El texto prosigue con las siguientes palabras:
Dado que los Yogācārin admiten tres convenciones, también admiten tres categorías de verdad convencional:
- fenómenos fabricados;
- mente/conciencia; y
- lenguaje, puesto que la verdad convencional exsite debido a la fuerza de estas tres convenciones.
La primera y la última son categoría de los fenómenos imaginarios (
parikalpita) y la segunda es un fenómeno dependiente (
paratantra).
La afirmación de la escuela Yogācāra de que los objetos externos no son ni siquiera reales de manera convencional, sino que lo que es real de manera convencional son, solamente, nuestras impresiones y representaciones mentales es algo que Vasubandhu defiende encarecidamente a través de la teoría Yogācāra de las tres naturalezas (
trisvabhāva). En su "
Discernimiento de las tres naturalezas" (
Trisvabhāvakārikā, or Trisvabhāvanirdeśa [TSN]; Sems tsam shi 10a-11b), Vasubandhu explica que la ontología y la fenomenología Yogācāra se apoyan en la unidad de las tres naturalezas (
svabhāva):
- la dependiente (
paratantra)
- la conceptual/imaginaria (
parikalpita)
- la perfecta/definitiva (
pariniṣpanna) ([TSN] 1,
Sems tsam shi 10a)
Las dos primeras formarían parte de la verdad convencional, mientras que la tercera sería un sinónimo de la verdad definitiva. Consideraremos, a continuación, la importancia de cada una de estas.
En primer lugar, Vasubandhu define la naturaleza dependiente como:
a) aquella que existe debido a que está causalmente condicionada (
pratyayādhīnavṛttitvāt), y
b) es la base de "lo que aparece" (
yat khyāti) erróneamente en nuestra cognición como real de manera convencional, que es, a su vez, la base para "la fabricación irreal conceptual" (
asatkalpa) que es la base fenomenológica de la apariencia de los sujetos y objetos reificados ([TSN] 2
Sems tsam shi 10a).
Las implicaciones de la expresión Yogācārin "lo que aparece" para describir la naturaleza dependiente son, por lo tanto, dobles:
a) aquello que las cosas que aparecen en nuestras cogniciones son exclusivamente las representaciones, que son las formas manifiestas de las impresiones subliminales, y
b) que la completa telaraña de la realidad convencional, que se presenta a sí misma a nuestras cogniciones de manera fenomenológica de varias maneras, es exclusivamente la apariencia de tales representaciones. Aparte de tales representaciones, conciencias, que aparecen como objetos externos, no hay ninguna realidad convencional externa conforme a lo que corresponde con lo que aparece.
Continuará...
