El despertar, la iluminación, el satori, el nirvana...

Para temas Mahayana que no encajen en el resto de foros budistas.
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Roberto
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El despertar, la iluminación, el satori, el nirvana...

Mensaje por Roberto »

Retomo aquí una conversación iniciada con @Daido en el hilo "¿Theravada vs Zen?", cuya intención era simplemente hablar del ecumenismo budista (quién desee ver por tanto los antecedentes de este hilo, puede acudir allí).

De nuevo pienso que la conversación había derivado hacia otras cuestiones, y creo (se trata, ciertamente, de una opinión personal) que es conveniente en espacios virtuales de debate como este, ceñirse a los temas para que los están los distintos hilos, y cuando se desee hablar de algo nuevo

La cuestión en debate, en líneas muy generales, era la concepción de despertar (y sus distintos sinónimos) dentro del Zen y sus distintas escuelas (ya que dentro del Zen existe varias escuelas).

Como introducción a estas diferentes escuelas (para quien lo desconozca), en líneas muy, muy generales puede decirse que existen mayoritariamente dos escuelas (que tendrán después derivadas como la esc. Obaku, la Sambo Kyodan, etc.), denominadas, en el siglo XII, la Escuela de la iluminación silenciosa (Mokusho Zen) y la Escuela de la iluminación a través de las palabras (Kanna Zen). También conocidas como escuela Caodong/Soto (aprox. a partir del s. VIII) y la escuela Linji/Rinzai (a partir del s. X). La primera pone el acento sobre la práctica del zuochang/zazen, mientras que la segunda lo pone sobre los gōng'àn/koan (especialmente a partir del s. XII, con Dahui Zonggao, que sistematizo su estudio, sistematización que fué despues ampliada en Japón por Hakuin Ekaku, s. XVII-XVIII).

De una manera poética, Uchiyama roshi, perteneciente a la escuela Soto, dice que en el rinzai el despertar es como una tormenta, que descarga y te empapa de golpe, mientras que en el soto es como una lluvia débil y persistente (chiri-miri, diría en el norte de España), que apenas notas de entrada, pero que después de un rato te ha calado hasta los huesos.

En estos momentos me encuentro revisando mi traducción de un libro de Giuseppe Jiso Forzani, sobre Dogen (máxino exponente de la denominada escuela Soto en Japón), y me encontrado este párrafo inspirador, que me ha parecido oportuno transcribir aquí:

En el budismo no encontramos una realidad absoluta, inmutable, exterior a sí mismo a la que referirnos. [...] Del sí mismo todo lo que se puede decir es que es aquello que es. No existe nada fuera del sí mismo, no hay un antes y un después del sí mismo original.

«Satori»,«nirvana», la perfección que no puede ser superada, los distintos términos con los que es indicada la realidad última, no indican una condición particular a alcanzar, una realidad separada e inmutable a la que hacer referencia, sino la realidad misma de la vida del sí mismo, en la que nada falta desde el origen sin origen y en la que yo participo integralmente. La diferencia entre mi yo que separa, opina, elige, entre el llamado pequeño yo y el sí mismo, el yo original, se debe exclusivamente al punto de vista desde el que observo, al punto de vista de la separación que me impide ver la realidad con ojos limpios y siempre nuevos. Por otra parte el malestar debido a esta actividad discriminatoria es el resorte que me empuja a buscar el volver a aquella realidad sin límites del sí mismo original, de la que nunca he estado separado.

Esta actividad de regreso al sí mismo, de re-profundización en la vida del sí mismo, es la actividad necesaria de cualquiera que haya abierto los ojos a la realidad de las cosas tal y como son.
Daido
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Re: El despertar, la iluminación, el satori, el nirvana...

Mensaje por Daido »

Por otra parte el malestar debido a esta actividad discriminatoria es el resorte que me empuja a buscar el volver a aquella realidad sin límites del sí mismo original, de la que nunca he estado separado.

