Cuando digo que Ken Leong es budista "de cuna", no lo digo pensando en que sea un ejemplo representativo del "budista medio" de Hong Kong o de Asia oriental, lo hago teniendo presente sus propias reflexiones acerca de su infancia y juventud en Hong Kong, reflexiones que pueden verse en el texto que inicia este hilo, "Reflexiones sobre el futuro...", en el que, fácilmente, puede observarse que para el autor el Budismo no es un fenómeno extraño y desconocido, sino más bien, al contrario, está muy presente en la sociedad en la que este crece, formando parte de la misma y dándole forma al mismo tiempo, sea de la forma que sea. Eso es independiente del resto del bagaje vital del autor, de su camino budista como adulto, etc. Todo eso va más allá de los límites "de la cuna"
Entrevista al escritor Kenneth Leong
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Carlos
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Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Hola @Junonagar,
Cuando digo que Ken Leong es budista "de cuna", no lo digo pensando en que sea un ejemplo representativo del "budista medio" de Hong Kong o de Asia oriental, lo hago teniendo presente sus propias reflexiones acerca de su infancia y juventud en Hong Kong, reflexiones que pueden verse en el texto que inicia este hilo, "Reflexiones sobre el futuro...", en el que, fácilmente, puede observarse que para el autor el Budismo no es un fenómeno extraño y desconocido, sino más bien, al contrario, está muy presente en la sociedad en la que este crece, formando parte de la misma y dándole forma al mismo tiempo, sea de la forma que sea. Eso es independiente del resto del bagaje vital del autor, de su camino budista como adulto, etc. Todo eso va más allá de los límites "de la cuna"

Cuando digo que Ken Leong es budista "de cuna", no lo digo pensando en que sea un ejemplo representativo del "budista medio" de Hong Kong o de Asia oriental, lo hago teniendo presente sus propias reflexiones acerca de su infancia y juventud en Hong Kong, reflexiones que pueden verse en el texto que inicia este hilo, "Reflexiones sobre el futuro...", en el que, fácilmente, puede observarse que para el autor el Budismo no es un fenómeno extraño y desconocido, sino más bien, al contrario, está muy presente en la sociedad en la que este crece, formando parte de la misma y dándole forma al mismo tiempo, sea de la forma que sea. Eso es independiente del resto del bagaje vital del autor, de su camino budista como adulto, etc. Todo eso va más allá de los límites "de la cuna"
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Carlos
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Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Hola @Daido,
Solamente una cosa, que creo que conecta de manera directa con el planteamiento del autor de "Las enseñanzas zen de Jesús", en el texto acerca de lo sobrenatural y la magia en el Budismo. Justo antes de hablar de su primer libro, en el penúltimo párrafo, menciona el enfoque de Walpola Rahola en su obra "Lo que el Buda enseñó". Sobre este nos dice que, como puede leerse, la intención del autor es la despojar del polvo de la tradición, los conceptos fundamentales de la enseñanza de Buddha, no apropiarse de los mismos, para decir que estos son los únicos, genuinos y verdaderos. La obra, por cierto, escrita en París, en la década de los 50, cuando el autor se encontraba estudiando en la Sorbona, es un interesante ejemplo de diálogo intercultural ya que, en ese momento, W. Rahola era un srilankés budista que se encontraba rodeado de europeos que comenzaban a interesarse por algo llamado Vía de Buddha. Así, K. Leong califica la obra de inspiradora, refrescante y renovadora con respecto a la enseñanza de Buddha.
Creo que es con este mismo espíritu con el que debe entenderse al autor cuando dice, por ejemplo: "Jesús nunca puso énfasis en los elementos sobrenaturales; en cambio, se centró en la importancia de la conducta ética, la sabiduría y el amor.", teniendo en cuenta que viene de alguien que es, de alguna forma, puente entre ambas tradiciones espirituales.

escribió: "...En cuanto a qué se dedicó Jesús, no está nada claro. Me parece que K. Leong se ha quedado en meras superficialidades cuando dice que Jesús a la ética, la sabiduría y el amor. Antes que nada, debería averiguar si Jesús existió, porque ni siquiera eso es algo irrefutable. Pero, aunque haya existido, no es tan fácil saber cuales fueron exactamente sus enseñanzas. Los evangelios, que son la única fuente que se tiene sobre su vida y sus enseñanzas, distan mucho de ser fiables. No se conoce su fuente ni la fecha en que fueron escritos. Los más antiguos que existen datan del 300 dC. No puede saberse si son igual que los originales o fueron transformados y falsificados. Por tanto, usar el "evangelio" para saber qué fue lo que enseñó Jesús es una quimera. No hay fiabilidad en lo que ha llegado a nuestras mano [...]"
