Duhkha, el malestar inherente a la existencia humana, es por definición una cuestión enormemente humana, ineludible para cualquiera; de eso no hay duda, en cualquier época y en cualquier lugar.
Sin embargo la solución que a esta cuestión da el Budismo no lo es, trasciende lo propiamente humano, al igual que el resto de religiones. Aunque cada religión da una solución diferente a este problema, y por ello representan distintos caminos espirituales, apropiados y buenos para algunas personas e inapropiados para otras. No solo es presuntuoso pensar que el propio camino "deba" de ser igualmente valido para todos, sino que históriamente ha sido y sigue siendo fuente de grandes problemas y causas de sufrimiento.
Las soluciones humanas al problema de la indefensión ante la naturaleza, de la precariedad de la existencia, del sufrimiento consustancial al ser humano son aquellas que a lo largo de la historia se han ido articulando en una lucha por dominar lo imprevisible y cruel (desde nuestra limitada y parcial visión) de la ley de la naturaleza: la agricultura, la ganadería y las técnicas de conservación de los alimentos (para defenderse del hambre y de la incerteza); las armas y los refugios (para cazar y para defenderse de los ataques de los animales y de otros hombres), los vestidos y el fuego (para defenderse del frío), la escritura, la canalización de las aguas, la enseñanza, las leyes y las organizaciones sociales, las "relatos" metafísicos y la "creencias" religiosas, las ciencias, etc., etc., etc. Todo ello son intentos de solucionar el problema del sufrimiento; que han creado algunos remedios parciales (aunque a veces enormes) y también algunos problemas nuevos (también igualmente enormes).
Sin embargo todas esas "soluciones" no son capaces de "eliminar", por completo y de una manera completamente satisfactoria, aquellas realidades vitales e ineludibles sobre la cuestión del "sufrimiento" que el Buddha ennumera en la primera noble verdad:
Esta, monjes, es la noble verdad del dolor. El nacimiento es dolor, la vejez es dolor, la enfermedad es dolor, la muerte es dolor, la unión con lo que odiamos es dolor, la separación de lo que amamos es dolor, no obtener lo que deseamos es dolor, en resumen, los cinco agregados del apego son dolor.
Ya que el apego (la sed, taṇhā/tṛ́ṣṇā), causa de lo anterior, es consustancial (e incluso necesario) al ser humano, del mismo modo que lo es para cualquier animal, como resume la segunda noble verdad:
la sed de los placeres de los sentidos, la sed de la existencia y del devenir, y la sed de la no existencia
Ni nosotros ni ningún animal sobreviviriamos si no exisitiese dentro de nosotros ese instinto de buscar aquello que la naturaleza ha determinado, de distintos modos en cada caso, como deseable (alimentos, sexo, confort, etc.) o de huir de aquello que ha determinado como ideseable (enemigos, enfermedades, incomodidad, etc.)
Eso es la lucha por la vida, por la supervivencia, que en el ser humano (físicamente poco dotado respecto a otros animales, pero sobresaliente itelectualmente) se articula sobre todo a través de formas simbólicas (a través del lenguaje, del pensamiento, etc.).
Sin embargo la respuesta que a ese callejon sin salida propone el Budismo la llamamos Nibbāna/Nirvāṇa, una "realidad" cuyo sentido esá más allá de la realidad tal como normalmente la concebimos, que trasciende las formas simbólicas con las que nos expresamos, que está más allá del pensamiento habitual (con el que "intentamos" construir las soluciones "habituales" a nuestro problema), es decir que es esencialmente indefinible al interior de nuestros parametros humanos corrientes.
Pienso que es en ese sentido, como decían
@Carlos o
@VuelaBajo , que podemos usar la palabra "trascendente", la cual, como todas las palabras, es solo una palabra, sirve para indicar una dirección. Sin embargo
a priori ello no supone imaginar nada que no esté ahí (o imaginar que el "otro" lo imagina), nada que requiera un mundo paralelo a aquel en el que vivimos, la existencia de seres angélicos o de entidas misteriosas. No hemos de apresurarnos a inferir NADA ante el uso de una palabra por alguien (trascendente, secular, humano, mundano, religión, ateismo, teísmo, etc.); la naturaleza de las palabras es relacional (como la de todas las cosas), no definen "esencias inmutables", su sentido en el discurso de una persona se encuentra en como relaciona una palabra con otras palabras, en cómo y para qué las usa en un determinado contexto.
La propuesta del Budismo es trascender lo humano con los medios que tenemos a disposición los humanos, ¿con cuales sino? En otras religiones se proponen otras cosas, como que la gracia de un Dios, externo, venga en nuestro auxilio, pero no es eso lo que se propone en el Budismo; yo esto lo tengo claro y supongo que muchos, aquí, también, si no estarían en otro sitio. Lo que el Budismo propone, y en esto (para mi) es genial frente a otros caminos religiosos, es servirse de aquello que ya tenemos usandolo de forma invertida a aquel uso que es el habitual, como decía el Buddha, nadando a contracorriente . Es liberarnos del mundo (trascenderlo) sin salirnos del mundo (sin necesidad de imaginar ninguna entidad "extra").
