este es el funcionamiento de la
naturaleza búdica. Así que no digan que hay algo particular llamado
“naturaleza búdica”. Esta es la implicación del Mu de Joshu. Entonces resulta
claro que el Mu nada tiene que ver con la existencia o la no existencia de la
naturaleza búdica sino que es la naturaleza búdica misma. El grito “¡Mu!”
expone y al mismo tiempo lanza completamente ante nosotros la naturaleza
búdica. Aunque no comprendan totalmente lo que estoy diciendo, ya no se
equivocarán si captan la naturaleza búdica en esta forma.
La naturaleza búdica no puede ser captada por el intelecto. Para
experimentarla directamente deben buscar en su mente con la mayor devoción
hasta que estén absolutamente convencidos de su existencia pues, después
de todo, ustedes mismos son esa naturaleza búdica. Cuando les dije antes que
la naturaleza búdica era ku-impersonal, sin materia, cambiante y capaz de
infinita transformación, simplemente les di un bosquejo de ella. Es posible
pensar en la naturaleza búdica en esos términos pero deben comprender que
cualquier cosa que imaginen o conciban necesariamente será irreal. Por lo
tanto no hay otra manera de experimentar la verdad sino a través de su propia
mente. Este camino nos lo ha mostrado Mumon con la mayor bondad.
Consideremos ahora el comentario de Mumon. Comienza diciendo: “En la
práctica del zen...” zazen, recibir dokusan (es decir, instrucción privada),
escuchar los teishos, todo esto es la práctica zen. El estar atentos a los
detalles de su vida diaria también es entrenarse en el zen. Cuando su vida y el
zen son uno, realmente se vive el zen. Y si el zen no está de acuerdo con sus
actividades diarias, será sólo un adorno. Deben tener cuidado en no ser
ostentosos con respecto al zen sino entretejerlo en su vida sin mayores
pretensiones. Demos un ejemplo completo de atención: cuando uno se quita
los zapatos a la entrada o en la cocina, o se quita las zapatillas en el baño,
deben tener cuidado de ponerlas en su sitio para que la siguiente persona
pueda encontrarlas con facilidad y usarlas. Tal atención es una demostración
práctica de zen. Si uno coloca los zapatos distraídamente no se está prestando
atención. Al caminar deben hacerlo cuidadosamente sin tropezarse o caerse.
¡No se vuelvan negligentes!
(Continuará)
Para el Buda Shakyamuni esto no era una mera teoría sino una verdad que
experimentó directamente. Con la experiencia de la iluminación que es la
fuente de la doctrina budista, se capta el mundo del ku. Este mundo -
cambiante, sin materia, más allá de lo individual o de la personalidad - está
fuera del ámbito de la imaginación. De la misma forma, la verdadera sustancia
de las cosas, es decir, su naturaleza búdica o naturaleza dharma, es
inconcebible e inescrutable. Puesto que todo lo imaginable participa de forma y
color, cualquier cosa que uno imagine que es la naturaleza búdica
necesariamente será irreal. En verdad, aquello que pueda concebirse no es
sino un retrato de la naturaleza búdica, pero no la naturaleza búdica misma.
Pero mientras la naturaleza búdica está más allá de la concepción y la
imaginación debido a que nosotros mismos somos intrínsecamente naturaleza
búdica, es posible que despertemos a ella. Sin embargo, sólo a través de la
experiencia de la iluminación puede uno afirmar esto con el Corazón. Por lo
tanto, la iluminación lo es todo.
Una vez que uno experimenta el mundo del ku comprenderá fácilmente la
naturaleza del mundo fenoménico y dejará de aferrarse a el. Lo que vemos es
ilusorio, sin sustancia, como las travesuras de una marioneta en escena.
¿Tienes miedo de morir? No debes tenerlo. Pues sea que mueras de forma
natural o te maten, la muerte no tiene mayor sustancialidad que la del
movimiento de esos muñecos. O por decirlo de otra forma, no es más real que
cortar aire con un cuchillo o burbujas que estallan una y otra vez.
Al haber percibido una vez el mundo de la naturaleza búdica, podemos ser
indiferentes a la muerte puesto que sabemos que habremos de renacer,
partiendo de la afinidad con un padre y una madre. Renacemos cuando
nuestras relaciones kármicas nos impelen a renacer. Morimos cuando nuestras
relaciones kármicas dictan que hemos de morir. Y nos matan cuando nuestras
relaciones kármicas nos conducen a que nos maten. Somos manifestaciones
de nuestras relaciones kármicas en cada momento y al mortificarse éstas,
nosotros cambiamos consecuentemente. Si no cambiamos, estamos sin vida.