Solamente una cosa, que creo que conecta de manera directa con el planteamiento del autor de "Las enseñanzas zen de Jesús", en el texto acerca de lo sobrenatural y la magia en el Budismo. Justo antes de hablar de su primer libro, en el penúltimo párrafo, menciona el enfoque de Walpola Rahola en su obra "Lo que el Buda enseñó". Sobre este nos dice que, como puede leerse, la intención del autor es la despojar del polvo de la tradición, los conceptos fundamentales de la enseñanza de Buddha, no apropiarse de los mismos, para decir que estos son los únicos, genuinos y verdaderos. La obra, por cierto, escrita en París, en la década de los 50, cuando el autor se encontraba estudiando en la Sorbona, es un interesante ejemplo de diálogo intercultural ya que, en ese momento, W. Rahola era un srilankés budista que se encontraba rodeado de europeos que comenzaban a interesarse por algo llamado Vía de Buddha. Así, K. Leong califica la obra de inspiradora, refrescante y renovadora con respecto a la enseñanza de Buddha.
Creo que es con este mismo espíritu con el que debe entenderse al autor cuando dice, por ejemplo: "Jesús nunca puso énfasis en los elementos sobrenaturales; en cambio, se centró en la importancia de la conducta ética, la sabiduría y el amor.", teniendo en cuenta que viene de alguien que es, de alguna forma, puente entre ambas tradiciones espirituales.
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Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Efectivamente cualquiera puede comprobar leyendo el NT que esa afirmación es rotundamente falsa.
Reflexión hecha por mi parte años ha, para concluir que sólo soy un hombre de ciencias simpatizante de las cuatro nobles verdades. La elección de este nombre de usuario no fue casual.Carlos escribió: ↑12 Sep 2024 15:02 Más aún, valdría la pena reflexionar si como budistas una actitud anti-X o anti-religiosa, está en línea con la propuesta de vida a sostener por aquellos que recorremos la Vía de Buddha. Puede que me equivoque, pero, a priori, resulta algo así como decirse anti-madridista o anti-fútbol y, en cambio, ir todos los domingos al Camp Nou.
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Saludos y metta
Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Bueno, lo de las enseñanzas zen de Jesucristo no es nada nuevo. El evangelio de Tomás podría tomarse como una colección de koans. De los cuatro evangelios canónicos, solo dos son originales: el de Marcos y el de Juan. Los eruditos dicen que hubo otro más antiguo al que llaman Q, que ha sido reconstruido a partir de los de Mateo y Lucas, quienes copiaron los dos de Marcos y Q, en un 80,%. Por tanto hay tres: Marcos, Q y Juan. Y está el de Tomás y otros. Todos los Evangelios tienen para mí consistencia de koans, no solo él de Tomás. Por tanto, lo las enseñanzas zen de Jesús tiene cierta consistencia. Ningún evangelio puede interpretarse de un modo literal, porque entonces todo son barbaridades. Ni amor ni sabiduría: barbaridades.
Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Un grato descubrimiento es saber que Ken Leong tiene gran interes en las enseñanzas de Krishnamurti.
El anhelo de experiencias
Muchos budistas practican diligentemente la meditación con el objetivo de alcanzar la iluminación o experimentar estados místicos. Sin embargo, pocos se dan cuenta de que esta búsqueda en sí misma puede ser una forma de apego, lo cual, según la Segunda Noble Verdad, inevitablemente conduce al sufrimiento. El deseo por estas experiencias, aunque común, a menudo se pasa por alto como un apego sutil que dificulta el verdadero crecimiento espiritual.
Entre los maestros de meditación, es raro encontrar a alguien que subraye este problema. No obstante, Jiddu Krishnamurti abordó los peligros de anhelar "experiencias" como una forma de apego. Fue particularmente crítico con la búsqueda de experiencias extraordinarias o místicas, tales como visiones, estados de éxtasis o estados elevados de consciencia, como un medio para lograr la iluminación espiritual.