En esto, estoy totalmente de acuerdo. Todo es cuestión de lenguaje, por supuesto, y en lenguaje 'budista zen' eso que dice ahí es correcto. El 'malestar' podría llamarse mejor sufrimiento, en mi opinión. El sufrimiento proviene de la 'actividad discriminatoria', que a mi modo de ver se expresaría incluso mejor, como sentimiento de separación. Separación de la realidad absoluta, si se quiere. O del Todo. O, por usar un termino occidental no-cristiano, (que viene de Plotino) el Uno. Podría llamarse también Dios, por supuesto. No habría el menor problema, pero el término que usemos es lo de menos. Lo único importante es la Experiencia (por tratarse de una experiencia trascendental, la pongo en mayúsculas)

Pero en el texto viene muy buen expresada: realidad sin límites. Es correcto ponerlo así, de acuerdo a mi experiencia personal, y a la de tantos y tantos otros: Ausencia de límites espació-temporales. Se trata de una Realidad fuera del tiempo y el espacio.

El sí mismo original, es otro término que se ajusta a esa Experiencia también. El Sí mismo está siempre presente y es nuestra propia esencia. También podría llamársela de otros modos: es muy común en el Zen llamarla el Rostro Original. Para los que saben de koans, puede también usarse el término 'Origen de Mu'. Por supuesto 'naturaleza esencial' o 'naturaleza de Buda', es común en todas las escuelas budistas mahayana. En las otras, Nirvana es el término usual.

De esa naturaleza NUNCA estamos separados, en efecto. Esa naturaleza es nuestro verdadero Yo, en cierto modo, pero este nombre no debería usarse a la ligera, porque puede inducir a error, dado que el verdadero Yo es no-yo, como dice un texto zen. Sobre esto hay mucho que hablar, aunque hablar no es lo importante. Pero hablar es un primer paso en la buena dirección, que es la del silencio.

ada123123
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Daru el tuerto
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Re: El despertar, la iluminación, el satori, el nirvana...

Mensaje por Daru el tuerto »

Un texto interesante de Hakuin refundador de Rinzai y basado en los cinco rangos de Tozan de la secta Caodong/Soto (por tanto de ambas sectas):

Seguidores de la Vía, aunque hayan continuado sus estudios en el Aprendizaje Triple continuamente a través de muchos kalpas, si no habéis experimentado directamente las Cuatro Sabidurías, no se les permite llamarse verdaderos hijos de Buda. (1)

Seguidores de la Vía, si su investigación ha sido correcta y completa, en el momento en que abren la cueva oscura de la octava conciencia o Alaya, la preciosa luz de la Gran Sabiduría del Espejo Perfecto brilla instantáneamente. Pero, por extraño que parezca, la luz de la Gran Sabiduría Perfecta del Espejo es negra como el ébano. Esto es lo que se llama el rango de «Lo Aparente dentro de lo Real«. (2)

Habiendo alcanzado la Gran Sabiduría Perfecta del Espejo, ahora entras en el rango de «Lo Real dentro de lo Aparente«. Cuando hayas logrado tu larga práctica del samadhi del espejo enjoyado, realizarás directamente la Sabiduría de la Naturaleza Universal y por primera vez entrarás en el estado de interpenetración sin obstrucciones de noúmeno y fenómenos. (3)

Pero el discípulo no debe estar satisfecho aquí. (4) Él mismo debe entrar en íntima relación con el rango de «La Venida desde dentro de lo Real«. Después de eso, dependiendo del rango de «La Llegada a la Integración Mutua«, probará completamente la Sabiduría Observadora Maravillosa y la Sabiduría del Perfeccionamiento de la Acción. Por fin alcanza el rango de «Unidad alcanzada» y, después de todo, vuelve a sentarse entre las brasas y las cenizas. (5)

¿Sabes por qué? El oro puro que ha pasado por mil fundiciones no se convierte en mineral otra vez. Mi único temor es que te baste con una pequeña ganancia. (mismo que 4)

¡Cuán invaluable es el mérito ganado a través de la práctica paso a paso de los Cinco Rangos de lo Aparente y lo Real! Mediante esta práctica, no sólo obtienes las Cuatro Sabidurías, sino que personalmente demuestras que los Tres Cuerpos también están totalmente abrazados dentro de tu propio cuerpo. ¿No habéis leído en el Daijo shogongyo ron: «Cuando se invierten las ocho conciencias, se producen las Cuatro Sabidurías; cuando se unen las Cuatro Sabidurías, se perfeccionan los Tres Cuerpos»?
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