Crecemos y envejecemos puesto que estamos vivos. La evidencia de que
hemos vivido es que morimos. Morimos porque estamos vivos. Creación y
destrucción significan vida.
Cuando comprendan en verdad este principio fundamental ya no sentirán
ansiedad por su vida o su muerte. Entonces tendrán una mente tranquila y
serán felices en su vida diaria aunque el cielo y la tierra se volteen al revés, no
tendrán miedo. Y si explotara una bomba nuclear, no temblarían de terror. Si se
vuelven uno con la bomba, ¿qué han de temer? “¡Imposible”, dicen ustedes.
Pero quiéranlo o no necesariamente tendrían que volverse uno con la bomba,
¿no es así? De la misma manera si quedaran atrapados en un holocausto
inevitablemente se quemarían. Por lo tanto, ¡sean uno con el fuego cuando no
es posible escapar de él! Si caen en la pobreza, vivan de ese modo sin
quejarse; entonces su pobreza no será un peso. Del mismo modo si son ricos,
vivan con sus riquezas. Este es el funcionamiento de la naturaleza búdica. En
pocas palabras, la naturaleza búdica tiene la cualidad de una adaptabilidad
infinita.
Regresando al koan debemos plantearnos con cuidado la pregunta de si un
perro tiene o no naturaleza búdica porque no sabemos si el monje es ignorante
o finge ignorancia para probar a Joshu. Si Joshu respondiera “La tiene”, estaría
mal. ¿Ven por qué? Porque lo que aquí importa no es el “tiene” o “no tiene”. Al
ser todo naturaleza búdica cualquiera de las dos respuestas seria absurda.
Pero en este “duelo Dharma”, Joshu tiene que desviar el golpe. Entonces lo
hace replicando vivamente “¡Mu!” Aquí termina el diálogo.
En otras versiones del diálogo entre Joshu y el monje, éste continúa
preguntando: “Por qué un perro no tiene naturaleza búdica cuando el sutra del
Nirvana dice que todos los seres sintientes la tienen?” (10). Y Joshu contesta:
“Porque tiene ignorancia y aferramiento.” Lo que esto significa es que la
naturaleza búdica del perro no es otra que el karma. Los actos realizados con
una mente engañada producen resultados dolorosos. Esto es el karma. En
palabras más sencillas, un perro es perro como resultado del condicionamiento
de su karma pasado que lo convirtió en perro. Este es el funcionamiento de la
naturaleza búdica. Así que no digan que hay algo particular llamado
“naturaleza búdica”. Esta es la implicación del Mu de Joshu. Entonces resulta
claro que el Mu nada tiene que ver con la existencia o la no existencia de la
naturaleza búdica sino que es la naturaleza búdica misma. El grito “¡Mu!”
expone y al mismo tiempo lanza completamente ante nosotros la naturaleza
búdica. Aunque no comprendan totalmente lo que estoy diciendo, ya no se
equivocarán si captan la naturaleza búdica en esta forma.
La naturaleza búdica no puede ser captada por el intelecto. Para
experimentarla directamente deben buscar en su mente con la mayor devoción
hasta que estén absolutamente convencidos de su existencia pues, después
de todo, ustedes mismos son esa naturaleza búdica. Cuando les dije antes que
la naturaleza búdica era ku-impersonal, sin materia, cambiante y capaz de
infinita transformación, simplemente les di un bosquejo de ella. Es posible
pensar en la naturaleza búdica en esos términos pero deben comprender que
cualquier cosa que imaginen o conciban necesariamente será irreal. Por lo
tanto no hay otra manera de experimentar la verdad sino a través de su propia
mente. Este camino nos lo ha mostrado Mumon con la mayor bondad.
Consideremos ahora el comentario de Mumon. Comienza diciendo: “En la
práctica del zen...” zazen, recibir dokusan (es decir, instrucción privada),
escuchar los teishos, todo esto es la práctica zen. El estar atentos a los
detalles de su vida diaria también es entrenarse en el zen. Cuando su vida y el
zen son uno, realmente se vive el zen. Y si el zen no está de acuerdo con sus
actividades diarias, será sólo un adorno. Deben tener cuidado en no ser
ostentosos con respecto al zen sino entretejerlo en su vida sin mayores
pretensiones. Demos un ejemplo completo de atención: cuando uno se quita
los zapatos a la entrada o en la cocina, o se quita las zapatillas en el baño,
deben tener cuidado de ponerlas en su sitio para que la siguiente persona
pueda encontrarlas con facilidad y usarlas. Tal atención es una demostración
práctica de zen. Si uno coloca los zapatos distraídamente no se está prestando
atención. Al caminar deben hacerlo cuidadosamente sin tropezarse o caerse.
¡No se vuelvan negligentes!