Krishnamurti creía que el deseo de tales experiencias puede distraer del trabajo más profundo de autocomprensión y conciencia. Sostenía que, a pesar de su intensidad, estas experiencias permanecen dentro del ámbito del pensamiento y la sensación, y por lo tanto, no representan la verdad o realidad última.
Desde la perspectiva de Krishnamurti, la búsqueda de experiencias místicas puede reforzar el ego y la ilusión de un yo separado, lo cual es contraproducente para el verdadero crecimiento espiritual. Subrayó que la transformación genuina no surge de la búsqueda de experiencias extraordinarias, sino de una profunda comprensión de la naturaleza del pensamiento, el yo y la mente a través de la observación cuidadosa y la autoindagación. Para él, la iluminación o la verdadera percepción espiritual no es algo que pueda alcanzarse a través de una experiencia; más bien, emerge de una percepción clara de la realidad tal como es, libre de las distorsiones del deseo y el pensamiento.
El impulso de meditar a menudo puede estar impulsado por este anhelo de experiencias. Mientras la meditación esté motivada por el deseo de convertirse en algo, de alcanzar un estado o experiencia determinados, no será propicia para el crecimiento espiritual. Krishnamurti advirtió repetidamente sobre los peligros de buscar experiencias espirituales como camino hacia la iluminación. Argumentaba que el deseo de tales experiencias es simplemente otra forma de apego, una que, en última instancia, obstruye la verdadera comprensión e insight.
Krishnamurti enseñaba que el crecimiento espiritual genuino implica una comprensión profunda del yo y la mente, lo que requiere abandonar todas las formas de anhelo, incluyendo el anhelo de experiencias espirituales.
Para él, la "meditación" consistía en observar el funcionamiento de la mente sin interferencia. Señalaba que cuando las personas buscan experiencias, a menudo lo hacen con anticipación, expectativa o incluso con el ego, lo que conduce a ilusiones y autoengaño. Esta búsqueda de experiencias, según Krishnamurti, se convierte en una forma más de apego: aferrarse a algo externo con la esperanza de que traiga satisfacción o transformación.
En su lugar, Krishnamurti abogaba por un estado de conciencia sin elección, en el que uno observa la mente y sus actividades sin ningún deseo o apego. Enfatizaba que la comprensión adecuada y el insight surgen de la quietud interior y la libertad de deseo, donde la mente no busca, no anhela ni se aferra a nada, sino que simplemente observa lo que es. En este estado, uno puede percibir la realidad tal como es, sin las distorsiones del pensamiento y el deseo, lo que permite que ocurra una transformación genuina.

El anhelo de experiencias
Muchos budistas practican diligentemente la meditación con el objetivo de alcanzar la iluminación o experimentar estados místicos. Sin embargo, pocos se dan cuenta de que esta búsqueda en sí misma puede ser una forma de apego, lo cual, según la Segunda Noble Verdad, inevitablemente conduce al sufrimiento. El deseo por estas experiencias, aunque común, a menudo se pasa por alto como un apego sutil que dificulta el verdadero crecimiento espiritual.
Entre los maestros de meditación, es raro encontrar a alguien que subraye este problema. No obstante, Jiddu Krishnamurti abordó los peligros de anhelar "experiencias" como una forma de apego. Fue particularmente crítico con la búsqueda de experiencias extraordinarias o místicas, tales como visiones, estados de éxtasis o estados elevados de consciencia, como un medio para lograr la iluminación espiritual.
Krishnamurti creía que el deseo de tales experiencias puede distraer del trabajo más profundo de autocomprensión y conciencia. Sostenía que, a pesar de su intensidad, estas experiencias permanecen dentro del ámbito del pensamiento y la sensación, y por lo tanto, no representan la verdad o realidad última.
Desde la perspectiva de Krishnamurti, la búsqueda de experiencias místicas puede reforzar el ego y la ilusión de un yo separado, lo cual es contraproducente para el verdadero crecimiento espiritual. Subrayó que la transformación genuina no surge de la búsqueda de experiencias extraordinarias, sino de una profunda comprensión de la naturaleza del pensamiento, el yo y la mente a través de la observación cuidadosa y la autoindagación. Para él, la iluminación o la verdadera percepción espiritual no es algo que pueda alcanzarse a través de una experiencia; más bien, emerge de una percepción clara de la realidad tal como es, libre de las distorsiones del deseo y el pensamiento.
