escribió: "...Este es un párrafo que también podría haber firmado Bodhidharma (el feroz).
LinJi podría hacerlo peor, lo vería como una expresión comedida![]()
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..."
No creo que con la idealización del samurai en la cita de Hakuin, se esté hablando de aquí de una cuestión sectaria, de corrientes, de un tipo de Budismo zen frente a otro tipo de Budismo zen. Creo que la cuestión gira más bien en torno a como la mentalidad e idiosincrasia japonesa, en su contacto con el Budismo, se ha fundido con el mismo, dando una lugar a una expresión desnaturalizada, no a oídos occidentales, sino, precisamente, desde presupuestos budistas. Creo que ese ejercicio crítico a la hora de contrastar nuestra práctica con los textos de los referentes del pasado es decisiva e imprescindible para todo budista, sea de la tradición que sea.
Por último, creo que hay una cosa que se malinterpreta sobre las palabras de Hakuin elogiando al samurai que va directo a enfrentarse a unos enemigos que le superan en número sin mirar atrás, como expresión más elevada del estilo de vida budista. Es cierto, que el ardor, la valentía y la determinación son necesarios para cualquier práctica budista. Pero no solo para "alcanzar una experiencia cumbre", sino que estos tienen que encontrarse en la base de nuestro recorrer la Vía, a cada instante. Si uno vive parapetado tras su propia opinión, sus propios textos, sus propias coordenadas, sin salir nunca al encuentro de aquello que le resulta desafiante, complejo, perturbador para sus propias coordenadas, sin jamás dar la cara, difícilmente, podrá decirse que estemos practicando Budismo, que nuestros pasos en la vida tengan la orientación propia de aquella que nos propone la Vía de Buddha. En todo caso, de lo que podrá hablarse es de un viaje de ida y vuelta...a nosotros mismos.