(Continuará)
Re: Comentario de Yasutani Roshi al koan Mu
Pero me estoy desviando del tema. Continuemos: “...debes traspasar la
puerta de la barrera impuesta por los patriarcas.” Mu es tal barrera. Les he
indicado que, desde el principio, no hay barrera. Ya que todo es naturaleza
búdica, no puede haber barreras por las cuales salir o entrar. Pero para
despertar a esta verdad de que todo es naturaleza búdica, los Patriarcas
colocaron tales barreras y nos estimulan a que las traspasemos. Condenan
nuestra práctica errónea y rechazan nuestras respuestas incompletas. A
medida que aumente su sinceridad, un día de pronto alcanzarán la
autorrealización. Cuando esto suceda podrán pasar fácilmente esta barrera. El
Mumonkan es un libro que contiene cuarenta y ocho de estas barreras.
La siguiente línea comienza: “Para realizar esta cosa maravillosa llamada
iluminación...” Observen la palabra “maravillosa”. Debido a que la iluminación
es algo inexplicable e inconcebible se describe como maravillosa “... debes
romper con todo pensamiento (discriminativo)”. Esto significa que es inútil
acercarse al zen desde el punto de vista de la suposición de la lógica. Jamás
se puede alcanzar la iluminación a través de la inferencia, la cognición o la
conceptualización. Dejen de aferrarse a estas formas de pensar! Subrayo esto
porque es el punto central de la práctica zen. Particularmente no cometan el
error de pensar que la iluminación es esto o aquello.
“Si no puedes pasar por la barrera y agotar los pensamientos que surgen,
eres como un fantasma aferrado a los árboles y a la hierba.” Los fantasmas no
aparecen durante el día sino que furtivamente salen durante la noche y se dice
que abrazan la tierra o se cuelgan de los sauces llorones. Dependen de estos
apoyos para su existencia. En un sentido los seres humanos también son
como fantasmas puesto que la mayoría de nosotros no podemos funcionar al
margen del dinero, la posición social, el honor, la compañía, la autoridad; o si
no, necesitamos identificarnos con alguna organización o ideología. Si uno
fuera un hombre de verdadero valor y no un fantasma, caminaría recto y por sí
mismo. sin depender de nada. Cuando se abrigan conceptos filosóficos o
creencias o ideas religiosas de uno u otro tipo también somos como fantasmas,
pues inevitablemente uno se ata a esto. Sólo cuando la mente está vacía de
esas abstracciones existe la verdadera independencia y libertad.
Las dos líneas siguientes dicen: “¿Cuál es pues la barrera impuesta por los
patriarcas? Es Mu, la única barrera de la enseñanza suprema”. La enseñanza
suprema no es un sistema moral sino aquello que yace en la raíz de estos
sistemas es decir, el zen. Sólo aquello que está hecho de una pureza absoluta,
libre de supersticiones o de lo sobrenatural, puede llamarse la raíz de todas las
enseñanzas y por lo tanto supremo. En el budismo, el zen es la única
enseñanza que no está en una u otra medida, coloreada por elementos de lo
sobrenatural - por lo tanto el zen por sí solo puede llamarse la enseñanza
suprema y Mu la única barrera de esta enseñanza suprema. Pueden definir
“única barrera” como la barrera o una de muchas. En última instancia no hay
barrera.
“El que la ha traspasado no sólo puede ver a Joshu cara a cara...” Como
vivimos en otra época es obvio que no podemos ver a Joshu físicamente. “Ver
a Joshu cara a cara” significa comprender su mente “, sino que puede caminar
dando la mano a toda la línea de patriarcas”. La línea de patriarcas comienza
con Maha-Kashyapa, quien sucedió al Buda, sigue con Bodhidharma, el
vigésimo octavo, y continúa hasta el presente... “...frente con frente...” es una
metáfora que implica gran intimidad. “...escuchar con los mismos oídos y ver
con los mismos ojos” quiere decir la capacidad de ver las cosas desde el
mismo punto de vista del Buda y Bodhidharma. Implica por supuesto, que
hemos captado claramente el mundo de la iluminación.
“¡Qué maravilloso!” ¡Maravilloso de verdad! Sólo aquellos que reconocen lo
preciado del Buda, el Dharma y los patriarcas pueden apreciar esta
exclamación. Sí, ¡cuán verdaderamente maravilloso! Aquellos a quienes no les
importa el Buda y el Dharma pueden no sentir esta maravilla y en ese caso, no
se puede hacer nada.
