TE SHANG LLEVA SU BULTO
Cuando Te Shan llegó hasta Kuei Shan,1
llevó su fardo con él a la sala de enseñanza,2
donde cruzó de este a oeste y de oeste a este. 3
Miró a su alrededor y dijo: "No hay nada, no hay nadie". Luego salió.4
Hsueh Tou agregó el comentario: "Completamente expuesto".5
Pero cuando Te Shan llegó a la puerta del monasterio, dijo: "Aún así,
no debería ser tan grosero". 6
Así que volvió a entrar (al salón) con plena ceremonia de encuentro (Kuei Shan). 7
Mientras Kuei Shan estaba allí sentado, 8
Te Shan levantó su zafutón para sentarse y dijo: "¡Maestro!"9
Kuei Shan alcanzó su bastón de maestro, 10
ante lo cual Te Shan gritó, sacudió y se sacó las mangas y se fue.11
Hsueh Tou agregó el comentario: "Completamente expuesto".12
Te Shan dio la espalda a la sala de enseñanza, se puso sus
sandalias de paja, y partió.13
Esa noche Kuei Shan preguntó al monje principal, "¿Dónde está ese recién llegado que acaba de llegar?"14
El monje principal respondió: "En ese momento le dio la espalda a
la sala de enseñanza, calzó sus sandalias de paja y se fue.”15
Kuei Shan dijo: "De ahora en adelante, ese muchacho irá a la cumbre de
un pico solitario, construirse una choza de paja y seguir regañando
los Budas y vituperando a los Patriarcas.”16
Hsueh Tou agregó el comentario: "Agrega escarcha a la nieve".17
El caso 4 es muy largo y un tanto farragoso, pero es perfecto para ‘comprender’ el extraño lenguaje del Zen. Estos koans son precisamente los que han creado escuela, la cual se ve en ocasiones en los comportamientos tan poco convencionales de algunos ‘maestros zen’ de hoy en día, quienes tienden a imitar extravagancias mal aprendidas en casos como este.
De modo convencional, ¿Qué entendemos en este koan? No mucho, ciertamente. Vemos a Te Shan, un monje que llega al monasterio de Kuei Shan con un bulto (su equipaje de mano, sin duda alguna muda, un hábito de reserva quizás, y algunas cosas de aseo). El monje entra en la sala de enseñanzas (el zendo, sería en un monasterio japonés), con el fardo en la mano, lo que sin duda es una falta de respeto. No contento con esto, va de este a oeste y de oeste a este, con una actitud claramente retadora, y luego se da una vuelta mirando a la asamblea de monjes, lo que solo puede calificarse como grosería. ‘No hay nada, no hay nadie’, dice, y se marcha sin despedirse.
Una actitud tan irreverente es inadmisible en un monasterio budista, pero solo un monje llamado Hsueh Tou, dice algo: “Completamente expuesto”. Los demás parecen mirar sin atreverse a intervenir.
Te Shan se calza las sandalias y echa a andar hacia le entrada del monasterio, sin decir siquiera adiós, pero al llegar a la puerta, de pronto cambia de opinión, y se dice “Aun así, no debería ser tan grosero". Parece que ha habido un punto de cordura, después de todo, porque vuelve sobre sus pasos y, esta vez, hace la ceremonia correctamente para sentarse frente al Maestro Kuei Shan, que estaba allí sentado aún. Pero cuando va a sentarse, recoge el zafutón y grita “¡Maestro!”. Kuei Shan toma su bastón de maestro, que tienen todos los Maestros Zen cerca, no sabemos con qué intención, y en ese momento Te Shan le lanza otro grito, y sacude las mangas de su hábito, de manera que estas se bajan, lo que es un nuevo signo de descortesía.
Hsueh Tou dice de nuevo: “Completamente expuesto”.
Te Shan sale de la sala, se calza sus sandalias de nuevo y sale del monasterio sin volver la vista atrás. Esa noche, el Maestro Kuei Shan, que no parece muy afectado por lo sucedido, le pregunta al monje prior, "¿Dónde está ese recién llegado que acaba de llegar?". El prior le contesta, “Cuando salió de la sala se puso sus sandalias y se fue”. Esta es la interesante respuesta de Kuei Shan: "De ahora en adelante, ese muchacho irá a la cumbre de un pico solitario, a construirse una choza de paja y seguir regañando los Budas y vituperando a los Patriarcas”. Poco después, Hsueh Tou, como queriendo poner punto final al asunto, añade estas misteriosas palabras: "Agrega escarcha a la nieve".
(1) Cuando Te Shan llegó hasta Kuei Shan
Este comentario da a entender que Te Shan tuvo la iluminación, y cuando la tuvo, fue a Kuei Shan. Es normal que un monje que ha experimentado un profundo satori sienta la necesidad de ir al Maestro y presentarle lo que ha experimentado.
(2) llevó su fardo con él a la sala de enseñanza.