El impulso de meditar a menudo puede estar impulsado por este anhelo de experiencias. Mientras la meditación esté motivada por el deseo de convertirse en algo, de alcanzar un estado o experiencia determinados, no será propicia para el crecimiento espiritual. Krishnamurti advirtió repetidamente sobre los peligros de buscar experiencias espirituales como camino hacia la iluminación. Argumentaba que el deseo de tales experiencias es simplemente otra forma de apego, una que, en última instancia, obstruye la verdadera comprensión e insight.
Krishnamurti enseñaba que el crecimiento espiritual genuino implica una comprensión profunda del yo y la mente, lo que requiere abandonar todas las formas de anhelo, incluyendo el anhelo de experiencias espirituales.
Para él, la "meditación" consistía en observar el funcionamiento de la mente sin interferencia. Señalaba que cuando las personas buscan experiencias, a menudo lo hacen con anticipación, expectativa o incluso con el ego, lo que conduce a ilusiones y autoengaño. Esta búsqueda de experiencias, según Krishnamurti, se convierte en una forma más de apego: aferrarse a algo externo con la esperanza de que traiga satisfacción o transformación.
En su lugar, Krishnamurti abogaba por un estado de conciencia sin elección, en el que uno observa la mente y sus actividades sin ningún deseo o apego. Enfatizaba que la comprensión adecuada y el insight surgen de la quietud interior y la libertad de deseo, donde la mente no busca, no anhela ni se aferra a nada, sino que simplemente observa lo que es. En este estado, uno puede percibir la realidad tal como es, sin las distorsiones del pensamiento y el deseo, lo que permite que ocurra una transformación genuina.
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Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
>El deseo por estas experiencias, aunque común, a menudo se pasa por alto como un apego sutil que dificulta el verdadero crecimiento espiritual.
>Entre los maestros de meditación, es raro encontrar a alguien que subraye este problema.
No lo es. No es raro. De hecho es doctrina Mahayana que quién se apegue a los samadhis renacerá en los reinos sin forma, pero no alcanzará la budeidad. Es hasta doctrina, eso que dice que "es raro".
Estando de acuerdo con él, creo que quiere "vendernos" su maestros, y para ello usa esas expresiones que no harían falta, pero esa limitación, al menos en doctrinas tibetanas está muy remarcada y avisada. Solo has de leer un manual Mahamudra para ver cuanto foco ponen en no apegarse a los estados meditativos de samadhi.
El apego a los samadhis puede ser un problema en cualquier practicante, pero en el budismo Mahayana también está claramente identificado y señalado. Si quisieras profundizar puedo ir recopilando docenas de muestras al respecto.
Por cierto, ese apego no es nada sutil, al menos no para los que alcanzan samadhis intensos, el apego es muy, muy elevado. Es realmente un riesgo. Y que hace que tu interacción diaria con el mundo puede incluso empeorar. Muchos meditadores malhumorados están justo ahí.
>Para él, la "meditación" consistía en observar el funcionamiento de la mente sin interferencia.
Que es una buena definición de la meditación típicamente Mahayana incluido el Shikantaza. Vamos, que lo mismo. Nos gusta sentirnos muy diferentes, pero en realidad aporta más ver que no lo somos.
Eso me recuerda algo también a la postura de Adyashanti que afirmaba crear la "meditación verdadera" y que no es más que lo mismo, la típica meditación mahayana de nuevo, bien descrita con otras palabras.
Todo bien, solo queda raro el interés tan elevando el destacar diferencias donde podría haber conexión. En el caso de Adyashanti me imagino que el tema comercial no queda totalmente ajeno a la postura.
>Entre los maestros de meditación, es raro encontrar a alguien que subraye este problema.
No lo es. No es raro. De hecho es doctrina Mahayana que quién se apegue a los samadhis renacerá en los reinos sin forma, pero no alcanzará la budeidad. Es hasta doctrina, eso que dice que "es raro".