“¿Quién no querría pasar esta barrera?” -esta frase es para animarnos a
buscar esta verdad dentro de nosotros mismos. “Para ello deberás
concentrarte en Mu día y noche con cada uno de tus 360 huesos y tus 84,000
poros.” Estas cifras reflejan el pensamiento de los antiguos quienes creían que
el cuerpo estaba compuesto de esa manera. En todo caso a lo que se refiere
es a todo el ser. Que todo tú se convierta en una masa de duda y de pregunta.
Concéntrate y penetra completamente el Mu. Penetrar el Mu significa lograr
una unidad absoluta con él. ¿Cómo lograr esta unidad? ¡Tomando al Mu
tenazmente durante el día y la noche! ¡No se separen de él bajo ninguna
circunstancia! Constantemente concentren su mente en Mu. “No interpretes a
Mu como la nada ni lo concibas en términos de existencia y no existencia”. No
debes, en otras palabras, pensar en Mu como un problema que involucra la
existencia o la no existencia de la naturaleza búdica. Entonces, ¿qué hacer?
Dejar de especular y concentrarse en ese Mu totalmente; sólo Mu.
No decaigan, practiquen con cada gramo de energía. “Debes alcanzar el
punto en que sientas como si hubieses tragado una bola de hierro candente...”
Por supuesto, se dice en sentido metafórico, con frecuencia al tragar un
pastelillo de arroz caliente, al alojarse en la garganta provoca una gran
incomodidad. Una vez que se traguen Mu será igualmente e intensamente
incómodo y tratarán con desesperación de desalojarlo, “...la cual no puedes
vomitar a pesar de tus esfuerzos”. Esto describe el estado de aquellos que
trabajan en este koan. Debido a que la autorrealización es algo tan tentador, no
se puede abandonar; pero tampoco pueden captar el significado de Mu
inmediatamente. Así que no hay otro camino sino concentrarse en Mu “hasta
ponerse morados”.
La comparación con una bola de hierro candente es adecuada. Deben
derretir sus ilusiones con la bola de hierro candente de Mu que tienen pegada
a su garganta. Las opiniones que tienen y su conocimiento del mundo son sus
ilusiones. También se incluyen aquí los conceptos filosóficos y morales sin
importar cuán elevados sean, así como las creencias y dogmas religiosos, por
no mencionar los pensamientos inocentes y comunes. En breve, todas las
ideas concebibles se abarcan en este término “ilusiones” y como tales son un
obstáculo a la realización de su naturaleza-esencial. ¡Así que disuélvanlas con
la bola de fuego de Mu!
No deben practicar por rachas: jamás alcanzarán lo que buscan si hacen
zazen sólo cuando les place y lo dejan con facilidad. Deben trabajar
constantemente durante uno, dos, tres, o aún cinco años sin parar, en una
vigilancia constante. Así gradualmente se purificarán. Al principio no podrán
poner todo su corazón en Mu. Se les escapará rápidamente pues su mente
comenzará a vagar. Tendrán que concentrarse más fuerte: sólo “¡Mu, Mu, Mu!”
De nuevo, se les escapará. Una vez más intentarán enfocarse en Mu y otra vez
fracasarán. Este es un patrón normal en las primeras etapas de la práctica.
Aún cuando Mu no se escape, su concentración se verá interrumpida por
diversas impurezas de la mente. Estas impurezas desaparecen con el tiempo
pero puesto que no han alcanzado la unidad con Mu, aún se encuentran lejos
de la madurez. Unidad absoluta con Mu, absorción sin pensar sino en Mu, esto
es la madurez. Al alcanzar esta etapa de pureza, tanto el dentro como el fuera
se funden de forma natural. “Fuera y dentro” tienen varios matices de
significado. Se pueden comprender como la subjetividad y la objetividad o la
mente y el cuerpo. Cuando uno se absorbe en Mu totalmente lo externo y lo
interno se unen en una sola cosa. Pero al no poder hablar sobre ello, serán
como “un mudo que ha tenido un sueño”. El que es mudo no puede hablar
sobre el sueño que tuvo la noche anterior. Del mismo modo saborearán el
samadhi por ustedes mismos pero no podrán contárselo a nadie.
En esta etapa la autorrealización ocurrirá abrupta. ¡Instantáneamente!
“Estallar a la iluminación” no requiere sino un instante. Es como si hubiese
ocurrido una explosión. ¡Cuando esto suceda, experimentarán tantas cosas!
“Sorprenderás al cielo y estremecerás la tierra” Todo parecerá tan diferente que
uno pensaría que el cielo y la tierra se han volteado al revés. Desde luego, esto
no es literal. Con la iluminación uno ve el mundo de la naturaleza búdica, pero
esto no significa que todo se vuelva radiante como un halo. Más bien cada
cosa tal como es toma un significado o valor enteramente nuevo. Como por un
milagro, todo se transforma radicalmente aunque permanece tal cual es.