Esta frase da a entender que Te Shan llevó consigo su falta de madurez, pues tener la iluminación en el Zen se considera tan solo el comienzo, no el final. Después de esa experiencia se espera que la persona practique el zazen diligentemente y elimine su pesado fardo de errores. Esta falta de madurez se pone de manifiesto de inmediato.
(3) donde cruzó de este a oeste y de oeste a este.
¡Tamaña descortesía y falta de respeto! Lo primero que un discípulo debe hacer es ir a su Maestro y hacer ante él sus postraciones, y después sentarse ante él (en la posición de seiza, se imagina uno). Este discípulo va de una punta del zendo a la otra, sin más, ¿por qué?
(4) Miró a su alrededor y dijo: "No hay nada, no hay nadie". Luego salió.
Esto refleja su realización del vacío, un estado de total libertad. Su iluminación ha debido ser extraordinariamente profunda. Tanto, que no se da cuenta de lo que hace. No hay nada, no hay nadie. Vacío puro. ¿Qué queda cuando se entra en ese estado? ¿Lo sabes? Si no lo sabes, aún no has empezado realmente a andar el camino.
(5) Hsueh Tou agregó el comentario: "Completamente expuesto".
Todo está claro. No hay necesidad de examinar su satori. Está a la vista de todos.
(6) Pero cuando Te Shan llegó a la puerta del monasterio, dijo: "Aún así,
no debería ser tan grosero".
En cierto momento se da cuenta de que aún no había hecho todo lo que debía.
(7) Así que volvió a entrar (al salón) con plena ceremonia de encuentro (Kuei Shan).
Esta vez entra haciendo todas las ceremonias, postraciones etc. Cada acto hecho desde la experiencia de la iluminación.
(8) Mientras Kuei Shan estaba allí sentado
El Maestro Kuei Shan permanece inmóvil, siendo testigo de todo cuanto sucede, captándolo todo sin juzgar.
(9) Te Shan levantó su zafutón para sentarse y dijo: "¡Maestro!"
¡Maestro! Dicho sin vacilar. Todo su ser unificado con esa expresión.
(10) Kuei Shan alcanzó su bastón de maestro.
Kuei Shan mantiene su actitud digna, y levanta el símbolo de su autoridad, sin perder en absoluto su atención. Es como un actor que conoce su papel, y que lo realiza a la perfección para beneficio de todos.
(11) ante lo cual Te Shan gritó, sacudió y se sacó las mangas y se fue.
La actitud de Te Shan es completamente inmadura. Después de la iluminación, la persona se ve falsamente iluminada, y se ve a la altura del Maestro, o incluso por encima. Se atreve a gritarle incluso. Se suelta las mangas del hábito, sin respeto ninguno, se levanta y se va.
(12) Hsueh Tou agregó el comentario: "Completamente expuesto".
De nuevo lo repite. Pero esta vez lo que está expuesta es la inmadurez de la iluminación.
(13) Te Shan dio la espalda a la sala de enseñanza, se puso sus sandalias de paja, y partió.
Esta vez Te Shan no duda en marcharse, dando la espalda al Maestro. ¿Está totalmente iluminado y no lo necesita? ¿O es su orgullo de ‘iluminado’ el que le guía?
(14) Esa noche Kuei Shan preguntó al monje principal, "¿Dónde está ese recién llegado que acaba de llegar?"
El recién llegado… a la iluminación, quiere decir. El principiante. Kuei Shan no da muestras de enfado o de sentirse afectado. Todo lo contrario, se interesa por el recién llegado, como la gallina, por el polluelo que acaba de romper el cascarón.
(15) El monje principal respondió: "En ese momento le dio la espalda a la sala de enseñanza, calzó sus sandalias de paja y se fue.”
Estas palabras son más bien de reproche. Él sí parece afectado. No es un Maestro.
(16) Kuei Shan dijo: "De ahora en adelante, ese muchacho irá a la cumbre de un pico solitario, a construirse una choza de paja y seguir regañando los Budas y vituperando a los Patriarcas.”
¡El sentido del humor propio del Zen! El muchacho no está perdido. Se va a un pico solitario, o sea, se meterá a practicar zazen y seguir su vida de monje, y seguirá regañando a los Budas y vituperando a los Patriarcas. ¿Para qué quiere Budas y Patriarcas ya? A partir de ahora no los necesita.
(17) Hsueh Tou agregó el comentario: "Agrega escarcha a la nieve".
El asunto es más sencillo que todo eso. ¿A qué viene irse a un pico solitario, practicar zazen y hacer vida de monje? Todo eso es como echar escarcha encima de la nieve, o sea, inútil. Naturalmente, Hsueh Tou también era monje, y hacía zazen en su pico solitario. ¿Cómo se atreve a hablar así, si él hace lo propio? Es el sentido del humor del Zen. La vida de un monje Zen, no es más que eso: agregar escarcha a la nieve. ¿Es que hay algo mejor que hacer?