NOTA BIOGRÁFICA SOBRE YASUTANI-ROSHI (1885-1973)

El Zen de Yasutani Roshi.
Daido
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NOTA BIOGRÁFICA SOBRE YASUTANI-ROSHI (1885-1973)

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A los ochenta años de edad, el maestro zen Hakuun Yasutani llegó a
los Estados Unidos de Norteamérica para exponer el Dharma del Buda.
Al
hacerlo, evocó el espíritu del formidable Bodhidharma, quien a avanzada edad
dio la espalda a su tierra natal y viajó a lugares distantes para plantar la semilla
viva del budismo. Sin embargo, para Yasutani-roshi esto no era sino otro
notable acontecimiento de una vida marcada por logros muy especiales.

Después de cumplir los setenta y cinco años, escribió y publicó cinco
volúmenes completos de comentarios sobre las colecciones de koanes
conocidos, respectivamente, como el Mumonkan y el Hekigan-roku, el Shoyoroku y el Denkoroku así como los Cinco Grados de Tozan (Go-i en japonés).

En su conjunto, esto representa una hazaña única en la historia del zen
moderno.

Esta actividad literaria no era sino una faceta de su amplia actividad de
enseñanza. Además de dirigir sesshines mensuales de tres a siete días de
duración en su propio templo en los suburbios de Tokio, y sesshines periódicos
en Kyushu y Hokkaido, en los extremos sur y norte del Japón, semanalmente
dirigía una serie de sesshines de un sólo día (zazenkai) en la zona de Tokio.
Entre otros lugares, éstos incluían las grandes universidades, diversas
fábricas, la Academia de Defensa Personal y una serie de templos.

En dos ocasiones había viajado a Occidente. En su primer viaje a los
Estados Unidos de Norteamérica, dirigió sesshines de cuatro a siete días en
Honolulú; Los Angeles; Clairmont, California; Wallingford, Pennsylvania; Nueva
York, Boston y Washington, D.C. Al año siguiente repitió sus sesshines en los
Estados Unidos, expandiendo sus actividades al incluir pláticas sobre zen en
Inglaterra, Francia y Alemania.

Esposo, padre, maestro de escuela y, en última instancia, maestro zen,
Hakuun Yasutani no alcanzó su distinción presente evitando los dolores y
alegrías de la vida del hombre ordinario, sino experimentándolos y
trascendiéndolos.
En esto, su vida refleja el ideal Mahayana de que la
autorrealización puede pertenecer tanto al padre de familia como al monje
célibe.

Yasutani-roshi nació de una piadosa madre budista y un padre dueño de
una pastelería en un pequeño pueblo. A los cinco años, le afeitaron la cabeza
como símbolo de su introducción a la vida monacal budista, después de lo
cual, sus padres, siguiendo la costumbre de las familias devotas de su época,
lo mandaron a vivir en un templo para que pudiese absorber la atmósfera
religiosa y ser influenciado hacia el sacerdocio
.

Permaneció en el templo hasta los doce años, realizando los trabajos del
neófito, asistiendo a la escuela primaria, y recibiendo del monje principal una
educación en las bases del budismo. A los trece años se convirtió en novicio de
un templo Soto importante. Después realizó dos años más de estudios en una
escuela pública, cinco años de seminario bajo la secta Soto y eventualmente
cuatro años en una escuela para maestros.

A los treinta años, Hakuun Yasutani se casó y comenzó a formar una familia,
que con el tiempo quedó integrada por cinco hijos. Nominalmente sacerdote,
trabajó en una escuela primaria como maestro para sostener a su numerosa
familia puesto que no contaba con un templo. Durante seis años continuó
enseñando y cuatro más fue director de la misma escuela.

A pesar de las dificultades de mantener una familia y de las exigencias de
su trabajo, a través de los años continuó, con diversos maestros, el zazen que
había emprendido muchos años antes, a los quince años para ser exactos
. A
pesar de que estos maestros generalmente eran reconocidos como los más
distinguidos de la secta Soto, el hecho era que trataban el satori como una
vaga generalidad, por lo cual la realización parecía algo remoto y quimérico.
Yasutani-roshi siempre anheló un verdadero maestro, una figura como la de
Buda que lo colocara en el camino verdadero.
A los cuarenta años, por fin la
encontró el monasterio de Harada-roshi, Hosshin-ji. En su segundo sesshin
alcanzó el kensho trabajando en el koan Mu.


Yasutani-roshi tenía cincuenta y ocho años cuando Harada-roshi le otorgó
su sello de aprobación (inka shomei) y lo nombró su sucesor en el Dharma
.
Este honor implicaba que su penetración espiritual muy profunda, su carácter
moral alto, y su capacidad de enseñar estaba probada.

Al igual que su modesto templo, Yasutani-roshi era sencillo y sin
afectaciones. Sus dos comidas del día no incluían carne, pescado, huevos, ni
alcohol. Con frecuencia se le veía a paso ligero por las calles de Tokio, con una
vieja túnica y un par de zapatos de tenis camino a alguna reunión de zazen, los
libros colgando a la espalda dentro una bolsa, o de pie en algún tren de
segunda abarrotado de gente. Con su extrema sencillez, su indiferencia a lo
refinado, a la riqueza y la fama, siguió los pasos de una larga línea de
distinguidos maestros zen

(Yasutani-roshi murió en su templo en Tokio el 28 de marzo de 1973, a
los ochenta y ocho años de edad. Iba a tomar su desayuno cuando se
desplomó y murió sin dolor.
Una semana antes le habían comenzado a fallar
las fuerzas así que había descansado un poco de su pesado horario de
enseñanza. Tres días antes de expirar dio los preceptos a doce personas, una
ceremonia de cuarenta y cinco minutos llamada jukai. Más tarde dijo a uno de
sus discípulos más cercanos: “Este es mi último jukai. Lo terminé a base de
pura voluntad”
)
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