Así lo describe Mumon: “Como si hubieses capturado la espada del General
Kuan...” El General Kuan era un general muy valiente, invencible durante el
combate con su espada, el “dragón azul”. Así que Mumon dice que se volverán
tan poderosos como el que captura la espada del “dragón azul” del General
Kuan. Esto quiere decir que nada puede sucederles más adelante. A través de
la autorrealización uno alcanza seguridad en uno mismo y una fuerte
presencia. Cuando uno llega ante el roshi el gesto implicará: “Pruébeme de la
manera que desee”, tal es la seguridad que uno podría golpear al maestro.
“... podrás matar al Buda si lo encuentras y deshacerte de todos los
patriarcas si los hallases.” Los tímidos se sorprenderán al escuchar esto y
denunciarán al zen como un instrumento del diablo. Otros, menos susceptibles
pero igualmente incapaces de comprender el espíritu de estas palabras se
inquietarán. El budismo nos inspira el mayor respeto posible por los budas.
Pero al mismo tiempo exige que eventualmente uno se libere del aferramiento
hacia ellos. Cuando hemos experimentado la mente de Shakyamuni Buda Y
cultivado sus virtudes incomparables, hemos realizado la más alta meta del
budismo. Entonces nos despedimos de él asumiendo también la misión de
propagar su enseñanza. Jamás he conocido una actitud así en las religiones
que enseñan la creencia en Dios. Mientras la meta del Budista es convertirse
en Buda, sin embargo, por decirlo muy directamente, se puede matar al Buda y
a todos los patriarcas. Los que alcancen la iluminación podrán decir: “Si el
honorable Shakyamuni y el gran Bodhidharma aparecieran, les cortaría el paso
al instante exigiendo: “¿A dónde van? ¡Ya no se les necesita!” Así de fuerte
será su decisión.
“Al enfrentar la vida y la muerte eres absolutamente libre; en los Seis
Ámbitos de Existencia y las Cuatro Modalidades de Nacimiento te desplazas
en un samadhi de deleite inocente.” Podrán enfrentar la muerte y el
renacimiento sin ansiedad. Los Seis Ámbitos son los ámbitos de maya, es
decir, el infierno, los mundos de los pretas (espíritus hambrientos), de los
animales, de los asuras (demonios en combate), los seres humanos, los devas
(seres celestiales). Las Cuatro Modalidades de Nacimiento son: nacimiento por
la matriz, nacimiento por el huevo fuera del cuerpo, nacimiento por humedad y
nacimiento por metamorfosis. Nacer en el cielo o el infierno puesto que no se
requieren progenitores físicos, es el nacimiento por metamorfosis. ¿Quién supo
alguna vez de un ser celestial que tuviese que pasar por el trauma de nacer?
En el cielo y el infierno no hay ni parteras ni médicos obstetras. La misma
alegría y felicidad de los niños cuando juegan - esto es lo que significa
“samadhi de deleite inocente”. Samadhi es la absorción completa. Una vez que
estén iluminados podrán descender al infierno más profundo o subir al paraíso
más alto con libertad y éxtasis.
“¿Cómo entonces, lograr esto?” A través del zazen. “Dedícate con energía y
de todo corazón a Mu.” Persevera con toda la fuerza de tu cuerpo y tu espíritu.
“Si continúas por este camino sin tregua...” Debes comenzar y no dejarlo para
después. Deben llevarlo hasta el fin, como una gallina sentada sobre su huevo
hasta que lo empolla. Deben concentrarse en Mu decididamente, no darse por
vencidos hasta no alcanzar el kensho”... tu mente, como una luz que se
enciende de pronto en la oscuridad, se alumbrará. “¡Maravilloso de verdad!”
Con la iluminación de la mente, liberada de la oscuridad de su pasado infinito,
inmediatamente se alumbrará. “ ¡Maravilloso de verdad!” se agrega puesto que
nada podría ser más maravilloso.
La primera línea del verso de Mumon dice: “Un perro, naturaleza búdica - no
hay necesidad de “naturaleza”. “Un perro es Buda” - “es” es superfluo “Un
perro, Buda” -aún es redundante. “¡Perro!”- ¡es suficiente! O simplemente
“¡Buda!” Han dicho demasiado si dicen “Un perro es Buda”. “¡Perro!” - eso es
todo. Es completamente Buda.