Estando de acuerdo con él, creo que quiere "vendernos" su maestros, y para ello usa esas expresiones que no harían falta, pero esa limitación, al menos en doctrinas tibetanas está muy remarcada y avisada. Solo has de leer un manual Mahamudra para ver cuanto foco ponen en no apegarse a los estados meditativos de samadhi.
El apego a los samadhis puede ser un problema en cualquier practicante, pero en el budismo Mahayana también está claramente identificado y señalado. Si quisieras profundizar puedo ir recopilando docenas de muestras al respecto.
Por cierto, ese apego no es nada sutil, al menos no para los que alcanzan samadhis intensos, el apego es muy, muy elevado. Es realmente un riesgo. Y que hace que tu interacción diaria con el mundo puede incluso empeorar. Muchos meditadores malhumorados están justo ahí.
>Para él, la "meditación" consistía en observar el funcionamiento de la mente sin interferencia.
Que es una buena definición de la meditación típicamente Mahayana incluido el Shikantaza. Vamos, que lo mismo. Nos gusta sentirnos muy diferentes, pero en realidad aporta más ver que no lo somos.
Eso me recuerda algo también a la postura de Adyashanti que afirmaba crear la "meditación verdadera" y que no es más que lo mismo, la típica meditación mahayana de nuevo, bien descrita con otras palabras.
Todo bien, solo queda raro el interés tan elevando el destacar diferencias donde podría haber conexión. En el caso de Adyashanti me imagino que el tema comercial no queda totalmente ajeno a la postura.
Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
El tema de las experiencias espirituales es delicado y complejo. Las experiencias espirituales han existido siempre en todas las culturas, y se consideran algo básico. Es dificil de imaginar un camino espiritual sin experiencias, aunque no imposible. Pero casi todos los practicantes espirituales las tienen en un momento u otro de sus vidas. Es más, resulta dificil de creer que sin esas experiencias, se hubiesen creado las escuelas budistas que conocemos. Todos sus fundadores pasaron por experiencias de ese tipo. Las experiencias espirituales son básicas.
No entiendo por qué dice Krishnamurti que la iluminación no es una experiencia. La percepción clara de la realidad tal y como es, libre de distorisiones del deseo y el pensamiento, que según Krishnamurti, es la iluminación, entra dentro de ese calificativo, puesto que no es una percepción normal, sino que ocurre de un modo escepcional, sea porque la persona practica la meditación o sea por otros motivos. Podría ser una experiencia expontánea sucedida en un momento dado, sin motivo aparente. Pero se trata de una experiencia. Ese es el nombre adecuado. No es una percepción corriente. Sucede, en un momento dado y cesa. Es por eso que lo llamamos experiencia.
En lo que sí estoy de acuerdo con él es en que la búsqueda de tales experiencias puede reforzar el ego. Lo he visto por mí mismo. El buscador tiene ego, por supuesto y, con podría ser que la experiencia de la iluminación (si se prefiere llámese de otro modo) agrandase su ego durante un tiempo. Esto puede llegar a ser una verdadera enfermedad (en el zen, conocida como la enfermedad del zen). La transformación genuína no sucedería en el momento de la experiencia, en efecto, pero sí como consecuencia de ella, si la persona se deja guiar (sea por un maestro exterior o por su maestro interior) . Sin la experiencia yo no sé si podría suceder esa transformación.
Este párrafo de Krishnamurti, por otro lado...
(continuará)
No entiendo por qué dice Krishnamurti que la iluminación no es una experiencia. La percepción clara de la realidad tal y como es, libre de distorisiones del deseo y el pensamiento, que según Krishnamurti, es la iluminación, entra dentro de ese calificativo, puesto que no es una percepción normal, sino que ocurre de un modo escepcional, sea porque la persona practica la meditación o sea por otros motivos. Podría ser una experiencia expontánea sucedida en un momento dado, sin motivo aparente. Pero se trata de una experiencia. Ese es el nombre adecuado. No es una percepción corriente. Sucede, en un momento dado y cesa. Es por eso que lo llamamos experiencia.
En lo que sí estoy de acuerdo con él es en que la búsqueda de tales experiencias puede reforzar el ego. Lo he visto por mí mismo. El buscador tiene ego, por supuesto y, con podría ser que la experiencia de la iluminación (si se prefiere llámese de otro modo) agrandase su ego durante un tiempo. Esto puede llegar a ser una verdadera enfermedad (en el zen, conocida como la enfermedad del zen). La transformación genuína no sucedería en el momento de la experiencia, en efecto, pero sí como consecuencia de ella, si la persona se deja guiar (sea por un maestro exterior o por su maestro interior) . Sin la experiencia yo no sé si podría suceder esa transformación.