“Esta es la presentación del todo, el imperativo absoluto!” Es decir, es el
decreto auténtico de Shakyamuni Buda, es el Dharma correcto. ¡Ustedes son
este Dharma de perfección! No se esconde: ¡se revela totalmente! “En cuanto
comiences a pensar ‘tiene’ o ‘no tiene’ estás muerto.” ¿Qué significa “estás
muerto”? Simplemente que su preciosa vida (de Unidad) se desvanece.
puerta de la barrera impuesta por los patriarcas.” Mu es tal barrera. Les he
indicado que, desde el principio, no hay barrera. Ya que todo es naturaleza
búdica, no puede haber barreras por las cuales salir o entrar. Pero para
despertar a esta verdad de que todo es naturaleza búdica, los Patriarcas
colocaron tales barreras y nos estimulan a que las traspasemos. Condenan
nuestra práctica errónea y rechazan nuestras respuestas incompletas. A
medida que aumente su sinceridad, un día de pronto alcanzarán la
autorrealización. Cuando esto suceda podrán pasar fácilmente esta barrera. El
Mumonkan es un libro que contiene cuarenta y ocho de estas barreras.
La siguiente línea comienza: “Para realizar esta cosa maravillosa llamada
iluminación...” Observen la palabra “maravillosa”. Debido a que la iluminación
es algo inexplicable e inconcebible se describe como maravillosa “... debes
romper con todo pensamiento (discriminativo)”. Esto significa que es inútil
acercarse al zen desde el punto de vista de la suposición de la lógica. Jamás
se puede alcanzar la iluminación a través de la inferencia, la cognición o la
conceptualización. Dejen de aferrarse a estas formas de pensar! Subrayo esto
porque es el punto central de la práctica zen. Particularmente no cometan el
error de pensar que la iluminación es esto o aquello.
“Si no puedes pasar por la barrera y agotar los pensamientos que surgen,
eres como un fantasma aferrado a los árboles y a la hierba.” Los fantasmas no
aparecen durante el día sino que furtivamente salen durante la noche y se dice
que abrazan la tierra o se cuelgan de los sauces llorones. Dependen de estos
apoyos para su existencia. En un sentido los seres humanos también son
como fantasmas puesto que la mayoría de nosotros no podemos funcionar al
margen del dinero, la posición social, el honor, la compañía, la autoridad; o si
no, necesitamos identificarnos con alguna organización o ideología. Si uno
fuera un hombre de verdadero valor y no un fantasma, caminaría recto y por sí
mismo. sin depender de nada. Cuando se abrigan conceptos filosóficos o
creencias o ideas religiosas de uno u otro tipo también somos como fantasmas,
pues inevitablemente uno se ata a esto. Sólo cuando la mente está vacía de
esas abstracciones existe la verdadera independencia y libertad.
Las dos líneas siguientes dicen: “¿Cuál es pues la barrera impuesta por los
patriarcas? Es Mu, la única barrera de la enseñanza suprema”. La enseñanza
suprema no es un sistema moral sino aquello que yace en la raíz de estos
sistemas es decir, el zen. Sólo aquello que está hecho de una pureza absoluta,
libre de supersticiones o de lo sobrenatural, puede llamarse la raíz de todas las
enseñanzas y por lo tanto supremo. En el budismo, el zen es la única
enseñanza que no está en una u otra medida, coloreada por elementos de lo
sobrenatural - por lo tanto el zen por sí solo puede llamarse la enseñanza
suprema y Mu la única barrera de esta enseñanza suprema. Pueden definir
“única barrera” como la barrera o una de muchas. En última instancia no hay
barrera.
“El que la ha traspasado no sólo puede ver a Joshu cara a cara...” Como
vivimos en otra época es obvio que no podemos ver a Joshu físicamente. “Ver
a Joshu cara a cara” significa comprender su mente “, sino que puede caminar
dando la mano a toda la línea de patriarcas”. La línea de patriarcas comienza
con Maha-Kashyapa, quien sucedió al Buda, sigue con Bodhidharma, el
vigésimo octavo, y continúa hasta el presente... “...frente con frente...” es una
metáfora que implica gran intimidad. “...escuchar con los mismos oídos y ver
con los mismos ojos” quiere decir la capacidad de ver las cosas desde el
mismo punto de vista del Buda y Bodhidharma. Implica por supuesto, que
hemos captado claramente el mundo de la iluminación.
“¡Qué maravilloso!” ¡Maravilloso de verdad! Sólo aquellos que reconocen lo
preciado del Buda, el Dharma y los patriarcas pueden apreciar esta
exclamación. Sí, ¡cuán verdaderamente maravilloso! Aquellos a quienes no les
importa el Buda y el Dharma pueden no sentir esta maravilla y en ese caso, no
se puede hacer nada.
“¿Quién no querría pasar esta barrera?” -esta frase es para animarnos a
buscar esta verdad dentro de nosotros mismos. “Para ello deberás
concentrarte en Mu día y noche con cada uno de tus 360 huesos y tus 84,000
poros.” Estas cifras reflejan el pensamiento de los antiguos quienes creían que
el cuerpo estaba compuesto de esa manera. En todo caso a lo que se refiere
es a todo el ser. Que todo tú se convierta en una masa de duda y de pregunta.
Concéntrate y penetra completamente el Mu. Penetrar el Mu significa lograr
una unidad absoluta con él. ¿Cómo lograr esta unidad? ¡Tomando al Mu
tenazmente durante el día y la noche! ¡No se separen de él bajo ninguna
circunstancia! Constantemente concentren su mente en Mu. “No interpretes a
Mu como la nada ni lo concibas en términos de existencia y no existencia”. No
debes, en otras palabras, pensar en Mu como un problema que involucra la
existencia o la no existencia de la naturaleza búdica. Entonces, ¿qué hacer?
Dejar de especular y concentrarse en ese Mu totalmente; sólo Mu.
No decaigan, practiquen con cada gramo de energía. “Debes alcanzar el
punto en que sientas como si hubieses tragado una bola de hierro candente...”
Por supuesto, se dice en sentido metafórico, con frecuencia al tragar un
pastelillo de arroz caliente, al alojarse en la garganta provoca una gran
incomodidad. Una vez que se traguen Mu será igualmente e intensamente
incómodo y tratarán con desesperación de desalojarlo, “...la cual no puedes
vomitar a pesar de tus esfuerzos”. Esto describe el estado de aquellos que
trabajan en este koan. Debido a que la autorrealización es algo tan tentador, no
se puede abandonar; pero tampoco pueden captar el significado de Mu
inmediatamente. Así que no hay otro camino sino concentrarse en Mu “hasta
ponerse morados”.
La comparación con una bola de hierro candente es adecuada. Deben
derretir sus ilusiones con la bola de hierro candente de Mu que tienen pegada
a su garganta. Las opiniones que tienen y su conocimiento del mundo son sus
ilusiones. También se incluyen aquí los conceptos filosóficos y morales sin
importar cuán elevados sean, así como las creencias y dogmas religiosos, por
no mencionar los pensamientos inocentes y comunes. En breve, todas las
ideas concebibles se abarcan en este término “ilusiones” y como tales son un
obstáculo a la realización de su naturaleza-esencial. ¡Así que disuélvanlas con
la bola de fuego de Mu!
No deben practicar por rachas: jamás alcanzarán lo que buscan si hacen
zazen sólo cuando les place y lo dejan con facilidad. Deben trabajar
constantemente durante uno, dos, tres, o aún cinco años sin parar, en una
vigilancia constante. Así gradualmente se purificarán. Al principio no podrán
poner todo su corazón en Mu. Se les escapará rápidamente pues su mente
comenzará a vagar. Tendrán que concentrarse más fuerte: sólo “¡Mu, Mu, Mu!”
De nuevo, se les escapará. Una vez más intentarán enfocarse en Mu y otra vez
fracasarán. Este es un patrón normal en las primeras etapas de la práctica.
Aún cuando Mu no se escape, su concentración se verá interrumpida por
diversas impurezas de la mente. Estas impurezas desaparecen con el tiempo
pero puesto que no han alcanzado la unidad con Mu, aún se encuentran lejos
de la madurez. Unidad absoluta con Mu, absorción sin pensar sino en Mu, esto
es la madurez. Al alcanzar esta etapa de pureza, tanto el dentro como el fuera
se funden de forma natural. “Fuera y dentro” tienen varios matices de
significado. Se pueden comprender como la subjetividad y la objetividad o la
mente y el cuerpo. Cuando uno se absorbe en Mu totalmente lo externo y lo
interno se unen en una sola cosa. Pero al no poder hablar sobre ello, serán
como “un mudo que ha tenido un sueño”. El que es mudo no puede hablar
sobre el sueño que tuvo la noche anterior. Del mismo modo saborearán el
samadhi por ustedes mismos pero no podrán contárselo a nadie.
En esta etapa la autorrealización ocurrirá abrupta. ¡Instantáneamente!
“Estallar a la iluminación” no requiere sino un instante. Es como si hubiese
ocurrido una explosión. ¡Cuando esto suceda, experimentarán tantas cosas!
“Sorprenderás al cielo y estremecerás la tierra” Todo parecerá tan diferente que
uno pensaría que el cielo y la tierra se han volteado al revés. Desde luego, esto
no es literal. Con la iluminación uno ve el mundo de la naturaleza búdica, pero
esto no significa que todo se vuelva radiante como un halo. Más bien cada
cosa tal como es toma un significado o valor enteramente nuevo. Como por un
milagro, todo se transforma radicalmente aunque permanece tal cual es.