Este párrafo de Krishnamurti, por otro lado...
... me parece un poco contradictorio, porque la "percepción clara de la realidad tal y com es, libre de distorisiones etc" es lo que comunmente se consideraría la experiencia de la iluminación. Es decir, la iluminación no es ver la realidad distorsionada (como ocurre con la ingesta de sustancias psicotrópicas, donde se experimentan alucinaciones), sino la realidad tal cual es. Si a eso no se le quiere llamar experiencia, llámesele como se quiera, pero cuando hablamos de Buda se llama experiencia de iluminación. Cierto que el nombre es lo de menos, pero no es lo de menos, porque para comunicarnos debemos usar las palabras adecuadas (aunque siendo palabras, no tienen valor en sí mismas, ciertamente)Para él, la iluminación o la verdadera percepción espiritual no es algo que pueda alcanzarse a través de una experiencia; más bien, emerge de una percepción clara de la realidad tal como es, libre de las distorsiones del deseo y el pensamiento.
(continuará)
Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Las experiencias no deben buscarse, en efecto. Los que trabajaba los koans, no buscan una experiencia. Se busca la "solucion", si, pero no una experiencia. Frecuentemente, esa solución viene con una experiencia, pero extrañamente, la persona que guía en esa práctica no está interesada en la experiencia de su discípulo, sino solo en la solución. Por supuesto, la experiencia sucede aunque siempre como un asunto secundario. Eso no significa que no tengan importancia. Pueden tenerla.
San Juan de la Cruz habla de esto en La Noche Oscura del Alma, y dice que Dios deja de dar leche de sus pecho cuando se crece, y entonces destete al alma (es un lenguaje que debe tomarse con precaucion, si se está anclado en el budismo). Lo que quiere decir es que esas experiencias que suceden cuando se medita, de paz, de felicidad etc. dejan paso a una sequedad enorme, lo cual es también una experiencia, pero esta se rechaza. Sin embargo, Juan de la Cruz dice que alimenta más 1ue las otras, y hay que acostumbrarse a vivir así. En el budismo no se describen que yo sepa estas etapas, cosa extraña, puesto que suceden igual a todo el mundo.
Krisnamurti habla de que las personas que buscan experiencias lo hac3n con el ego. Claro. No puede ser de otro modo. El ego busca experiencias de tranquilidad, relajación, paz... pero sin desaparecer. El ego quiere ser el que las experimente, por supuesto. Quiere ser el protagonista "esto fue lo que experimenté" dirá luego, y lo relatará en primera persona de un modo lineal. Pasó esto, luego esto, luego aquello... Esas experiencias, sin embargo, no son espirituales. Pueden estar presentes como efectos secundarios, pero la experiencia espiritual no es eso. Eso no es espiritual, es solo mental.
Supongo que la transformación sucede a partir de ahí.
Esto es verdad pero, como puede haber comprensión profunda del yo y de la mente sin experimentar el yo y la mente? Solo con pensar en ello o leyéndolo en libros no se sabe lo que es el yo. Por supuesto que tiene que haber una experiencia. Otra cosa es que el meditador se quede atrapado en esas experiencias y quieran tenerlas. La primera puede ser impactante, porque como todo, la primera vez es algo extraordinario. Y debe ser bastante común querer experimentarlo de nuevo. Pero no se experimenta de nuevo. Ninguna experiencia se repite. Cada una es nueva. Hasta que se cortan y no hay más. Peromesto es normal.Krishnamurti enseñaba que el crecimiento espiritual genuino implica una comprensión profunda del yo y la mente, lo que requiere abandonar todas las formas de anhelo, incluyendo el anhelo de experiencias espirituales.
San Juan de la Cruz habla de esto en La Noche Oscura del Alma, y dice que Dios deja de dar leche de sus pecho cuando se crece, y entonces destete al alma (es un lenguaje que debe tomarse con precaucion, si se está anclado en el budismo). Lo que quiere decir es que esas experiencias que suceden cuando se medita, de paz, de felicidad etc. dejan paso a una sequedad enorme, lo cual es también una experiencia, pero esta se rechaza. Sin embargo, Juan de la Cruz dice que alimenta más 1ue las otras, y hay que acostumbrarse a vivir así. En el budismo no se describen que yo sepa estas etapas, cosa extraña, puesto que suceden igual a todo el mundo.