Así lo describe Mumon: “Como si hubieses capturado la espada del General
Kuan...” El General Kuan era un general muy valiente, invencible durante el
combate con su espada, el “dragón azul”. Así que Mumon dice que se volverán
tan poderosos como el que captura la espada del “dragón azul” del General
Kuan. Esto quiere decir que nada puede sucederles más adelante. A través de
la autorrealización uno alcanza seguridad en uno mismo y una fuerte
presencia. Cuando uno llega ante el roshi el gesto implicará: “Pruébeme de la
manera que desee”, tal es la seguridad que uno podría golpear al maestro.
“... podrás matar al Buda si lo encuentras y deshacerte de todos los
patriarcas si los hallases.” Los tímidos se sorprenderán al escuchar esto y
denunciarán al zen como un instrumento del diablo. Otros, menos susceptibles
pero igualmente incapaces de comprender el espíritu de estas palabras se
inquietarán. El budismo nos inspira el mayor respeto posible por los budas.
Pero al mismo tiempo exige que eventualmente uno se libere del aferramiento
hacia ellos. Cuando hemos experimentado la mente de Shakyamuni Buda Y
cultivado sus virtudes incomparables, hemos realizado la más alta meta del
budismo. Entonces nos despedimos de él asumiendo también la misión de
propagar su enseñanza. Jamás he conocido una actitud así en las religiones
que enseñan la creencia en Dios. Mientras la meta del Budista es convertirse
en Buda, sin embargo, por decirlo muy directamente, se puede matar al Buda y
a todos los patriarcas. Los que alcancen la iluminación podrán decir: “Si el
honorable Shakyamuni y el gran Bodhidharma aparecieran, les cortaría el paso
al instante exigiendo: “¿A dónde van? ¡Ya no se les necesita!” Así de fuerte
será su decisión.
“Al enfrentar la vida y la muerte eres absolutamente libre; en los Seis
Ámbitos de Existencia y las Cuatro Modalidades de Nacimiento te desplazas
en un samadhi de deleite inocente.” Podrán enfrentar la muerte y el
renacimiento sin ansiedad. Los Seis Ámbitos son los ámbitos de maya, es
decir, el infierno, los mundos de los pretas (espíritus hambrientos), de los
animales, de los asuras (demonios en combate), los seres humanos, los devas
(seres celestiales). Las Cuatro Modalidades de Nacimiento son: nacimiento por
la matriz, nacimiento por el huevo fuera del cuerpo, nacimiento por humedad y
nacimiento por metamorfosis. Nacer en el cielo o el infierno puesto que no se
requieren progenitores físicos, es el nacimiento por metamorfosis. ¿Quién supo
alguna vez de un ser celestial que tuviese que pasar por el trauma de nacer?
En el cielo y el infierno no hay ni parteras ni médicos obstetras. La misma
alegría y felicidad de los niños cuando juegan - esto es lo que significa
“samadhi de deleite inocente”. Samadhi es la absorción completa. Una vez que
estén iluminados podrán descender al infierno más profundo o subir al paraíso
más alto con libertad y éxtasis.
“¿Cómo entonces, lograr esto?” A través del zazen. “Dedícate con energía y
de todo corazón a Mu.” Persevera con toda la fuerza de tu cuerpo y tu espíritu.
“Si continúas por este camino sin tregua...” Debes comenzar y no dejarlo para
después. Deben llevarlo hasta el fin, como una gallina sentada sobre su huevo
hasta que lo empolla. Deben concentrarse en Mu decididamente, no darse por
vencidos hasta no alcanzar el kensho”... tu mente, como una luz que se
enciende de pronto en la oscuridad, se alumbrará. “¡Maravilloso de verdad!”
Con la iluminación de la mente, liberada de la oscuridad de su pasado infinito,
inmediatamente se alumbrará. “ ¡Maravilloso de verdad!” se agrega puesto que
nada podría ser más maravilloso.
La primera línea del verso de Mumon dice: “Un perro, naturaleza búdica - no
hay necesidad de “naturaleza”. “Un perro es Buda” - “es” es superfluo “Un
perro, Buda” -aún es redundante. “¡Perro!”- ¡es suficiente! O simplemente
“¡Buda!” Han dicho demasiado si dicen “Un perro es Buda”. “¡Perro!” - eso es
todo. Es completamente Buda.
“Esta es la presentación del todo, el imperativo absoluto!” Es decir, es el
decreto auténtico de Shakyamuni Buda, es el Dharma correcto. ¡Ustedes son
este Dharma de perfección! No se esconde: ¡se revela totalmente! “En cuanto
comiences a pensar ‘tiene’ o ‘no tiene’ estás muerto.” ¿Qué significa “estás
muerto”? Simplemente que su preciosa vida (de Unidad) se desvanece.