Krisnamurti habla de que las personas que buscan experiencias lo hac3n con el ego. Claro. No puede ser de otro modo. El ego busca experiencias de tranquilidad, relajación, paz... pero sin desaparecer. El ego quiere ser el que las experimente, por supuesto. Quiere ser el protagonista "esto fue lo que experimenté" dirá luego, y lo relatará en primera persona de un modo lineal. Pasó esto, luego esto, luego aquello... Esas experiencias, sin embargo, no son espirituales. Pueden estar presentes como efectos secundarios, pero la experiencia espiritual no es eso. Eso no es espiritual, es solo mental.
Efectivamente. Llegamos al punto clave. De eso se trata, de percibir la realidad tal cuál es. Pero si hay alguien que percibe, no es la realidad tal cual es. Es muy correcto que diga "sin las distorsiones del pensamiento y el deseo", que es como decir "sin el ego". Si no hay ego, eso es experimentar la realidad tal cual es, pero entonces, como va a llamarse experiencia? Toda experiencia presupone la presencia del experimentador, no es cierto? Por tanto esta no es una experiencia en el sentido habitual de la palabra. Y, precisamente por ello, la experiencia no puede ser apropiada, y no puede realmente dejar de existir. Aún cuando el ego pretenda haberla tenido, esa experiencia es mejor dejarla atrás, y olvidarla. Por supuesto no se olvidará, pero tampoco será necesario, porque no hay nadie que pueda apropiarse de ella.En este estado, uno puede percibir la realidad tal como es, sin las distorsiones del pensamiento y el deseo, lo que permite que ocurra una transformación genuina.
Supongo que la transformación sucede a partir de ahí.
- Carl Sagan
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Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Ciertamente el Buda insiste en no apegarse a ciertas fabricaciones mentales e ir más allá de todo lo que es condicionado.
Pero he aquí que piensa: "Si dirijo esta pura y clara ecuanimidad hacia la esfera del espacio infinito y desarrollo una mente afín, esto es una creación mental (samkhatam). Si dirijo esta pura y clara ecuanimidad hacia la esfera de la conciencia infinita... hacia la esfera de la Nada... o hacia la esfera donde no existe percepción ni no-percepción y desarrollo una mente afín, estas son creaciones mentales". En consecuencia, no crea mentalmente ni desea la continuidad y el devenir (bhava), ni la aniquilación (vibhava). Dado que ya no crea más, ni desea la continuidad, ni el devenir, ni la aniquilación, por ende no se apega a nada inherente a este mundo. Al no sentir apego, no está ansioso; como está libre de toda ansiedad, está completamente apaciguado, "apagado interiormente de un modo total" (paccattam yeva parinibbayati) . Sabe que para él "ya no habrá más renacer, que la vida pura ha sido vivida, ha consumado lo que debió hacerse, y nada queda por hacer.

Pero he aquí que piensa: "Si dirijo esta pura y clara ecuanimidad hacia la esfera del espacio infinito y desarrollo una mente afín, esto es una creación mental (samkhatam). Si dirijo esta pura y clara ecuanimidad hacia la esfera de la conciencia infinita... hacia la esfera de la Nada... o hacia la esfera donde no existe percepción ni no-percepción y desarrollo una mente afín, estas son creaciones mentales". En consecuencia, no crea mentalmente ni desea la continuidad y el devenir (bhava), ni la aniquilación (vibhava). Dado que ya no crea más, ni desea la continuidad, ni el devenir, ni la aniquilación, por ende no se apega a nada inherente a este mundo. Al no sentir apego, no está ansioso; como está libre de toda ansiedad, está completamente apaciguado, "apagado interiormente de un modo total" (paccattam yeva parinibbayati) . Sabe que para él "ya no habrá más renacer, que la vida pura ha sido vivida, ha consumado lo que debió hacerse, y nada queda por hacer.
Re: Entrevista al escritor Kenneth Leong
Carl Sagan, tu Buda y mi Buda no son el mismo Buda. 